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| En
Occidente, las personas desean comer alimentos tradicionales
pero de menor aporte energético...pero, ¿Estos
alimentos realmente funcionan? |
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Desde el punto
de vista dietético y nutricional nada desaconseja llevar
una dieta basada en alimentos menos grasientos y con menos azúcares,
pero para ello no es indispensable recurrir a los alimentos light.
Comiendo menos cantidad de algunos alimentos y cocinando de la
manera adecuada, se consigue reducir la ingesta de grasas y de
azúcares sin necesidad de optar por los alimentos light,
que por lo general son más caros y no resultan tan apetecibles
como los alimentos a los que pretenden imitar.
Trucos
para disminuir el consumo de calorías
Escoger
más a menudo los alimentos menos grasos y azucarados
- Lácteos
con poca grasa (leche semidesnatada o desnatada, queso fresco
tipo Burgos, requesón, yogur natural o desnatado, etc.).
- Carnes
más magras (pollo y pavo sin piel, conejo, cinta de lomo
y magro de cerdo, filete de ternera, solomillo de cerdo o ternera,
caballo).
- Jamón
serrano sin el tocino, cocido de primera o extra, fiambres de
ave. Desgrasar los caldos de carne y aves en frío.
- Sustituir
la carne y los huevos por pescado al menos tres o cuatro veces
por semana.
- Acordarse
de revisar con detenimiento el etiquetado nutricional y la lista
de ingredientes de los productos manufacturados.
Aliños
y salsas: sí, pero con moderación
- Aliños:
Utilizar aceite de oliva y de semillas (girasol, maíz,
soja) con prudencia, son saludables para el corazón y
los vasos sanguíneos pero están cargados de energía.
- Salsas:
escoger las salsas menos grasientas (de tomate, de pimiento,
mayonesa aligerada con yogur y otras elaboradas con hortalizas).
Emplear lo justo de aceite y harina para su preparación.
¿Cómo
cocinar los alimentos?
Escoger
aquellas técnicas culinarias que menos grasa añadan
a los alimentos:
- Plancha:
indicado para carnes de calidad, aves, pescados y ciertas verduras.
- Papillote
(verduras, patata y pescados): condimentarlo al gusto (sal,
pimienta, ajo, perejil, limón, etc.). Envolver el alimento
en papel resistente al calor y cuando "se hinche"
el papel, ya esté listo. El tiempo de cocción
varía según la cantidad de alimento, su grosor
y su firmeza. Lo normal es entre 15 y 20 minutos, con el horno
previamente caliente.
- Rehogado
(verduras como guarnición o primer plato): en sartén
con unas gotas de aceite.
- Al vapor,
cocido o hervido.
- Horno
(para todo tipo de alimentos).
- Microondas
(es muy útil para todo tipo de alimentos). A modo de
ejemplo, queda muy bien la patata al microondas para hacer tortilla
o como guarnición o ingrediente de todo tipo de recetas.
Emplear
sólo ocasionalmente:
- Fritos,
rebozados o empanados. El aceite debe estar bien caliente. Si
el alimento va rebozado, añadir una cucharada de agua
por cada huevo batido y así absorberá menos aceite.
Si además se emplea papel de cocina para retirar el exceso
de grasa una vez frito el alimento, mejor.
- Estofados
o guisos. Retirar la piel de aves y la grasa visible de carnes
antes de su cocinado y emplear la cantidad justa de aceite.
Optar
por las guarniciones ligeras:
- Pimientos
rojos o verdes asados con poco aceite, champiñones o
setas salteadas con poco aceite, rehogado de verduras (ajo,
cebolla, pimiento verde, calabacín y tomate; o bien,
ajo, cebolla, pimiento rojo, berenjena y tomate), ensaladas,
verduras a la papillote (zanahoria, calabacín, berenjena…),
etc.
- Patata
hervida, al horno, al microondas o en puré elaborado
con leche semidesnatada o desnatada y poco aceite o mantequilla,
y no siempre fritas.
- Guisantes
salteados con ajo, etc.
- Con un
poco de imaginación, se pueden crear un sinfín
de guarniciones que acompañen a los platos favoritos.
Recetas
de salsas ligeras
Salsa
de setas o champiñones
En una cazuela disponer al fuego un poco de aceite de oliva, ajo
picado, cebolla en juliana y setas cortadas a tiras. Cuando estén
listas añadir un poco de leche desnatada y 1 loncha de
queso fundido semidesnatado, sal y pimienta blanca o negra molida.
