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| El
azúcar de mesa es, sin lugar a dudas, uno de
los reyes de las sobremesas y parte imprescindible de
lo que para muchos son tentaciones alimentarias. |
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Se
obtiene de la caña de azúcar y la remolacha azucarera
y la variedad más extendida en el mercado es el denominado
azúcar blanco. Debido al elevado grado de refinado en su
proceso de creación, sólo contiene sacarosa, en
un 99%, y ningún otro nutriente, por lo que se suele decir
que su aportación se reduce a ‘calorías vacías’
(es decir, no contiene más nutrientes -vitaminas, minerales,
fibra, etc.- que las propias calorías en forma de hidratos
de carbono sencillos). Concretamente, aporta 4 calorías
por gramo, menos de la mitad que las que contiene el aceite (9
calorías por gramo).
Funciones
en el organismo
La
función principal de los carbohidratos, entre ellos, la
sacarosa, es ayudar en la generación de energía
que el cuerpo humano necesita para que funcionen los diferentes
órganos. El cerebro, por ejemplo, es responsable -a pesar
de ser un órgano tan pequeño- del 20% del consumo
energético y utiliza la glucosa como único substrato.
Pero no sólo el cerebro necesita azúcar, todos los
tejidos del organismo lo requieren y por ello se debe mantener
de manera constante su nivel en sangre por encima del mínimo.
Varias hormonas, entre ellas la insulina, trabajan rápidamente
para regular el flujo de glucosa de la sangre (glucemia) y mantenerla
estable. Si ésta desciende, la persona puede sufrir ciertos
trastornos: debilidad, temblores, torpeza mental y hasta desmayos.
El organismo se surte de glucosa de manera directa de los alimentos
ricos en carbohidratos, como el azúcar, o de las reservas
de glucógeno, que se almacenan en el hígado y en
los músculos como fuente de energía de la que el
cuerpo puede disponer fácil y rápidamente.
¿El azúcar y dieta equilibrada?
Según
las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud
(OMS), una dieta es equilibrada si, como mínimo, el 55%
de la energía total procede de los carbohidratos obtenidos
de distintos alimentos. Estos nutrientes abundan en los cereales
(arroz, trigo…) y derivados (pasta, pan, galletas…),
legumbres, patatas, frutas, verduras o alimentos dulces (azúcar,
miel, mermelada, etc.).
Los
carbohidratos están formados por unidades estructurales
(monosacáridos o azúcares), que se pueden clasificar
según el número de unidades de azúcar que
se combinen en una molécula. Algunos constan de una unidad
y se conocen como monosacáridos. Este es el caso de los
hidratos de carbono de las frutas, las verduras y la miel, que
contienen la glucosa y la fructosa. Otros hidratos de carbono
presentan dos unidades -los disacáridos-, como el azúcar
de mesa o sacarosa, y como la lactosa, el azúcar principal
de la leche y sus derivados. Cuando se combinan entre 3 y 9 unidades
de azúcar se forman los oligosacáridos, menos dulces
que los monosacáridos o los disacáridos. Todos ellos
se consideran hidratos de carbono sencillos, dado que su composición
es más simple y se digieren más fácilmente.
Se
necesitan más de 10 unidades de monosacáridos y
a veces hasta miles de unidades para formar los polisacáridos
(hidratos de carbono complejos), como el almidón, la principal
reserva de energía de las hortalizas de raíz, los
cereales, las legumbres y los tubérculos.
Es
necesario distinguir entre hidratos de carbono sencillos y complejos,
dado que los expertos en nutrición recomiendan que abunden
en la dieta los alimentos ricos en polisacáridos y que
el azúcar de los alimentos no supere el 6-10% del valor
energético total de la dieta. Es decir, hay que moderar
el consumo del azúcar de mesa y de los alimentos dulces
(refrescos, bollería, golosinas…). Esto significa
que en una dieta de 2.000 calorías, la ingesta de 30-50
gramos diarios de azúcar se considera adecuada.
Aspectos positivos y negativos del consumo de
azúcar
Un
consumo incontrolado de alimentos azucarados supone muchas calorías
y pocos nutrientes, lo que da como resultado una alimentación
incorrecta. Además, favorece el desarrollo de trastornos
de salud como sobrepeso, obesidad, hipertrigliceridemia o caries
dental (la sacarosa es el edulcorante más cariogénico).
