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La
palabra “celulitis” es un término
equivocado que empleamos generalmente para referirnos
a ciertas obesidades o adiposidades localizadas en
determinadas zonas del organismo. |
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Es
un término inexacto puesto que la entidad clínica
a la que nos referimos no lleva implícita la existencia
de ningún proceso inflamatorio.
Pero... ¿Que es?
Clínicamente
no es difícil de reconocer una zona celulítica en
nuestro organismo, ya que concurren una serie de signos que son
perfectamente identificables y característicos como manifestación
de los cambios ocurridos en el tejido subcutáneo superficial
en donde radica la enfermedad: Aumento de su espesor, Aumento
de su consistencia, Aumento de su sensibilidad.
Disminución de su movilidad y capacidad de desplazamiento
de los distintos planos de la piel por la adherencia a planos
cutáneos profundos.
Palpación de “gránulos” subcutáneos
que corresponden a los micronódulos y macronódulos
característicos de la celulitis.
Todas estas anomalías constituyen el fenómeno bien
conocido de la “piel de naranja” que define estéticamente
la apariencia de esta enfermedad en la zona afectada.
¿Cómo se produce?
Existe prácticamente una unanimidad de criterios entre
los diversos especialistas en diferenciar cinco fases en la formación
del tejido celulítico, o más bien en las etapas
en que se produce la desestructuración del tejido subcutáneo
que va a dar lugar a la formación de la celulitis.
1ª Fase: No tiene una manifestación clínica
y por lo tanto es prácticamente imposible diagnosticarla.
Se caracteriza por un enlentecimiento de la microcirculación
venosa y linfática. Los vasos se dilatan y la sangre permanece
en ellos más tiempo del habitual.
2ª Fase: Debido a la persistencia del estasis sanguíneo,
y de la vasodilatación, la pared de los pequeños
vasos venosos y linfáticos se hace más permeable
dejando salir líquido al exterior. Es lo que se denomina
edematización del tejido conjuntivo. Este líquido
es muy rico en electrolitos (fundamentalmente sodio) y en mucopolisacáridos.
3ª Fase: Esta inundación conlleva una serie de reacciones
químicas ya que estas sustancias extrañas crean
un compromiso de presiones al ocupar un espacio que no es el apropiado,
dificultando todavía más la nutrición correcta
de las células grasas que se localizan en su alrededor.
Es lo que se denomina fenómeno de hiperpolimerización
de los mucopolisacáridos, en el que asistimos a una transformación
del líquido seroso en una sustancia geloide, más
densa, que todavía entorpece más los intercambios
de nutrientes entre los vasos y las células adipocitarias.
Estas células al no poder verter sus metabolitos al torrente
microcirculatorio, se hipertrofian aumentando considerablemente
de tamaño, pudiendo llegar, incluso, a romperse y verter
al exterior su contenido graso y tóxico.
4ª Fase: En el transcurso de algunos meses se produce un
fenómeno de proliferación fibrosa en la que la sustancia
fibrosa de la dermis e hipodermis se organiza en fibrillas translúcidas,
hinchadas y turgentes formando auténticas redes que engloban
a todos los elementos: células grasas, vasos venosos, linfáticos
y nervios, dificultando todavía más los intercambios
nutricionales entre los vasos y las células. La compresión
de las terminaciones nerviosas se manifestará en forma
de dolor, y la compresión de los adipocitos da lugar a
la apariencia de acolchado típica del fenómeno celulítico.
5ª Fase: La evolución de la fase anterior se traduce
en una auténtica fibrosis o esclerosis cicatricial que
comprime a células, vasos, linfáticos y nervios,
y se organiza en forma de micronódulos que al unirse entre
sí da lugar a los macronódulos que a veces podemos
palpar en las zonas celulíticas. Parte de estas mallas
traccionan de las últimas capas de la piel formando ondulaciones
características que denominamos “piel de naranja.”
Etiologia: ¿Por que se produce?
La celulitis es un proceso multifactorial, raramente hay un único
motivo al que podamos responsabilizar totalmente de que ésta
aparezca. Sabemos y podemos precisar una serie de factores predisponentes
y que estadísticamente se asocian con su presencia:
Factores endocrinos: Parece algo evidente que
existe una relación entre la aparición de la celulitis
y las fluctuaciones hormonales a que se ve sometida la mujer a
lo largo de su desarrollo. Primero porque es tremendamente significativo
que aparezca la patología coincidiendo con los cambios
hormonales fisiológicos de la mujer (pubertad, embarazo,
postparto, toma de anticonceptivos, o menopausia). En segundo
lugar porque numerosos estudios hormonales certifican que tanto
los estrógenos como la progesterona (ambas hormonas típicamente
femeninas) tienen un efecto directo sobre el tejido graso, siendo
responsables del aumento del volumen de los adipocitos en zonas
específicas del cuerpo de la mujer, preferentemente en
las zonas peritrocantéreas (cartucheras).
