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| Hay
estudios que demuestran que la dieta y los componentes
de ciertos alimentos influyen en el estado de ánimo,
para mejorarlo sirven ciertos aminoácidos y principios
activos de plantas |
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La
ansiedad es una alteración que se acompaña de sentimientos
de angustia, desánimo y nerviosismo. Aunque se trata de
un trastorno emocional, se manifiesta en gran medida físicamente,
e influye sobre diversos órganos del cuerpo en forma de
taquicardia, dolor estomacal, cefalea, diarreas o estreñimiento.
Lo
primero, evitarla
Se
puede controlar la ansiedad si se evitan los factores que la potencian
como:
-
Las dietas desequilibradas y deficitarias en hidratos de carbono,
vitaminas y minerales, todos ellos necesarios para el buen
funcionamiento del sistema nervioso.
-
El desorden en las comidas. Por ejemplo, sí sólo
comes dos o tres veces al día, transcurre demasiado
tiempo entre una comida y otra, lo que acentúa la ansiedad.
-
El abuso del alcohol, fumar, así como la ingesta de
estimulantes (cafeína, teína, guaraná,
etc.).
-
La falta de descanso.
Si
no se puede, combatirla
Si
no se ha podido controlar, la alimentación también
sirve para combatirla de modo eficaz:
-
Amplia el número de comidas al día a 5 ó
6, respetando siempre los mismos horarios. Conviene que retrases
unos minutos la comida a partir del momento en el que experimentes
las primeras sensaciones de hambre.
-
Come sentado, dedicando el tiempo necesario a cada plato y
de forma ordenada.
-
Después de servir la comida en el plato retira la fuente
de la mesa.
-
Evita sobre mesas excesivamente largas.
-
Planifica los menús con antelación y en base
a ellos, elabora la lista de la compra únicamente con
los alimentos que sean necesarios. Intenta hacer la compra
cuando no tengas hambre.
-
Realiza actividades fuera de los horarios de comidas que no
te permitan comer al mismo tiempo.
-
Evitar tensiones que en primer lugar crean ansiedad y más
tarde conducen a comer más de lo que se necesita.
Ayudarse
con alimentos
Hay
estudios que demuestran que la dieta y los componentes de ciertos
alimentos influyen en el estado de ánimo. Entre ellos destacan
las sustancias excitantes: cafeína, gingseng, guaraná,
teína, teobromina, y las sedantes o relajantes como ciertos
aminoácidos: componentes más simples de las proteínas,
y principios activos de plantas como valeriana, hierba luisa,
melisa, etc. Si bien queda mucho que investigar todavía
sobre el tema, sí que conviene considerar al menos, aquello
de lo que se tiene mayor certeza.
Sustancias
sedantes: triptófano, avenina y lactucina
Triptófano.
Es un aminoácido esencial, es decir, un componente
de las proteínas que ha de ser aportado necesariamente
por la alimentación. A través de complejos ciclos
metabólicos se transforma en serotonina en nuestro cuerpo.
La serotonina, también llamada hormona del humor, es un
neurotransmisor (mensajero químico) relacionado con el
estado de ánimo y el buen humor, la sensación de
plenitud gástrica y el apetito, y su concentración
en el cerebro es directamente proporcional a la concentración
de triptófano en el plasma y el cerebro.
Mantener
unos niveles óptimos de serotonina en el organismo resulta
muy beneficioso, ya que contribuye a calmar la sensación
de hambre o apetito y hace que la ansiedad por fumar de nuevo
sea menor.
El
triptófano está presente en huevos, lácteos,
pescados, carnes, legumbres (soja), frutos secos y en frutas como
el plátano o la piña.
Avenina.
Es un componente de la avena en la que se encuentra en pequeñas
cantidades. Esta sustancia tiene un efecto sedante suave. Posee
un efecto tonificante y equilibrante del sistema nervioso, por
lo que el consumo de avena es adecuado en caso de ansiedad, nerviosismo,
fatiga o astenia, insomnio y situaciones de estrés.
Lactucina.
Es uno de los principales componentes del jugo o la salvia de
la lechuga. Esta sustancia tiene un efecto tranquilizante. Ayuda
a calmar los nervios y a dormir mejor por las noches.
Recetas
relajantes
Arroz integral con brotes de soja
Ingredientes
(para 4 personas)
- 200
gramos de arroz integral.
- 1
cebolla.
- 1
zanahoria
- 100
gramos de brotes de soja.
- ¾
litros de agua.
- 2
cucharadas de aceite de oliva.
- 1
cucharada de salsa de soja.
Preparación:
Remojamos
durante 1 hora antes el arroz integral en agua fría. En
una cazuela baja rehogamos los borotes de soja junto a la cebolla
y la zanahoria finamente picada (en brounoisse, picadito en cuadradito
pequeño) a fuego suave.
Deslavamos
el arroz integral, escurrimos y añadimos a la cazuela,
removiendo a menudo para que se tueste el arroz sin pegarse la
verdura.
Añadimos
el agua al arroz integral con soja dejando que hierva durante
cinco minutos.
Pasado
este tiempo bajamos el fuego al mínimo, ponemos a punto
de sabor, añadiendo la cucharadita de salsa de soja y tapamos
la cazuela sin remover hasta que el arroz integral y la soja hayan
absorbido toda el agua y esté tierno (aproximadamente 25
minutos).
Servimos
caliente y al momento porque el arroz tiende a pasarse si está
demasiado tiempo de reposo.
Zumo de piña y sandía
Ingredientes
(para 4 personas)
- 1
piña natural.
- 400
gramos de sandía.
- 8
cubitos de hielo.
Preparación:
Introducimos
durante 2 horas las frutas en la nevera, porque para la elaboración
del zumo las frutas tienen que estar bien frías.
Pelamos
y troceamos la piña y la sandía. Licuamos la sandía
y luego la piña, para mezclar los zumos resultantes en
una jarra fría junto con los cubitos de hielo. Servimos
al momento en vasos cuyo borde se ha decorado previamente con
un poco de azúcar mezclado con zumo de frutas. |