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La respuesta más conveniente a esta pregunta
(¿azúcar o edulcorante?) debería
ser “ninguno de lo dos”. |
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Julieta
C. Ferreyra Ritta
Lic. en Nutrición (UBA)
Master en Ciencia de los alimentos (UFSC)
Tutora de cursos de Salud y Nutrición (FUNIBER)
Pero
la realidad es que tanto el azúcar blanco como los edulcorantes
artificiales se encuentran cada vez más presentes en los
productos alimenticios, haciéndose más difícil
evitarlos en la alimentación diaria.
Generalmente se hace la elección entre el consumo de uno
u otros basándose únicamente en el contenido calórico,
pero lo cierto es que no podemos limitarnos a las calorías
a la hora de elegir nuestros alimentos de consumo diario.
Por otro lado, las calorías del azúcar blanco se
consideran “calorías vacías”, debido
a la pérdida de cualquier otro nutriente durante su fabricación
y refinado, perdiendo así las vitaminas y minerales. Es
por eso que, si la elección del azúcar por parte
del consumidor se debe a que se trata de un producto de origen
natural (caña de azúcar), debe tenerse en cuenta
que por ser un producto refinado, puede traer consecuencias negativas
si se consume en exceso.
Veamos
entonces algunos problemas que puede traer el consumo exagerado
de azúcar:
Además
de no aportar nutrientes, el azúcar, para ser metabolizado,
precisa de las vitaminas del grupo B, en especial de la vitamina
B1. Esta vitamina se ingiere habitualmente en poca cantidad, por
eso, si el organismo debe utilizar la cantidad que tiene disponible
para metabolizar el azúcar que se ingiere, existirá
el riesgo de padecer un déficit de la misma.
También se sabe que el consumo de azúcar se relaciona
con las enfermedades cardiovasculares y la obesidad, ya que su
ingesta excesiva provoca el exceso y la acumulación de
grasa, lo que puede llevar al bloqueo de las arterias y los capilares
con el consiguiente riesgo de infartos cardiacos y cerebrales.
Asimismo, puede provocar el desarrollo de la diabetes cuando hay
predisposición genética. Tampoco se debe olvidar
el efecto desmineralizante y la influencia en las caries que tiene
el azúcar, especialmente en niños.
Además de eso: existen estudios que indican que el consumo
de azúcar es coadyuvante en el desarrollo de las úlceras
de estómago por su efecto irritante de la mucosa gástrica.
¿Es
peligroso el consumo de edulcorantes?
El
caso de los edulcorantes no es mucho más benéfico
que el del azúcar de mesa. Existen varios tipos y sustancias,
pero en general, se puede decir que se trata de sustancias artificiales
que generalmente contienen pocas calorías y un gran poder
edulcorante.
Son sustancias que han sido ampliamente estudiadas para verificar
si son inocuas o no. Con los datos obtenidos en estos estudios
se determinaron dosis seguras de consumo, que equivalen a una
centésima parte de la cantidad que se mostró “sin
efectos” negativos para animales. Este valor se llama “ADI”
(ingesta diaria aceptable o admisible) que se indica por Kg de
peso de la persona. O sea, para un niño será mucho
más fácil llegar a ese valor que para un adulto,
dado que su peso es menor y el valor de la ADI se multiplica por
el peso.
Es decir, si tomáramos como ejemplo una gaseosa de tipo
cola Light, que contenga cada 100 mL, 6 mg de sacarina, 32 mg
de ciclamato y 12 mg de aspartamo (ADI = 0-2,5 mg/Kg para sacarina,
0-11 mg/Kg para ciclamato, 0-40 mg/Kg/día para aspartamo),
una persona de 70 Kg podría superar la ADI de la sacarina
bebiendo 3 litros/día (175 mg/día de sacarina),
la ADI del ciclamato con sólo 2,5 litros/día (770
mg/día de ciclamato) y del aspartamo con 23 litros/día
(2800 mg/día de aspartamo). Beber 3 litros de una gaseosa
en un solo día no es imposible. Ahora, si consideramos
un bebé de 14 Kg, bebiendo 600 mL estaría superando
la ADI de sacarina y ciclamato, así como un niño
de 35 Kg la superaría con 1,5 litros.
Otro ejemplo son los jugos artificiales, porque aunque no sean
dietéticos, muchos de ellos contienen edulcorantes artificiales
que son adicionados para disminuir el volumen de polvo, siendo
que el volumen que ocupa un edulcorante artificial es mucho menor
que el del azúcar utilizado para endulzar la misma cantidad
de un producto. Es por eso que el problema se torna cada vez mayor,
debido al uso indiscriminado de diversos edulcorantes en los productos
industrializados.
Considerando que el consumo regular de jugos artificiales entre
niños es habitual y que el consumo de gaseosas light está
aumentando entre ellos, y sumándole a éstos, otros
productos que puedan ser consumidos durante el día, se
puede observar que en el caso de niños no es tan difícil
que se exceda la ADI de algunos edulcorantes artificiales. Aunque
la ADI no sea un umbral de toxicidad, sería conveniente
evitar superarla, pues todavía es necesario que se realicen
más investigaciones, especialmente en lo que respecta a
toxicidad crónica. Por lo tanto, es bueno mantener cierta
precaución en el consumo de edulcorantes artificiales y
aditivos en general, con un cuidado especial cuando se trata de
bebés y niños.
Otras
alternativas
Una
opción más saludable al azúcar blanca es
el azúcar negra, que por tratarse de un producto menos
refinado conserva aún algunos de minerales y vitaminas
del producto inicial. Igualmente, como la diferencia no es muy
significativa, tampoco es recomendable abusar de su consumo.
La miel, al contrario, es mucho más rica que el azúcar
de mesa en su contenido de minerales y vitaminas, con lo cual
es muy recomendable para endulzar bebidas y panes en caso de elegir
desayunos dulces, siempre y cuando no haya algún problema
de diabetes o sobrepeso.
Están también apareciendo en el mercado de productos
naturales las mieles de cereales que se obtienen por fermentación
de los granos integrales. Existen mieles de arroz, trigo, cebada
y maíz que contienen los nutrientes del grano integral
de partida más el enriquecimiento que produce la fermentación.
Debido a la riqueza nutricional, el efecto calórico es
muy bajo comparado con el del azúcar y contienen todos
los elementos necesarios para su metabolismo ya que no se produce
ningún tipo de refinado en su elaboración.
Dentro de los edulcorantes, la recomendación sería
ir variando su consumo, comprando marcas y productos que contengan
en su composición diferentes tipos de edulcorantes, para
evitar el exceso de consumo de alguno de ellos. También
es importante moderar el consumo de productos light y diet y todos
los que contengan edulcorantes.
Si fuera posible, lo ideal sería acostumbrarse a consumir
los alimentos y bebidas con su sabor original, sin necesidad de
agregarles dulces. Por ejemplo, si se tiene la costumbre de tomar
el té o el mate dulces, se puede ir reduciendo la cantidad
de edulcorante o azúcar hasta habituarse a su gusto natural. |