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Nuestros
órganos también se ven regidos por un reloj
interno, según el cual hay momentos de máximo
rendimiento y actividad, y otros de reposo de su energía.
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Estamos
naturalmente sometidos a los ciclos biológicos.
En la medicina tradicional china, es de siete a nueve de la noche(hora
solar), la franja horaria en la cual el estómago se encuentra
en un momento de mínima energía, este es el motivo
por el cual se puede sentir la necesidad de ingerir algún
alimento, y es este el periodo de tiempo más equilibrado
y saludable para cenar, pues el sistema digestivo necesita recibir
alimentos para equilibrarse.
En nuestra cultura
es la cronobiología la rama que estudia los ciclos vitales
que rigen el organismo de los seres vivos.
Invertir el orden alimenticio, haciendo desayunos más variados
y generosos , y cenas más moderadas, es entrar en armonía
con nuestro reloj interno, pues es por la mañana cuando todos
los órganos están pletóricos y necesitados
de un buen desayuno, y es a partir de las siete de la tarde que
todo nuestro organismo, (aunque no nos demos cuenta) , se empieza
a preparar para el reposo, enlenteciéndose su metabolismo.
Un antiguo
aforismo refleja con mucha gracia y sabiduría este concepto:
"desayunar como un príncipe, comer como un burgués
y cenar como un mendigo".
Además de cenar moderadamente, cenar temprano garantiza una
mejor digestión y asimilación de los alimentos, evitando
sobrecargar al hígado, padecer hinchazones y flatulencias
y transtornos del sueño.
Comer más
a menudo mantiene el nivel de glucosa en sangre más constante
, evitando los momentos de desánimo y cansancio que a veces
se tienen unas horas después de comer, es necesario para
ello parar un momento y hacer un bocadito a media mañana
y otro a media tarde(¡a parte de las tres comidas principales,
claro!)
El hábito de merendar una pieza de fruta, un puñadito
de nueces y avellanas, y/o un yoghurt, nos hará sentirnos
con más ánimos durante la tarde y resulta más
fácil cenar menos cantidad.
¿Qué alimentos son más aconsejables para cenar?
Para
empezar , no es aconsejable repetir lo mismo que al mediodía,
(si ha sobrado se guarda para el día siguiente), pues necesitamos
hacer una dieta variada, y prescindir de embutidos y fritos que
dificultan mucho más la digestión durante las horas
nocturnas.
Escoger frutas de la estación, lo más maduras posibles,(
y si está al alcance de cultivo biológico), con yoghurt
o kefir , o un poco de pan dextrinado con requesón. Es la
alternativa más sana y depurativa , ideal para personas que
necesitan eliminar líquidos y desintoxicar el organismo.
Los cereales
integrales nos ayudarán a conciliar el sueño, su riqueza
en vitaminas B nutren y calman el sistema nervioso, siendo el grupo
de alimentos recomendable en caso de nerviosismo o dificultades
para dormir. El cereal más dormilón es la avena. Podemos
comprarla en forma de sémola o en copos, y hacer ricas sopas
con ella.
Una fórmula
infalible para combatir el insomnio es hervir copos de avena en
leche de avena (de venta en tiendas de productos naturales), a fuego
lento, cuando ya están cocidos se toma esta sopa para cenar,
es muy relajante e inductora del sueño.
El arroz integral es una perfecta opción para la cena , es
un buen diurético natural y combinado con un poco de ensalada
es un plato muy equilibrado. Los cereales consumidos en grano (mijo,
quínoa , trigo, etc.) nutren y no engordan, sobretodo si
respetamos la máxima de "masticar los líquidos
y beber los sólidos", cada bocado de cereal puede ser
masticado de treinta a cuarenta veces, contar las veces mientras
se mastica es una forma de tomar conciencia de ello. Y al masticar
mejor se necesita comer menos para sentirse saciado.
Para aquellas
personas que deseen mantener la línea o perder algún
quilito, la cena es la comida del día más importante
a tener en cuenta, pues el metabolismo se ha enlentecido y no se
quema tan fácilmente lo comido, habiendo mucha más
facilidad para acumular grasas. El consumo de proteínas (huevo,
queso fresco, un poco de legumbre, tofu , carne de ave o pescado)
ayuda a quemar grasas, procurando cocinar con poco aceite y siempre
acompañada de un plato de hortalizas frescas.
La
propuesta
La propuesta
es una invitación a la auto-observación de nuestro
cuerpo y forma de sentirnos.
Os propongo observar la relación entre como cenáis
y como os levantáis al día siguiente;
- ¿cómo
tenéis la boca, amarga, o pastosa?
- ¿cómo
estáis de humor, malhumorados o alegres?
- ¿cómo
sientes el cuerpo, pesado o vital, con ganas de empezar el día?
No solemos
relacionar lo que cenamos, con cómo nos sentimos al iniciar
el día, y la verdad es que cenar de forma sana, pronto y
con moderación aporta ligereza física y mayor alegría
interior al levantarnos para afrontar el día.
Os invito a probar la sensación de experimentar y cambiar
aquellos hábitos por otros que potencian la salud , la energía,
y la alegría de vivir.
El
Ayuno podría ayudar a adaptarse a un nuevo horario
El cerebro
posee su propio reloj alimenticio y ayunando algunas horas
evitamos la descompensación horaria o jet-lag de los
viajes largos o los trabajos nocturnos.
Según los científicos de la Universidad de Harvard,
cuando la comida es escasa este reloj alimenticio puede suplantar
a nuestro reloj biológico, el reloj maestro que mantiene
el ritmo de nuestro cuerpo.
Por lo tanto, si evitamos los alimentos antes de viajar o
trabajar de noche podemos evitar el cansancio asociado al
desfase horario, afirma el estudio publicado en la revista
Science.
Este hallazgo, dicen los autores, explica la forma como los
animales se adaptan a los ciclos de día y noche para
no morirse de hambre. |
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