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Hay
alimentos de digestión lenta y alimentos de
digestión rápida, ¿su combinacion
nos afecta? |
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Algunos alimentos
requieren una larga digestión en el estómago por
estar compuestos de moléculas complejas que necesitan de
una acción prolongada y persistente de las enzimas digestivas.
Otros son digeridos principalmente en el intestino y pasan al
duodeno tras una breve permanencia en el estómago.
Cuando mezclamos
alimentos de digestión lenta con otros de digestión
rápida, éstos últimos no pueden pasar al
intestino hasta que los más lentos han sido digeridos.
Permanecen en el estómago a medio digerir durante una o
varias horas y a una temperatura de 38 a 40 grados. Esto provoca
la fermentación de los azúcares y almidones, el
enranciamiento de las grasas y la digestión incompleta
de las proteínas más complejas.
Es conveniente
no mezclar ambos tipos de alimentos. Pero en caso de hacerlo,
tomar primero los de digestión rápida y dejar pasar
una media hora antes de consumir el resto. Así permitimos
que los primeros encuentren vía libre para pasar al duodeno
sin verse interferidos por la digestión de los segundos.
Esto es la base de lo que se ha llamado alimentación disociada.
Alimentos de digestión rápida: Fruta, frutos secos,
miel, siropes, hortalizas sin almidón (lechuga. apio. etc.),
yogur, queso fresco, pescado blanco y, en menor medida, las carnes
magras (sin grasa).
Alimentos
de digestión lenta: Grasas (aceite, mantequilla, manteca...),
proteínas grasas (carnes de cerdo y cordero, quesos grasos,
huevos, frutos oleaginosos...).
Las Bebidas
El consumir
cada día una cantidad suficiente de agua es importantísimo
para el correcto funcionamiento de los procesos de asimilación
y, sobre todo, para los de eliminación y desintoxicación.
Necesitamos, como mínimo, unos tres litros de agua al día.
La mitad la obtenemos de los alimentos y la otra mitad debemos
conseguirla bebiendo. Por supuesto, en determinadas situaciones
o etapas de la vida estas necesidades pueden aumentar considerablemente.
Sin embargo, si consumimos agua en grandes cantidades durante
o después de las comidas, disminuimos el grado de acidez
en el estómago al diluir los jugos gástricos. Esto
provoca que las enzimas que requieren un determinado grado de
acidez para actuar queden inactivas y la digestión se pare.
También pierden eficacia al quedar diluidas. Si las bebidas
que tomamos con las comidas están frías, la temperatura
del estómago disminuye y la digestión se ralentiza
aún más.
Como norma
general, debemos beber en los intervalos entre comidas, entre
dos horas después de comer y media hora antes de la siguiente
comida. Está especialmente recomendado beber uno o dos
vasos de agua nada más levantarse. Así conseguimos
una mejor hidratación y activamos los mecanismos de limpieza
del organismo.
Las bebidas
diferentes al agua, como los zumos, caldos o leche, se considerarán
más como alimentos que como bebidas, por lo menos en cuanto
a la combinación con otros alimentos. Las bebidas alcohólicas
de fermentación natural, como el vino o la cerveza, habrá
que tenerlas en cuenta como alimentos ácidos a la hora
de evitar incompatibilidades.
La
combinación de los alimentos para adelgazar
Las dietas
disociadas son consideradas como dietas "pintorescas"
y sin base científica y, efectivamente, cuando se utilizan
como un método de adelgazamiento así es. Las dietas
disociadas no sirven para adelgazar. Engorda lo mismo comerse
la pierna de cordero junto a la fabada y la tarta de chocolate
que hacerlo en comidas separadas. Es la cantidad de calorías
que ingerimos y la actividad física que desarrollemos lo
que nos hará engordar o adelgazar. Por supuesto, el hecho
de mejorar la digestión de los alimentos nos evitará
flatulencias y toxinas, por lo que nuestro aspecto físico
sin duda mejorará al estar menos hinchados y podridos,
pero no adelgazaremos a menos que actuemos sobre la relación
gasto/ingesta de calorías.
