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el estresante ritmo de vida que llevamos, la casa, el
trabajo, la familia, el gimnasio, las compras…las
compras…quedan catalogadas en última posición
y les destinamos muy poco tiempo. |
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No
es mi intención que alguno se sienta identificado con el
siguiente ejemplo, pero imagino que muchas esbozarán una
sonrisa al leer las siguientes líneas:
Entramos al
supermercado, tomamos un carrito y comenzamos a pasear rápidamente
por los pasillos buscando los productos que necesitamos en el
hogar. Miramos el reloj…Chanfle! La teleserie está
por comenzar y hoy es el último capítulo...mejor
me apuro!! 3 kilos de arroz, 2 de azúcar, la leche de los
niños, yogurt para la semana, queso o quesillo, detergente,
suavizante…este viene en promoción, “lleve
4 y pague 3”…nunca he comprado de esta marca…precio
conveniente, lo llevo, el siguiente producto trae “2x1”…!lo
llevo!. Pero. ¿Estamos realmente comprando un producto
de buena calida, que nos aportará los nutrientes que necesitamos?.
Pues bien, hemos llegado a la estantería de los aceites…
¿cuál de todos éstos he de llevar?, pepita
de uva, canola, maravilla, de oliva virgen, extra virgen…
¿cuán es la diferencia? ¿Cuál ha de
ser el más apto para la cena de esta noche? Aquí
les detallaré en que deben fijarse al momento de comprar
un aceite.
Las calorías
que nos aportan los aceites son en base a lípidos, también
llamados grasas, los que conjuntamente con los carbohidratos,
representan la mayor fuente de energía para el organismo
(9 kcal/gramo y 4kcal/gramo, respectivamente).
Los lípidos podemos desglosarlos en:
Ácidos
grasos Saturados: se encuentran principalmente en la
grasa animal, así como también en la mantequilla,
aceite de coco, carnes rojas, lácteos. Si se consumen en
exceso pueden originar problemas de salud, como los cardiovasculares.
Este tipo de grasa se encuentra en estado sólido a temperatura
ambiente.
Ácidos
grasos Insaturados, los que a su vez se clasifican en:
- Ácidos
grasos Monoinsaturados:
los podemos encontrar en grandes cantidades en el aceite de
oliva. Su composición química los hace más
estables frente a altas temperaturas.
-
Ácidos grasos Poliinsaturados:
El ácido linoléico está en cantidades significativas
en el aceite de soja. A diferencia de los ácidos grasos
monoinsaturados, al exponerlos a altas temperaturas se oxidan,
se descomponen, con mayor facilidad.
Los lípidos desempeñan diferentes
tipos de funciones biológicas:
- Función
de reserva energética: Los triglicéridos
son la principal reserva de energía.
- Función
estructural:
Los fosfolípidos, glucolípidos y el colesterol
se encuentran en membranas celulares de nuestro cuerpo. Los
triglicéridos del tejido adiposo recubren y proporcionan
consistencia a los órganos, protegiéndolos como
aislantes térmicos.
- Función
reguladora, hormonal o de comunicación celular:
Las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) son de naturaleza lipídica;
las hormonas regulan el metabolismo y funciones reproductoras.
- Función
transportadora:
El transporte de lípidos desde el intestino hasta su
lugar de destino se realiza mediante su emulsión gracias
a los ácidos biliares.
Ojo...¡No pague de más!
Si vas a utilizar
aceite y someterlo a temperaturas, el más recomendado es
el que en su etiquetado nutricional indique un mayor aporte de
ácidos grasos monoinsaturados. Sugiero el aceite de oliva
para este tipo de preparaciones.
Por el contrario, si lo deseas para adicionar en frío,
prefiere aceites ricos en ácidos grasos poliinsaturados;
tales como: pepita de uva, maíz, girasol, vegetal y soja.
Reduce el consumo de grasas saturadas (carnes rojas, mantequillas,
mayonesas, embutidos, lácteos con alto porcentaje graso),
así evitarás que tus arterias acumulen colesterol
en su interior, lo que se traduce en un aumento de la presión
arterial y riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La dieta diaria
debe ser equilibrada, debemos consumir verduras y frutas de distintos
colores, para así ingerir variadas vitaminas y antioxidantes,
carbohidratos para aportar energía a nuestro cuerpo y cerebro
y no olvides los lípidos. Ahora que ya sabes como escogerlos
cuando vayas de compras al supermercado, no tienes excusa para
no cuidar tu salud. No te guíes sólo por el precio,
si no en lo indicado en el etiquetado nutricional.
¡Éxito
en tus compras! |