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consumidor medio europeo presta cada vez más
atención a la garantía ecológica
de los productos alimenticios que adquiere, y no se
trata tanto de una moda "verde" como de una
preocupación por la salud. |
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Entendemos
como productos orgánicos aquellos que han sido cultivados
de forma biológica, sin pesticidas y elaborados en base
a métodos agrícolas tradicionales con escasos aditivos
y presentados en envoltorio ecológico. Así, van
pasando de la venta en tiendas macrobióticas especializadas
a las estanterías de las principales multinacionales de
la distribución alimentaria, marcando la pauta de consumo
en Europa para el siglo XXI.
En
Alemania, país con una tradicional demanda de productos
orgánicos, se ha comercializado ya la primera salsa de
tomate orgánica, a la que seguirán otras salsas;
en Austria dos importantes empresas, Weitrau Brauerei y Biotta,
van a comercializar una cerveza orgánica y una bebida de
zumo de bayas, respectivamente. También la alimentación
infantil se está viendo implicada en la "revolución
orgánica", ya que una filial de la multinacional Heinz
va a comercializar en Italia varios productos de este tipo, reduciendo
a la vez el % de materia grasa contenida.
Según
la Mintel Global New Products Database, las ventas en el mercado
europeo confirman esta tendencia en la demanda de los consumidores,
lo que se traduce en la aparición de nuevos productos basados
en fórmulas antiguas.
Antes de la era de la agricultura que se inició hace 10
mil años, el ser humano era cazador y recolector. Las plantas
y animales encontraban los nutrientes necesarios para su superviviencia
en la naturaleza, que cumplía sus ciclos de "vida
y muerte", depositando de nuevo las materias orgánicas
en la tierra, para ofrecer nueva vida.
Con el advenimiento de la agricultura, el hombre se hizo más
sedentario, se inició el cultivo de las tierras, cambiando
a otros terrenos, cuando los nutrientes se agotaban. El ser humano
dilucidó pronto, que agregando ciertos elementos a las
tierras de cultivo como el estiércol, le permitía
utilizar los terrenos de cultivo por más tiempo. A inicios
de 1850, salió al mercado el primer pesticida químico.
De 1950 a 1983 la producción de pesticidas en Estados Unidos
se incrementó de 200 mil a 2.5 billones de toneladas por
año, y alrededor del mundo, se estima que esos porcentajes
se han duplicado. La pregunta que sigue a estos datos es: ¿Qué
impacto han tenido estos químicos en el medio ambiente
y la salud del ser humano y los animales? Desafortunadamente solo
tenemos algunas de las respuestas, sin embargo los datos acumulados
apuntan a daños incalculables
Ninguna discusión sobre salud y
nutrición puede estar completa, sin explorar lo que significan
los alimentos orgánicos.
La
"seguridad" de los alimentos que consumimos, no ha sido
tema de preocupación para muchos consumidores, porque la
industria de la agricultura ha anotado una y otra vez que los
químicos son necesarios en los cultivos y las cantidades
residuales de pesticidas, son "mínimas" y relativamente
inofensivas. Sin embargo, la realidad es otra, muchos pesticidas
se encuentran en grandes cantidades en los alimentos que consumimos,
son altamente tóxicos para el organismo y se han relacionado
con la aparición de cáncer, problemas del sistema
inmune y muchas otras enfermedades crónicas. Y contrario
a las creencias populares, muchos pesticidas no se "lavan"
con el agua.
En un estudio realizado en 1985 en los Estados Unidos, en 3000
personas, los investigadores encontraron niveles detectables de
uno o más pesticidas en 99% de las muestras de sangre tomadas
a cada uno de los sujetos del estudio y la concentración
de estos químicos fue 300% mayor en el tejido graso (Complimentary
Medicine, Vol 2, No.1, 1986; pg.5). La intoxicación masiva
por pesticidas ha sido reportada en India, Egipto, Méjico,
Emiratos Árabes Unidos y muchos otros países del
orbe.
Y si hilamos un poquito más fino, los pesticidas no entran
al cuerpo solo con la alimentación, sino a través
de su exposición a la piel, agua y muchas otras fuentes.
Los médicos conocedores de los síntomas de la intoxicación
por pesticidas, anotan que la mayoría de los casos no son
diagnosticados, dado que los síntomas que el paciente refiere
comúnmente son síntomas generales como dolor de
cabeza, dolor abdominal, debilidad y fatiga, que pueden presentarse
en muchas enfermedades. Pacientes con exposición crónica
a ciertos pesticidas, pueden presentar daños del sistema
nervioso, riñones, hígado y cerebro (Jç Morgan
D: Recognition and management of pesticide poisonings. Washington
D.C. U.S. Government printing office, 1982)
Y si sumamos a este escenario la utilización de antibióticos
y hormonas para el "engorde" rápido de los animales,
particularmente pollo y carne vacuna, el panorama se muestra un
tanto siniestro para el consumidor
La definición propuesta por la organización "Estándares
Orgánicos" de los Estados Unidos anota: El cultivo
orgánico es un sistema designado y manejado para producir
productos agrícolas, con el uso de métodos y sustancias
que mantengan la integridad del producto orgánico hasta
que llegue a las manos del consumidor. Esto se lleva a cabo utilizando
métodos de cultivo biológicos, y no otras sustancias,
para mantener la fertilidad a largo plazo de la tierra, aumentar
su actividad biológica, asegurar un manejo efectivo de
los insectos dañinos, reciclar los deshechos, devolver
los nutrientes a la tierra y manejar los productor sin el uso
de aditivos sintéticos para su procesamiento"
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