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| El
Asma es una enfermedad crónica, es decir, no
es una enfermedad que se sane pero sí se puede
controlar. |
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Es
una enfermedad de las vías aéreas ubicadas dentro
de los pulmones. Las vías aéreas llevan el aire
a los pulmones, y al hacerlo cada vez se hacen más pequeñas
como ocurre con las ramas de un árbol.
El Asma se puede manifestar o tener a cualquier edad. Esta no
se contrae de otra persona.
Cómo
saber si se tiene Asma
Las personas que tienen asma despiertan de noche debido a crisis
de tos y dificultad respiratoria.
Al hacer ejercicio, puede que la respiración se dificulte
y el pecho se oprima.
Pueden tener una respiración dificultosa, y ataques de
asma que aparecen y desaparecen periódicamente.
¿Que
significa controlar el Asma?
Cuando el asma está bajo control, las vías aéreas
están permeables y el aire fluye fácilmente hacia
adentro y fuera de los pulmones.
Cuando el asma no está controlada, las paredes de las vías
aéreas ubicadas dentro de los pulmones se ponen más
gruesas y están inflamadas. Bajo estas condiciones, un
ataque de asma puede desencadenarse más fácilmente.
¿Cómo
Controlar Asma?
1. Manténgase alejado de las situaciones que pueden provocarle
ataques de Asma.
2. Tome los medicamentos para el asma en la forma que el médico
se lo haya indicado.
3. Visite al médico 2 a 3 veces al año para que
lo controle.
Concurra
aún cuando se sienta bien y no tenga problemas respiratorios.
Si
en su familia hay alguien asmático, usted puede evitar
que su hijo (a) contraiga asma. Para ello:
1. No fume, cuando esté embarazada
2. No deje fumar cerca de su bebé, y mantenga el humo de
tabaco fuera de su casa.
3. Recubra el colchón de su bebé con una cubierta
especial a prueba de polvo.
4. Mantenga su casa libre de gatos y otros animales con piel.
¿Como
es la vida de un Asmático?
Las personas con Asma pueden llevar vidas normales y activas cuando
aprenden a controlar su asma. Pueden trabajar, jugar y asistir
a la escuela. Pueden dormir bien de noche.
El
Asma no es una enfermedad de la cual avergonzarse.
En diferentes partes del mundo, muchas personas padecen de asma.
En
Chile, la frecuencia de personas que padece Asma, corresponde
a un 12% aproximadamente
¿Como
detectar un ataque de asma?
La gente que sufre asma puede tener una respiración dificultosa
y ataques de asma que aparecen y desaparecen periódicamente.
Síntomas de un Ataque de Asma.
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Pecho oprimido
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Tos
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Sibilancias (silbidos en el pecho)
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Algunos ataques de asma son leves, pero otros pueden ser muy
graves. Las personas pueden llegar a morir de un ataque de
asma severo.
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Las personas que sufren de asma, despiertan de noche debido
a crisis de tos y dificultad respiratoria.
Qué
es lo que pasa durante un ataque de asma
Durante un ataque de asma, entra y sale menos aire de los pulmones.
Las personas tosen y presentan silbidos (sibilancias). La pared
torácica se siente apretada y oprimida.
El
interior de las vías aéreas se ve de la siguiente
manera:
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Sus paredes están aún más engrosadas.
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Los tubos aéreos se observan como estrangulados.
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Producen excesivas mucosidades que las obstruyen.
¿Qué
hacer sí le comienza un ataque de asma?
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Aléjese de la causa que provocó el inicio del
ataque de asma
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Use inmediatamente un medicamento para el alivio del asma
-
Quédese en reposo por una hora hasta que esté
seguro que su respiración ha mejorado
-
Si no logra sentirse mejor, solicite atención médica.
Debe
consultar inmediatamente a su médico, cuando:
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Su medicamento de alivio rápido no lo ayuda por mucho
tiempo o no ayuda en absoluto. La respiración sigue
rápida y difícil
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Le es difícil hablar
-
Los labios y uñas de las manos se vuelven grises o
azules
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Los orificios nasales se abren ampliamente al respirar
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Cuando respira, la piel entre medio de las costillas y en
el cuello se tracciona
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Los latidos cardíacos y el pulso están muy rápidos
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Tiene dificultad para caminar.
