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| Vitamina
indispensable para la formación de glóbulos
rojos y para la regeneración de los tejidos.
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La
vitamina B12 es una vitamina hidrosoluble al igual que el resto
de vitaminas pertenecientes al complejo B. Los términos
vitamina B12 y cianocobalamina se usan indistintamente.
¿Cuáles son sus funciones?
Actúa como coenzima en varias funciones metabólicas,
incluído el metabolismo de grasas, hidratos de carbono
y en síntesis de proteínas.
Resulta indispensable para la formación de glóbulos
rojos, para el crecimiento corporal y la regeneración de
los tejidos.
La
absorción se produce en la mitad inferior del íleon.
La presencia del "factor intrínseco", una proteína
de la mucosa gástrica, es esencial para la absorción
de vitamina B 12 que procede de los alimentos.
En el estómago se forma un complejo vitamina B 12-factor
intrínseco, que pasa al intestino, allí se une a
los receptores de la mucosa del íleon para que la vitamina
B 12 se pueda absorber y pasar a la circulación.
Se metaboliza en el hígado, actuando éste órgano
como un depósito corporal y se elimina por vía biliar.
Las cantidades superiores a las necesidades diarias se excretan
en la orina.
¿Cuáles son las recomendaciones?
Las
recomendaciones para las vitaminas y demás nutrientes están
ideadas para conseguir un margen de seguridad por encima de los
requerimientos fisiológicos medios, teniendo en cuenta
la edad y el sexo. Para la vitamina B 12, las Ingestas Dietéticas
Recomendadas son:
Personas
adultas y jóvenes mayores de 11 años: 2 microgramos
(mcg)/ día.
Mujer embarazada: 2'2 microgramos/ día (mcg/ día)..
Mujer lactante: 2'6 mcg/ día.
Lactante de 0 a 5 meses: 0'3 mcg/ día.
Lactante de 5 meses a 1 año: 0'5 mcg/ día.
Niños, de 1 a 3 años: 0'7 mcg/ día.
Niños, de 4 a 6 años: 1'0 mcg/ día.
Niños, de 7 a 10 años: 1'4 mcg/ día.
¿Dónde
se encuentra?
En
la naturaleza, la única fuente original se encuentra en
los microorganismos que crecen en el suelo, las aguas y en el
lumen intestinal, que sintetizan la vitamina. Los vegetales están
libres de vitamina B12 a menos que estén contaminados con
estos microorganismos.
Sólo
existe cobalamina en los tejidos animales, especialmente en el
hígado y en los alimentos contaminados.
En
el ser humano, la vitamina B 12 sintetizada en el colon (última
porción del intestino grueso) no está disponible
para su absorción, por lo que el requerimiento nutricional
diario debe obtenerse de subproductos animales en la dieta.
Los
alimentos, fuente de esta vitamina son: hígado, carnes,
vísceras, pescados, huevos y en menor cantidad leche y
derivados. Con estos alimentos, distribuidos en la dieta de manera
equilibrada se cubren las necesidades de esta vitamina.
Por
lo general, la manipulación culinaria de estos alimentos
no comporta pérdidas en esta vitamina, aunque la carne
y el pescado hervidos llegan a perder hasta un 30% de su contenido
en el agua de cocción, dado su capacidad hidrosoluble.
Las
etiquetas de algunos productos fermentados de soja, tales como
el tempeh, declaran que son una buena fuente de esta vitamina.
Y las casas de productos dietéticos también alaban
al alga espirulina como una fuente rica. Sin embargo, estas declaraciones
son dudosas, ya que dichos productos no son fuentes fiables de
vitamina B12. La confusión se debe a que el método
común de analizar el contenido de vitamina B12 no distingue
entre las formas de la vitamina activas en el ser humano, y las
que son activas en las bacterias pero no para en el humano. Estas
últimas formas se llaman formas análogas, mientras
que las formas activas se llaman cobalaminas.
¿Cómo se detecta la deficiencia?
Los
síntomas de deficiencia son insidiosos y pueden tardar
en desarrollarse de 2 a 3 años. La deficiencia de vitamina
B 12 se reconoce clínicamente por su efecto sobre los sistemas
hematopoyético (formación de glóbulos rojos)
y nervioso.
A
nivel hematológico se identifican fácilmente con
un examen de sangre y de médula ósea. En general,
los cambios son más marcados en la serie de los glóbulos
rojos, que cambian su forma y aumenta su tamaño. Hoy se
conoce que la anemia megaloblástica o perniciosa se debe
a una inadecuada producción del "factor intrínseco"
a nivel estomacal, factor necesario para la adecuada absorción
de vitamina B 12 por el organismo.
No se conoce el motivo de la ausencia del factor intrínseco,
aunque puede deberse a una deficiencia genética o una enfermedad
autoinmune. También puede producirse por una reducción
de la producción de ácido clorhídrico, especialmente
después de una operación de estómago o si
se padece gastritis crónica.
Los
síntomas son comunes a otras anemias: palidez, cansancio,
fatiga, debilidad, etc.
A
nivel del sistema nervioso, la deficiencia de vitamina B12 puede
conducir a daños irreversibles con gran variedad de signos
y síntomas neurológicos incluyendo parestesia de
manos y pies, falta de equilibrio, menores reflejos tendinosos
profundos y en las etapas posteriores pérdida de memoria,
confusión, depresión y hasta pérdida de la
visión central.
¿Quién
tiene mayor riesgo de déficit?
