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| El
berberecho (Cardium edule) es un molusco bivalvo que
se encuentra en grandes cantidades en la costa gallega.
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Tiene
dos valvas con forma de corazón y grandes nervios, y un
pie que utiliza para moverse. La concha, de color blanco, es abombada,
con una serie de costillas radiales.
Los berberechos suelen vivir en la zona intermareal un poco enterrados
en la arena, llegando a profundidades de 10 metros. También
aparecen en las desembocaduras de los ríos. Se alimenta
de pequeños animales y del fitoplancton, que filtra del
agua mediante las branquias.
Tienen un crecimiento rápido, alcanzando un tamaño
comercial al primer año. Los ejemplares más grandes
llegan a tener un diámetro de 4 cm. La época del
desove es en primavera.
La recogida de este bivalvo, al igual que la almeja, se puede
hacer a pie o con el raño desde lanchas cerca de la costa.
Aunque no es tan apreciado como las almejas, su carne guarda ese
característico sabor a mar. Además del berberecho
que se cría en nuestras rías, en el mercado pueden
aparecer otros de distintas procedencias, aunque no es normal.
La lonja con más comercialización del berberecho
es la de Noia, seguida de Cabo de Cruz, Moaña, Redondela,
Pontevedra, Camariñas y el estuario del Río Anllóns.
Se pueden adquirir ya limpios y congelados sin su concha, caso
contrario, si no están vivos y han sido congelados con
su concha hay que abrirlos uno por uno antes de utilizar y limpiar
muy bien bajo un chorro de agua fría ya que suelen traer
gran cantidad de arena (a menos que sean de criadero). Se puede
optar por hacer lo mismo que con los mejillones y colocarlos vivos
con su concha bien cerrada dentro de una olla o sartén
con un chorro de vino blanco seco o caldo de pescado o verduras
y poniendo al fuego con el recipiente tapado dejar que abran solitos,
luego se cuela muy bien el líquido obtenido con un colador
de malla fina o un chino poniendo una gasa o liencillo para que
no pase ninguna partícula como arena u otras. Este líquido
se utilizara luego dentro de la preparación que se elija
ya que aumentará el sabor de la misma.
Formas de preparación
Los berberechos se pueden comer en crudo o al vapor con unas gotas
de limón. Además, pueden acompañar arroces
o cualquier plato de pescado. En Galicia es muy característica
la empanada de berberechos.
Puede incluirlo en una salsa de tomates clásica para acompañar
pastas frescas o secas como arroz blanco. En Italia a esta salsa
se la denomina “alla Vongole”.
Puede
ponerlos dentro de una paella como en el caso de los mejillones
o bien hacer un rico rissotto de berberechos.
Recetas
Risotto de berberechos
Arroz
del tipo arboreo o carneroli (los ideales para un rissotto). Haces
una base de un sofrito de verduras poniendo un poco de aceite
de oliva, con cebolla, ají morrón (verde y rojo),
zanahoria (opcional), ajo (opcional), todo muy bien picado en
pequeños cuadraditos, una vez que las verduras estén
tiernas le agregas el arroz y revuelves por unos minutos, paso
siguiente (deberás tener caldo de pescado o verduras bien
caliente a mano) vas agregando de a poco (un cucharón)
el caldo al arroz y lo sigues revolviendo hasta que desaparezca
casi por completo todo el líquido, vuelves a incorporar
otro cucharón de caldo y continuas revolviendo, así
hasta que el arroz esté casi listo.
Si los berberechos están congelado y limpios los incorporas
unos minutos antes de terminar la cocción ya que no requieren
de mucho tiempo en el fuego. El tema de revolver constantemente
hasta que el arroz llegue a su punto es para que suelte sus almidones
y quede una preparación cremosa.
