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Los
deportistas han creído desde hace mucho tiempo
que “cada uno es lo que come”. La nutrición
es uno de los elementos más importantes para
mejorar el rendimiento deportivo, aun cuando esta
relación se ha llevado frecuentemente hasta
extremos absurdos.
Muchos
son susceptibles de falsas soluciones rápidas
para sus problemas dietéticos y no existe otro
colectivo más atraido por el curanderismo o
la charlatanería nutricional que el de los
deportistas. Siempre están buscando atajos
para mejorar su rendimiento de todas las maneras posibles
y, por ello, hay mucha gente dispuesta a aprovecharse
de ese anhelo.
Las
necesidades nutricionales y alimenticias del deportista
son casi idénticas a las de las personas sedentarias.
Necesitan carbohidratos, grasas, proteínas,
vitaminas, minerales y agua en cantidades determinadas
por la edad, estructura corporal y nivel de actividad.
Estos requerimientos pueden satisfacerse suficientemente
con una dieta básica y equilibrada y no mediante
comidas mágicas, dietas maravillosas o suplementos
dietéticos que pueden resultar, incluso, perjudiciales.
Es
cierto que, cuantitativamente, los deportistas pueden
tener unas mayores necesidades nutricionales que los
sedentarios. Quienes se ejercitan regularmente imponen
grandes demandas a sus reservas corporales de fluidos
y energía y, para asegurar un rendimiento óptimo,
deben incrementar su dieta ordinaria con el fin de
mantener estas reservas. La mayoría de los
deportistas de alto nivel son conscientes de la importancia
que tiene la nutrición y por ello buscan consejo
profesional en esta parcela, mientras que los deportistas
de ocio normalmente no tienen acceso a este lujo;
aun cuando éstos pueden tener un especial interés
-especialmente en lo que afecta a sus rendimientos
deportivos- , es difícil dar sentido a todo
el material que abrumadoramente les llega en cascada
a través de las pantallas de televisión,
páginas de revistas y estanterías de
los supermercados.
Consejos
Nutricionales 
Hay
avances en ciernes sobre los cambios en los malos
hábito dietéticos de la población
americana. La mayor parte de los consejos sobre nutrición
han sido sintetizados por el U.S. Departement of Agriculture
y el Departement of Health and Human Services.
Éstas
son sus normas:
Comer
alimentos variados para obtener energía, proteínas,
vitaminas, minerales y fibras necesarias para una
buena salud.
Mantener
un peso adecuado para reducir la posibilidad de hipertensión
arterial, enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular,
ciertos cánceres y el tipo más común
de diabetes.
Seguir
una dieta baja en grasas, grasas saturadas y colesterol
para reducir el riesgo de ataques cardiacos y ciertos
tipos de cánceres; y debido a que las grasas
contienen el doble de calorías que la misma
cantidad de hidratos de carbono o proteínas,
una dieta baja en grasas ayudará a mantener
un peso saludable.
Comer
gran cantidad de vegetales, frutas y cereales, los
cuales satisfacen las necesidades de vitaminas, minerales,
fibra e hidratos de carbono complejos y favorecen
la disminución de la ingesta de grasas.
Consumir
azúcares con moderación. Una dieta con
mucho azúcar contiene demasiadas calorías
y escasos nutrientes para la mayor parte de las personas
y contribuye al deterioro de la dentadura.
Consumir
sal y sodio con moderación para disminuir el
riesgo de presión arterial elevada.
Consumir
bebidas alcohólicas sólo con moderación.
Las bebidas alcohólicas proporcionan calorías,
pero pocos o ningún nutriente. El consumo de
alcohol es también causa de muchos problemas
para la salud y accidentes, además de que puede
conducir a una adicción.
Programa
de perdida de peso
Se
estima que entre 60 y 70 millones de americanos adultos
y al menos 10 millones de jóvenes transportan
demasiada grasa en sus cuerpos. Cada año millones
de ellos se embarcan en programas de pérdida
de peso por razones estéticas, sin supervisión
médica.
La
reducción de peso está recomendada médicamente
por razones de salud. Es sobradamente conocido que
la obesidad se asocia a múltiples problemas
sanitarios como sobrecarga del corazón, hipertensión
arterial o diabetes.
Debido
ha que hay tantos afectados por el problema de la
obesidad, el American College of Sports Medicine ha
establecido unas normas necesarias para un programa
de pérdida de peso seguro y con éxito.
