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En los últimos años, los investigadores
han intensificado sus estudios acerca del papel que
juega la dieta, tanto en la prevención como
en el tratamiento del cáncer. La importancia
de esta investigación fue el resultado de un
informe de la Sociedad Americana Contra el Cáncer.
Según estimaciones
del GLOBOCAN 2000, cada año se producen en
el mundo más de 10 millones de casos nuevos
de cáncer. Por órganos, y considerando
ambos sexos, el cáncer de pulmón es
el de mayor incidencia, seguido del de mama, colon-recto
y estómago.
El cáncer es
la segunda causa de muerte en el mundo, estimándose
que en el año 2000 un 12 % de las muertes han
sido debidas al cáncer. El incremento estimado
de las muertes por cáncer en los últimos
10 años, ha sido de un 15% en países
desarrollados y de un 30% en países en vías
de desarrollo.
Estimación
y distribución en porcentaje de la incidencia
de los principales cánceres para el año
2000
- Cáncer de
Pulmón 12,3 %
- Cáncer de
Mama 10,4 %
- Cáncer de
Colon-recto 9,4 %
- Cáncer de
Estómago 8,7 %
- Cáncer de
Hígado 5,6 %
- Cáncer de
Próstata 5,4 %
Estilos
de vida y otros factores relacionados con el riesgo
de padecer cáncer según localización
tumoral
|
Localización
neoplásica |
Incrementa
el riesgo |
Disminuye
el riesgo |
| Pulmón
|
Tabaco
Ocupación |
Actividad
física |
| Mama |
Menarquia
precoz Menopausia tardíaPrimer embarazo
a edad avanzadaAlturaObesidad (después
de la menopausia) |
Actividad
física |
| Colo-rectal
|
Pólipos
adenomatosos Enfermedad inflamatoria intestinalObesidad
(en el varón) |
Actividad
física |
| Estómago |
Infección
por Helicobacter pylory |
|
| Cérvix
uterino |
Papilomavirus
humano Tabaco |
|
| Endometrio |
Exposición
a estrógenos Obesidad |
|
| Ovario |
|
Uso prolongado de anticonceptivos orales |
| Vejiga |
Tabaco
Ocupación Esquistosomiasis |
|
| Esófago |
Tabaco
Enfermedad de Barrett |
|
| Hígado |
Infección
por hepatitis B y C |
|
| Páncreas |
Tabaco |
|
Se estima que el 95%
de los cánceres más comunes están
causados por factores ambientales y, de ellos, más
de la tercera parte están ligados a factores
dietéticos como causa principal.
¿Puede
prevenirse el cáncer a través de cambios
en la dieta?
Se estima que entre
un 30 a 40% de casos de cáncer pueden prevenirse
a través de cambios en la dieta, incluyendo
algunos de los cánceres más comunes
en el mundo occidental.
El interés en la nutrición y su relación
con el cáncer tiene su origen en estudios hechos
en los años 60, en los que se relacionaron
una dieta rica en fibra con un riesgo reducido de
cáncer de colon. Desde entonces, nuevos estudios
consideran que la fibra juega un papel menor en la
prevención del cáncer. Sin embargo,
aún se recomienda una dieta alta en fibra para
facilitar las funciones del colon.
Descubrimientos preliminares indican que
- Una dieta rica
en grasas y alta en calorías, puede incrementar
el riesgo de cáncer de seno, colon, próstata
y útero
- El consumo excesivo
de alcohol aumenta el riesgo de cáncer de
hígado, esófago, cuello y boca
- Una ingestión
elevada de alimentos ahumados, salados y en escabeche
aumenta el riesgo de cáncer de estómago
y esófago
- Residuos de pesticidas
y otros contaminantes ambientales, pueden producir
cáncer
- Algunos nutrientes
como selenio y vitaminas A, C y E, pueden proteger
contra ciertos cánceres Un aporte energético
elevado se considera un factor potencialmente inductor
de cáncer. De hecho, la obesidad correlaciona
positivamente con el cáncer de endometrio,
el de vías biliares y el de mama en la postmenopausia.
