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| Las
carnes nos proporcionan los mejores nutrientes en función
de las distintas etapas vitales, así como nuestro
grado de actividad física o del tiempo con el
que contamos para cocinar |
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La carne
es un alimento básico. No sólo tiene un sabor inigualable,
sino que le acompañan altas propiedades nutricionales:
proteína de alta calidad, hierro, vitaminas B y zinc. Una
de las más apreciadas es la carne de vacuno, aunque con
ella hay que tener cuidado por su alto contenido en grasas.
Existen algunas
diferencias nutritivas, dependiendo del tipo del animal, su edad
o la parte de la carne que vayamos a consumir.
Ajustar la alimentación a cada
fase de nuestra vida es muy importante
Al igual que
ajustamos cantidades de calcio, vitaminas y grasas, es beneficioso
conocer qué carnes nos proporcionan los nutrientes necesarios
según nuestra edad, situación, actividad...
De 8 a 10 meses de vida
Se sugieren como piezas más adecuadas para la elaboración
de purés, el redondo y la contra, ya sea de ternera rosada
o blanca, ya que estas piezas son magras (prácticamente
sin grasa) y están libres de nervios evitando la aparición
de 'hilos' o grumos indeseables en el puré. También
es aconsejable incluir otras carnes como la carne magra de cerdo
(cinta de lomo fresca o contra de cerdo).
En los primeros años
En esta etapa, el ritmo de crecimiento es muy fuerte y las necesidades
de nutrientes también lo son. Cualquier carencia puede
provocar problemas en el desarrollo normal del niño.
Las cantidades diarias recomendadas en cuanto a consumo de carne
son de dos a tres raciones a la semana.
Adolescencia
Durante la adolescencia se producen una serie de cambios (un crecimiento
muy rápido, distribución de la grasa y de la masa
muscular y maduración sexual).
Se trata de una de las etapas donde más adecuada es la
inclusión habitual de la carne en la dieta (debido a su
contenido proteico y de hierro), combinada, claro está,
con los otros nutrientes tan necesarios como los aportados por
la fruta, verdura o hidratos de carbono.
Prácticamente cualquier tipo de carne es aconsejable para
esta edad. Sin embargo, la experiencia nos dice que la carne más
aceptada en este segmento de población es la carne de ternera
rosada (animales de 12-14 meses de edad) y la carne de cordero,
ambas fuentes importantes de proteínas de alto valor biológico,
de minerales y vitaminas. La carne de cerdo también es
una fuente de calidad de proteínas y minerales idónea
para esta fase del crecimiento.
Personas de edad avanzada
La dieta para las personas de edad más avanzada no tiene
unos requerimientos muy específicos distintos a la de cualquier
otra edad, siempre y cuando no haya algún problema de salud
concreto.
El consumo moderado de carne les suministrará el aporte
necesario de proteínas, además de vitaminas del
grupo B, como el ácido fólico, del que la carne
es una fuente importante, al igual que otros alimentos como las
legumbres. Por supuesto, la dieta debe incorporar otros muchos
alimentos, entre los que destacamos la fruta y verdura.
La grasa no debe ser un ingrediente importante de la dieta. Por
ello, se aconsejan las partes más magras de animales jóvenes,
como la cadera, contra, babilla, redondos y por supuesto el entrecot
y el solomillo, todos ellos de ternera 'blanca'.
Para
las mujeres embarazadas
En el embarazo el consumo de proteínas y de hierro debe
ser mayor que el de otras mujeres. Por eso es muy importante comer
carnes u otros alimentos ricos en proteínas como las legumbres,
huevos o el pescado. Y es que las proteínas son necesarias
para el desarrollo del feto, de la placenta, para el aumento del
volumen sanguíneo y el crecimiento de algunas estructuras.
Por ello, la carne es una opción ideal, eso sí,
siempre bien cocinada (nunca cruda) de cara a evitar la toxoplasmosis,
en aquellas mujeres que no la hayan padecido. Un calentamiento
normal de la carne evita cualquier riesgo de este tipo.
Para los más deportistas
La alimentación de un deportista debe tener un contenido
importante de hidratos de carbono (50-60 % del total de las calorías),
combinado con proteínas (10-15% de la energía) y
lípidos (30-35% de las calorías totales), además
de fibra y minerales, entre los que destaca el hierro y las vitaminas.
Estos requerimientos son cubiertos ampliamente por la ingesta
razonable de carne, huevos, pescado y productos lácteos.
No obstante, hay que tener en cuenta que un exceso de proteínas
en la alimentación puede ocasionar una acumulación
de desechos tóxicos y otros efectos perjudiciales para
la buena forma del deportista.
Para los que no tienen tiempo
Los platos semielaborados de absoluta garantía y de la
máxima calidad son para quienes no gozan de demasiado tiempo
para cocinar una estupenda alternativa. Así, propuestas
como los san jacobos, las piezas rellenas listas para asar, la
tarta de carne, los tournedós, etc proporcionarán
al comensal no sólo un delicioso sabor sino ahorro de tiempo
en la cocina.
La
carne en la cocina
Las personas
que tengan sobrepeso o problemas con el colesterol deben limitar
el consumo de esta deliciosa carne, o bien consumir la carne más
magra. La plancha o el horno son los mejores aliados de una cocina
sin grasa. La carne de vacuno, aunque se conserve en la nevera,
tiene que cocinarse antes de las 72 horas.
A la hora
de cocinar tenemos que ser conscientes de que cuanto más
tiempo dejemos la carne en el fuego, mayor cantidad de propiedades
nutritivas perderá. La carne roja se elabora con fuego
bajo y requiere más tiempo de cocción, mientras
que las carnes tiernas requieren temperaturas más altas
y poco tiempo de cocinado.
La carne de
vacuno está muy sabrosa a la plancha. Las carnes rojas
tienen que pasar por la sartén sin sal porque así
pierden menos sabor y propiedades. La carne se sala después
y mejor si es con sal gorda. Este tipo de carne también
se puede freír: si es rebozado, las pérdidas nutritivas
no son tantas porque la carne se cuece en su propio jugo. Los
guisos de carne de ternera son deliciosos, también las
carnes rojas asadas, o el vacuno picado, para hacer hamburguesas
y rellenar alimentos.
En definitiva,
todo un mundo de posibilidades gracias a uno de los mayores placeres
culinarios que existen: la carne de vacuno. No sólo tiene
un sabor inigualable, sino que proporciona la energía necesaria
para mantener en forma el motor de nuestro organismo. |