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Achicoria es el nombre vulgar de esta especie sólo
en Chile y constituye un error histórico ya que
este nombre debiera aplicarse sólo a Cichorium
intybus, mal llamadas endibias en el país, para
ser correspondiente a las denominaciones de otros países
de habla hispana. |
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La
especie Cichorium endivia (2n = 36 cromosomas) es una hortaliza
cuyo centro de origen se ubica en zonas mediterráneas de
Europa, Africa y Asia (Indias Orientales). Como especie cultivada
pareciera ser bastante antigua, pues fue conocida y utilizada
por los antiguos egipcios, griegos y romanos.
Es
una planta anual que presenta un extensa raíz pivotante,
de gran tamaño, que produce numerosas raíces laterales.
En etapas iniciales del desarrollo, sólo forma raíces
y hojas, las que se van disponiendo alternadamente sobre un corto
tallo, por lo que la planta presenta un aspecto de roseta. Las
hojas se expresan de formas morfológicas muy distintas
según variedad y no forman cabeza o cogollo de ningún
tipo, aunque en algunas formas el conjunto central de hojas se
presenta más apretado.
Según
esto, es posible diferenciar dos variedades botánicas de
achicoria: Cichorium endivia L. var. crispum Lam. que presenta
hojas angostas, crespas, partidas en estrechos y retorcidos segmentos,
y bordes fuertemente dentados (achicoria; usada en Chile), y Cichorium
endivia L. var. latifolium Lam. que presenta hojas anchas, casi
lisas, y de borde algo ondulado (escarola; no usada en Chile).
Iniciando la etapa reproductiva, la planta desarrolla el tallo
ramificado que sostendrá las inflorescencias, que corresponden
a capítulos sésiles, ubicados en posición
axilar, solitarios o en fascículos. Cada capítulo
contiene entre 15 y 30 flores liguladas, de color azul, perfectas,
largas, y está rodeado por dos series de brácteas
largas que lo sobrepasan. Los aquenios que forma son gruesos y
con papus escamoso.
El órgano de consumo en esta especie corresponde a la roseta,
formada por 50 o más hojas que presentan color verde claro
a oscuro y nervadura central blanca. Estas hojas, que presentan
un sabor algo amargo característico, se consumen frescas
en ensalada.
A pesar de ser una hortaliza largamente cultivada en nuestro país,
su importancia ha ido disminuyendo paulatinamente, hasta presentar
hoy en día sólo cerca de 100 ha cultivadas al año.
Esto se debería, primero, a que es un cultivo de alto riesgo
para la transmisión de enfermedades infecciosas por crecer
a ras de suelo y poseer hojas difíciles de limpiar y, segundo,
al poco acendrado gusto por lo amargo en los consumidores nacionales.
La achicoria (Cichorium Intybus L.)
Tiene un efecto aperitivo y puede emplearse como sucedáneo
del café, con la ventaja de que no contiene cafeína.
Esta planta de atractivas flores azules está ampliamente
distribuida por Europa, Asia y África, donde es fácil
encontrarla en los bordes de las carreteras y sitios con poca
humedad. La parte más empleada en fitoterapia es la raíz,
que se utiliza para hacer infusiones y las hojas tiernas se pueden
incluir en las ensaladas. La achicoria fue en los tiempos de escasez
un agradable sustituto del café, debido sobre todo a su
menor coste económico. Para elaborar este sucedáneo
se recolecta la raíz, se deja secar y posteriormente se
tuesta y se reduce a polvo, obteniendo un producto de aroma suave
y con la ventaja de que no contiene cafeína.
Propiedades
e indicaciones
La inulina le confiere una acción ligeramente aperitiva
que puede ser beneficiosa en caso de pérdida de apetito
o anorexia si se toma antes de las comidas. Las sustancias amargas
tienen la propiedad de aumentar la producción de bilis
y favorecer su evacuación de la vesícula biliar
(efecto colerético y colagogo), por lo que resulta adecuada
para consumir en caso de dispepsia o malas digestiones y disfunciones
del hígado y la vesícula biliar. Tiene un suave
efecto diurético que puede ser útil para las personas
que padecen hipertensión, gota o artritis y como complemento
en las dietas de adelgazamiento.