En
resumen, un programa deseable de pérdida de
peso debe:
·
proporcionar una ingesta calórica de, al menos,
1.200 kilocalorías por día para adultos
sanos, en orden de satisfacer sus requerimientos nutricionales
básicos.
·
incluir comidas aceptables según los antecedentes
socioculturales, hábitos, sabor, coste y facilidad
de preparación y adquisición.
·
proporcionar un balance calórico negativo (pero
no mayor de 500 a 1.000 kilocalorías por día
inferior a la ingesta normal recomendada) resultando
en una pérdida de peso gradual sin alteraciones
metabólicas. La pérdida de peso máxima
será de 1 kilo por semana.
·
incluir técnicas de modificación de
conducta para identificar y eliminar hábitos
dietéticos que soporten la nutrición
inadecuada.
·
incluir un programa de ejercicios de resistencia de,
al menos, 3 días por semana, de 20 a 30 minutos
por sesión, a un mínimo de 60% del latido
cardiaco máximo.
·
proporcionar nuevos hábitos de comida y actividad
física que puedan continuarse de por vida para
mantener la pérdida de peso lograda.
Para
Ganar Peso
Para
los deportistas que desean ganar peso para mejorar
su rendimiento, o simplemente para cambiar su aspecto
exterior ( no deben intentarse ganancias superiores
a ½ kilogramo por semana), la nutrióloga
deportiva y autora Nancy Clark ofrece estas normas
prácticas:
·
Comer sin variación. Hacer cada día
3 comidas abundantes además de 1 o 2 tentempiés.
No omitir ninguna comida.
·
Comer raciones superiores a las habituales. En lugar
de un sandwich para comer, tomar dos. Ingerir un vaso
de leche mayor, un bol de cereales más grande,
o una pieza de fruta de mayor tamaño.
·
Seleccionar comidas de alto contenido calórico.
Informarse de los niveles calóricos de los
alimentos para determinar cuales son los que tienen
más calorías. Por ejemplo, 225 gramos
de zumo de arándanos- manzana tienen más
calorías (170) que 225 gramos de zumo de naranja
(110); una taza de crema de guisantes tiene más
calorías (130) que una crema de verduras (80).
·
Beber mucho zumo y leche. Las bebidas son un modo
sencillo de incrementar la ingesta calórica.
En lugar de beber agua, apagar la sed con líquidos
portadores de calorías. Un jugador de fútbol
universitario ganará 6 kilos durante el invierno
simplemente añadiendo 6 vasos de zumo de arándanos
y manzanas (cerca de 1.000 kilocalorías) a
su dieta cotidiana estándar.
·
Hacer ejercicios de resistencia. El levantamiento
de pesos libres y con máquinas tipo Nautilius
estimula el desarrollo muscular, de tal modo que el
deportista aumentará de peso pero no engordará.
Los deportistas que realizan sete tipo de actividades
deben recordar que el jercicio vigoroso tiende a estimular
el apetito, por lo que comerán más y,
por sete motivo, subirán de peso.
Ejercicio
extra, y no proteína extra, es la clave para
incrementar el desarrollo muscular. Las bebidas proteicas
caras son efectivas tan sólo porque contienen
calorías adicionales. Éstas pueden obtenerse
de modo mucho más barato simplemente substituyéndolas
por alimentos convencionales de alto contenido calórico.
Nutrición
deportiva Básica
Comer
bien ayuda a todo el mundo a mejorar la salud, resistencia
y energía. La buena nutrición es especialmente
importante para los deportistas que desean optimizar
sus rendimientos; esto es aplicable no sólo
a los deportistas profesionales y de élite,
sino también a los deportistas de ocio.
Incluso
con una correcta combinación de genética,
preparación física y entrenamiento,
los deportistas mal alimentadso son incapaces de desarrollar
por completo su potencial, tanto si es para acabar
el quinto set de un partido de tenis un fin de semana,
como para correr 5 millas durante la hora de la comida,
o hacer una clase de aerobic después del trabajo.
Los
deportistas, tanto en deportes de intensidades cortas
como en deportes de resistencia, obtienen mejores
rendimientos con una dieta rica en carbohidratos y
baja en proteínas.
