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| Existe
una creciente preocupación por nuestra salud
y estado físico. Esto nos lleva a la necesidad
de realizar una dieta, de aquí el boom de lo
light. |
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La influencia
de la sociedad, preocupada por el mantenimiento de la silueta
y la posibilidad de llevar una alimentación sana, es la
culpable del aumento de la oferta gastronómica "ligera".
La
cocina light se trata una serie de platos ligeros para personas
que, aunque les gusta comer bien, no quieren ingerir excesos de
calorías, grasas y azúcares.
Se
trata de elaborar platos que contengan un 40-50% menos de calorías
que una receta tradicional, pero esta cocina light, debe también
ser parte de una alimentación sana y equilibrada.
Este tipo de cocina light, permite disminuir riesgos para la salud
como son la hipertensión y la diabetes, ayuda a reducir
el colesterol en el caso de que lo tengamos alto, mejora nuestras
defensas y nos ayuda a mantener un buen estado físico,
por lo que envejeceremos más despacio, pero hay que tener
siempre en cuenta las características y necesidades nutricionales
de cada persona y adecuar la dieta ideal a cada uno.
Según
los nutricionistas, los mayores consumidores de comida light son
los mayores de 40 años, que es una edad en que la mayoría
empieza a plantearse la salud como algo fundamental que requiere
de cuidados.
También
cabe señalar que los productos light más consumidos
son los instantáneos y los lácteos.
La
preocupación por la obesidad es tan creciente en los países
desarrollados, que incluso las compañías de comida
rápida, están optando por incorporar a sus menús
platos que reduzcan notablemente sus calorías, es decir,
cocina light.
Además de los alimentos bajos en calorías que encontramos
en los supermercados, es importante seguir unas pautas para cocinar
los alimentos y que es de vital importancia si lo que queremos
es realizar una cocina light: Hay que reducir las grasas con que
cocinamos, realizando la elaboración de carnes a la plancha,
en vez de fritas, empanadas..., el uso de sacarina en lugar del
azúcar también ayuda a reducir el consumo de calorías,
coma toda la fruta y verdura que le sea posible, no abuse de los
dulces ni de los postres preparados que venden en los supermercados,
aumente el consumo de pescado en su dieta, reduzca la ingesta
de pastas y arroces hasta un punto equilibrado, huya de la comida
"basura"... Todo esto, acompañado de un poco
de ejercicio físico, nos ayudará a mantenernos en
forma.
Tener
en cuenta en su hogar
Hoy
en día, el acto de elegir alimentos exige un cuidado que
requiere tanto de información actualizada como de tareas
detectivescas. Muchos productos se promocionan con un 50% de menos
calorías, pero no aclara en relación a qué.
En este caso, lo que hay que hacer es comparar siempre los datos
del alimento diet con los de su versión clásica.
Como
el objetivo es consumir menos calorías en una dieta balanceada,
hay que buscar los alimentos que sean reducidos en azúcar
y grasa.
Para cerciorarse de esto, la clave no está en la parte
delantera del envoltorio, sino en la trasera, en la información
nutricional. Si un producto se jacta de ser hipocalórico
y no tiene este dato, no se le puede creer, porque no informa
sobre su calidad de tal.
Técnicas para cocinar con poca grasa
Cocer:
Cuando el alimento entra en contacto con el agua, las calorías
de éste no aumentan. Lo malo es que puede resultarte algo
insípido y puede perder nutrientes que se quedan en el
caldo, por lo que conviene reutilizarlo para posteriores preparaciones.
Al
horno: Cuando se trata de carne, lo importante es crearle
una costra exterior para que luego se cueza en su propio jugo
sin perder sabores ni nutrientes. Asado en el horno, prácticamente
no se necesita aceite por lo que el alimento no gana calorías,
y consigue un sabor muy puro.
Al
vapor: El alimento que cocines no pierde sus nutrientes
en el agua ya que no se sumerge en ella. Y lo mejor, no aumenta
calorías porque no entra en contacto con las grasas manteniendo
todo su sabor. ¡Te resultará incluso más sabroso
que el hervido!
¡Saltea
tus verduras en el wok! Este recipiente necesita poco
aceite y gracias a su forma, el calor se reparte de un modo uniforme
con lo que se cocina más rápido que en una sartén
convencional.
Asar
en papillote: El sistema es similar al de la cocina con
vapor pero los alimentos, en este caso, se cuecen envueltos en
papel de aluminio con un poco de aceite o mantequilla, dentro
del horno. Lo mejor es hacerlo con algunas hierbas o verduras
que le den sabor.
Apúntate
al wok! Salpimentar un pollo deshuesado y troceado y
dóralo en el wok con un poco de aceite. Retíralo.
Después, corta un manojo de cebolletas y un pimiento rojo
en juliana y rehógalas en el wok. Mezcla el pollo, la verdura
y un vaso (de agua) de caldo de ave y un vaso (de agua) de salsa
de soja en el wok y cuécelo 20 minutos. ¡Te resultará
delicioso!
Cocina
a la sal. Practícalo con el salmón. Mezcla
2 kilos de sal gorda con un salmón de dos kilos. Pon una
cama de sal, cúbrela con el pescado y con el resto de la
sal. Hornéalo 40 minutos a 200ºC. Acompáñalo
de verduras a la parrilla. |