Recomendaciones
dietéticas
para la prevención del Cáncer
Peso
Evitar el sobrepeso, manteniéndose en un rango
del IMC de 20-25 Kg./m2.
Mantener o incrementar
la actividad física. · Es recomendable
el ejercicio físico con una frecuencia de 3
veces por semana.
Calorías
y Grasas
Calorías:
En animales de laboratorio, una restricción
drástica en el consumo de calorías reduce
dramáticamente el riesgo de cáncer,
pero una restricción moderada, no.
Se sabe muy poco sobre
el efecto que pudiera tener las restricción
calórica en humanos.
Grasa
en la dieta:
Al estudiar la información de varios
países, se observa una relación entre
el cáncer de ovario y la grasa que se consume
en la dieta. Según investigaciones preliminares,
el consumo de grasa saturada, colesterol (como el
del huevo) y grasas animales se relaciona con el riesgo
de padecer cáncer de ovario.
Estudios preliminares
sugieren que determinado consumo de grasa en la dieta
se relaciona con el riesgo de padecer cáncer
uterino. Parte del riesgo excesivo parece ser resultado
del incremento en el peso corporal provocado por una
dieta rica en grasas.
Grasas
poliinsaturadas:
En una investigación en animales, el
consumo de ácidos grasos poliinsaturados aumentó
el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer.
Sin embargo, en humanos,
la mayoría de los estudios, aunque no todos,
no pudieron encontrar una relación entre el
consumo de grasa poliinsaturada y el riesgo de padecer
cáncer.
Carnes
y Embutidos
Limitar
el consumo de carnes rojas y embutidos.
Disminuir
ingesta de alimentos curados, ahumados o en salazón.
Algunas recomendaciones
establecen que no deberían proporcionar más
del 10% del aporte calórico total. Consumir
carnes blancas y pescado como alternativas.
La
carne (modo de cocinarla) y el cáncer infantil:
En una investigación,
el consumo elevado de hot dogs se asoció con
un incremento de casi mil por ciento en el riesgo
de padecer leucemia infantil.
En otro estudio, el
consumo materno de hot dogs y el consumo infantil
de hamburguesas o hot dogs al menos una vez por semana
se relacionó el doble de riesgo de padecer
diversos cánceres en la infancia.
Una revisión
de nueve estudios encontró una asociación
entre el consumo de carne curada en mujeres embarazadas
y el riesgo de que sus hijos presentaran cáncer
cerebral. Estas relaciones no son prueba de que consumir
hot dogs o hamburguesas provoque cáncer en
los niños, y las pruebas de que la carne curada
provoque cáncer en los menores no son concluyentes.
Pescado
Se ha informado que
quienes consumen pescado tienen un riesgo menor de
contraer cáncer de boca, garganta, estómago,
colon, recto, páncreas, pulmones, mamario y
próstata.
Grasas
y Azúcares
No
hay recomendaciones específicas sobre el consumo
de grasas dada la carencia de evidencias concluyentes,
aunque parece sensato limitar su aporte en la dieta,
especialmente las de origen animal.
Los farináceos
(arroz, pasta, pan), preferentemente integrales, y
las legumbres deben recomendarse como principal fuente
de energía.
Limitar
el consumo de azúcares refinados.
Azúcar:
Un estudio preliminar informó de una
relación entre el incremento en el consumo
de azúcar o de alimentos que la contienen y
un mayor riesgo de cáncer de la vesícula.
Sal:
En una investigación preliminar, un incremento
en el consumo de sal se asocia con un aumento en el
riesgo de padecer cáncer de estómago.
También se han observado relaciones entre las
conservas en salmuera y el riesgo de sufrir de cáncer
en la cabeza y cuello.
Suplementos
Vitamínicos
No
hay evidencia concluyente para recomendar su uso.
Las megadosis de vitaminas
y minerales no están carentes de riesgo.
Es preferible el consumo
de vitaminas y minerales a través de los alimentos.
Se recomienda el consumo
de frutas y vegetales a diario.
Alcohol
No
se recomienda su consumo.
De tomarse, debería
limitarse a no más de 2 bebidas al día
en hombres y 1 en la mujer.