Remover bien para que quede homogénea.
Salsa
de pimiento
Freír en un poco de aceite un ajo (sin que se dore demasiado)
y 1 rebanada de pan previamente humedecida con agua (absorbe menos
aceite). Triturar el pan con el ajo, 2 ó 3 pimientos rojos
asados (ó 1 verde) y sal. Se puede diluir la salsa con
agua o zumo de tomate, si es la de pimiento rojo y ha quedado
demasiado espesa.
Salsa de yogur
Poner en una ensaladera 1 yogur natural, añadir 75 gramos
de queso fresco, 1 cucharada de mostaza, vinagre, sal y pimienta
molida. Batir y remover hasta que quede homogéneo.
Decálogo
para reducir las calorías de la dieta
1)
Practicar una dieta equilibrada, comer de todo pero no en grandes
cantidades. Ningún alimento en concreto contiene todos
los nutrientes que el organismo necesita.
2)
Realizar mínimo tres comidas principales y dos tentempiés,
a media mañana y a media tarde. De este modo se evita picar
entre horas, ya que no hay tiempo como para que el estómago
tenga sensación de vacío entre una comida y otra.
3)
Aumentar el consumo de fibra, mejorará la sensación
de saciedad y el tránsito intestinal.
- Comer cantidad
suficiente de frutas y verduras; aprovechar las que están
en su mejor momento, las de temporada. Las hortalizas y verduras
se pueden comer a diario como parte de un primer plato y como
acompañamiento de segundos (P. ej. Macarrones con pisto
y lomo con pimientos). Tratar de comer una ensalada cada día.
- Tomar
legumbres, pastas y arroz, de 2 a 4 veces por semana e incluir
cada día cantidad suficiente de cereales como el pan.
Tratar de elegir los alimentos integrales (arroz, pasta, pan,
galletas) ya que son más nutritivos.
- Combinar
cereales, legumbres y patatas con verduras: judías verdes
con patata, espinacas con un puñado de garbanzos, espaguetis
con salteado de ajo, cebolla, berenjena, champiñones
y tomate, etc. Así aumentará el volumen de los
platos sin incrementar excesivamente las calorías.
4)
Limitar las grasas que se ven y las que no se ven. Reducir la
ingesta de mantequilla, margarina, aceite y mayonesa. Escoger
más a menudo lácteos con poca grasa, carnes magras
(aves sin piel, conejo, cinta de lomo, filete de ternera, solomillo
de cerdo o ternera) y los derivados cárnicos menos grasientos
(jamón serrano sin el tocino o cocido de primera y fiambres
de ave). Recordar que no siempre es necesario tomar alimentos
bajos en calorías o light.
5)
Escapar de los alimentos que suponen calorías vacías
(no nutren al organismo), como chucherías, snacks, refrescos
azucarados, bebidas alcohólicas. No abusar del azúcar,
la miel, la mermelada o el chocolate. Son alimentos apetitosos,
pero muy calóricos.
6)
Cocinar ligero y huir de los guisos pesados. Usar habitualmente
técnicas culinarias de cocido o hervido, vapor, rehogado
con poco aceite, plancha, horno y microondas. Utilizar con moderación
los fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados pesados.
Se puede incluir sin problemas guisos, siempre y cuando se elaboren
con poca grasa. Por ejemplo, un guiso de pavo o pollo, sin piel,
a la jardinera; pescado en salsa verde; conejo con setas, etc.
7)
Si se come en restaurante. Elegir del menú ensalada
o verdura y pescado o carne a la plancha, o bien, una ensalada
de primero y de segundo, un plato de pasta, legumbre o paella.
8)
Beber mucha agua. Se puede tomar ocasionalmente refrescos
light, como alternativa a las bebidas azucaradas. Evitar el consumo
de alcohol.
9)
Moderar la sal y las especias fuertes, estimulan el apetito y
crean hábito.
10)
Hacer ejercicio: Caminar, nadar, montar en bicicleta, o realizar
cualquier ejercicio dinámico al menos durante media hora
al día, o de forma habitual tres días por semana.
Junto con una alimentación sana y equilibrada, el ejercicio
contribuye a evitar el exceso de peso, mejora la salud de los
vasos sanguíneos y el corazón, proporciona sensación
de bienestar, ayuda a eliminar la tensión y el estrés
y relaja. |