|
|
|
| La
sensación de inapetencia durante la mañana
y de gran apetito en la cena y por la noche caracteriza
el síndrome del comedor nocturno. |
|
Las personas
que sufren el llamado "síndrome del comedor nocturno"
tienen diversos puntos en común: inapetencia durante la
mañana, incluso apenas comen en la primera mitad del día,
y fuerte apetito en la segunda parte de la jornada. Esto les conduce
a comer demasiado en la cena y durante la noche. A estos síntomas
se suman otros, como el insomnio y los frecuentes despertares
nocturnos, acompañados en muchos casos por la sensación
de hambre y la necesidad irrefrenable de comer.
En las consultas
de dietética y también en las de psiquiatría
encontramos personas con un comportamiento alimentario anormal
muy definido. Cuentan con preocupación y angustia cómo
el momento del día en el que sienten que pierden el control
por la comida es durante la noche, no exclusivamente a la hora
de la cena, sino en el transcurso de la noche. Son personas que
sufren insomnio y se despiertan varias veces con sensación
de tener mucha hambre (hiperfagia), lo que les lleva a levantarse
de la cama y comer. Se trata de un trastorno del comportamiento
alimentario caracterizado por una desincronización de los
patrones de ingesta de alimentos, que se observa en un elevado
porcentaje de personas obesas.
Bocados
nocturnos
Al
comer a esas horas, el organismo concentra su energía y
sus esfuerzos en el proceso de la digestión, lo que perturba
el sueño y hace que sean tan habituales los despertares
nocturnos; así se consolida el círculo vicioso.
A este comportamiento característico se suma la anorexia,
entendida como falta de apetito que sienten durante la mañana
e incluso durante la primera mitad del día. Todas estas
características conforman en clínica lo que se ha
denominado " síndrome de alimentación nocturna
" o síndrome del comedor nocturno.
Se trata de
un trastorno del comportamiento alimentario que se distingue claramente
de la bulimia nerviosa por varios aspectos como el momento concreto
de la ingesta (sólo por la noche); la ausencia de acciones
compensatorias (vómitos, uso de laxantes y diuréticos)
y porque la ingesta de alimentos, aunque se haga en repetidas
ocasiones a lo largo de la noche, consiste en pequeños
tentempiés en cada ocasión, más que en un
atracón o una comilona. Ahora unas pocas galletas, luego
un vaso de leche, más tarde una loncha de jamón
con pan...
Por otra parte,
la particular desincronización del patrón de comidas,
es decir, el hecho de que la persona apenas coma durante el día
y concentre la ingesta alimentaria por la noche, es lo que diferencia
a este trastorno de otro denominado "trastorno por atracón".
En este último caso, casi de manera inconsciente, se trata
de calmar con alimentos un estado de ansiedad o euforia mal canalizado,
que puede haber comenzado por razones muy diversas. La persona
busca en la comida el placer esperado o deseado en cualquier momento
del día.
Riesgo
de obesidad
Aunque
el consumo de alimentos tras cada "despertar" no es
excesivo, si el hábito se acentúa, con el tiempo
este consumo de energía de más se traduce en aumento
de peso, que puede ser el primer paso para el desarrollo de obesidad.
La asociación entre la obesidad y este síndrome
se ha constatado en el mayor estudio controlado realizado hasta
el momento que analiza los patrones de sueño y alimentación
en pacientes obesos.
En la investigación,
llevada a cabo desde el Weight and Eating Disorder Program, del
Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de
la Universidad de Pennsylvania, en EE.UU., se observaron diferencias
sustanciales en el patrón de consumo alimentario entre
el grupo control y el grupo de pacientes con síndrome de
comer por la noche. Los investigadores comprobaron cómo
la ingesta de energía en las primeras ocho horas del día
(de las seis de la mañana a las dos del mediodía)
suponía un promedio de tan sólo 575 Kcal. en los
46 pacientes con síndrome frente a las 1.082 Kcal. de los
43 pacientes obesos del grupo control.
Para ser conscientes
del poco consumo de alimentos durante esta primera parte del día,
cabe decir que las 575 Kcal. se pueden alcanzar con la ingesta
de un desayuno que incluya un vaso de leche entera con café
y azúcar, un sándwich de jamón y queso manchego
y un vaso de zumo de naranja.
En el estudio,
tras analizar la ingesta alimentaria de la segunda mitad del día
(desde las dos del mediodía a las diez de la noche), no
observaron diferencias relevantes, mientras que sí hubo
un cambio reseñable en el consumo alimentario entre ambos
grupos por la noche. Mientras que la ingesta energética
en las últimas ocho horas (de las diez de la noche a las
seis de la mañana) en los pacientes con síndrome
rondaba las 600 Kcal., en el grupo control tan sólo fue
de alrededor de 120 kcal.
Un dato relevante
es que la ingesta total de energía a lo largo de todo el
día fue prácticamente similar en los dos grupos.
Tras analizar los resultados se observa la asociación tan
evidente que existe entre este trastorno y la obesidad. Cerca
de la mitad de los pacientes diagnosticados con este síndrome
tenían un peso normal antes de la aparición del
trastorno alimentario, lo que induce a pensar que este trastorno
condiciona y/o favorece de manera relevante la aparición
de la obesidad.
Según
diversas investigaciones internacionales llevadas a cabo entre
la población norteamericana, la prevalencia de este trastorno
alimentario es muy superior en personas obesas (8-27% según
distintos estudios) respecto a personas no obesas (1,5%), si bien
se precisan más estudios epidemiológicos sobre esta
problemática para conocer con más precisión
la prevalencia real de este trastorno.
Consejos
generales
El comer de
noche es tan importante como almorzar o como desayunar, pero más
importante que eso es saber qué y cómo alimentarnos
de noche para mantenernos en buenas condiciones de salud:
- Nunca
coma muy tarde y deje siempre un par de horas para poder descansar.·
- Procure
que su dieta nocturna contenga una mayor cantidad de alimentos
ligeros y bajos en calorías (ensaladas, frutas, cereales,
infusiones).
- Evite
los carbohidratos (pan, arroz, fideos) ya que dan un aporte
alto de calorías y puede que estas no sean quemadas en
su totalidad, convirtiéndose en grasa y a la larga, en
sobrepeso.
- Evite
los condimentos fuertes, las grasas, el licor, las bebidas gaseosas
y el café en exceso, sobre todo si usted es mayor, adolece
de problemas gástricos.
- Elija
porciones pequeñas.
|