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Debido
a la falta de canales de comercialización establecidos
dentro de nuestro país, es dificultoso determinar
el precio exacto de la carne de ñandú.
Hay quienes mencionan un precio de $ 25 por Kg., sin
embargo, algunos especialistas consideran que no debería
superar los $ 15/Kg. si se desean concretar ventas exitosamente.
Una idea indicativa se puede tomar de lo que sucede
en Uruguay, donde el precio ronda los US$ 4/kg.
En Europa, si bien no se encuentra carne de ñandú,
se pueden inferir cotizaciones a partir de los precios
de carnes de otras ratites como el avestruz sudafricano,
cuyo precio mayorista oscila entre 8 y 13 US$/Kg., cotización
muy atractiva que puede tornar rentable la actividad
en nuestro país. En Alemania la demanda de carne
de avestruz es de 8.000 toneladas anuales, y en Francia
de 6.000 Ton./año
En cuanto a los volúmenes demandados, se hace
muy difícil establecer la demanda local y la
exterior sin un exhaustivo estudio de mercado.
Producción de Ñandúes
Históricamente
los subproductos de faena -como plumas, cuero y grasa-
fueron el objetivo de la explotación de ratites
(avestruz, ñandú, choique), hasta el punto
del exterminio y extinción en algunos casos.
En la actualidad, ya sea por causas técnicas,
nutricionales y/o económicas se ha comenzado
a elaborar platos utilizando carne de ratites, presentándola
en forma apetecible para los consumidores. Aparece así
en la Argentina el interés por la crianza artificial
de ñandú, choique y suri, como forma de
emprender el camino de desarrollo industrial de estas
especies, al igual que lo sucedido en Sud África
con el avestruz. De esta manera se asegura la disponibilidad
de los derivados (plumas, cuero, grasa y aceite) y se
optimizan gastos e inversiones con el aprovechamiento
de la carne como producto de venta.
El
concepto de calidad de carne
La calidad de carne comprende varios aspectos. En principio,
todo alimento para el hombre debe reunir tres requisitos
fundamentales que, en orden de importancia, son calidad
higiénica, nutritiva y sensorial. A estos se
agregan otros criterios de calidad accidentales que
le confieren valor agregado como utilidad, servicio,
imagen, precios, etc.
La calidad higiénica de los alimentos está
relacionada con su inocuidad. No deben contener elementos
extraños ni residuos químicos (pesticidas,
hormonas, antibióticos, metales pesados, conservantes,
etc), ni biológicos (microorganismos, toxinas),
que presenten riesgo para la salud del consumidor.
La calidad nutritiva se refiere al contenido, disponibilidad
biológica, tipo y aporte de nutrientes necesarios
e indispensables para el organismo, vida y salud humanas.
Los alimentos son fuente de proteínas, hidratos
de carbono (glúcidos), grasas (lípidos),
minerales y vitaminas. Naturalmente estos “principios
nutritivos”, abundan más en unos alimentos
que en otros, sin ninguno exclusivo que los posea a
todos por igual. Es decir no hay un alimento “mejor
universal”. Aunque conocido desde los primeros
tiempos de la humanidad, actualmente se tiene más
conciencia sobre la importancia de la relacion “alimento-salud”,
con extremos que van de la desnutrición a la
obesidad, y una amplia gama de circunstancias intermedias
que afectan la “calidad de vida”. Esta depende
tanto del alimento como de la “higiene dietética”
y “hábitos de conducta” personal
y/o colectiva del consumidor.
La calidad sensorial se refiere a las características
y atributos de un alimento que son percibidos por los
órganos de los sentidos al comprar y comer el
producto. Aseguradas la calidad higiénica y nutritiva,
la calidad sensorial adquiere mayor importancia, despertando
el interés y atención de los consumidores
en el mercado de alimentos de las sociedades desarrolladas.
Cada consumidor hace su propia evaluación del
alimento. Ellos tienen un rol fundamental en la aceptabilidad.
Existen productos ricos en nutrientes que no se aceptan
como alimentos por no satisfacer los requerimientos
sensoriales. Estos atributos se detectan por los sentidos:
vista (aspecto, tamaño, forma, color); tacto
(textura, consistencia, terneza); gusto (sabores); olfato
(olores, aromas) y oído (crepitación).
El conjunto de percepciones gustativas y olfatorias
representa el "flavor", comúnmente
llamado gusto, aunque el olfato tiene un rol predominante.