Combinaciones
"buenas" o "malas"
A pesar de
que cada persona tiene diferente sensibilidad a las distintas
combinaciones de alimentos, la tabla que acompaña este
articulo refleja de una forma simplificada el grado de compatibilidad
entre las diferentes categorías alimenticias. Por supuesto,
podríamos haber entrado en detalle sobre los procesos involucrados
en la digestión de cada combinación especifica,
pero ¿por qué no lo experimentas por tu cuenta los
resultados?
Para los que
quieran profundizar más en este tema, la tabla es una adaptación
de la que aparece en el libro "Las combinaciones alimenticias"
de Gudrun Dalla Via, publicado en España por la editorial
IBIS. Parece indicado recomendar este libro por la claridad y
sencillez con que se exponen los principios de la combinación
de los alimentos. También incluye una relación de
los alimentos más frecuentes en nuestra dieta, en la que
se explica cuáles son las combinaciones más adecuadas
de cada uno de ellos. Para los que se encuentren con dificultades
a la hora de confeccionar un menú correctamente combinado
y además variado, en el libro vienen ejemplos de menús
para cada estación del año con recetas de platos
para categoría de alimentos.
Clasificación
de los alimentos y tabla de combinaciones
Clasificación
de los alimentos.
I. Proteínas: aquellos alimentos que contienen al menos
un 15 por ciento de materia proteínica.
Proteínas concentradas: carne, pescado, aves, huevos, leche,
queso.
Proteínas ligeras: frutos secos, judías, guisantes,
derivados de la soja, aguacates, cereales integrales.
II. Hidratos de carbono: aquellos alimentos que contienen al menos
un 20 por ciento de féculas y/o azúcares.
Féculas: cacahuetes, plátanos, patatas, todos los
productos a base de pasta, arroz, pan, tartas y pasteles, cereales
refinados, etc. Azúcares: azúcar integral, moreno
y de caña en bruto, fructosa, miel, jarabe de arce, frutas
pasas dulces (pasas, dátiles, higos, ciruelas).
III. Grasas: aceite de origen animal o vegetal.
De origen animal: mantequilla, nata, manteca, sebo, carnes grasosas.
De origen vegetal: aceite de oliva, de soja, de girasol, de sésamo,
de maíz, de cártamo, todos los aceites de frutos
secos.
IV. Vegetales: lechuga, apio, col, coliflor, espinaca, brotes
de soja, pepino, espárragos, cebolla, berenjena, nabo,
berro, puerro, calabacín, judías verdes, pimientos
verdes, rábano, zanahoria, alcachofa, aceituna, etc.
Excepciones: las patatas se cuentan como fécula;
los tomates se cuentan como fruta acida.
V. Frutas:
Frutas acidas: naranja, pomelo, lima, limón, fresas, arándanos,pina,
tomate.
Frutas subácidas: manzana, pera, melocotón, cereza,
uva, albaricoque, nectarina, ciruela, etc.
Melones: sandía, melón (en todas sus variedades),
papaya, etc.
Excepciones: los plátanos se cuentan como fécula;
los higos secos,dátiles, pasas y ciruelas secas se cuentan
como azúcares.
Cuadro de combinaciones

1.
Un "NO" indica que esa combinación es incompatible.
2. Un "SÍ" indica que esa combinación
es compatible.
3. La leche debe consumirse sola, como alimento proteínico,
y a ser posible en forma natural, no pasteurizada.
4. En el apartado "Frutas" no se incluyen los melones,
que deben comerse solos para una óptima digestión
y asimilación.
5. Los plátanos, pasas, higos secos, dátiles y ciruelas
secas son alimentos tipo fécula/azúcar de la mejor
calidad, y no deben combinarse con proteínas.
6. Los vegetales combinan bien con todo, excepto la patata (que
es una fécula) y el tomate (que es un ácido).
7. Las grasas no deben combinarse con proteínas concentradas,
pero son relativamente compatibles con las proteínas
ligeras.
8. Cuanto más cerca esté un alimento de su estado
crudo y natural, más compatible será con otras clases
de comida; por consiguiente, procura que al menos un 50 por ciento
de tu dieta se componga de alimentos frescos consumidos en estado
crudo. Esto te proporcionará las enzimas activas y la fibra
húmeda que hacen falta para compensar las combinaciones
incompatibles de alimentos cocidos.
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