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La mayoría de los germinados no se suelen encontrar
en el mercado, pero se pueden preparar en casa de una
manera fácil y económica. |
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La germinación
hace que las semillas de cereales y leguminosas aumenten su valor
nutricional. Cuando un grano cuenta con el agua, el oxígeno
y el calor necesario, germina para formar un nuevo ser vivo, una
planta que a su vez producirá nuevas semillas.
Cualquier
semilla de leguminosa o grano de cereal puede ser germinado; los
más apreciados por su textura y por el buen sabor de sus
brotes son los obtenidos de legumbres (soja verde, judía
mungo, alfalfa), cereales (trigo, cebada) y de berro, rábano,
calabaza, girasol, lino y sésamo.
Germinar
una semilla en nuestra propia casa Aunque se encuentran productos
germinados en establecimientos de alimentación biológica
y herbodietética, podemos elaborarlos en nuestra propia
casa, si seguimos estos pasos:
Seleccionar semillas apropiadas para ser consumidas germinadas,
en buenas condiciones higiénicas y de conservación.
Ponerlas
a remojo en un frasco de vidrio (nunca de metal) tapado con una
tela fina. La cantidad de agua: tres o cuatro veces superior al
volumen de semillas.
Dejar reposar las semillas durante 12 horas en un lugar oscuro
y cálido.
Desechar el agua y lavar las semillas con agua tibia. Enjuagarlas
y cambiar el agua dos o tres veces al día hasta que se
vean los brotes (tardan de dos a cinco días). Las semillas
no germinadas se han de tirar.
Cómo hacer germinados (brotes, sprouts)
de forma sencilla
Introducción
Parece que
ya los esenios comían germinados. No han quedado muchos
restos por su propia naturaleza, si hubieran consumido refrescos
de cola en botella de plástico quizá lo supiéramos
con más certeza.
Pueden comerse crudos como ensalada, hervidos, en bocadillo,...como
a Vd. se le ocurra.
Parece que tienen muchas más vitaminas que las semillas
de donde proceden y tienen pocas calorías. (Sí,
las semillas se ponen a producir vitaminas cuando se las remoja).
Al ser de fácil preparación, puede ser una actividad
que pueden realizar los niños pequeños.
Al ser tan sencillo el procedimiento, Ud. mismo puede hacer experimentos
y variaciones.
Ingredientes:
Algún
tipo de semillas y agua. Las semillas más usadas son las
pequeñas: lentejas, soja verde,... pero puede probar con
cualquier cosa.
(No puede utilizar semillas irradiadas, porque claro, no germinarán).
Elaboración: Parece natural utilizar semillas lo más
ecológicas posible. Ídem con el agua, mejor de manantial
que no del grifo. (Si es del grifo, déjela unos días
en un envase antes de utilizarla para que salga el cloro).
El tamaño al que hay que comerse los brotes varía
con la semilla: la alfalfa o las lentejas sacan brotes de 4 o
5 centímetros fácilmente y sin problemas. Con el
trigo, arroz, los brotes sólo miden unos milímetros.
Hay dos procedimientos, el sencillo y el complicado:
1.
Procedimiento sencillo:
Se vierten las semillas en un plato hondo. Recomendamos poner
pocas semillas, de forma que cubran el fondo del plato pero que
sólo haya una capa, que no monten las unas sobre las otras.
(Una cucharada de semillas, más o menos). Si no cubren
el fondo, no importa.
(En el procedimiento, las semillas van a crecer de volumen. Si
son pequeñas las semillas y nos hemos excedido en la cantidad
y algunas montan sobre otras, no hay mucho problema, pero si las
semillas son grandes, a poco que nos excedamos en la cantidad,
abultarán demasiado.
La clave está en que todas las semillas germinen al mismo
ritmo. Si unas están encima de otras unas germinarán
antes que otras y unas se las comerá crudas y las otras
podridas).
Se echa un
poco de agua para que todas las semillas se mojen, pero sin que
las sobrepase ( a las semillas les gusta bañarse hasta
la cintura, pero ¡ no saben nadar !).
Se mete en
un rincón de un armario sin luz y a esperar.
Cada
día se las echa un vistazo. El agua va desapareciendo,
en parte porque lo absorben las semillas y en parte porque se
evapora. Si se han quedado sin agua hay que reponerla.
Al cabo de
unos días (uno, dos, tres), van apareciendo los brotes
blancos. Siga reponiendo el agua.
Cuando los
brotes tengan una longitud de 2,3 o 4 centímetros ya se
las puede comer. (La longitud depende de cada semilla)
Si ha echado
demasiada agua o se ha olvidado de las semillas y aparece moho
entre ellas, le recomendamos que las tire y vuelva a empezar.
(Si no se olvida de ellas durante unos cuantos días no
es fácil que ocurra). Ídem si por cualquier motivo,
huelen mal -se están pudriendo-.
Antes de
comer los brotes se lavan bien en un colador. (se pueden guardar
varios días en la nevera).
Para
los viajes: Si debes viajar, puedes llevártelas
en un tarro. Al final del viaje las vuelves a depositar en un
plato, y ya está.