Para la carne, las principales características
de calidad sensorial son el aspecto y el color, al momento
de comprarla, y la terneza, jugosidad y flavor al momento
de consumirla. La terneza es la más importante
para la mayoría de los consumidores.
Fuera
de estos requisitos fundamentales, factores tales como
la utilidad y servicio juegan actualmente un rol creciente
en la sociedad. En los últimos años se
redujo el tiempo destinado a la preparación de
la comida diaria. Cada vez más se consideran
útiles los "alimentos de conveniencia"
por mayor facilidad y rapidez de preparación.
Los cortes de carne que requieren mayor preparación
y tiempo de cocción se usan cada vez menos y
se expande el consumo de, por ejemplo, productos elaborados
en platos preparados.
Con respecto a la imagen como atributo de calidad, a
veces los alimentos se asocian con símbolos,
aunque la carne es en mayor o menor grado un alimento
neutro. Algunas religiones o culturas prohíben
el consumo de ciertas carnes, y otras tienen un detallado
ceremonial. A su vez, muchas tradiciones se asocian
con la imagen que los consumidores tienen de los animales
productores de carne (criados a campo sobre pasturas
y en libertad, silvestres).
El
ñandú como productor de carne
Ya que hay poca experiencia de producción de
ñandúes en nuestro país, es interesante
analizar los datos disponibles a fin de conocer sus
posibilidades como unidad productora de carne. En principio
aparecen algunas afirmaciones o “mitos”
aparentemente desalentadores o limitantes de la actividad,
que mencionaremos:
Produce poca cantidad de carne (30 % del peso vivo).
Esta afirmación es relativa y no permite concluir
“seriamente” si produce “poca o mucha
carne”, sólo sirve como un indicador de
referencia comparativa. Estas especies no han sido sometidas
a la selección artificial para “carne”.
El cálculo y valor proporcional expresan los
kilos de carne (músculo) en la res respecto al
peso vivo, cuyo resultado varía según
la definición de ambos términos. Hay trabajos
donde se encontraron rendimientos de carne respecto
al peso vivo de 39% ± 2% en ñandúes,
de 37% en avestruz y de 33% en bovinos.
No tiene pechuga. Es una expresión de adaptación
funcional de estas aves (“corredoras”).
Al no volar carecen de desarrollo de los músculos
pectorales y de quilla esternal. Por esta similitud
con una balsa sin quilla (“ratus”), el avestruz,
ñandú, emu, casuario y kiwi se incluyen
en el grupo o familia de aves denominada “ratites”
La cantidad de cortes comerciales con terneza aceptable
es bajo. La terneza es la facilidad de cortar o fragmentar
la carne durante la masticación. Está
influida por muchos factores incluida la cocción,
la temperatura a la que se realiza, si es medio líquido
o seco y el tiempo. Sin embargo mediciones de terneza
objetiva, de resistencia al corte (máquina de
Warner Bratzler) muestran cortes (músculos) “muy
tiernos”, “tiernos” y “algo
tiernos”. La terneza aumenta por maduración
durante 1 semana pero si cocinamos a 80ºC, por
ejemplo, revertimos ese mejoramiento. En la práctica
la terneza se puede mejorar por “destelado”
(eliminación de la aponeurosis externa o “tela”
muscular). Este proceso aumenta el costo por mayor mano
de obra y tiempo. También es un factor de riesgo
higiénico-sanitario porque aumenta las probabilidades
de contaminación bacteriana debida al manipuleo
y exposición directa de la superficie muscular.
Por consiguiente hay una disminución de la conservación
o “vida útil” del producto.
La terneza de la carne es un requisito universal, pero
más específicamente en los cortes destinados
a cocción seca (plancha, parrilla, asado). Sin
embargo la carne puede tener otros usos culinarios donde
la terneza o la falta de ella no resulta importante
porque, por ejemplo, se usan trozos pequeños
de carne o algunos tipos de marinadas que modifican
la textura, resultando platos de gran aceptabilidad
por parte del consumidor. Por lo tanto la terneza no
es un criterio suficiente, ni debiera ser un concepto
limitante o excluyente en la consideración de
las ratites como unidad productora de carne.
