Cafeína: mito en la pérdida de peso
 
 
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La nutrición comprende una serie de procesos mediante los cuales los alimentos son utilizados por el organismo humano para mantener un estado funcional óptimo. Estos procesos incluyen a la digestión de los alimentos, en la que éstos son desintegrados, liberándose las diversas sustancias que contienen (sustancias nutritivas), que posteriormente son absorbidas y transportadas a las distintas células, donde serán utilizadas. Por último, se procede a eliminar los correspondientes residuos.
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Sección Cocina


En algunos productos de adelgazamiento, se atribuye a la cafeína el papel de 'quema grasas', pero por el momento no hay evidencias científicas que comprueben que la sustancia pueda facilitar la pérdida de peso.

A medida que nos acercamos a la primavera, y al verano, son más numerosos los productos, ya sean de consumo oral o de uso tópico, que incluyen cafeína entre sus componentes. La razón a la que aluden, es que la cafeína activa la lipólisis, es decir, la eliminación de la grasa y, según este criterio, pueden ser útiles para acelerar el proceso de adelgazamiento.

Cafeína y utilización de las grasas

El conocimiento de los efectos de la cafeína sobre el metabolismo de las grasas en los seres humanos es limitado, y los resultados de los estudios que se realizaron, son controvertidos. Diversas investigaciones, muestran que la administración de cafeína provoca un aumento de la concentración plasmática de ácidos grasos, acción a la que se ha atribuido el potencial efecto de la cafeína como sustancia estimulante de la lipólisis, es decir, de la movilización de las grasas en el organismo, y por ende, de la consiguiente pérdida de grasa y de peso.

Pero esta idea contrasta con las concluciones de otros informes, llevados a cabo en animales, que han demostrado que, aunque el consumo de cafeína aumenta la transformación de las grasas en ácidos grasos en el transcurso de la digestión, y se observa una mayor concentración de ácidos grasos libres en plasma, no se ha demostrado una mayor oxidación de estos ácidos grasos, es decir, no hay un mayor uso de estas sustancias por las células como sustrato energético.

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Metabolismo de la cafeína

La absorción de la cafeína a nivel gastrointestinarl es rápida y prácticamente completa a los 45 minutos de la ingesta.

Pero los potenciales efectos de la cafeína sobre el metabolismo de las grasas, son inconclusos. Los estudios se centran en el efecto sobre el organismo de la cafeína ingerida y no su efecto a nivel tópico, es decir, como ingrediente de cremas o geles sobre la piel. A nivel gastrointestinal, la absorción es rápida y la concentración plasmática de la sustancia se alcanza entre los 15-120 minutos después de su consumo y tiene una vida media de entre 2,5-4,5 horas en personas jóvenes y adultas, mientras que en los niños y ancianos puede tardar muchas más horas en metabolizarse.

Aunque el metabolismo de la cafeína es diferente en cada individuo (los hay más sensibles a esta sustancia), se estima que alrededor del 80% de la cafeína es metabolizada a paraxantina, el 16% se convierte en teobromina y teofilina en el hígado. Al ser una sustancia hidrosoluble, la cafeína y sus metabolitos se eliminan por la orina, y por lo general, un consumo moderado no tiene efectos adversos en el organismo.

La información epidemiológica disponible, indica que un consumo total de cafeína inferior a los 300 mg al día (2-3 tazas de café) no supone ningún problema, si bien tanto las mujeres embarazadas, como las personas con afecciones médicas o que son sensibles a la cafeína, deberían tener cuidado y moderar su consumo. No obstante, dado el gran número de productos que contienen cafeína y que se comercializan en distintos formatos (cápsulas, comprimidos, etc), se debe tener muy en cuenta lo que indican las autoridades sanitarias.

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Advertencia en Etiquetas

Con respecto a la adición de cafeína en las bebidas, existe una normativa que exige la advertencia de la presencia de esta sustancia a partir de cierta cantidad. Se trata de la Directiva Europea 2002/67/CE, que obliga a los fabricantes a informar claramente de la presencia de cafeína en las etiquetas de las bebidas que contengan más de 150 miligramos por litro.

Asimismo, el producto debe incluir la siguiente advertencia: 'Contenido elevado en cafeína'. Esta norma, se aplica a algunos refrescos y bebidas energéticas que contienen cafeína, pero no al té, al café, ni a sus productos derivados, ya que se considera que los consumidores deberían saber que estos alimentos son las principales fuentes de cafeína.

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