El consumo de alcohol
aumenta significativamente el riesgo de contraer cáncer
de boca (bucal/bucofaríngeo), cáncer
de garganta (esofágico) y del órgano
productor de la voz (laríngeo), en particular
si además la persona fuma. Quienes dejan de
beber se encuentran en un riesgo mucho menor que quienes
no lo han dejado. También se ha informado de
una estrecha relación entre el consumo de alcohol
y el cáncer de hígado.
Café
Se ha encontrado una relación entre un consumo
elevado de café y el riesgo de padecer cáncer
de páncreas.
Sin embargo, las personas
que beben sólo una o dos tazas de café
diarias tienen, en promedio, un riesgo más
bajo de padecer cáncer de páncreas que
quienes nunca toman café. Algunos estudios
publicados han encontrado que quienes beben café
tienen un riesgo más alto de padecer cáncer
de vejiga; sin embargo, otras investigaciones los
contradicen. En un estudio, sólo se encontró
esta relación en el café con cafeína.
Fibra
Aumentar
su consumo a través del consumo de una amplia
variedad de alimentos de origen vegetal.
Los cereales enteros
(como el centeno, el arroz integral y el trigo entero)
contienen grandes cantidades de fibra insoluble, el
tipo que algunos científicos consideran que
protege contra diversos tipos de cáncer. En
un análisis de los datos de varios estudios,
se encontró que las personas que consumen cantidades
relativamente altas de cereales enteros se encuentran
en menos riesgo de padecer linfomas y cáncer
de páncreas, estómago, colon, recto,
mamario, útero, boca, garganta, hígado
y tiroides.
Vegetarianismo
La
mayoría de los estudios, aunque no todos, han
encontrado que los vegetarianos tienen un menor riesgo
de desarrollar cáncer que quienes comen carne.
Los vegetarianos también
parecen tener una función inmunológica
más fuerte, lo que posiblemente explica por
qué pueden estar parcialmente protegidos contra
el cáncer.
Frutas
y Verduras
La creencia generalizada
es que el consumo de frutas y verduras disminuye el
riesgo de padecer los tipos más comunes de
cáncer. Muchos médicos recomiendan que
las personas consuman varias porciones de frutas y
verduras al día.
La cantidad óptima se desconoce.
La mayor parte de los
médicos recomienda que no se utilicen suplementos
como sustitutos de los alimentos favorables. Algunas
investigaciones, en particular concentradas en e beta
caroteno sintético, no apoyan la idea de que
tomar suplementos tenga el mismo efecto protector
contra el cáncer que el consumo de frutas y
verduras.
Los
tomates
Contienen licopeno,
un antioxidante con una estructura similar al beta
caroteno. Una revisión de las investigaciones
publicadas encontró que consumir más
tomates o tener niveles más elevados de licopeno
en sangre se asoció con una protección
contra el cáncer en 57 de 72 estudios.
La evidencia del efecto
protector del consumo de tomate fue mayor en el caso
del cáncer de próstata, de pulmón
y de estómago, pero también parece tener
cierto efecto protector contra el cáncer de
páncreas, colon, recto, esófago, boca,
mamario y cuello uterino.
Vegetales
crucíferos
La col, la col de Bruselas
y la coliflor pertenecen a la familia de vegetales
Brassica, también conocidos como "crucíferas".
En pruebas de laboratorio
y estudios en animales, estos alimentos se han asociado
con una actividad anticancerígena , debido
posiblemente a varias sustancias que se encuentran
en ellos, como por ejemplo, indol-3-carbinol, ácido
glucárico (D-glucarato de calcio) y sulforafano.
En estudios preliminares
en humanos, se informó que aquellos que consumieron
este tipo de vegetales tuvieron un riesgo menor que
el promedio de padecer cáncer de vejiga.
Flavonoides
Las
cebollas y manzanas contienen grandes
cantidades de un flavonoide llamado quercetina.
El consumo de flavonoides
en general, y de la quercetina que contienen los alimentos
en particular, se ha asociado con una protección
contra el cáncer en algunos estudios preliminares,
aunque no en todos.
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