Los
altos costos de engorde con alimentación en base
a balanceados, ración o concentrados suponen
acercarse peligrosamente al precio de venta del animal
terminado, lo que reduce el beneficio por animal a niveles
extremos. Esta afirmación no incluye otras inversiones,
gastos y costos de etapas anteriores (incubación,
cría, recría, etc) ni otros sistemas de
cría extensivos (pasto) o semi-intensivos (pasto
+ ración). La determinación y análisis
pormenorizado de los rubros de balance y relación
costo/beneficio es una asignatura pendiente en la producción
industrial de ratites. Algunos estudios y análisis
económico financieros del choique en la Patagonia
Argentina (Navarro,J.L et al ; Torres, J.E et al 1999),
con proyecciones de mediano plazo (10 años) y
un mercado potencial atractivo, muestran las posibilidades
de una explotación rentable con retornos positivos
(45% anual) a partir de 4-6 años de una inversión
aproximada de $500.000. Estos pueden pueden variar en
función de los factores de cálculo y ser
menores desagregando las etapas del ciclo productivo
en unidades integradas por varios productores, unos
dedicados a la reproducción-incubación,
otros a la recría y otros al engorde, incluyendo
la propia planta de alimentos balanceados.
Este análisis resulta desalentador si solamente
es enfocado desde el punto de vista de producción
de carne. Las ratites deben ser analizadas en términos
físicos y económicos como una unidad integrada
de producción ganadera, cuyo perfil de características
habrá que establecer. Esta condición está
determinada por una especie que, además de carne,
produce plumas, cueros y grasa, no menos importantes
al momento de “integrar el rendimiento del ñandú”
y de analizar costos y beneficios o decidir encarar
la producción industrial y económica de
ñandúes en nuestro país.
Todos los puntos anteriores simplemente nos sitúan
en la realidad de este animal como productor de carne
roja. Para mejorar estas “debilidades” habrá
que producir más animales a partir de la menor
cantidad de reproductores posibles; optimizar la crianza
y engorde con métodos extrapolados de otras ganaderías
pero adaptados a nuestra condiciones y adquirir compromisos
de compra de los animales terminados por parte de un
mercado de faena actualmente inexistente en el país.
El estímulo a la producción y al consumo
debe ser uno de los pilares fundamentales en la implantación
de este producto.
Características
y descripción de la carne en ratites.
Se define la carne de avestruz y por extensión
de ñandúes, como una carne “roja”
de ave, con proteínas de alto valor biológico,
baja en calorías, baja en colesterol y de sabor
agradable. Es importante destacar que esta definición
parte de la comparación con las carnes rojas
más habituales en el mercado (vaca, cerdo, oveja).
Es una carne tierna, fibrosa, que se adapta a las formas
de cocina más variadas, teniendo en cuenta que
su falta de infiltración de grasa (“veteado”)
la convierte en una carne bastante seca si no se la
trata con cuidado.
Los puntos débiles de la carne fresca de ratites
son sus características de aspecto y conservación.
Con respecto al primero, su alto contenido en hierro,
junto a las características de sus fibras (telas),
determinan un color oscuro que recuerda a la carne de
caza o silvestres . El color es importante como primera
evidencia visible del producto y depende de varios factores.
Dentro del color propio de cada especie, se presenta
como una carne muy oscura, que sugiere sensaciones fuertes
o desagradables o lleva a suponer un mal estado de conservación
si la persona no está habituada a los colores
que presentan la carne de caza o de animales silvestres.
En ratites de criadero (avestruz, ñandú)
generalmente el color de la carne fresca varía
del “rojo oscuro al apenas rojo cereza”
en contraste con el común de la carne bovina
“de apenas rojo cereza a moderado rojo cereza”.
La presentación de la carne fresca recién
“destelada” disminuye las características
mencionadas y aparece más clara y brillante.
El “destelado o desvelado” consiste en sacar
la aponeurosis muscular externa ("telilla",
“nervio”) para evitar una excesiva dureza
en los cortes y el apergaminado del exterior de la carne
cuando se cocina. La abundancia de esta tela que recubre
a los músculos constituye, junto con la localización
del mismo, a una conflictiva clasificación de
terneza en los distintos grupos musculares o "cortes"
de las ratites ya sea si la evaluación de dicha
terneza fue realizada en cortes con o sin aponeurosis.
En cuanto a la conservación, el envasado fresco
o al vacío en refrigeración es problemático
en cuanto a fecha de caducidad (vida útil) debido
al alto pH final al momento del envasado, favorable
al desarrollo microbiano. Experiencias con carne de
avestruz, envasada al vacío, muestran que deben
ser consumidas antes o hasta los 10 días de su
preparación.