Una
dieta equilibrada basada en carbohidratos (entre 55
y 65% de la ingesta calórica diaria) incluyendo
carne u otro alimento rico en proteínas como
“suplemento” (10-15 %), y grasa para las
calorías restantes (alrededor de 25-30 %) es
apropiada para todos los deportistas. Esta dieta debe
incluir alimentos de todos los grupos principales
(al menos de 6-11 raciones de pan, cereales arroces
y pastas; 3-5 raciones de verduras; 2-4 raciones de
fruta; 2-3 raciones de carne, aves, pescado, judías
secas, huevos y el grupo de frutos secos; y 2-3 raciones
de leche, yogur y el grupo de los quesos), que son
altos en nutrientes y fáciles de digerir.
Los
hidratos de carbono son la fuente más importante
de energía durante la actividad física
intensa. Los carbohidratos se presentan en dos formas:
simples y complejos. Los simples se encuentran en
las frutas, zumos, leche, yogures y dulces, mientras
que los complejos se encuentran en los granos completos,
verduras, pastas, arroz y pan. El cuerpo metaboliza
ambas formas en glucosa para las necesidades energéticas
inmediatas. Los excesos de glucosa se almacenan como
glucógeno fundamentalmente en los músculos
y, en un grado menor, en el hígado, para carburante
del ejercicio. A pesar de ser los nutrientes más
importantes, son los que menos se almacenan en el
cuerpo. Tras 2 horas de ejercicio u 8 horas de paso
rápido se pueden vaciar significativamente
sus almacenamientos. En los deportistas, este vaciamiento
puede ocasionar fatiga y descenso del rendimiento.
Los
nutricionistas del deporte generalmente recomiendan
una ingesta de hidratos de carbono de unos 6-8 gramos
por kilo de peso corporal y día, o un mínimo
de 500 gramos por día, especialmente para deportistas
de resistencia. Por ejemplo, un deportista de 80 kilos
puede necesitar alrededor de 600 gramos de hidratos
de carbono por día (2.400 calorías).
Esto significa comer una gran cantidad de pastas y
verduras: una patata cocida proporciona 21 gramos,
una manzana alrededor de 18, y un bol de cereales
cerca de 20 gramos de carbohidratos.
Además,
para seguir una dieta rica en hidratos de carbono
como parte del régimen de salud, consumir carbohidratos
después del entrenamiento maximiza la recuperación.
Las
proteínas son necesarias para construir y reparar
los músculos, ligamentos, tendones y otros
tejidos. No se utiliza como fuente especial de energía.
Menos del 10% de la energía utilizada durante
el entrenamiento deriva del metabolismo proteico.
Los deportistas necesitan solamente entre 1 y 2 gramos
de proteínas por kilo de peso corporal al día.
Sólo una cantidad limitada de proteínas
es necesaria para la reconstrucción tisular.
Su exceso se convierte en grasa.
Si
la ingestión total de hidratos de carbono es
insuficiente, el cuerpo utiliza las proteínas
para producir energía. En tales casos el cuerpo
comenzará a perder masa muscular.
Una
pequeña ración de alimentos ricos en
proteínas en cada comida es suficiente para
mantener una actividad deportiva vigorosa y cumplir
con los requerimientos corporales básicos.
Los suplementos proteicos no son necesarios para los
deportistas que satisfacen sus necesidades calóricas
diarias.
La
grasa es la fuente de energía más concentrada
de los nutrientes diarios. Se clasifican en saturadas
y no saturadas (poliinsaturadas y monoinsaturadas
). Los ácidos grasos saturados (grasa de la
carne de vaca, cerdo, cordero y aves, productos lácteos,
aceite de coco, de palma hidrogenado y chocolate)
tienden a aumentar los niveles de colesterol en la
sangre. Las grasas saturadas deben representar no
más del 10% de la ingesta calórica diaria.
Las grasas poliinsaturadas derivan principalmente
de los aceites vegetales (trigo, semilla de algodón,
ártamo, soja y girasol) y de los aceites de
pescado. Las grasas monoinsaturadas se encuentran
en el aguacate, y en los aceites de oliva, cacahuete
y frutos secos.
La
mayoría de los occidentales tiene grasa suficiente
y sólo necesitan consumir cantidades mínimas.
Una persona promedio tiene energía en forma
de grasa suficiente como para corre 1.500 kilómetros.