Factores
o elementos que pueden desencadenar o gatillar un ataque de asma
Algunas veces estas condiciones se denominan gatilladores o desencadenantes
del asma.
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Animales con pelo
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Humo de cigarrillo
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Otro tipo de humo
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Polvo de cama y almohadas
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Polvo de barrido
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Olores penetrantes y rociadores
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Polen de árboles y flores
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Cambio de Temperaturas
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Resfríos * El clima (lluvias)
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Correr, deportes y trabajo duro.
Evitar dentro del hogar: mascotas, humo de cigarrillo y de chimeneas,
alfombras, peluches y polvo.
Dieta
para el asmatico
Muchas personas creen que la contaminación, polvo y polen,
son los principales culpables de los ataques de asma en los niños.
Sin embargo, los resultados de las investigaciones más
recientes indican que la afección puede estar mucho más
relacionada con lo que estos pequeños comen.
La idea de que un paquete de papas fritas puede ser peor para
un niño asmático que la contaminación, no
es completamente nueva. Durante años, varios países
–entre los que se encuentran Estados Unidos, Gran Bretaña,
Nueva Zelanda y Austria– han centrado sus investigaciones
en este aspecto. Además de establecer la relación,
determinaron que no se trata de modificar un alimento en específico
para favorecer a los infantes que padezcan de asma, sino de establecer
una dieta adecuada a sus necesidades, que pueda protegerlos de
la afección.
Aunque hasta ahora los hallazgos son realmente contundentes, es
necesario que se realicen estudios adicionales que respalden,
contra toda duda, la teoría. Por lo pronto, puedes ir adoptando
hábitos alimenticios que puedan ayudar a tu hijo a combatir
el asma. Sin embargo, ten en cuenta que nuestras sugerencias no
son, en ninguna forma, una sustitución al tratamiento que
ha sugerido el pediatra que trata a tu hijo, sino un complemento.
Es más, cualquier cambio en el menú diario del niño
debe ser consultado con él.
Frutas
y vegetales para los pulmones
Hace algunos años, científicos estadounidenses se
trasladaron a Arabia Saudita, para comparar la incidencia de niños
asmáticos con los casos observados en grandes ciudades
de Estados Unidos. La dieta de los países orientales –
en contraposición a los occidentales– suele ser rica
en frutas y vegetales: de ahí que los investigadores se
interesaran en Arabia Saudita y no en un país latinoamericano,
por ejemplo.
Los resultados fueron realmente asombrosos: aun cuando en las
metrópolis se controlaban los factores de mayor riesgo
para los asmáticos, los casos de asma eran tres veces más
frecuentes en los infantes estadounidenses. ¿Podría
encontrarse la diferencia en el consumo de frutas y vegetales?
Los investigadores suponen que sí: aparentemente, estos
alimentos son capaces de mejorar la función del sistema
inmunológico de los pequeños.
Gracias a vacunas y cuidados higiénicos, los niños
desarrollan cada vez menos infecciones, reduciendo drásticamente
la labor del sistema inmune. Específicamente, la producción
de células Th1 –encargadas de luchar contra las enfermedades–
se ve afectada y cuando algún agente extraño es
reconocido por el sistema inmunológico, éste procede
a crear células Th2, que aunque tienen la misma función
que las anteriores, inflaman y dañan el sistema respiratorio,
incrementando el riesgo de sufrir un ataque de asma.
Sin embargo, múltiples vitaminas y fitoquímicos
encontrados en las frutas y vegetales, actúan como antioxidantes,
reduciendo el estrés al que se someten las vías
respiratorias cuando el sistema inmune reacciona contra una bacteria
o virus.
Por lo general, los niños no tienen problemas para comer
frutas (de hecho, probablemente tu pequeño tenga incluso
sus favoritas), pero con los vegetales el cuento es otro. No obstante,
es muy importante que los vayas introduciendo en su dieta.
Para que sea un beneficio, el niño debe consumir tres porciones
de vegetales por día. Para los más pequeños
(entre 1 y 6 años), una porción equivale a una cucharada
de vegetales por cada año que tengan. Los más grandes
necesitan un poco más: una porción es una taza de
vegetales.
