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| Una
antigua y nutritiva receta proveniente de la comunidad
esenia del siglo primero. |
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Cómo
se hace el pan de trigo germinado?
Germinado
de los granos
Una
taza de grano seco se convierte en cuatro de grano germinado.
suficiente para una hogaza. Para que germine bien, el trigo ha
de ser de la última cosecha. y desde luego de cultivo biológico.
Se germina poniendo en remojo el grano en un tarro durante una
noche. cubierto con una malla. Por la mañana se retira
el agua y se lava bien para eliminar las sustancias que impiden
la germinación. Y se escurre. Por la tarde se repite el
lavado. El frío impide la germinación. por lo que
conviene lavar el grano con agua tibia y cubrir los tarros con
un paño grueso por la noche. Pero el calor excesivo también
puede secar el grano y hacer necesario remojarlo más a
menudo. En general. bastan dos días para que el brote alcance
la misma longitud que el grano. Si crece más y verdea.
no conviene hacer pan con él, pero puede consumirse en
ensalada.
Así
pues, éste es el momento de moler a conciencia el germinado,
hasta que no se vea grano alguno. Un molino manual permite lograr
la consistencia ideal, habiéndolo pasado por él
tres o cuatro veces. Conviene poner una bandeja debajo para recoger
el líquido. El molino se debe lavar bien después
de usarlo, ya que el gluten es difícil de quitar una vez
seco.
La
hogaza. de unos tres dedos de grueso. se conforma con las manos
y se hornea en un recipiente pyrex cerrado o en un molde o cacerola
de hierro. La temperatura no debe superar los 70 C pues se destruirían
las vitaminas y las enzimas. Lo mejor es poner el horno a la temperatura
mínima, aunque pueda ocurrir que el pan se seque en vez
de cocerse. El tiempo dependerá del tamaño. la humedad
y el calor: de dos a doce horas. Cuanto más elevada sea
la temperatura, mayor es la pérdida de nutrientes. Una
cocción demasiado rápida producirá una corteza
dura y un interior empapado. En invierno podemos cocerlo en un
horno portátil, de esos que se colocan encima de la estufa,
aunque puede parecer un tiempo largo o poco concreto, esto no
es ningún problema cuando con la estufa de leña
también se calienta la casa.
El
pan sale de por sí sabroso, pero se le puede añadir
otros ingredientes hasta una cuarta parte de la hogaza. Las semillas
de eneldo. alcaravea, girasol, ajonjolí o calabaza le dan
un gusto distinto y completarán sus virtudes proteínicas,
al igual que los frutos secos triturados. La zanahoria rallada
le da color y vitamina A. Pequeñas cantidades de hierbas
o verduras secas desmenuzadas le dan aroma y elementos. Pasas
y frutos secos, dulces y sabrosos, actúan mejor cuando
se han puesto antes de añadirlos a la hogaza. Otros germinados
a base de centeno, maníes y pepitas de girasol. mejoran
el aroma y la textura. Los germinados de trigo también
pueden consumirse molidos y cocidos en una capa fina y gruesa.
La
germinación aumenta la proporción de las vitaminas
C, A, D, E, F y del complejo B. He aquí los días
necesarios para algunos frutos o semillas: el cacahuete, en 2
o 3 días alcanza 3/4 de la longitud del mismo; el girasol
en dos días la longitud de la semilla; la lenteja en dos
días, 2.5 cm; el centeno en dos días, la longitud
del grano; la arveja en tres o cuatro días. 2,5 cm; la
alfalfa de tres a seis días. de 5 a 10cm; y el poroto mungo
en tres días alcanza de 2,5 a 5 cm.
Texto del Natural Food Institute . Traducido por Alvaro Altés
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