Además de proveer energía, la grasa
proporciona aislamiento y protección contra
los impactos, transporta ciertas vitaminas y proporciona
ácidos grasos esenciales. La grasa de la dieta
debe representar del 10 al 30% de la ingesta calórica
diaria, lo cual significa una reducción en
la dieta típica occidental.
Consumir
una cantidad insuficiente de grasas crea otros problemas
para el deportista, en particular la inadecuada ingesta
calórica. Es apropiada una cierta cantidad
de grasa en cada comida, pero evitando excesivas cantidades
de fritos, comidas grasientas, aceitosa o con mantequillas,
las cuales llenarán el estómago pero
dejarán a los músculos sin carburante.
Las
vitaminas y minerales son importantes para muchas
reacciones metabólicas, pero no proporcionan
energía. Es un error muy difundido entre los
deportistas que los suplementos vitamínicos
mejorarán los rendimientos deportivos.
Muchos
de ellos consumen grandes cantidades de suplementaciones
vitamínico-minerales en la creencia de que
estas dosis mejorarán su rendimiento; sin embargo,
la ciencia médica no ofrece evidencia alguna
de que éste mejore con el consumo de tales
suplementos. El hombre o mujer sanos no requieren
suplementos vitamínico-minerales en tanto que
estén digiriendo una dieta variada.
Los
estudios más recientes revelan que, debido
a los cambios de los hábitos dietéticos
de la población (el incremento del consumo
de comidas procesadas y “comidas rápidas”),
puede haber mucha gente cuya ingesta vitamínico-mineral
sea insuficiente. Sin embargo, se insta a estos individuos
a mejorar su dieta en lugar de recurrir a suplementos.
Cuando
los deportistas utilizan suplementos nunca deben exceder
del 150% de la dosis diaria recomendada. Aun cuando
la mayor parte de los nutricionistas aseveran que
no se producirá ningún daño por
tomar setas cantidades, también establecen
que no existen evidencias de que seta práctica
sea beneficiosa.
Los
estudios establecen que los suplementos contienen
de 2 a 10 veces la dosis diaria recomendada de cualquier
vitamina y deben ser tomadas exclusivamente bajo supervisión
médica en los casos de que un individuo tenga
una enfermedad específica para que se prescriban
vitaminas.
Consumir
grandes dosis de vitaminas, una táctica popular
en aumento entre los deportistas, es costoso y genera
falsas expectativas. Una de las mayores preocupaciones
de los profesionales médicos es la evidencia
de que el consumo masivo de vitaminas y minerales
puede ser tóxico y/o interferir en la delicada
relación metabólica entre los nutrientes
vitales. En resumen: los suplementos de vitaminas
o minerales no mejoran el rendimiento de los deportistas
bien nutridos.
Los
fluidos necesitan ser destacados como una parte de
la dieta saludable, especialmente para los deportistas.
La hidratación adecuada es la ayuda que más
frecuentemente se ignora para el rendimiento deportivo.
Los fluidos son necesarios para regular la temperatura
corporal y prevenir el sobrecalentamiento. Por ejemplo,
si un deportista pierde 1,5-2 kilos durante la práctica
deportiva o el entrenamiento, tendrá menor
capacidad para reducir la temperatura corporal. Este
desequilibrio en la regulación de la temperatura
recorta drásticamente el rendimiento y puede
causar problemas médicos. Los líquidos
también transportan energía, vitaminas
y minerales a través del sistema circulatorio
y son necesarios para todas las funciones orgánicas.
Todo el mundo debe beber entre 6 y 8 vasos de agua
diariamente, o hasta que la orina sea de un color
claro. Los deportistas también deben beber
cantidades copiosas de fluidos antes, durante y después
del ejercicio. La micción frecuentemente se
un signo positivo de que se ha consumido líquido
suficiente. Una forma simple de determinar cuánto
líquido ha de beberse se comprobar el peso
antes o después del entrenamiento o competición;
le peso perdido corresponde, casi por completo, a
los fluidos y debe de ser reemplazado en consecuencia
(0,5 kilogramos de pérdida de sudor = 2 vasos
de líquido). Beber más líquido
que menos puede ayudar a prevenir las deshidrataciones
y el sobrecalentamiento. Los fluido incluye agua,
zumos, o bebidas para el deporte
Para
los deportistas ocasionales, el agua es suficiente
como fluido de reemplazamiento. Si el ejercicio dura
más de 30 minutos (especialmente en alta temperatura
o humedad), el participante debe beber un vaso de
agua fría cada 15-20 minutos. Los deportistas
no deben esperar a beber hasta que tengan sed, ya
que esta sensación aparece posteriormente a
las necesidades reales.
