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| Pocas
son las cocinas que no poseen hoy en día un horno
de microondas. |
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Puede
calentar una taza de leche, cocinar un sabroso tentempié
o descongelar el pollo que se servirá en la comida del
domingo. El microondas, presente en casi todos los hogares europeos,
es una tecnología relativamente novedosa.
En
un entorno social en continua evolución como el actual,
en el que las mujeres disponen de menos tiempo para preparar los
alimentos, este aparato resulta todo un hallazgo.
El microondas es capaz de guisar tanto los platos de elaboración
tradicional como el sinfín de comidas precocinadas disponibles
en el mercado. A pesar de ser un invento bastante moderno, se
ha convertido en un electrodoméstico corriente.
¿Cómo
funciona?
Las
microondas pertenecen a la gama del espectro electromagnético
y su frecuencia se sitúa entre los rayos infrarrojos y
las ondas de radio y televisión. Durante la Segunda Guerra
Mundial, los científicos observaron que esas microondas
podían usarse con otros fines, además de aplicarse
a los sistemas de comunicación.
Desde entonces, esa tecnología incipiente ha ido evolucionando,
hasta transformarse en un electrodoméstico moderno de uso
culinario. En la cavidad del horno hay un magnetrón que
convierte la energía eléctrica de baja frecuencia
en microondas de alta frecuencia y difunde esa energía
concentrada a través de ondas que se introducen en los
alimentos. La energía produce una trepidación de
2.500 millones de vibraciones por segundo en la comida y ésta
se calienta debido a la rotación de sus moléculas
de agua.
A
tener en cuenta...
Al
preparar cualquier alimento, ya sea de forma tradicional o mediante
el microondas, los consumidores deben seguir las instrucciones
que figuran en el envoltorio de los mismos y asegurarse de que
la comida está bien cocinada. La penetración de
las microondas depende de la densidad del comestible. Por ejemplo,
los alimentos como la carne picada o el puré de patatas
se cuecen mucho más rápido que una chuleta o las
patatas enteras, que son mucho más densas.
A
menudo observarán que la comida cocinada en el microondas
tiene unas zonas calientes y otras más frías; esto
se debe a que la energía se difunde de forma desigual.
Para optimizar la distribución de la energía, se
utilizan utensilios para remover o platos giratorios que cambian
de posición los alimentos. Los microondas calientan la
comida de afuera hacia adentro. Los productos pequeños
se cocinan más rápido que los grandes. Por esa razón,
se recomienda que las porciones más densas se coloquen
hacia el exterior de la bandeja y las menos densas y voluminosas,
en el centro. Una sola porción se calentará más
rápido que varias juntas, ya que el tiempo de cocción
es mayor cuando la energía se tiene que dividir entre varias
porciones.
¿Qué
ocurre con las vitaminas y los minerales?
En
ciertos casos, los alimentos cocinados en el microondas conservan
más vitaminas que los guisados de forma tradicional. Esto
se debe a que, al utilizar el microondas más energía,
la cocción requiere menos tiempo. Por su parte, los minerales
no se destruyen con el procesado de la comida, aunque sí
pueden perderse con el agua de la cocción o con el jugo
que desprende la carne.
Se
han realizado estudios en los que se han guisado de forma convencional
y en microondas distintos tipos de verduras, durante diferentes
lapsos de tiempo. Se observó que, fuera cual fuese el método
de cocción, el contenido en mineral apenas variaba. Cocinar
en el microondas no supone ningún riesgo y, además,
contribuye a ahorrar tiempo y energía. Lo que en su momento
fue un hallazgo de la tecnología de vanguardia, se ha convertido
hoy un electrodoméstico de uso cotidiano.
¿Es
saludable o no?
Los que están a favor argumentan que han hecho muchos estudios
y que todos demuestran que es inofensivo para nuestra salud.
Los que están en contra, por supuesto, también presentan
sus estudios.
Lo
cierto es que cada vez hay más personas que los utilizan.
Donde todo el mundo está de acuerdo es que la mayoría
de efectos negativos y accidentes vienen ocasionados por un mal
manejo
Precauciones
y uso
Si compramos un horno microondas lo primero que hemos de hacer
es leer a fondo los consejos y modo de usarlo. Es el único
modo de evitar accidentes, quemaduras y sacarle más partido
a este electrodoméstico.
Veamos algunos consejos:
Es muy importante no cocinar alimentos como los huevos sin pincharlos
o abrirlos antes ya que suelen reventarse y podrían explotarnos
a la cara si abrimos en ese momento.