Principios
activos:
La achicoria contiene en su composición sustancias amargas
como la intibina y la lactulopicrina, una cantidad importante
de inulina (hidrato de carbono), y también taninos, ácido
clorogénico e isoclorogénico.
Contraindicaciones:
No debe tomarse achicoria en caso de hipersensibilidad alérgica
a la planta, y si se padecen cálculos biliares es conveniente
consultar con el médico antes de consumirla.
No se ha descrito toxicidad en las dosis habituales y como efectos
secundarios pueden aparecer reacciones alérgicas cutáneas
en las personas hipersensibles a esta planta.
Presentación
y posología:
La achicoria se puede tomar en forma de infusión y otras
preparaciones para uso interno elaboradas con la raíz desecada
y triturada.
La dosis recomendada es de 30 gramos por litro de agua y se aconsejan
de 2 a 3 tazas diarias, tomadas antes de las comidas para abrir
el apetito y después como remedio digestivo.
Todos
sobre la achicoria
La achicoria se puede considerar una verdura con efectos aperitivos
y tonificantes sobre el estómago y las funciones digestivas.
La achicoria, cuya denominación científica responde
al nombre de Cichorium intybus, es una especie de verdura que
pertenece a la familia de las Compuestas (Compositae), con más
de un millar de géneros. Esta familia se caracteriza porque
sus flores están compuestas por la fusión de cientos
e incluso miles de flores diminutas. Existen variedades de achicoria
silvestres y cultivadas, éstas últimas se distinguen
por sus hojas dentadas y su sabor amargo característico.
De la achicoria silvestre se utilizan las hojas y la raíz
con fines medicinales.
Diversidad
y tipos:
La achicoria es una planta medicinal de la que se usan los tallos,
las hojas, las cabezuelas y las raíces. Atendiendo a su
uso, sea medicinal o culinario, la achicoria se puede clasificar
en dos grupos:
- Achicoria de raíz, la cual se comenzó a utilizar
su raíz, tostada y pulverizada, como un sucedáneo
del café, llamado café de achicoria. También
se empleaba como planta forrajera.
- Achicoria de ensalada, es la que se consume principalmente como
verdura. Dentro de este grupo se incluyen las especies conocidas
como pan de azúcar, achicoria de hojas, cicorino, endivia
y radicchio.
El pan de azúcar es una variedad que se cosecha habitualmente
para consumirla en ensalada. Sus hojas son anchas, no son dentadas
y parece más una lechuga que una achicoria. A pesar de
que es una de las variedades más amargas, si se deja madurar
durante más tiempo, el frío destruye la intibina,
sustancia responsable de su amargor, y se obtiene una verdura
de sabor más suave con ligero gusto a nueces.
La achicoria de hojas o "catalogna" es muy adecuada
para su cultivo en todos los países mediterráneos,
y se cultiva especialmente en Italia. Tiene hojas delgadas, dentadas
y de color verde oscuro con un sabor bastante amargo, pues es
la variedad más rica en intibina, la sustancia amarga.
El cicorino se cultiva principalmente en Italia, donde es una
verdura muy apreciada. Tiene las hojas en forma de roseta, con
variedades de color rojo y verde, y es una verdura más
propia de la primavera.
Valor
nutritivo
La achicoria tiene forma de roseta formada por 50 o más
hojas dentadas de color verde claro a oscuro con una nervadura
central blanca muy fibrosa. Estas hojas, que presentan un ligero
sabor algo amargo característico, se pueden tomar frescas
en ensalada donde se aprovechan al máximo sus componentes
nutritivos, siendo el agua la sustancia más abundante,
seguido de hidratos de hidratos de carbono. En cuanto a vitaminas
esta verdura es buena fuente de provitamina A o betacaroteno,
ciertas vitaminas del grupo B (B2 y en menor cantidad folatos
y vitamina C), además de minerales como el potasio y el
magnesio. Las hojas contienen intibina, un principio amargo presente
principalmente en los nervios de las mismas que le confiere a
la achicoria sus propiedades digestivas.
