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A
lo largo de la vida, el ser humano no cesa de consumir
alimentos. Desde que nace hasta que muere, entre diez
y veinte toneladas de productos alimentarios pasarán
por su boca. |
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Proteínas:
Son
el material fundamental para la construcción de nuestros
tejidos, aunque desempeñan también otras funciones
muy importantes. Siguiendo con el ejemplo del coche, las proteínas
para el organismo son como la carrocería y los mecanismos
del coche.
Una
vez ingeridas a través de diferentes alimentos, en el organismo
se transforman en sus unidades fundamentales:
Los
aminoácidos. Las proteínas humanas son una combinación
de 22 aminoácidos, de los cuáles 8 son esenciales,
es decir, deben ser aportados diariamente a través de los
alimentos, porque el organismo no puede sintetizarlos por él
mismo.
La
Calidad de una Proteína
La calidad de una proteína depende de la cantidad de aminoácidos
esenciales presentes en ella. Aquellas que contienen cantidades
suficientes de cada uno de los aminoácidos esenciales son
proteínas de alto valor biológico.
Cuando
falta un aminoácido esencial, el valor biológico
de esa proteína disminuye. El organismo no puede sintetizar
proteínas si sólo falta un aminoácido esencial.
Todos los aminoácidos esenciales se encuentran presentes
en las proteínas de origen animal, por tanto, estas proteínas
son de mejor calidad que las de origen vegetal (deficitarias en
uno o más de esos aminoácidos).
Sin
embargo, proteínas incompletas bien combinadas pueden dar
lugar a otras de valor equiparable a las de la carne, el pescado
y el huevo (especialmente importante en regímenes vegetarianos).
Las combinaciones favorables al equilibrio proteico son mezclar
legumbres con arroz o con trigo, cereales con frutos secos, etc.
Otras
funciones de las proteínas:
Contribuyen
al equilibrio orgánico al transportar grasas y oxígeno,
forman parte de determinadas hormonas y de las inmunoglobulinas
o anticuerpos responsables de la defensa del organismo.
Fuentes alimentarias de proteínas:
De
origen animal (proteínas completas): carne, pescado,
huevos y lácteos.
De
origen vegetal (proteínas incompletas): legumbres,
cereales y frutos secos.
•
Nutrientes reguladores (biocatalizadores): vitaminas y minerales.
Facilitan y controlan las diversas funciones fisiológicas,
con el fin de que todos los procesos que tienen lugar en nuestro
organismo discurran con normalidad.
Vitaminas:
Se
necesitan en pequeñas cantidades para el crecimiento, mantenimiento
de la vida y reproducción. Conocemos 13 vitaminas que son
esenciales para el hombre. El propio cuerpo no las puede sintetizar,
por lo que hemos de asegurar su aporte a través de la alimentación.
Atendiendo a su composición se clasifican en dos grupos:
Liposolubles:
A, D, E, K. Estas vitaminas no se disuelven en agua sino en grasa,
por lo que la alimentación debe incluir diariamente cantidad
suficiente de grasa. El organismo es capaz de almacenarlas en
el hígado y en el tejido adiposo. De ahí, que su
suplementación se realice exclusivamente bajo prescripción
médica, ya que el exceso puede acarrear consecuencias negativas
para la salud (por ej. un exceso de vitamina A durante el embarazo
puede provocar malformaciones en el feto).
Hidrosolubles:
vitaminas del grupo B y vitamina C o ácido ascórbico.
Son solubles en agua, por lo que puede haber pérdidas importantes
cuando los alimentos se remojan, hierven o están en contacto
con abundante agua. El organismo no puede almacenarlas y elimina
el exceso por la orina, por lo que es necesario conseguir un aporte
suficiente a través de la alimentación todos los
días.
Fuentes de vitaminas:Distribuidas tanto en alimentos
vegetales como animales.
Sales
minerales. Son elementos que el cuerpo requiere en proporciones
bastante pequeñas para su crecimiento, conservación
y reproducción. Al igual que las vitaminas, no aportan
energía.
Hay
algunos que se necesitan en mayor proporción y son los
macrominerales (calcio, fósforo, sodio,
cloro, magnesio, hierro y azufre).
Los
microminerales o elementos traza son también esenciales
pero se necesitan en menor cantidad (zinc, cobre, yodo, cromo,
selenio, cobalto, molibdeno, manganeso y flúor, entre otros),
por lo que no existe tanta posibilidad de que se produzcan déficits.
Fuentes
dietéticas de sales minerales: Están ampliamente
distribuidos en los distintos alimentos: frutas, verduras, hortalizas,
levaduras, lácteos, legumbres y cereales, carnes, etc.
Existen en los alimentos otros componentes no nutritivos, que
desempeñan igualmente funciones destacables para el equilibrio
orgánico: fibra, agua y elementos fitoquímicos (sustancias
que se hallan únicamente en los vegetales).
Alimentos
que no deben faltar nunca en nuestra Dieta
El
descubrimiento de los nutrientes y las funciones que desempeñan
dentro de nuestro organismo nos ha permitido conocer perfectamente
muchas de las propiedades de los alimentos que hasta hace relativamente
pocos años se intuían o formaban parte de la sabiduría
popular.
Ahora los avances científicos nos introducen a fondo en
el mundo de la alimentación y en su relación con
la salud. Cada estudio nos acerca al concepto de que la dieta
más adecuada es aquella que tiene en cuenta todas las condiciones
que nos caracterizan como personas educadas en una cultura determinada,
de hábitos alimenticios concretos, gustos, estado de salud,
costumbres e ideales, actividad física y estilos de vida
diferentes.
Por tanto, no existe una dieta ideal que sirva para todo el mundo,
pero sí un criterio universal en cuanto al tipo de alimentos
que deben consumirse dentro de la dieta cotidiana, lo que por
un lado garantiza que se cubren las necesidades energéticas
y nutritivas de la totalidad de las personas que componen una
población sana, y por otro, colabora en la prevención
de ciertas alteraciones y enfermedades relacionadas con desequilibrios
alimentarios.
Alimentacion
Equilibrada
Alimentación equilibrada es aquella que incluye variedad
de alimentos en las cantidades adecuadas, en función de
las características de cada persona (edad y situación
fisiológica –infancia, estirón puberal, embarazo
y lactancia-, sexo, composición corporal y complexión…),
estilo de vida (activo, sedentario), etc., que garantiza que se
cubren los requerimientos de energía y nutrientes que nuestro
organismo necesita para mantener un buen estado nutritivo, de
salud y bienestar.
Los nutrientes no están distribuidos de manera homogénea
en los alimentos. En cada uno de ellos, por tanto, predomina uno
u otro. Esto ha llevado a clasificarlos en diferentes grupos de
acuerdo a su afinidad nutritiva o a la principal función
que desempeñen los nutrientes predominantes en la composición
del alimento en nuestro organismo.
Las cantidades o raciones y tipo de alimentos a consumir dependen
de las necesidades de calorías de cada persona.
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