|
|
|
| Las
carnes, pescados y huevos son los productos alimenticios
que mayor cantidad de proteínas nos proporcionan.
|
|
El
consumo de carnes no sólo suministra gran cantidad de proteína
imprescindible para el cuerpo, sino que ésta se acompaña
de aminoácidos esenciales necesarios. El 20% de la carne
es pura proteína. Estas sustancias son indispensables para
el crecimiento, las defensas y la regeneración de los tejidos.
La
Grasa
La
grasa, la mayor parte de ella saturada, representa entre un 10
y un 20% de la carne, y el resto, es agua. La carne contiene vitaminas
y minerales de vital importancia para el crecimiento y el desarrollo,
así como para el correcto funcionamiento del organismo,
especialmente las vitaminas B, sobre todo la B12, y minerales
como el zinc, el yodo, el selenio y el fósforo.
La
vitamina B12 sólo se obtiene de los alimentos de origen
animal y el vacuno es una buena fuente de ella. Es fundamental
para acabar con la anemia y en la generación de la hemoglobina.
Por otra parte, la carne de vacuno joven tiene mayor cantidad
de vitamina B2, elemento primordial como fuente energética
y protectora de la piel, el sistema nervioso y los ojos.
La carne de vacuno es menos grasa que la del cordero y el cerdo,
y por eso, se le denomina 'carne magra', junto con la del pollo
y el conejo. La carne magra contiene menos del 10% de la materia
grasa. También es menos grasa y tiene más agua que
la carne de ternera. También dependiendo de la parte del
animal existen diferencias nutricionales: por ejemplo, las chuletas
son más grasas que el solomillo.
La
Clasificación de la Carne
La
clasificación de la carne de vacuno suele establecerse
con numeración: de primera, de segunda... y extra, que
sería la primera en el ranking. No hay grandes variaciones
respecto al aporte nutricional y las categorías se refieren
fundamentalmente a los usos para los que está destinada
la carne. Las primeras clases son ideales para plancha, las inferiores,
para guisos y cocciones más lentas.
Aunque el cocinado de la carne suele destruir parte de las vitaminas,
la carne de vacuno bien preparada no sólo mejora el sabor,
también favorece el aprovechamiento proteico y del hierro.
Para
hacernos una idea, por cada 100 gramos de carne de ternera rebozada
y frita, obtenemos 215 calorías, 31,4 gramos de proteína,
4,4 gramos de glúcidos y 8,1 de lípidos. 100 gramos
de buey magro asado aporta menos valor energético: 192
calorías.
¿Es
la Carne Inprescindible?
De
hecho, en muchas ocasiones, utilizamos el consumo de carne como
barómetro para medir la calidad de la alimentación
de una determinada sociedad. Pero ¿es realmente una alimento
tan imprescindible para nuestra nutrición?, ¿su
consumo en exceso es verdaderamente perjudicial?, ¿qué
tipo de carne es la más beneficios para nuestra salud?
... Desde Corporación Dermoestética vamos a intentar
desvelar estos interrogantes.
Proteinas
en la Carne
Las carnes son una de las fuentes más importantes de proteínas
que podemos encontrar dentro de los diferentes tipos de alimentos.
Por este motivo, se las considera uno de los pilares fundamentales
de la nutrición en muchos de los países desarrollados.
La importancia viene dada no sólo por la cantidad de proteínas
que contienen, sino también por la alta calidad de éstas.
Las
proteínas están formadas por aminoácidos,
que son imprescindibles para la vida, y algunos de ellos únicamente
podemos obtenerlos a través de la comida. Cuando una proteína
tiene todos los aminoácidos esenciales en cantidad suficiente,
y en la proporción adecuada, se denominan proteínas
“completas” o “de buena calidad”. Y éstas
son precisamente las que encontramos en los alimentos de origen
animal como la leche, la carne, el pescado y los huevos.
Carne
a la Moda
La
carne, como cualquier otro grupo alimenticio, no se ha visto libre
de las “modas” dietéticas. Así, existen
escuelas de nutrición y corrientes culturales que las rechazan,
mientras que otras, por el contrario, las ensalzan. Nosotros,
en Corporación Dermoestética, como siempre, nos
quedamos en el justo medio, mantener un equilibrio es lo aconsejado,
por lo que no es conveniente ni prescindir ni abusar de ellas.
Quizá
el mayor inconveniente de la carne desde el punto de vista nutricional,
y de las dietas de adelgazamiento, es la cantidad de grasa que
aporta. En principio, aunque ya veremos que no siempre es así,
estas grasas son saturadas, y por lo tanto no demasiado recomendables.
Por otro lado, la gran variedad de contenido graso hace que las
diferentes carnes, tengan una carga calórica también
muy variable, y no sólo entre los distintos tipos de carnes,
sino incluso entre diferentes “cortes” de la misma.
Algunos ejemplos que tal vez nos sorprendan
La carne de pollo sin piel tiene sólo de 4 a 5 por ciento
de grasa, la de ternera magra oscila entre un 10 a un 12 por ciento,
y en cambio la de buey puede llegar al 25, al igual que la de
cordero y cerdo. Todo ello hablando de promedio, pero ¿se
imaginaba que la carne magra de cerdo, por ejemplo el lomo o el
solomillo, puede tener sólo un 3% de grasa y por lo tanto
“engordar” bastante menos que la misma cantidad de
carne de ternera? Además, hay que hacer una salvedad con
el cerdo, la grasa de éste es rica en ácido oleico,
una grasa poli-insaturada, lo que, por ejemplo, la convierte en
más cardiosaludable que el cordero.
El “color” no importa demasiado a la hora de “hacer
dieta”, olvídese de carnes rojas y blancas, lo que
importa es su contenido graso. Sería más adecuado
hablar de carnes grasas y magras, aquellas que tienen menos de
un 10% de grasa, mientras que las que superan dicha cantidad son
las consideradas carnes grasas. Cuanto más contenido graso
tenga una carne menos adecuada será para su dieta.
Carnes
Exoticas
Desde
hace unos años disponemos de carnes “exóticas”
como el avestruz o el canguro, muy adecuadas para regímenes
de adelgazamiento, (aunque no más que la humilde pechuga
de pollo o la caza) pues son carnes magras, con muy bajo contenido
en grasa y alto en proteínas. No obstante, presentan algunos
inconvenientes, son tremendamente caras y requieren una preparación
culinaria muy cuidadosa, ya que si se sobrepasa el tiempo de cocinado
ésta queda seca y fibrosa. Además, existen también
barreras culturales que limitan su uso habitual.
En
resumen, las carnes, todas, son una buena fuente de proteínas,
hierro y vitaminas del grupo B. Esta fuente no debe ser exclusiva,
lo ideal es alternar el consumo de carne con otros alimentos:
frutas, legumbres, verdura, pescado, para tener una dieta saludable.
No elimine de su dieta ningún alimento, puesto que todos
son beneficiosos si se toman con moderación. La variedad
es la clave para que su alimentación sea equilibrada y
racional. |