Valor
nutricional
Las ratites producen carne roja, similar en gusto y
textura a la carne de res. Esta carne es rica en proteínas
y pobre en grasas, se la considera mejor o más
"saludable" por contener menos grasa y colesterol
y más ácidos grasos esenciales que otros
tipos comunes de carne (ver Tablas 1 y 2). Algunos de
los valores indicados pueden diferir ligeramente por
diversas circunstancias de obtención de muestras,
métodos analíticos aplicados y/o bibliografía
consultada.
La carne (músculo) de avestruz y por extensión
la de ñandú, tienen aproximadamente la
siguiente composición químico-nutritiva.
- Agua...................................
74.2%
- Proteinas............................
22.9%
- Lípidos................................
1.1%
- Cenizas..........
.................... 1.2%
- Hidratos
de Carbono........ 0.6%
- Colesterol
......................... 52 mg/100 g
- Sodio
................................ 43 mg/100g
- Potasio..............................
340 mg/100g
- Hierro..............................
2.3 mg/ 100 g
100 gr. de carne de avestruz aportan un promedio de
105 kcal. En las TABLAS 1 y 2 se indican y comparan
los componentes nutritivos en la carne de ratites y
otras especies. Se destaca que la composición
lipídica constituye la ventaja de la carne de
avestruz y ñandú (más ácidos
grasos esenciales con menos grasa, colesterol y calorías).
Comparada con la de otras especies, la cantidad de lípidos
en estas carnes es excepcionalmente bajo y una de las
características más prometedoras en su
promoción y estrategias de marketing.
Las
grasas
Las grasas y aceites naturales, (lípidos) junto
con otros nutrientes, son inseparables y esenciales
en la dieta humana. Por diversas fuentes y medios se
instaló una corriente de opinión desfavorable
al consumo de carne por “salud y calidad de vida”
y consiguiente “guerra” a la grasa y/o “fobia”
al colesterol. Pero todas las carnes son un componente
importante de la dieta humana como excelente fuente
de proteínas y aporte de vitaminas, minerales
y ácidos grasos esenciales. La mayor diferencia
entre carnes “rojas” de vacunos, porcinos
y ovinos y de aves “blancas” en pollos y
“rojas” en ratites, es la cantidad, localización
y la calidad o composición de la grasa.
Aunque variables en cantidad y distribución por
regiones corporales, tanto mamíferos como aves
tienen depósitos de grasa: abdominal, subcutánea,
intermuscular e intramuscular.
La grasa abdominal y subcutánea.
Desde el punto de vista dietético-nutricional,
el modo más fácil de reducir estos depósitos
de grasa físicamente separables, abdominal (“fat
pad” en pollos y ratites) y subcutánea
(“de cobertura o superficial” en la res
o cortes), es eliminarlas a cuchillo (“charqueo”,
“dressing”). La grasa subcutánea
en pollos se reduce fácilmente al sacarles la
piel (cuero), y en mamíferos y ratites que fueron
cuereados en la faena, a cuchillo. También en
ambos casos se pueden eliminar antes o después
de cocinar la carne dejando el excedente en el plato.
Además, como factor económico importante,
de la grasa (abdominal y subcutánea) de ratites
se obtienen cremas y aceites para productos cosméticos
y farmaceúticos. Por otra parte esta grasa es
un factor que se tiene en cuenta en los sistemas de
clasificación y tipificación de reses
y cortes (terminación) lo cual incide en su valor
comercial.
La grasa intermuscular , que separa
los músculos anatómicos, es mayor en mamíferos
que en aves, y es prácticamente inexistente en
avestruces y ñandúes.
La grasa intramuscular, infiltrada
entre las fibras musculares (veteado, marbling) se determina
sólo por métodos de análisis químicos.
También es mayor en mamíferos que en aves.
El músculo o carne de vacuno y cerdo tienen más
veteado, por ello, a pesar del dressing o desgrasado
visible, la grasa intramuscular varía del 5%
al 10% , como en nuestros cortes bovinos de consumo
y exportación, y es mayor que en los de aves.
En carne de pollo la pechuga bien desgrasada contiene
1% y en otros músculos hasta 4% de grasa intramuscular
y no supera el 1%-2% en carne de avestruz y ñandú.
Esta escasez de grasa intramuscular resulta en una disminución
de la jugosidad, dando la impresión de sequedad.