Bueno,
para dar más sabor no hay nada como incorporar con el primer
cucharón de caldo un buen azafrán. Una vez que el
arroz tomó su punto “al dente” apagas el fuego
y lo dejas descansar tapando el recipiente por unos 3 a 5 minutos,
paso siguiente le agregas manteca (mantequilla) bien fría
cortada en cubitos y revuelves, ni bien se incorporó toda
le pones queso rallado, revuelves y sirves de inmediato (un buen
rissoto no lleva crema de leche –nata-, solo aporta su cremosidad
el almidón que suelta el arroz y la mantequilla).
Sino los consumes al natural con un poco de limón o mayonesa
(también como integrantes en pequeños bocaditos
para un cocktail)
Espaguetis con berberechos
Ingredientes:
- Un
kilo de berberechos.
-
1 tomate.
-
1 cebolla tierna
- 4
dientes de ajo
-
1 vaso de vino blanco.
-
1 hoja de laurel, sal, pimienta, perejil, albahaca, cebollino,
pimentón dulce.
-
Un paquete y medio de espaguettis.
Elaboración:
Compramos un kilo de berberechos, los ponermos en agua con un
poco de sal y un chorrito de vinagre para que vayan soltando la
tierra. Los dejamos reposar y mientras, rallamos un tomate y una
cebolla tierna. Ahora picamos cuatro dientes de ajo en láminas
y lo reservamos todo.
Debajo del chorro del grifo, vamos limpiando los berberechos frotándolos
entre sí con sal gorda. Colocamos una cazuela al fuego
con un vaso de vino blanco y un vaso de agua y un par de hojas
grandes de laurel y ponemos los berberechos. Atención,
se abren inmediatamente, así que habrá que estar
vigilantes. Una vez abiertos, los retiramos con una espumadera
y colamos el caldo de la cocción. Una vez templados, vamos
retirando los bichos de su cáscara, pero dejamos algunos
con su concha para la decoración del plato.
Bien, ha llegado el momento de elaborar la salsa. Ponemos una
sartén al fuego con un poco de aceite de oliva, añadimos
el ajo (esta vez si, primero el ajo, para que se sofría,
no se cueza con el agua que sueltan la cebolla y el tomate), la
cebolla y a fuego bajo vamos removiendo hasta que quede transparente.
Entonces echamos la pulpa de tomate. Tapamos y dejamos que se
vaya haciendo hasta que se evapore casi todo el líquido,
cuando esté a punto de pegarse. Entonces añadimos
el caldo de la cocción de los berberechos, salpimentamos
y dejamos que se haga unos 20 minutos.
Por último, añadimos los berberechos y un buen puñado
de perejil picado, lo dejamos otros dos minutos y separamos del
fuego. Mientras tanto, ya saben lo que tenemos que hacer: cocer
la pasta. Como saben, sobre esto hay muchas teorías. Aquí
en España nos gusta un poco más hecha que al dente,
como se come en Italia. Pero tampoco hay que pasarse. Hagan lo
que siempre han hecho: lancen un spaguetti contra los azulejos
de la cocina y cuando se quede pegado, es señal de que
la pasta está cocida.
Y ahora viene otro de los ritos: pasarla a un escurrridor y refrescarla
con agua fría, colocarla en una fuente y completarla poniendo
por encima el condimento. Si es así, deben tener en cuenta
que el sabor lo aportará exclusivamente la condimentación
que usen. Pero si ustedes han cocido la pasta incorporando al
agua especias, no deberán pasarla bajo el grifo, porque
la lavarán y eliminarán los aromas que haya podido
asumir en la cocción.
Nosotros, hoy, vamos a hacer otra cosa. Escurran la pasta. Coloquen
una cazuela al fuego con una cucharada sopera de mantequilla o
margarina. Y ahora hay que actuar rápidamente: echen la
pasta, añadan albahaca y cebollino cortado muy fino, espolvoreen
con pimentón dulce y remuevan enérgicamente para
evitar que se pegue: inmediatamente vuelquen en la misma cazuela
la salsa con los berberechos y remuevan bien, y ya está:
sólo nos queda emplatar.
Lo de poner queso rallado por encima no es una obligación.
En mi modesta opinión, este plato no debe llevarlo porque
el delicado sabor de los berberechos podría esconderse,
pero ustedes mismos... |