Para
actividades de resistencia que duran más de
2 horas, el rendimiento deportivo no sólo depende
del balance hídrico, sino también de
los niveles de glucosa en sangre. Para estos casos,
muchas bebidas deportivas proporcionan agua y un suplemento
de pequeñas cantidades de azúcar y sodio.
Estudios actuales sugieren que los deportistas de
deportes de resistencia se benefician cuando consumen
esta clase de bebidas comparadas con agua sola. Muchos
tipos de azúcar se hallan contenidos en las
bebidas de suplementación. Todas tienen propiedades
similares excepto la fructosa, la cual puede impedir
la absorción del agua e irritar el estómago
cuando se utiliza como la principal fuente de energía.
Algunas
bebidas deportivas utilizan polímeros de glucosa
para aumentar su contenido de azúcar sin afectar
la absorción del agua. Éstas ofrecen
cerca del 20% de azúcar en su solución,
proporcionando un aumento significativo de este nutriente
lo cual puede ser muy beneficioso durante los eventos
de ultra-duración en los que los depósitos
de glucógeno muscular y hepático se
vacían.
Después
del ejercicio, la rehidratación se produce
con mayor rapidez cuando el líquido que se
ingiere contiene pequeñas cantidades de sodio.
Las bebidas para el deporte proporcionan una pequeña
cantidad de este mineral con este propósito.
Tiempos
de comida 
El
alto rendimiento sólo es posible manteniendo
los almacenamientos adecuados de carbohidratos, lo
cual se consigue comiendo siempre de manera adecuada.
Sin embargo, conseguir estos depósitos exige
planificar la ingesta de inmediatamente antes y después
del ejercicio y, en ocasiones, durante la propia actividad.
Como
ya he indicado, la dieta del deportista debe incluir
6-8 gramos de hidratos de carbono por kilo de peso
corporal por día, o un mínimo de 500
gramos. El organismo los convierte en glucosa circulante
y en glucógeno. Esta última es la forma
en la que los carbohidratos se almacenan en cantidades
limitadas en los músculos e hígado.
Durante el ejercicio, el organismo hace uso, como
carburante, de estos depósitos; si el ejercicio
lo exige, las reservas totales de glucógeno
pueden ser utilizadas durante 2 horas. Si no se restablecen
suficientemente, el resultado será la aparición
de fatiga precoz. La clave para aumentar el rendimiento
en las actividades de resistencia a través
de la nutrición es comenzarlas con los máximos
niveles de glucógeno en los músculos,
con lo cual los deportistas rinden a un ritmo mayor
y durante periodos más prolongados.
Además
de la ingesta diaria de carbohidratos, puede incorporarse
al régimen de entrenamiento una técnica
de “sobrecarga de hidratos de carbono”
cuando se preparan competiciones que requieran una
resistencia superior a los 90 minutos -maratón,
torneos de tenis/squash/frontón o triatlón,
por ejemplo. Muchos deportistas de fondo utilizan
estas técnicas antes de la competición.
El
método tradicional, desarrollado primeramente
por investigadores escandinavos hace alrededor de
25 años, consiste en el vaciamiento completo
de los depósitos de glucógeno a través
del ejercicio una semana antes de una competición
importante, y reducir drásticamente la ingesta
de carbohidratos en los días siguientes; tres
días antes de la competición, el deportista
reducirá o cesará el entrenamiento,
incrementando a su vez la ingesta de hidratos de carbono
hasta el punto de constituir hasta el 90% de la ingesta
calórica. La deprivación de glucógeno
en los músculos hace que en ellos se absorban
los carbohidratos de una manera extremadamente concentrada,
lo que aumenta el rendimiento. Desgraciadamente, hay
numerosos efectos secundarios indeseables asociados
a la fase de vaciamiento en el régimen tradicional
de “sobrecarga de hidratos de carbono”,
incluyendo vértigos, molestias musculares,
irritabilidad y fatiga.