Factores enzimáticos: Las lipoproteinlipasas,
trigliceridolipasas, los sistemas adenilciclasas y el AMP-cíclico,
son sistemas enzimáticos cuyas alteraciones traen como
consecuencia efectos en la capacidad de lipólisis y de
la transformación de los triglicéridos en ácidos
grasos y glicerol por parte de los adipocitos. Sistemas que sabemos
en mayor o menor medida están alterados en el tejido graso
de las pacientes celulíticas.
Factores psicosomáticos: Las pacientes
con distonías neurovegetativas, en las que se manifiestan
especialmente los fenómenos de ansiedad, estrés,
emotividad etc. Poseen una mayor labilidad en el metabolismo y
actuación de sus hormonas catecolamínicas (adrenalina
y noradrenalina) produciendo fenómenos hiperactivos de
su vasomotricidad, con lo que están mucho más predispuestas
a padecer celulitis.
Factores genéticos: Es un hecho estadísticamente
comprobado la existencia de “familias de obesos” y
“familias de celulíticas”. Los antecedentes
familiares de obesidad y de celulitis es un factor predisponente
de primer orden para padecer la enfermedad.
Factores alimentarios: Que existe una relación
entre sobrealimentación y obesidad es algo evidente. Pero
al relacionar dieta y celulitis debemos concentrarnos más
en la calidad de la alimentación que en su cantidad. Fundamentalmente
podemos relacionar los hábitos tóxico – dietéticos
con la aparición de la celulitis: tabaco, alcohol, comida
basura, abuso de picantes y de especias fuertes etc. Y como no
las consecuencias de una dieta desequilibrada, hiperuricemias,
hipercolesterolemias, tendencia al estreñimiento, mala
higiene de vida etc.
Factores vasculares: Son fundamentales e imprescindibles en la
aparición de la celulitis. De hecho, como ya hemos comentado
no existe celulitis sin un componente de alteración microcirculatoria.
Es muy frecuente que las pacientes afectadas de celulitis manifiesten
sintomatología vascular, principalmente de retorno venoso:
dolor, pesadez, cansancio, varicosidades y varículas en
las piernas etc.
Diagnostico de la celulitis
El diagnóstico de la celulitis no reviste ninguna complicación,
básicamente si nos fijamos en el aspecto de la piel, palpamos
correctamente y pellizcamos suavemente la misma nos cercioraremos
de la presencia de las placas celulíticas. La piel aparece
con una serie de irregularidades como depresiones que constituyen
la clásica “piel de naranja”. Palpando superficialmente
notaremos la presencia de irregularidades como en “grano
de arroz”, y en estadíos más importantes nódulos
celulíticos más grandes y compactos. La capacidad
de deslizamiento de las capas de la piel está disminuída
notando que al pellizcarla duele y no podemos despegarla de las
capas más profundas. El aspecto es de sequedad, frialdad
e induramiento o edematizada.
Normalmente nos encontraremos una serie de signos asociados, generalmente
de índole vascular como: calambres, pesadez de las piernas,
edematización de los tobillos, pies fríos, con la
piel rosada, marmórea, y muy frecuentemente se asocia a
la presencia de varículas, varices, hematomas muy frecuentes
etc.
Clasificacion de la celulitis
Celulitis Blanda: Se suele dar en personas de cierta
edad, que no realizan ningún ejercicio o se han sometido
a frecuentes y drásticas dietas de adelgazamiento. La flacidez
de la musculatura es tan importante como la celulitis que presentan.
Celulitis Compacta o Fibrosa: Es propia de las jóvenes
que presentan obesidad o sobrepeso asociado. La celulitis es dura
y da sensación de tensión al palparla. Es la que
responde mejor al tratamiento. Formación de los nódulos,
Persistencia de las marcas de presión de los dedos sobre
la zona afectada. Incapacidad de deslizamiento suave de los dedos
sobre la zona enferma.
Celulitis Esclerótica: Aparición, generalmente
en la parte lateral de los muslos y en las mismas nalgas, de unos
abultamientos irregulares de la piel (Lo que se conoce como piel
de naranja).
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