Ventajas de este procedimiento: Hay que trabajar muy poco cada
día: sólo mirarlos y reponer el agua si es preciso.
Las semillas no tienen nunca contacto con plásticos. Se
pueden hacer cantidades industriales de forma sencilla. Las semillas
se lo pasan bien jugando todo el día y cantando sin que
las vea ni oiga nadie.
2.
Procedimiento complicado:
Compre un
germinador de los varios tipos que venden en las tiendas ecológicas
y siga las instrucciones.
O fabríqueselo
Ud. mismo con un bote de cristal y una tapa agujereada.
Hay que echar unas semillas en el bote (poca cantidad), cerrarlo,
echar agua dentro y luego escurrir varias veces.
Después
de esta operación se deja inclinado en un lugar oscuro.
Hay que repetir la operación de lavado y escurrido varias
veces al día ( de dos a cuatro).
Inconvenientes de este procedimiento: Hay que conseguir un germinador
o hacérselo uno mismo. Las semillas pueden estar en contacto
con plástico bastante tiempo. Y sobre todo: el acordarse
varias veces al día es demasiado laborioso. ¡ Para
una cosa que podemos hacer de forma sencilla !
Además,
las semillas, al estar en una posición inclinada, tienden
a agolparse las unas sobre las otras. Están en un ambiente
más cerrado. (Quizá para otras latitudes sea necesario).
Detalles a no olvidar
Al germinar
soja verde pueden quedar semillas sin germinar (o incluso piedras).
Cuidado al comerlas, ¡están muy duras!.
La temperatura
afecta bastante al su desarrollo (y puede detenerlo). La temperatura
debe rondar los 20º. Quizá haya otros factores (la
luna) que también pueden afectar. Vd. lo irá comprobando.
El cultivo
de raíces no es ninguna novedad. Es una práctica
muy antigua. Ya los chinos las conocían. De hecho, cuando
de tribus vegetarianas pioneras se habla, es de rigor mencionar
a los esensios.
Posteriormente,
Ann Wigmor y Christian Challer, simultáneamente, programaron
el método de alimentación viviente.
Hoy en día
en diversos lugares se cultivan los brotes tiernos y hacen germinar
las semillas para alimentar reses y animales de engorde, explicó
Riviere.
Algunos ejemplos
Germinado
de alfalfa: se remojan las semillas durante 12 horas.
Luego se escurren y se colocan en el tarro de cristal, esparcidas
por toda su superficie y se tapa el tarro con una gasa sujeta
con una goma. Se colocan en un lugar oscuro y a una temperatura
aproximada de 20 grados. Se deben enjuagar dos veces al día,
sin quitar la gasa para que no se escapen las semillas y volviendo
luego a repartirlas por todo el tarro. Al cabo de 6 o 7 días
estarán listas para comer.
Los brotes
de alfalfa son los germinados por excelencia. Se les podría
dar la categoría de complemento vitamínico-mineral,
ya que contienen gran cantidad de todos los minerales, vitaminas
y oligoelementos necesarios para mantener nuestros procesos vitales.
Además, contienen los aminoácidos más importantes
y una excelente relación calcio/fósforo (muy importante
en osteoporosis). También aporta gran cantidad de vitamina
K y de clorofila.
Germinado
de fenogreco (también llamado alholva): la diferencia
con el anterior es que el tiempo de remojo son 8 horas y pueden
estar listas para comer en 4 días.
Este germinado contiene una sustancia, la fenogrekina, que interviene
en la regulación de la secreción de insulina por
el páncreas. También contiene galactomanano que
ayuda a mejorar la respuesta a la glucosa en diabéticos
y reduce los niveles de colesterol, por lo tanto es hipoglucemiante
e hipolipemiante. Funciona como aperitivo, es decir, tomado al
principio de las comidas abre el apetito. Como curiosidad, en
la antigüedad las mujeres orientales, en lugar de perfumarse
exteriormente, comían germinados de fenogreco para oler
bien, ya que otorgan un especial olor al sudor.
Germinados
de lentejas y soja verde: necesitan unas 14 horas de
remojo, y están listas para tomar a los 4-6 días
de germinación.
Germinados
de sésamo y quinoa: necesitan unas 6 horas de
remojo y su tiempo de germinación es de 1-3 días.
Por lo general
los germinados deben ser consumidos en crudo para no mermar su
contenido nutricional. Lo ideal es usarlos en todas las ensaladas,
aunque también se pueden añadir a otros platos como
revueltos, purés, sopas, guisos, potajes, salteados, guarniciones,
bocadillos, etc., siempre procurando añadirlos al final
del cocinado para que estén el mínimo tiempo al
fuego. Son alimentos muy tiernos, incluso los germinados de legumbres
y granos, y su sabor difiere según el tipo de que se trate
(desde el sabor dulce de los germinados de trigo hasta el sabor
algo picante de los germinados de rábano o mostaza)
Es evidente
entonces que los germinados son alimentos muy vivos y activos
interiormente, y que nos proporcionan una enorme cantidad de nutrientes
al tiempo que nos contagian su gran vitalidad. |