Una
técnica de sobrecarga de hidratos de carbono
mejorada elimina muchos de los problemas asociados
con el método tradicional y es más apropiada
para el deportista de ocio. En ésta, el deportista
ingiere una dieta mixta normal (con cerca del 50%
de calorías derivadas de los hidratos) en lugar
de tomar menos carbohidratos, y se reduce el entrenamiento
durante este periodo. A continuación, los 3
días previos a al competición, el deportista
sigue una dieta alta en carbohidratos (70% de calorías
totales) y descansa el día inmediatamente anterior.
Esta actualización de la técnica de
sobrecarga de hidratos de carbono crea los mismos
depósitos de glucógeno que los que se
consiguen con el método tradicional.
El
consumo de hidratos de carbono debe incrementarse
desde la cantidad normal de 350 gramos hasta los 550-600
gramos. Un consumo que exceda de los 600 gramos no
proporcionará concentraciones mayores de glucógeno
muscular; y este exceso, probablemente se convertirá
en grasa.
Los
hidratos de carbono deberán ser complejos,
ya que proporcionan más concentración
de glucógeno que los hidratos de carbono simples
como, por ejemplo, los caramelos. Cuando la mayor
parte de los deportistas piensa en carbohidratos,
automáticamente los asocia con pastas, cereales
o granos, sin darse cuenta de que se encuentran concentrados
en las frutas y son los nutrientes principales de
la mayoría de las verduras.
Dieta
y líquidos en el período precompetitivo:
la ingesta de alimentos y líquidos en este
período debe hacer que disminuyan las molestias
del hambre, aseguran una adecuada hidratación
(igual a la previsión de pérdida de
líquidos), conseguir el vaciamiento rápido
del tracto gastrointestinal y, dentro de lo posible,
satisfacer las preferencias personales.
Los
deportistas deben ingerir una comida ligera entre
3 y 6 horas antes del ejercicio vigoroso. Esta comida
debe proporcionar entre 75 y 150 gramos de hidratos
de carbono para suplementar los almacenamientos de
glucógeno. Como las proteínas son virtualmente
inútiles como fuente de energía inmediata
y contribuyen a la deshidratación porque estimulan
la formación de orina, deben representar una
parte muy pequeña de la ingesta precompetitiva.
Por ejemplo, si está compuesta de pasta, la
salsa debe contener un poco de carne; si es un sandwich,
las rebanadas de pan deben ser gruesas y la cantidad
de carne (preferentemente pavo o pollo) pequeña.
También debe ser baja en grasas, debido a que
éstas alargan el proceso de la digestión.
Las grasas enlentecen el vaciamiento del estómago
y del tracto gastrointestinal superior y pueden dificultar
la respiración y la circulación y, eventualmente,
producir náuseas y vómitos.
Los
deportistas deben elegir alimentos que les sean familiares
y de fácil digestibilidad. 
Las
comidas líquidas son las más convenientes
por su rápida absorción, pero deben
probarse durante un entrenamiento y nunca antes de
una competición importante.
La
comida precompetitiva necesita estar planificada para
que el estómago esté vacío en
el momento de comenzar el ejercicio a fin de que el
deportista no sufra náuseas o problemas gastrointestinales.
Cuanto mayor sea el contenido calórico de la
ingesta, mayor tiempo se tardará en digerirla.
El
deportista debe seguir estas recomendaciones para
la comida durante la precompetición:
·
para digerir una comida grande se necesitan de 4 a
6 horas.
·
de 2 a 3 horas para una comida más pequeña
(menos de 500 calorías).
·
1 ó 2 horas para una comida líquida
o semilíquida.
·
Menos de 1 hora para un liguero tentempié (una
pieza de fruta, un pequeño bol de cereales).
Algunas
veces, está recomendaciones no son tan fáciles
de seguir. Por ejemplo, muchas competiciones de resistencia
comienzan a primeras horas de la mañana. ¿Debe
el deportista que espera correr un maratón
que comienza a las 10 de la mañana levantarse
a las 6 para consumir 3 ó 4 patatas hervidas?.
Y ¿qué ocurre con el ávido tenista
que tiene programado un partido el sábado a
primera hora de la mañana? Para deportistas
que deseen ejercitarse vigorosamente por la mañana
pero no desean levantarse muy pronto e ingerir una
comida abundante, la mejor elección es una
buena ingesta, rica en carbohidratos, relativamente
tarde la noche anterior y un desayuno pequeño
2 horas antes de la competición.
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