Déjalo
que escoja: Acompaña las comidas con dos vegetales
diferentes y permite que tu hijo seleccione aquel que más
le guste.
No exageres con los aderezos: Mientras más
salsas le añadas a una ensalada, más posibilidades
habrá de que el niño se tope con un sabor que no
le guste. Un toquecito de aceite de oliva es lo recomendable,
a menos que al niño le guste un aderezo en particular.
Muéstrale el lado dulce de los vegetales: Si
los cocinas a la plancha o parrilla, algunos vegetales (como las
zanahorias o espárragos, por ejemplo) adquieren un sabor
dulce que los hace más atractivos para los pequeños.
Más leche = más aire
Durante casi una década, los investigadores del Centro
Internacional Para el Estudio del Asma y Alergias en la Niñez,
en Nueva Zelanda, han analizado las dietas de 700 mil niños
en 50 países. La conclusión a la que llegaron es
realmente sorprendente: los infantes que llevaban una dieta rica
en calcio, tenían menos probabilidades de padecer alergias
y ataques de asma.
Por otro lado, un estudio llevado a cabo por la Universidad de
Nottingham en Inglaterra, concluyó que el calcio no es
el único mineral capaz de beneficiar a los pequeños
asmáticos: el magnesio juega un papel fundamental favoreciendo
la actividad pulmonar y el flujo de aire. Ambos nutrientes se
encuentran en la leche, por lo que es recomendable que el niño
la consuma –junto con otros alimentos que contengan calcio
y magnesio– con regularidad.
Para que sea un beneficio, el pequeño de entre 1 y 3 años
necesita 500 mg de calcio y 80 de magnesio. Si la edad oscila
entre los 4 y 8 años, los niveles de calcio por día
suben a 800 mg y los de magnesio a 130. Es importante que tu hijo
obtenga sus requerimientos diarios de alimentos y no de suplementos
vitamínicos.
La leche es tu mejor aliada, puesto que un vaso proporciona 300
mg de calcio y 34 de magnesio.
Otros alimentos a considerar, incluyen yogurt y queso (bajos en
grasa si tu hijo tiene más de 2 años), así
como cereales, vegetales verdes, caraotas y pescado.
Los alimentos bajos en grasa favorecen la respiración
En los ingredientes de múltiples comidas procesadas es
posible encontrar aceite parcialmente hidrogenado. Este tipo de
grasa comienza siendo poli insaturada con alto contenido de ácidos
grasos omega-6. Pero, durante el proceso digestivo, nuestro organismo
modifica la composición de la grasa, convirtiéndola
en un ácido graso de gran beneficio para la salud: omega-3.
Sin embargo, durante esta “transformación”,
ciertos químicos inflamatorios son producidos por el cuerpo,
generando así reacciones alérgicas y ataques de
asma.
Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Harvard en Estados
Unidos, encontró que los niños que consumían
mayor cantidad de margarina (como grasa poli insaturada), tenían
hasta 40% más de probabilidades de presentar síntomas
de asma y otras enfermedades como el eczema, por ejemplo.
Para que sea un beneficio, reduce la cantidad de alimentos altos
en grasa en la dieta del pequeño. Entre lo que debe evitar
se encuentran las comidas rápidas, dulces horneados y chucherías
aceitosas, como las papitas fritas o tostones, por ejemplo.
La comida rápida puede ser económica y conveniente,
pero no es una buena opción para alimentar a un niño
(sea asmático o no). Los altos contenidos de grasa, sal
y azúcar que suelen incluir este tipo de comidas, representan
un peligro para la salud.
Al momento de comprar, escoge aquellos alimentos y productos que
sean bajos en grasa o, al menos, que no contengan grasas parcialmente
hidrogenadas, que suelen ser las más dañinas para
los asmáticos.
Los ataques de asma son una molesta afección que impide,
a cientos de niños, llevar una vida tranquila y amena.
Si puedes ayudarlo, con el simple hecho de modificar sus hábitos
alimenticios, entonces bien merece la pena el esfuerzo. |