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Susana
Aríngoli
Instructora en Salud, Alimentación y Actividad
Física
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| La
vida actual obliga a muchas personas a comer cada día
fuera de sus casas. |
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En
la mayor parte de las ocasiones, los domicilios están alejados
de los lugares de trabajo y las obligaciones laborales mantienen
horarios que no permiten desplazarse hasta los mismos a la hora
del almuerzo por lo tanto la comida pasa a ser una ocupación
más a lo largo del día.
La mayoría resolvemos este tema ligeramente sin tener en
cuenta que la alimentación es la elección más
importante que hacemos a diario, porque nuestro organismo necesita
tener el aporte variado y equilibrado de los alimentos todos lo
días para llevar a cabo la vital tarea de mantenernos con
energía durantes las largas jornadas laborales.
El
comer sano fuera de casa es posible
Sólo
es suficiente un poco de control y cuidado en la elección
de los menús.
Aprender a consumir alimentos variados y elegir alimentos más
saludables (con poca grasa), no nos demanda más tiempo.
Desayuno
Debemos comenzar
el día con un buen desayuno y la calidad del mismo depende
en gran medida del desempeño de la persona la cual determinará
las raciones a consumir de cereales, lácteos, y frutas
para mantener a lo largo de la mañana un mejor perfil nutricional.
Un desayuno con alto contenido graso, pocas proteínas y
fibras se asocian con mayor sensación de hambre y fatiga
a las pocas horas de haberlo consumido.
Almuerzo
El almuerzo
puede ser muy variado, de entrada o primer plato puede ser: En
verano una abundante ensalada de hojas verdes a la que se puede
agregar según nuestra preferencia tomate, zanahoria, pepino,
remolacha, repollo blanco o morado etc. condimentado con aceite
vegetal. En invierno sopa de verduras desgrasada.
El plato principal podemos optar por una porción de 120
gms de carne roja o blanca o 200 gms de pescado. Preferir cocinadas
a la parrilla o al horno Las verduras al vapor también
puede ser una buena alternativa para completar el menús.
Postre
Lo más
recomendado siempre es fruta, preparadas como ensalada o en alguna
otra preparación siempre que no contengan agregado de algún
componente graso como crema, o dulce aunque no está mal
debes en cuando gratificarse con el postre favorito.
Aquellas personas que deban bajar o mantener su peso comiendo
fuera de sus casas le comento que es posible siempre que los hábitos
alimentarios sean los correctos y mantengan la conducta.
No se debe olvidar que todos los alimentos consumidos en restaurantes
o realizados en roticerías contienen alrededor de un 30%
más de grasas.
Por lo tanto
la clave está en elegir alimentos de simple elaboración
y raciones medianas o pequeñas según las necesidades.
Es muy importante programar lo que se quiere y conviene comer
por anticipado así evitaremos tentarnos al revisar todos
los menús que nos ofrecen, también es conveniente
ir variando día a día el menú para asegurarnos
el aporte de todos los nutrientes protectores de la salud (proteínas,
lácteos, hidratos, hortalizas, frutas.) y Elijamos solo
debes en cuando alguna comida más elaborada de nuestra
preferencia.
Las preparaciones simples son más fáciles
de digerir y contiene menos calorías.
Si necesitamos
bajar de peso huyamos de las frituras, y los postres con cremas
también de las porciones muy abundantes.
En cualquier caso es recomendable beber agua y no consumir bebidas
alcohólicas. También es aconsejable evitar las bebidas
que contengan gran cantidad de azúcar, especialmente los
refrescos gaseosos azucarados.
Por último
recordar que la salud no se improvisa, los buenos hábitos
alimentarios se aprenden. La ausencia del desayuno, las dietas
restrictivas, los almuerzos deficientes, las comidas rápidas,
etc. conspiran contra la buena alimentación y por ende
contra la calidad de vida actual y futura.
Reemplazos
que achican calorías
Comience con
un reemplazo paulatino en sus recetas habituales y podrá
reducir cientos de calorías. Los resultados se verán
enseguida.
Reemplace
el aceite como condimento de ensaladas por una mezcla de yogur
natural descremado, mostaza, sal, pimienta y una pizca de mayonesa
dietética. Así ahorra la cantidad de calorías
equivalente a un alfajor o a un bocadito de dulce de leche.
Eligiendo
un producto de menos calorías usted puede darse el lujo
de suplantar esa diferencia en calorías con algún
alimento que usted extrañe. Cada 100 gramos de mayonesa
dietética usted se ahorra el equivalente a una porción
de tallarines con salsa y queso rallado.
En los postres,
cambie la crema Chantilly por quesos blancos bajos en grasas batidos
con azúcar o edulcorante y esencia de vainilla.
La salsa blanca
se puede preparar con leche descremada mezclada con poca fécula,
sal, pimienta y nuez moscada. Queda con la misma consistencia
y tan rica como la tradicional.
Prepare copas
heladas con cremas bajas calorías y espolvoréelas
con copos de maíz inflado sin azúcar. Como salsa
mezcle yogur descremado con gotas de su licor preferido y cacao
dietético.
“Estire”
los alimentos. No es lo mismo comer un trozo de queso de 50 a
60 g que al rallarlo parece insignificante que gratinarlo sobre
las verduras. Lo mismo ocurre con 200 g de carne vacuna, que puede
ser un bifecito o transformarse en un abundante plato si se combina
con vegetales en una cazuela.
Lleve los
platos servidos a la mesa. Con la fuente frente a usted será
más difícil
controlarse.
Si va a tomar
un helado con su familia, prefiera aquellos elaborados en base
de agua y frutas en lugar de los de crema que tienen el doble
de calorías.
La fibra brinda
sensación de saciedad. Por eso, incluya vegetales o pan
integral en sus almuerzos o desayunos.
Coma algo
antes de salir de compras, ya que es muy difícil elegir
bien y no tentarse con dulces o snacks. |