Vigilar a la hora de calentar alimentos que vayan cerrados dentro
de latas o envases cerrados ya que también pueden explotar.
A
la hora de limpiar el microondas no usar sustancias abrasivas
o detergentes fuertes ya que estropean su correcto funcionamiento.
Cuidado
a la hora de calentar agua, leche, café, té o preparar
algún tipo de infusiones de plantas ya que como el agua
nunca llegará a hervir dentro del microondas, acostumbramos
a ponerle mucha potencia y puede producirnos alguna quemadura
al abrir el horno. Es por ello que algunos expertos recomiendan
no calentar a alta temperatura ningún líquido.
Cuando
cocinemos verduras y frutas hemos de vigilar que la cocción
vaya en relación con el volumen de lo que vayamos a preparar
y no del tipo de alimento. Si no seguimos este consejo sólo
conseguimos pasarnos de tiempo y que los alimentos pierdan parte
de sus nutrientes.
A
nivel nutricional, muchos especialistas dicen que como se cocina
y descongela con menos tiempo la pérdida de nutrientes
es menor.Para recalentar la comida hemos de tener en cuenta que
si queremos que no se enfríe rápidamente (sobre
todo si son platos grandes) deberíamos revolver la comida
una o dos veces mientras la recalentamos. Otro buen consejo es
no abrir la puertecilla nada más sonar el timbre o alarma.
Si esperamos un minutito más el alimento se mantiene caliente
más tiempo.
No
conviene cocinar piezas grandes de carne o pescado ya que corremos
el riesgo de que no se cocinen homogéneamente. Si no hay
más remedio, pues pondremos la mitad de potencia durante
más rato.
Hay
que vigilar que los recipientes en los que vayamos a cocinar sean
aptos para hornos microondas.
Ventajas y desventajas
Antes,
los primeros microondas tenían fugas más rápidamente
y por ello se solía recomendar a las personas con marcapasos
no estar cerca de estas ondas. Desde hace unos años parece
que estos problemas ya han desaparecido (leer las instrucciones
de nuestro horno).
Si
calentamos los biberones o mamaderas para bebés hemos de
vigilar muchísimo ya que a menudo por fuera parece que
está tibiecito y por dentro la leche esta casi hirviendo.
Algunos expertos dicen que puede haber pérdida de algunos
nutrientes de la leche.
De todos modos, sea cierto o no, no nos cuesta nada dedicarle
un segundito a calentar de forma tradicional la leche de nuestros
hijos.
Hay
científicos como Hans Hertel que han hecho diferentes estudios
para demostrar como los microondas SI que perjudican nuestra salud.
Aisló
a varios voluntarios en un hotel y se tomaron muestras de sangres
a cada voluntario antes de comer. Unas personas tomaban alimentos
cocinados o calentados con microondas y otros con la cocina de
gas. Luego se tomaron muestras de sangre después de comer
o beber los alimentos.
El
afirma que descubrió cambios significativos en la sangre
de los voluntarios que consumieron los alimentos cocinados en
el horno microondas. Observó cambios en los valores de
la hemoglobina y del colesterol y también fue diferente
el modo en que disminuyeron los linfocitos después de las
comidas.
Finalmente
expone que ya que las ondas microondas están basadas en
el principio de corriente alterna esto provoca que los átomos,
moléculas y células sean golpeadas por una fuerte
radiación y se llegue a invertir su polaridad 1 a 100 mil
millones de veces por segundo. Es todo lo contrario que calentar
la comida de modo natural en que el calor se transfiere desde
afuera hacia adentro. En la cocina por microondas todo empieza
al revés, desde dentro de las células y esto deformaría
la estructura de las moléculas.
En
resumen
Seguramente, a falta de más estudios sobre el tema, el
horno microondas no es ni tan malo ni tan bueno como lo pintan
pero nuestro consejo es que lo utilicéis con mucho cuidado
y lo menos posible.
La
verdad es que para calentar o descongelar cosas es muy práctico
ya que va muy rápido. Lo malo es que en este mundo de prisas
el microondas "ayuda" a que seamos aún menos
conscientes de la alimentación. Se pilla cualquier cosa,
se calienta y se engulle a toda velocidad para continuar corriendo
el resto del día. En cambio si nos tomamos la cocina como
un espacio para relajarnos, para charlar con nuestra pareja, incluso
para que colaboren los pequeños e ir educándoles
a la vez sobre alimentación, el resultado es totalmente
diferente.
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