En
estos casos se pueden aliviar los dolores con unos medicamentos
denominados antiácidos; se pueden adquirir en cualquier
farmacia y no precisan receta. Pero tenga en cuenta que su
ingesta se debe controlar, ya que su exceso puede ser nocivo
para la salud.
El
más conocido es el bicarbonato de sodio, aunque no es
el más recomendable. Y es que, aunque ofrece una acción
rápida, es poco duradera y provoca el efecto rebote (alivio
inmediato pero regreso del ardor aún con más intensidad).
Los
hay también que contienen magnesio (que puede causar
diarrea) o aluminio, que provoca estreñimiento. Por eso
es recomendable elegir un antiácido en cuya composición
haya magnesio y aluminio, ya que su acción es duradera
y exclusivamente local.
El
mejor momento para ingerirlo es justo el momento en el que comienzas
las molestias.
¿Cómo
combatirla?
Para
prevenir o mejorar la acidez conviene:
- Distribuir
la alimentación en cinco o más comidas al
día para reducir el volumen de alimentos por cada
toma y no dejar pasar más de 3 horas sin comer o
beber algo (mejora las molestias).
- Comer
lentamente y masticar lo suficiente cada bocado.
- No
tomar alimentos sólidos o líquidos justo antes
de ir a la cama, hay que dejar pasar al menos dos horas.
- Preferir
alimentos jugosos que apenas precisan grasa ni cocción
prolongada.
- Reducir
el consumo de alimentos grasos y evitar los muy salados
o en escabeche.
- Limitar
las salsas muy grasas elaboradas con yemas, exceso de aceite,
nata, queso..., tipo carbonara, holandesa, etc.
- Evitar
alimentos que estimulan la secreción ácida
gástrica (café, alcohol).
- No
tomar bebidas gaseadas, si bien las bebidas de cola desgasificadas
ayudan a calmar las molestias.
- No
consumir cantidades excesivas de azúcar o dulces,
algo difícil en estas fechas, dado que no faltan
los turrones, mazapanes, polvorones y otros dulces, como
postre de todas las comidas especiales.
- Los
derivados del tomate (salsas) y el zumo de cítricos
suelen causar molestias, en cuyo caso, podemos asegurar
el aporte de vitamina C tomando mandarinas dulces o frutas
tropicales maduras (mango, papaya…).
- Evitar
los alimentos muy calientes o muy fríos ya que provocan
irritación.
Algunos
antiácidos naturales
Condimentos
ácidos:
preferir el vinagre de manzana y el zumo de limón al
vinagre de vino.
aliáceos: ajo, cebolla, chalota, puerro…, se digieren
mejor cocidos.
hierbas aromáticas: conviene incluir en las recetas tradicionales
hierbas que ayudan a la digestión como estragón,
eneldo, laurel, tomillo, romero, mejorana, hinojo, comino, etc.
Evitar las especias fuertes que irritan la mucosa gástrica:
pimienta (negra, blanca, cayena y verde), pimentón, guindilla…
Infusiones
digestivas
Algunas
de las infusiones más adecuadas son las que se preparan
con: manzanilla, melisa, espino blanco, tila, regaliz.
El té suave y reposado también se considera beneficioso
dada su riqueza en taninos (compuestos que ayudan a desinflamar
la mucosa gástrica).
Alimentos
más adecuados
Son
alimentos recomendables: la patata (antiácida), el arroz
y la manzana (desinflaman la mucosa digestiva), la avena (sus
copos contienen un tipo de fibra soluble llamada mucílagos,
con efecto suavizante de la mucosa gástrica) y la zanahoria
(neutraliza la acidez). Así mismo, y aunque parezca raro,
el zumo de limón y el vinagre de manzana, ambas sustancias
ácidas, contribuyen a neutralizar la acidez estomacal.
Se pueden emplear bien como aliño de ensaladas o bien
como ingrediente base de algunas bebidas (agua de limón,
jugo de zanahoria y limón, etc.)