Tabla
de composición (100 gramos de porción comestible):
-
Energía (Kcal) 17,9
- Proteínas
(g) 0,5
- Hidratos
de carbono (g) 2,8
- Fibra
(g) 0,9
- Potasio
(mg) 170,0
- Calcio
(mg) 21,0
- Magnesio
(mg) 6,0
- Fósforo
(mg) 27,0
- Folatos
(mcg) 14,0
- Pro-vitamina
A (mcg) 266,7
Ventajas
e inconvenientes de su consumo
La mejor forma de aprovechar los componentes nutritivos de la
achicoria es consumirla cruda como ingrediente de las ensaladas.
Al igual que la mayoría de verduras, el componente mayoritario
de la achicoria es el agua, por lo que el valor calórico
es escaso, y esto la convierte en un alimento perfecto para incluir
en dietas de control de grasas y calorías, teniendo en
cuenta la manera de cocinar y sin abusar del aceite u otros ingredientes
calóricos.
El contenido de beta-caroteno o provitamina A de las achicorias,
de acción antioxidante, les convierte en una verdura de
consumo recomendado para la prevención de enfermedades
cardiovasculares, degenerativas y del cáncer. El beta-caroteno
se transforma en vitamina A en nuestro organismo conforme éste
lo necesita. Dicha vitamina es esencial para la visión,
el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos
y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico.
La achicoria se puede considerar una verdura con efectos aperitivos
y tonificantes sobre el estómago y las funciones digestivas,
debido a varios de sus componentes. Por una parte, la inulina,
es un hidrato de carbono abundante en las hojas y en la raíz
de la achicoria que estimula el apetito y favorece la digestión.
Además, las hojas de las achicorias contienen intibina,
una sustancia que confiere el sabor amargo en mayor o menor proporción
a todas las variedades. Este compuesto se usa con fines medicinales
por su efecto colagogo, es decir, facilita el vaciamiento de la
vesícula biliar, y en consecuencia mejora la digestión
de los alimentos. Por ello, el consumo de achicoria conviene a
las personas que padecen trastornos de la vesícula biliar,
hígado perezoso, dispepsia, etc.
Asimismo,
la achicoria se utiliza como sucedáneo del café,
y se prepara con las raíces de achicoria, siendo la infusión
digestiva debido a la presencia en su composición de principios
amargos. Además, no contiene ninguna sustancia excitante,
como la cafeína en el café o la teína en
el té.
En
la cocina:
La achicoria es una verdura que se presta a servir de ingrediente
en deliciosas ensaladas, combinada con otros alimentos que contrarresten
su particular sabor amargo. También se pueden cocinar como
cualquier otra verdura, teniendo en cuenta que con la cocción
se pierden parte de sus vitaminas y una cantidad importante de
las sales minerales quedan disueltas en el caldo. Por este motivo,
conviene aprovechar el caldo, bien para tomarlo directamente o
para utilizarlo como base para cocinar otros platos. La cocción
al vapor reduce la pérdida de vitaminas y de sales minerales,
al no estar las verduras en contacto con el agua, por lo que resulta
una alternativa interesante para cocinar la achicoria. Asimismo,
la achicoria salteada con unos ajitos y unos tacos de jamón
también resulta deliciosa, y puede servir como primer plato
o como guarnición de un segundo plato de carne, pescados
o huevos. También se puede añadir al final de la
cocción de las sopas o de los caldos para dar sabor a estos
platos.
Sea cual sea la forma de degustar la achicoria, es conveniente
lavar minuciosamente las hojas antes de consumirlas, evitando
el remojo, para reducir así la pérdida de nutrientes.
Las hojas más externas son duras y amargas, por lo que
es conveniente prescindir de ellas, ya que proporcionan muchos
hilos (fibra) y un desagradable sabor amargo a los platos.
Criterios
de calidad en la compra y conservación:
La achicoria es una verdura propia de los meses de otoño,
si bien se puede disfrutar de este alimento fresco hasta muy entrada
la primavera. Los ejemplares de mayor calidad son aquellos que
mantengan sus hojas sanas, firmes y de colores vivos.
La luz afecta al contenido vitamínico y el sabor amargo
de las achicorias se hace más intenso, de ahí que
las hojas se deban guardar en lugares frescos, ventilados y protegidos
de la luz, o en la parte menos fría del frigorífico,
dentro de una bolsa de plástico perforada. Las raíces,
por el contrario, deben secarse al sol antes de su empleo.
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