Esta es una de las razones por las que la carne de ratites
no debe ser sometida a una coccion prolongada.
Composición de la grasa.
Otra
de las diferencias mayores entre especies es la composición
de ácidos grasos de los lípidos. El músculo
bovino tiene mayor concentración total de ácidos
grasos saturados, que los cerdos y las aves (aproximadamente
49% en bovinos, 38% en cerdos y 32% en aves). Inversamente,
las aves tienen más ácidos grasos insaturados.
Los nutricionistas recomiendan a los adultos reducir
el consumo de grasas saturadas a menos del 10% de las
necesidades diarias de consumo de energía, debido
a la relación entre el consumo de grasa saturadas
como factor de riesgo en problemas cardiovasculares
En cambio el consumo de alimentos ricos en ácidos
grasos poliinsaturados es recomendable y es una razón
del aumento del consumo de aceites vegetales y de carne
de aves, pavos, conejos y de la fauna de caza (EEUU,
Europa). Por el mismo motivo se presentan perspectivas
muy favorables para el aumento de la demanda y consumo
de carne de ratites.
Estabilidad de la grasa.
Por
su función biológica y estructura química
(distintos ácidos grasos) las grasas presentan
diferencias de estabilidad y puntos de fusión.
Los ácidos grasos insaturados son menos estables
(oxidación-enranciamiento) que los saturados
y pueden resultar perjudiciales en la conservación
y consumo de carnes. El músculo de los pollos
es más susceptible a la oxidación de los
lípidos que el de vacunos y cerdos. Los ácidos
grasos poliinsaturados se oxidan más fácilmente,
con aparición de otros compuestos químicos
responsables de olores y sabores desagradables llamados
OFF FLAVORS ( “flavores no característicos”)
, y/o WOF (warmer-over flavor: “recalentado”),
cuya prevención y control es uno de los mayores
problemas en carnes y productos precocidos y congelados.
A veces la oxidación-enranciamiento de los lípidos
ocurre a mayor velocidad o rapidez en las carnes rojas
(pata, muslo) debido al mayor contenido de grasa y mioglobina,
cuando se compara con los músculos blancos de
la misma especie (pechuga). Se producen también
aromas desagradables por la alimentación con
exceso o mala calidad de suplementos proteicos dados
en la ración (harina de pescado, aceites de oleaginosas).
El flavor de la carne de ratites es “suave”,
en algunos casos intenso, pero similar al de la carne
bovina.
La grasa dentro de la misma especie o entre diferentes
especies tiene distintos puntos de fusión, también
debido a las diferencias en los ácidos grasos.
Un cuidadoso control de la temperatura es importante
para prevenir el “mal olor” (“off
flavor”) en los paquetes y góndolas de
carne cruda, además de minimizar las pérdidas
de grasa durante la cocción. Estas características
se deben considerar al momento de establecer temperaturas
de refrigeración en la conservación y
despostado de reses y cortes de ratites. Posiblemente
deban ser más bajas (5ºC-7ºC) que las
admitidas en bovinos (10ºC), especialmente en la
despostada (tiempos de espera y procesado) donde la
rigidez o una consistencia relativamente firme de la
carne (buen frío sin fusión o “ablandamiento”
de grasa), son convenientes y favorables para el manipuleo,
despostado y charqueo necesarios para la preparación-empaquetado
del corte, y posterior conservación (refrigerado-congelado).
El
colesterol
En principio la carne de ratites es pobre en colesterol.
Recientes investigaciones demuestran que el contenido
de colesterol es comparable al de pavos y bovinos. Según
trabajos y autores el colesterol en carne de ratites
(avestruz) oscila desde 57 mg/100 g de carne hasta 65-68
mg/100 g y 83 mg /100g. Esto puede ser por el bajo o
variable contenido de grasa intramuscular, pero esta
no se relaciona mucho con el contenido de colesterol.
El colesterol es un componente normal, estructural y
funcional de la membrana celular. Sin membrana no hay
células y sin ésta vida. Por esto el contenido
de colesterol en la carne es, en la práctica,
similar e independiente de la especie que se trate.
Existen evidencias que el colesterol se deposita en
algunos vasos sanguíneos de pacientes con arterioesclerosis,
potenciando accidentes cardíacos (infarto). La
“fobia” al colesterol es un fenómeno
común en los países desarrollados. Un
alto nivel de colesterol en la sangre no necesariamente
produce arterioesclerosis, si el metabolismo del colesterol
en los tejidos funciona bien. Este recambio es causado
por lipoproteinas (HDL) que transportan el colesterol
de los tejidos al hígado. Un aumento en los niveles
HDL aparece asociado con una disminución de riesgo
cardiovascular y arterioesclerosis.