Las
poblaciones de riesgo son: vegetarianos estrictos, personas que
siguen dietas desequilibradas durante largo tiempo, alcohólicos
crónicos, enfermos con patología gástrica
y quienes padecen la enfermedad de Biermer.
Dado
que las fuentes más importantes de esta vitamina son los
alimentos de origen animal, en muchas ocasiones se afirma que
una dieta vegetariana puede provocar su carencia.
En realidad, sólo se ha detectado esta carencia en personas
vegetarianas estrictos que no consumen ni huevos ni lácteos
durante mucho tiempo y que padecen algún tipo de trastorno
intestinal. Las personas que incluye huevos y/o leche en su dieta
obtienen cantidades suficientes de vitamina B12 a través
de dichos alimentos.
La
deficiencia de la vitamina B 12 es rara en la juventud, sin embargo
no es inusual en la vejez. Los niveles de esta vitamina también
disminuyen cuando existe deficiencia de hierro, folatos y vitamina
B 6, así como con el abuso de laxantes.
La
vitamina B12 procedente de la dieta precisa un mecanismo complicado
para su absorción. Se debe unir a una proteína segregada
por el estómago (factor intrínseco) que permite
su absorción en el intestino. Por causas genéticas,
algunas personas pueden tener problemas para producir este factor
intrínseco y padecer síntomas de deficiencia: enfermedad
de Biermer.
Medicamentos que reducen el ácido gástrico como
los bloqueantes H2 (cimetidina, ranitidina, famotidina); así
como los inhibidores de la bomba de ácido (omeprazol),
la colchicina o el tratamiento con fenforminas, tienden a disminuir
los niveles de vitamina B 12.
Como medida profiláctica, si ha sido operado del estómago
o si sufre de gastritis crónica, el médico ha de
valorar la necesidad de suplementar su dieta con vitamina B12
con regularidad.
La vitamina B12 se halla de forma natural exclusivamente en los
alimentos de origen animal.
Las
principales fuentes de vitamina B12, también conocida como
cianocobalamina, en una dieta vegetariana equilibrada son los
huevos y los lácteos (sobre todo los quesos). Dentro de
los alimentos vegetales se han encontrado trazas de vitamina B12
en derivados fermentados de la soja como el miso o el tempeh,
así como en algas como la espirulina. Pero la presencia
de dicha vitamina en estos casos es muy exigua, por lo que su
aprovechamiento es discutible. Además, en dichos productos,
la cantidad de B12 natural enumerada en las etiquetas es desorientadora
porque está en forma inactiva y el cuerpo no la puede utilizar.
Sólo aquellos productos procedentes de plantas enriquecidas
en vitamina B12 contienen la forma activa de esta vitamina.
La
vitamina B12 es necesaria para el metabolismo de los ácidos
grasos, del ácido fólico, para la producción
de glóbulos rojos y de energía, para el buen funcionamiento
del sistema nerviosos central y del desarrollo celular. Algunas
bacterias que se hallan de modo habitual en el intestino humano
son capaces de sintetizarla. Sin embargo, el aprovechamiento de
la vitamina es mínimo, ya que la síntesis ocurre
en sitios muy distales del lugar de absorción fisiológica
de la misma, lo que determina que prácticamente en su totalidad
sea eliminada por las heces. Como producto de esto, la vitamina
B12 debe ser necesariamente aportada por los alimentos.
Es un nutriente sensible al calor por lo que el procesamiento
de los alimentos que la contienen, puede provocar pérdidas
considerables de cobalamina. En el caso de leche se pierde hasta
un 7 % por pasteurización de 2 a 3 segundos y hasta 30
% por hervido de 2 a 5 minutos, lo que hace que la leche resulte
insuficiente como fuente única de vitamina B12.
Aprovechamiento
por el organismo
La vitamina B12 contenida en los alimentos se fija al denominado
factor intrínseco secretado por el estómago, para
ser absorbida posteriormente en el intestino delgado. Se almacena
principalmente en el hígado (80%) y es importante saber
que las reservas cubren las necesidades diarias del organismo
por un período de 3 a 4 años después que
se ha instaurado un régimen de baja ingesta o malabsorción
de vitamina B12.
Tanto
una alimentación convencional como ovolactovegetariana
cubren de manera satisfactoria las necesidades orgánicas,
más aún sabiendo que no es precisa una ingesta diaria
concreta si hay vitamina almacenada. No obstante, se ha descrito
deficiencia de esta vitamina en individuos cuyas dietas tienen
muchos años de carencia de alimentos ricos en vitamina
B12, como ocurre en los veganos que evitan todos los alimentos
de origen animal. La ingestión de vegetales, cereales y
pan es muy buena, pero estos alimentos son fuentes muy pobres
de cobalaminas. No obstante, las restricciones dietéticas
tienen que durar muchos años para producir deficiencia
de cobalaminas, cuyos síntomas suelen ser al principio
banales (cierta fatiga y apatía), pero pueden aumentar
con el tiempo: trastornos sensoriales, de la menstruación,
dificultad para caminar, alteraciones psíquicas (irritabilidad,
depresión...), inflamación de la piel o mucosas...
Igualmente, los recién nacidos de madres vegetarianas estrictas
tienen riesgo de desarrollar una deficiencia de vitamina B12,
pues el feto obtiene cobalamina preferentemente de las reservas
maternas. Este riesgo aumenta si las madres continúan mucho
tiempo con la lactancia materna exclusivamente. |