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La
alimentación es clave durante la adolescencia.
Para hacer frente a los cambios, los requerimientos
nutricionales son muy elevados.
Los trastornos más conocidos son la anorexia
y la bulimia, que son problemas diferentes pero que
en muchos casos se desarrollan juntos. |
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Las necesidades
nutricionales de los adolescentes vienen marcadas por los procesos
de maduración sexual, aumento de talla y aumento de peso,
característicos de esta etapa de la vida. Hay que tener
en cuenta que en esta etapa el niño gana aproximadamente
el 20% de la talla que va a tener como adulto y el 50% del peso.
Estos incrementos se corresponden con aumento de masa muscular,
y masa ósea. Toda esta situación se ve directamente
afectada por la alimentación que debe estar dirigida y
diseñada para cubrir el gasto que se origina y así
evitar situaciones carenciales que puedan ocasionar alteraciones
y trastornos de la salud.
Comienzo
del trastorno
”En
los adolescentes el autoconcepto es el rasgo de personalidad que
mayor relación mantiene con los trastornos alimentarios.
Está muy documentada la relación que guardan con
otras características: el perfeccionismo, el miedo a madurar,
la ansiedad y la desconfianza interpersonal”. Estos conceptos
corresponden al experto en adolescencia y trastornos alimentarios,
Alfredo Goño Grandmontagne, catedrático español
de Psicología Evolutiva y de la Educación.
“Muchas
personas no están a gusto con su cuerpo y tiene directamente
que ver con nuestra sociedad, donde impera el ideal corporal de
la delgadez asociada al éxito, a la belleza, al autocontrol
y a otras cualidades positivas. Los medios de comunicación
difunden persistentemente este modelo difícil de alcanzar.”.
Remarcó que “cuando la gente compara la imagen corporal
propia con el ideal interiorizado, surgen sentimientos de insatisfacción
corporal y personal, de ansiedad y una necesidad compulsiva de
cambio físico. Entonces, aparecen los trastornos.
La gente recurre a la inanición, a purgas mediante vómitos,
diuréticos o laxantes, ejercicio físico compulsivo
o desgaste de zonas corporales concretas que, como sucede en el
caso de la anorexia y la bulimia, ponen en grave peligro la salud
física y psicológica”.
Criterio de imagen perfecta
En torno
a la insatisfacción corporal, Goño argumentó:
“Los medios de comunicación no son los únicos
factores etiológicos de las patologías alimentarías,
hay que sumar los comentarios de otros significativos, como familiares,
amigos, la insatisfacción de la madre con su propio cuerpo,
las costumbres familiares en la alimentación, o la práctica
de deportes que requieren un cuerpo extremadamente delgado: gimnasia
rítmica y atletismo, entre otras.
La exposición
a todos estos factores hace que la patología, una vez instaurada,
tienda a mantenerse. La dificultad de librarse de estas influencias
de naturaleza sociocultural es precisamente la que explica el
aumento de la prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria.
Este tipo de patologías, muy propias de los estratos sociales
medio-altos, ahora se comprueba en todas las clases sociales.
El afán de perfeccionismo, la ansiedad, siempre están
presentes en los adolescentes con alta insatisfacción corporal,
derivada del rechazo a su cuerpo y de la búsqueda del cuerpo
ideal.
Es la insatisfacción corporal la que se ha revelado como
el único predictor fiable, por lo que un índice
bajo de autoconcepto físico puede utilizarse como síntoma
no desdeñable, es un posible trastorno alimentario.
Anorexia y bulimia
Anorexia es
la obsesiva búsqueda de adelgazamiento mediante una dieta
progresivamente restrictiva.
Los
principales síntomas de la anorexia son:
- Rechazo
a mantener el peso corporal por encima del mínimo adecuado
para la estatura, llegando a situaciones de delgadez extrema.
- Miedo intenso
a engordar, incluso cuando el peso es muy bajo.
- Sensación
de estar gordo/a en general o en algunas partes del cuerpo,
como nalgas, muslos, abdomen. Tienen una percepción de
su cuerpo que no es real. Aunque estén realmente delgados/as,
su espejo les dice que siguen estando gordos/as.
- Aparecen
otro tipo de problemas físicos que acompañan la
desnutrición, como es en el caso de las mujeres la retirada
o el retraso de la menstruación.
- Ejercicio
físico excesivo.
- Conducta
alimentaria extraña: come de pie, corta los alimentos
en pequeños trozos.
- Incremento
de las horas de estudios y disminución de las de sueño.
Bulimia es
la incapacidad para controlar los deseos de comer, hacerlo en
cantidades extraordinarias y recurrir a actos purgatorios para
lidiar con la culpa, como vomitar, usar laxantes y diuréticos
o realizar ejercicio físico extenuante. Hay una preocupación
obsesiva por la comida, con deseos irresistibles de comer; menstruaciones
irregulares, y ligero sobrepeso.
Se calcula
que un 0.5 a 3 por ciento de adolescentes y mujeres jóvenes
tiene anorexia nerviosa y estas cifras aumentan al doble cuando
se incluyen adolescentes sanas con conductas alimentarías
anormales o con preocupación anormal por el peso corporal.
La edad promedio es de 13, 75 años y se desarrolla mucho
más en mujeres, con una proporción de 9 a 1. En
el caso de la bulimia, se estima que de un 0.6 a un 13 % padecen
el trastorno, también en mayor medida las mujeres mayores
de 18 años.
Trastornos
multifactoriales
Primero deben
haber factores de predisposición:
Individuales:
sobrepeso infantil, perfeccionismo, alta autoexigencia, impulsividad,
ausencia de hábitos bien estructurados, baja autoestima,
miedo a madurar, gran autocontrol.
Familiares: hábitos alimentarios desestructurados,
preocupación por la figura, obesidad de algún familiar,
baja resolución de conflictos, pobre comunicación,
sobreprotección, mezcla de roles familiares.
Socioculturales: estereotipos culturales femeninos
(delgadez extrema), prejuicios contra la obesidad, determinadas
profesiones y deportes (moda, gimnasia rítmica, patinaje).
No existe
una causa única, por eso es necesario un tratamiento a
cargo de un equipo multidisciplinario donde participen nutricionistas,
sicólogos, psiquiatras e incluso en algunos casos ginecólogos.
Según
Cinthya Gómez G., sicóloga clínica con experiencia
y desarrollo de Psicoterapia, orientada en el enfoque familiar
sistémico, los trastornos alimenticios como la anorexia
y la bulimia "tienen una estrecha relación con las
pautas de relación afectiva que se desarrolla con la madre
en la infancia, existiendo un apego ambivalente en que la madre
utiliza la comida como medio de refuerzo o castigo, lo que se
reedita en la adolescencia".
La familia es fundamental en todo el proceso. Debe procurar buenos
hábitos de alimentación, estableciendo horarios
de comida para toda la familia y recuperar un espacio para la
conversación en torno a la mesa. También debe estar
alerta a los cambios drásticos de peso de los hijos y enseñarle
a los hijos a tener una visión crítica frente a
las modas que impone la sociedad.
Y, lo más
importante, apenas se sospeche de un trastorno de este tipo, pedir
evaluación inmediata de un siquiatra o terapeuta familiar.
Aunque no existen tratamientos generalizados, la metodología
tiene tres ejes: terapia cognitiva conductual, que lleva al paciente
a comprender los síntomas y modificar conductas; uso de
fármacos, para manejar la ansiedad y las alteraciones del
sueño, y el manejo nutricional. |