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| Un
trozo de queso o 10 pasas de uva, ¿qué
alimento es mejor para evitar la osteoporosis? |
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Por chocante
que nos suene, la respuesta correcta son las pasas.
Esto se debe
a que el organismo las metaboliza como bicarbonato (alcalino)
y aumentan el pH de la sangre, lo cual previene la pérdida
de calcio de los huesos y la osteoporosis más que los suplementos
de calcio o los lácteos. Y es que todo el mundo habla ya
de la teoría de la dieta alcalina o de baja acidez.
Al metabolizarse
como bicarbonato, las verduras y frutas neutralizan el efecto
ácido de la dieta actual, excesivamente rica en proteínas
animales y féculas, y ayudan a mantener el pH de la sangre
en su nivel óptimo, señala la profesora Amy Joy
Lanou, de la Universidad de Carolina del Norte y autora de Building
bone vitality (Construyendo la vitalidad ósea), recién
publicado en los EE.UU.
¿Por qué es importante mantener ese nivel
óptimo de pH (de entre 7 y 7,4)?
Porque, a
largo plazo, una dieta que genera un pH ácido en la sangre
aumenta no sólo el riesgo de osteoporosis, sino de muchos
otros problemas crónicos de salud, incluida la diabetes,
la enfermedad cardiovascular, la hipertensión o el fallo
renal.
| La
osteoporosis se encuentra muy relacionada con la acidosis
producida por el tipo de alimentación y con la falta
de alimentos alcalinizantes. |
Huesos y mucho más...
Hoy sabemos
que nuestro esqueleto no es sólo la estructura sólida
de nuestro cuerpo, sino que ejerce acciones metabólicas
ocultas para el observador ocasional. Los huesos son el almacén
de compuestos de calcio que regulan el equilibrio ácido-alcalino
de la sangre, un equilibrio que debe mantenerse en unos parámetros
muy estrechos, señala el dr. Dawson-Hughes, de la Universidad
de Tufts, Boston (EE.UU.)
Cuando la sangre se vuelve ácida (con un pH inferior a
7), el organismo extraerá compuestos alcalinos de los huesos
(como el carbonato de calcio) para reducir la acidez y restaurar
la normalidad. Dado que las frutas se metabolizan como bicarbonato
y las proteínas y las harinas de cereales se metabolizan
como ácidos, cuantas más proteínas y harinas
contenga la dieta, más ácida se volverá la
sangre y más compuestos alcalinos como el calcio, el potasio
o el magnesio serán necesarios para neutralizar esa acidez.
El problema es que la pérdida de esos valiosos minerales
puede acarrear deficiencias serias como calambres, arritmias,
ansiedad o problemas cardiacos.
El pH es un indicador de cómo el organismo gestiona sus
reservas de minerales.De hecho, aumentar el contenido alcalino
tomando más frutas y verduras debe ser estudiado como un
método seguro y de bajo coste para prevenir la osteoporosis
y mejorar la salud ósea de la población, como explicó
el dr. Dawson-Hughes y su equipo en un artículo, publicado
en la prestigiosa revista Clinical Endocrinology and Metabolism.
Los beneficios de una dieta alcalina rica en frutas y verduras
no acaban en los huesos, añade Anthony Sebastián,
investigador de la Universidad de California y considerado como
el principal investigador de lo que ya se conoce como acidosis
metabólica de bajo grado. También, una dieta alcalina
se ha revelado eficaz contra la hipertensión y se asocia
a menor riesgo cardiovascular y de ictus, diabetes, varios tipos
de cáncer y hasta de la enfermedad de Alzheimer.
Robert O. Young, autor de The pH miracle (El milagro del pH),
va más lejos y asocia también las infecciones a
un pH ácido. Eso es porque los parásitos, las bacterias,
los virus, las cándidas... medran en un entorno ácido.
Young insiste en que todos podemos regular el equilibrio ácido/alcalino
de nuestro cuerpo a través de cambios sencillos que redundarán
en una mejor salud, pérdida de peso, aumento de energía,
un sistema inmunológico más fuerte y una mayor sensación
de bienestar.
¿Dejar los lácteos?
A excepción
de los quesos duros, la leche y la mayoría de los lácteos
se metabolizan en compuestos neutros, aclara Amy Joy Lanou. El
problema de la dieta actual es de deficiencia alcalina, más
que de exceso de ácido. La población occidental
consume demasiada proteína, cereales y harinas, que reducen
el pH del organismo, y eso rompe el equilibrio, lo cual se cobra
su precio en salud, concluye. En realidad, la sospecha flotaba
ya en el aire.
Los científicos no se explicaban por qué los países
con mayor consumo de lácteos tenían las tasas más
altas de osteoporosis o por qué en los países asiáticos,
donde el consumo de lácteos y proteínas animales
es inferior, las fracturas osteoporóticas son raras. La
mayoría de los estudios revelaron que los suplementos de
calcio y el consumo elevado de lácteos no previenen estas
fracturas. Eso no quiere decir que hay que eliminar las proteínas
de la dieta ni que tenemos que hacernos vegetarianos, aclara Anthony
Sebastian. La respuesta está en el equilibrio, que pasa,
claramente, por el aumento del consumo de verduras y frutas.
Todos podemos chequear fácilmente nuestro pH utilizando
unas tiras reactivas concretas que cambian de color en contacto
con la saliva o la orina. Cuanto más azulada sea la señal
que aparece, más alto será nuestro pH. |