Aunque no existen pruebas de que el consumo de azúcar esté
asociado al desarrollo de diabetes, sí se ha demostrado
que la obesidad, uno de los efectos del consumo incontrolado de
azúcar, incrementa las posibilidades de desarrollar diabetes
no dependiente de insulina, una variante que puede afectar a personas
adultas de mediana edad.
Se
ha extendido la creencia de que el consumo de azúcar produce
hiperactividad en niños. Tras una exhaustiva revisión
bibliográfica sobre este tema, los datos científicos
con los que se cuenta en la actualidad no avalan tal suposición.
Sí se ha demostrado que tras el consumo de azúcares
el organismo libera endorfinas, sustancias que se relacionan con
unos mayores niveles de relajación y bienestar físico
y mental. Este fenómeno puede explicar que muchas personas
consuman en exceso alimentos dulces porque sienten que les alivia
el malestar y que les ayuda a combatir el abatimiento.
El
azúcar moreno
En la actualidad, gran parte del azúcar que se vende como
azúcar moreno es azúcar blanco al que se le añade
extracto de melaza, que le proporciona un color y un sabor particular,
y cantidades ínfimas de vitaminas y minerales, irrelevantes
desde un punto de vista nutritivo. El auténtico azúcar
moreno o integral se obtiene por cristalización del jugo
de caña de azúcar sin procesar ni refinar, con la
simple eliminación de las impurezas y la suciedad. Es un
producto pesado en proporción al tamaño del envase,
de color marrón oscuro y con apariencia apelmazada. En
realidad y contrariamente a lo que se piensa, contiene pequeñas
cantidades de sales minerales y vitaminas. Por tanto, la elección
de uno u otro tipo de azúcar dependerá más
del gusto personal y no tanto de unas virtudes nutricionales,
en muchos casos, exageradas.
Alternativas:
los productos "sin azúcar"
Dado que el azúcar proporciona 4 calorías por gramo,
para elaborar productos dietéticos especiales, aptos para
personas con diabetes u obesidad -con menos calorías o
sin calorías- se emplean otros edulcorantes como los glicoalcoholes
(sorbitol, xilitol y maltitol) que tienen una menor carga energética,
o edulcorantes artificiales con un poder edulcorante muy intenso
y que no aportan calorías (sacarina, aspartame, acesulfame,
taumatina, etc.).
Es importante recordar que los productos en los que figura la
leyenda 'sin azúcar añadido' no siempre son productos
menos calóricos, a pesar de que tendemos a pensar que es
así. Un producto 'sin azúcar añadido' aporta
menos calorías cuando contiene edulcorantes sin calorías
(sacarina, aspartame, ciclamato, acesulfame).
Pero si el producto incluye fructosa, tendrá las mismas
calorías que si llevara azúcar. Así pues,
¿qué dulces pueden consumir las personas que deben
controlar su ingesta de azúcar?
-
Personas con Diabetes Tipo I: pueden tomar productos con fructosa
(con moderación), con glicoalcoholes (sorbitol, xilitol
y mantitol) y con edulcorantes no nutritivos (sacarina, aspartame,
acesulfame, taumatina, etc.).
-
Personas con Diabetes Tipo II (generalmente presentan obesidad)
o personas con sobrepeso pero sin diabetes: pueden consumir
productos con glicoalcoholes y con edulcorantes no nutritivos.
| Cantidad
de azúcar (u otros hidratos de carbono) y calorías
de algunos alimentos |
| Tipo
de alimento |
Cantidad
de azúcar (gramos) |
Calorías
procedentes de los hidratos de carbono (Calorías
o Kilocalorías; Kcal) |
| Un
sobre de azúcar (8-10 gramos) |
8-10 |
32-40 |
| Lata
de refresco |
35 |
140 |
| Lata
de refresco light |
0 |
0 |
| Bombones
(30 gramos) |
20 |
80 |
| Barrita
de chocolate (40 gramos) |
24 |
96 |
| Turrones
y mazapanes |
50-60*
(suelen llevar miel en lugar de azúcar) |
200-240 |
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