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| El
colesterol puede obtenerse a partir de la dieta, o bien
ser sintetizado endógenamente por el organismo. |
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Definición
Desempeña
muchas funciones, incluyendo:
- ser un componente esencial de las membranas celulares.
- ser un precursor de los cinco tipos principales de hormonas
esteroideas como progestágenos y estrógenos.
- ser un precursor de los ácidos biliares y de la vitamina
D.
Se
considera hipercolesterolemia cuando el valor de colesterol en
suero es igual o superior a 240 mg%.
La
clasificación de valores de colesterol en adultos mayores
de 20 años es la siguiente:
Se
lo considera “elevado" cuando éste es mayor ó
igual a 240 mg%.
Se lo considera "límite" cuando éste se
encuentra entre 200 y 239 mg%.
Y "deseable" cuando es menor a 200 mg%.
El
colesterol es transportado en la sangre principalmente por dos
lipoproteínas llamadas LDL (comúnmente denominada
“colesterol malo”) y HDL (denominada “colesterol bueno”), las
cuales también se dosan en sangre:
Se
considera un valor “elevado“ de LDL cuando supera los 160 mg%.
Y un valor “deseable“ cuando es menor a 130 mg%.
Para
el HDL, se considera normal a un valor superior a 40-45 mg% para
la mujer y 45-50 mg% en el hombre.
La
repercusión de tener estos valores fuera de los rangos
deseables significa que el colesterol puede depositarse en las
paredes arteriales, donde contribuye a la formación de
placas de grasa en las mismas, relacionándose positivamente
con el riesgo de cardiopatía coronaria.
Alimentos
recomendados
Lácteos:
leche descremada o semi descremada y yogures descremados solos
o acompañados de cereales integrales.
Quesos:
blancos untables y port salut descremados.
Huevo:
hasta tres unidades semanales, evitando frituras.
Carnes:
preferentemente de pescado (como abadejo, brótola, salmón
y pejerrey), pollo (sin piel ni grasa) y cortes magros de carne
de vaca (como lomo, cuadril, nalga y peceto).
Hortalizas:
todas están permitidas, haciendo incapié en aquellas
de hoja verde; en lo posible, consumirlas crudas.
Frutas:
todas permitidas, preferentemente comerlas crudas y si es posible
con su cáscara.
Cereales
y derivados: pastas secas, arroz integral y avena. Se deberá
tener precaución con los fideos al huevo, pastas rellenas,
tapas de tartas y empanadas, dado su alto contenido en grasas
saturadas.
Panificados:
se recomienda el pan francés blanco, pues los de salvado
pueden estar elaborados con alto contenido de grasas.
Legumbres:
son recomendadas, por su alto contenido en fibra.
Dulces
y mermeladas: se restringen, siempre que se deba reducir el peso.
Azúcar:
igual recomendación que para los dulces.
Cuerpos
grasos: aceite vegetal. Se recomiendan los de uva, maíz,
girasol y oliva. No deben ser sometidos a calor.
Infusiones:
café (con moderación), té, mate, manzanilla,
malva y boldo.
Bebidas:
agua con o sin gas, jugos de frutas naturales, bebidas a base
de hierbas. Las gaseosas y jugos azucarados sólo se restringirán
si existe exceso de peso.
Condimentos:
sal, aromáticos, aliáceos, picantes, vinagre y jugo
de limón.
Para
tener siempre presente
-
Mantener un peso adecuado para la edad, estatura y actividad.
- Incorporar a la vida diaria la actividad física.
- Evitar el cigarrillo.
- Evitar aquellos alimentos con más contenido de colesterol,
como sesos, caviar, yema de huevo, vísceras (riñón,
hígado, mollejas) y manteca.
- Comer pescado 2 a 3 veces por semana, en reemplazo de la carne
vacuna.
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