Los
ácidos grasos esenciales
La carne de ratites tiene un mejor perfil de acidos
grasos en comparación con la de pollos y bovina.
Los ácidos grasos son unidades o elementos constituyentes
de los lípidos (grasas y aceites) vegetales y
animales. Algunos son esenciales (AGE: acidos grasos
esenciales o EFA en inglés) porque el organismo
humano no puede sintetizarlos y solamente los obtiene
de los alimentos. Los principales acidos grasos esenciales
son los poliinsaturados omega 3 y omega 6 ( w3 y w6).
Estos se encuentran, en mayor o menor cantidad, en peces
de mar de agua fría (atún, arenque, caballa,
salmón), en carne de aves (patos, gansos) y ratites
(avestruz, ñandú), en semillas y frutos
de plantas oleaginosas y otros alimentos vegetales.
Muchas investigaciones han demostrado efectos saludables
(“dieta mediterránea”) por el consumo
de ácidos grasos polinsaturados de tipo Omega
3, (w3) entre ellos bajar la presión arterial,
reducir las tasas de triglicérido circulantes,
aumentar el colesterol HDL (denominado colesterol bueno),
aumentar la flexibilidad de las arterias y promover
múltiples procesos antiinflamatorios, reduciendo
la incidencia de enfermedades coronarias y el riesgo
de artritis, cáncer, psoriasis, diabetes, alergias
y muchas disfunciones celulares. Los omega 3 tienen
mejores efectos antitrombóticos y antiaterogénicos
que los correspondientes omega 6 (w6) Pero ambos (w3
y w6) son necesarios para el correcto mantenimiento
y funcionamiento de la estructura de las membranas celulares,
permiten que los nutrientes se distribuyan por todo
el organismo, sirven para sintetizar y mantener a las
prostaglandinas y para el correcto metabolismo del colesterol.
Es decir son indispensables para el normal crecimiento
y desarrollo durante toda la vida del hombre.
Durante años se difundió y promovió
el concepto de reducir el consumo de acidos grasos saturados
y aumentar el de ácidos grasos poliinstaurados,
(PUFA : Poliunsaturated fatty acids) para reducir el
riesgo de accidentes cardiovasculares en el hombre,
por el conocimiento común de que el consumo de
ácidos grasos saturados aumenta en la sangre
el nivel de lipoproteínas de baja densidad (LDL),
que a su vez disminuye con el consumo de PUFA. El consumo
de ácidos poliinsaturados, disminuye los niveles
plasmáticos de lipoproteínas de alta densidad
(HDL). Los acidos grasos monoinsaturados de la dieta
disminuyen los niveles de LDL pero no los de HDL. La
carne de ratites (avestruz, ñandú) es
más rica en acidos grasos poliinsaturados (PUFA)
(30%-35%) que la de pollo (19%) y vacuno (5%). La carne
de ratites, además, tiene un nivel relativamente
elevado (8.3%) de acidos grasos omega 3 ( w3). Esto
es una ventaja para promover el producto como alternativa
para consumir “carne más saludable”.
Es importante la relación entre los acidos grasos
esenciales. En los últimos 200-300 años
la alimentación humana se ha modificado notablemente
y se ha pasado de una dieta con una relación
Omega 3/ Omega 6, 1:1- adecuada - a una dieta moderna
con una relacion entre 1:10 y 1:20 ó hasta 1:25.
Esto significa que las dietas del mundo occidental son
bastante ricas en ácidos grasos Omega 6 pero
muy deficientes en Omega 3. Estudios recientes han demostrado
que en una dieta correcta es necesario que los lípidos
estén compuestos por lo menos con un 1,1-1,5%
de omega 3 y 2-3% de omega 6, o en relaciones de 0.55
a 0.50, entre dichos valores. La cocción no altera
la relación Omega 3/ Omega 6 (aproximadamente
0.35) de la carne de avestruz.
Teniendo en cuenta que nuestras costumbres alimentarias
incluyen sólo una pequeña cantidad de
pescado marino, es muy importante encontrar una fuerte
alternativa de ácidos grasos Omega 3. Una alternativa
es la carne de avestruz o de ñandú, ya
que contiene ácidos grasos omega 3 en una medida
8-9 veces superior a la carne bovina, y 70 - 80 veces
más que la carne blanca.
