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| Te
damos algunas claves para seleccionar tus alimentos
sin gastar de más, poniendo ingenio y salud en
tus compras... |
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Tengamos
presente que la mayoría de los platos más conocidos
de cada país están elaborados con productos económicos,
fáciles de encontrar y de temporada.
Así, el plato preferido de los españoles, y con
razón, la tortilla de patatas, está hecha a base
de ingredientes tan asequibles como patatas y huevos. O poniendo
otro ejemplo, los guisos de legumbres, además de sanos,
son muy fáciles de hacer y de lo más económico.
Lo ideal es
llevar la lista de la compra ya preparada desde casa, cosa que
pocos hacemos, para evitar ir cayendo en las estudiadas “tentaciones”
que los supermercados ponen a nuestro alcance. Las técnicas
de marketing nos hacen gastar más de lo que pensábamos.
Cuantas veces hemos entrado a comprar sólo una cosa y acabamos
con la cesta llena.
Entre estas
técnicas de marketing está la de colocar los productos
de primera necesidad, como pan, leche, huevos y carnes en las
zonas más alejadas de la entrada, de modo que para llegar
a ellos debemos pasar por el resto de estantes con productos no
tan necesarios. Para llegar a comprar el pan hay que pasar por
los estantes donde se encuentran los chocolates, galletas, o quesos
y embutidos.
Otro consejo
útil es no hacer la compra con hambre. Parece una tontería
pero si vamos a la compra justo antes del almuerzo o la cena,
nuestro apetito aumentado hace que compremos más y productos
más calóricos. Y por experiencia, mejor ir solos
a hacer la compra que en pareja o con niños, al final se
acaba sucumbiendo a los diversos caprichos de cada miembro de
la familia y el carro acaba rebosando.
Diferencias
naturales
Los alimentos
procesados, precocinados, congelados y muy elaborados son los
más caros y, casi siempre, los más prescindibles
y menos recomendables para tu salud. Si cambias la versión
'elaborada' por la natural, saldrás ganando en salud y
tu bolsillo se verá muy beneficiado. Seguro que no es tan
difícil hacerlo:
-
Ensaladas de bolsa. Son muy cómodas, lo sabemos,
pero también el doble de caras; una lechuga entera cuesta
más económica, frente a lo que puede costarte una
bolsa de ensalada preparada. Tómate un poco más
de tiempo y prepárala como toda la vida. Por el mismo precio
de una bolsa puedes comprar varios tipos de vegetales frescos
que te durarán para varias ensaladas.
-
Carne envasada. En un establecimiento tipo 'Open Cor',
una bandejita de carne con dos filetes puede costarte el doble
que en una carnicería. Busca un hueco, compra más
cantidad y congélala.
-
Zumos de caja. Cuestan mucho más caros y no tienen
ni el 20% de las propiedades beneficiosas que tiene un zumo natural.
Por no hablar de los azúcares encubiertos que contienen.
-
Salsas y extras. No hace falta que tengas en casa siete
tipo de vinagres, aceites o salsas diferentes. Utiliza una, y
cuando se gaste, compra otra. Respecto a las salsas, no hacen
más que añadir calorías. La mayonesa casera
es mucho más sana y barata.
-
Dulces. ¿Cuántos tipos de galletas, chocolates
o bollos tienes en casa? No teniéndolos evitas la tentación
y ahorras mucho dinero. Si te aburre comer siempre lo mismo, compra
envases más pequeños pero sólo de un tipo
y lo más sano posible. ¿Por qué no pruebas
a hacer un bizcocho casero con ingredientes ligeros?
-
Snacks. Las bolsas de patatas fritas, las cortezas, los
cócteles de frutos secos, las galletitas saladas…
son totalmente prescindibles y le quitarán muchas calorías
a tu dieta si desaparecen de casa. Cambia estos aperitivos por
aceitunas, conservas y frutos secos naturales.
-
Precocinados. Los platos preparados son muy tentadores…
y muy caros. Le aportan muy poco a tu dieta y le quietan mucho
a tu bolsillo. Tan fácil como calentarlos en el microondas
es prepararse una tortilla francesa o un sándwich.
-
En el trabajo. Si sueles comprar comida envasada para
llevar, notarás una gran diferencia en tu economía
y en tu línea si te pasas al 'tupper'. Comerás mejor
y tu economía lo agradecerá.
-
Picoteo rápido. Olvídate de las nuevas
pastas para bocadillos, las latas de ensalada preparada, sándwiches
envasados, sopas y pastas instantáneas… contienen
demasiada sal, grasa, azúcares y calorías. Y no
son precisamente baratos.
Marcas blancas
Son tan buenas
como las normales, incluso a veces mejores porque pasan más
controles de calidad. Se trata de los productos que marcas conocidas
preparan para las grandes superficies, así que tienen todas
las garantías para el consumidor y el mejor precio (entre
un 15% y un 40% menos). Las encontrarás en todos los grandes
supermercados, tanto en alimento como en productos de limpieza.
Elige productos de temporada cuyo coste sea razonable, y no tengas
miedo de las marcas blancas, que nos pueden ahorrar mucho. Intenta
no caer en las promociones, muchas veces compramos más
de la cuenta o productos poco necesarios sólo por el regalo
que incorporan, que no siempre merece la pena.
¿Comes
bio?
Si te has
pasado a los alimentos biológicos y naturales, seguramente
tu presupuesto se habrá desequilibrado, ya que suelen ser
más caros que los normales.
Pero puedes
ahorrar mucho si sabes dónde y qué comprar. Lo mejor
son los supermercados ecológicos o los herbolarios, aunque
cada vez son más las grandes superficies que amplían
su sección de dietéticos.
Como con la
alimentación tradicional, también la ‘bio’
está llena de caprichos y productos no tan saludables como
aparentan. Para reducir tu presupuesto puedes hacer tú
misma tus hamburguesas, lasañas o guisos de soja o seitán
(los venden en trozos grandes).
Cocínalo
como si se tratara de carne picada o filetes. Compra online. Si
compras una cantidad considerable, te saldrá más
económico hacer pedidos a granjas ecológicas. Lo
compras a través de sus Web y te lo llevan a casa. |