Los mamíferos no pueden convertir un omega 6
en un omega 3 y viceversa, y el exceso de un tipo puede
interferir en el metabolismo del otro, alterando su
efecto biológico. Como otras especies, las ratites
(avestruz, ñandú), consumen gran cantidad
de forraje, que influye en el perfil de los ácidos
grasos de la carne. En el sistema digestivo de las ratites,
los lípidos no se degradan sino que se absorben
y depositan tal cual. En algunas especies de aves, como
el pollo o el pavo, se ha demostrado que se puede modificar
la composición en ácidos grasos del tejido
muscular mediante el suministro controlado de lípidos
en la dieta. En pollos, alimentados durante 35 días
, con diferentes raciones conteniendo el 8% de aceites
vegetales: colza, soja, girasol y lino, respectivamente,
se observaron en las muestras de carne grandes aumentos
de ácidos grasos poliinsaturados del 36% ( colza)
hasta 52% ( lino) y los omega 3, de 5% ( girasol) al
27% (lino). La dieta tiene gran influencia en la composición
de los ácidos grasos de la carne y el costo de
los ingredientes debe ser tomado en cuenta. El posible
enriquecimiento de la carne de avestruz o ñandúes
con ácidos grasos omega 3 puede ser , por tanto,
un interesante objeto de investigación en el
futuro.
Composición
química-nutritiva en carne de ratites y otras
especies de consumo
Choique
Ñandú Avestruz sin piel sin piel magro
magro semigraso
- PROTEINAS
g/100 g 23.5 22.9 24.1 24.5 25.4 22.7 20.0 23.0
- AGUA
g/100 g 74.6 73.2 75.2 75.2 73.0 71.9 71.0 56.0
- GRASA
g/100 g 1.3 1.2 1.6 3.8 3.2 9.9 11.5 22.9
- AG.SATURADOS
33.4 32.8 32.8 32.9 42.0 40.0 38.0 36.0
- AG.MONOINSATURADOS
31.7 26.9 34.7 38.5 33.3 45.3 37.0 45.6
- AG.POLIINSATURADOS
33.6 39.4 31.0 20.2 15.0 3.9 6.0 11.2
- COLESTEROL
mg/100 g 54.7 59.1 61.7 74.2 70.0 71.2 74.5 84.1
- CALCIO
mg/100 g 5.2
- HIERRO
mg/100 g 3.2 1.2 1.8 3.0 1.1
- SODIO
mg/100 g 43.0 77.0 63.0
- CALORIAS
cal/100 g 104.8 112.4 113.1 157.5 141.9 214.7 183.5
263.4
AG
ácidos grasos % respecto al total de ácidos
grasos.
Ácidos
grasos en carne de ratites y otras especies
- GRASA
total 1.3 1.2 1.6 1.3 3.8 9.9
- COLESTEROL
54.7 59.1 57.0 56.5 57.0 59.0
- AG.SATURADOS
33.4 32.8 34.2 31.1 32.9 40.0
- Ac.Palmítico
16:0 22.8 19.0 21.4 18.1 26.7 26.9
- Ac.Esteárico
18:0 10.5 13.9 12.8 11.9 7.1 13.0
- AG.MONOINSATURADOS
31.7 26.9 35.3 13.4 38.5 45.3
- Ac.Palmitoleico
16:1 2.7 0.9 4.2 1.5 7.2 6.3
- Ac.Oleico
18:1 29.5 25.9 31.1 11.9 39.8 42.0
- AG.POLIINSATURADOS
33.6 39.4 32.8 37.6 20.2 3.9
- +Ac.Linoleico
18:2 w6 23.3 28.0 17.9 30.6 11.2 2.0
- Ac.Linolénico
18.3 w3 4.6 1.0 6.3 7.0 0.7 1.3
- +Ac.Araquidónico
20.4 w6 5.0 10.0 5.6 0.7 1.0
- EPA
20.5 w3 0.8 0.7 1.5 traza <0.1
-
22:5 w3 0.8 <0.1 <0.1
-
22:6 w6 0.7 1.0 <0.1
AG
ácidos grasos % respecto al total de ácidos
grasos. [+] Esenciales para el hombre.
NQ: nomenclatura química - EPA Ac. eicosapentaenoico. |