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| Estos
hábitos combinados multiplican por tres el riesgo
de sufrir sobrepeso. |
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Es sabido
que ambas son conductas de riesgo; un reciente estudio realizado
en la Facultad de Medicina de la Universidad de Osaka (Japón),
sobre 3.287 hombres y mujeres entre 30 a 69 años, demuestra
que, combinadas, tienen un efecto multiplicador sobre el peso.
En primer
lugar, como explican los propios autores del estudio, el efecto
acumulado de estas dos malas costumbres en lo que a la alimentación
se refiere (comer hasta saciarse y hacerlo rápido) tienen
un efecto súper aditivo sobre la balanza.
Ahora bien,
¿cómo se puede lograr esto que es tan simple, pero
que con los tiempos que corren (nunca mejor usada esta palabra),
parece ser tan complicado?
Comer despacio
es uno de los grandes recursos para reducir la ingesta de alimentos
sin pasar hambre, mejorar el proceso digestivo y además,
disfrutar del sabor y aroma de los platos.
Despacio sienta bien...
A continuación
te brindaré algunos consejos que, al aplicarlos, les permitirán
comer más despacio y tener más saciedad con menos
cantidad de comida:
- Masticar
bien:
establece una meta mínima de cuánto masticar,
es un buen recurso que enlentece el momento de comer. Por ejemplo,
masticar un mínimo de 10 veces cada bocado. Además,
la masticación colabora con la digestión lo cual
reducirá el trabajo del estómago.
-
Beber poco agua durante las comidas:
tomar un sorbo de agua entre un bocado y otro es una buena forma
de reducir la velocidad a la que comemos. Atención: Tomar
demasiada cantidad de agua o comer todo seguido y después
tomarse dos vasos de líquidos (para “empujar”
la comida) puede ser contraproducente. Si se come despacio,
lo más probable es que le demos tiempo a la saliva para
la humectación del alimento y no necesitemos grandes
cantidades de bebidas.
-
Utilice cuchillo y tenedor:
No dejes de lado el cuchillo para simplemente cortar y acarrear
la comida con el tenedor, o peor aún, comer directamente
con las manos. Esto quita tiempo a nuestra comida y no te ayuda
a controlar las cantidades ingeridas.
-
Descanso para los cubiertos:
entre cada par de bocados que introduces en la boca, podrás
tomarte un tiempo extra para masticar, tomar agua, o conversar
con el resto de los comensales. Entonces, es aconsejable apoyar
ambos cubiertos en el plato de tanto en tanto durante la comida.
-
Socializar:
recordá que el momento de la alimentación es un
acto social, por lo tanto, aprovecha este momento para compartir
con la familia, amigos o compañeros de trabajo. Por supuesto,
no olvides disfrutar cada sabor y aroma que introduces en tu
boca.
-
Situaciones desaconsejadas:
Evita comer en el sillón o parado, ya que esto frenará
sus posibilidades de cumplir con los consejos antes dados. Asimismo,
alejate de las distracciones como la PC, la televisión
o el celular mientras estás comiendo, lo cual perturbará
tu intento de comer más despacio.
Si sos un
comedor “acelerado”, experimentá con estos
pequeños trucos y notarás la diferencia, pues hasta
la hora de la comida sirve como un momento de relajación,
si te propones realizarlo más lentamente.
Por otro lado,
el proceso de saciedad comienza después de los 20 minutos
de haber ingerido el primer bocado, por ello, comer despacio ayuda
a adelgazar sin hambre.
Para recordar y modificar
Así,
les recuerdo una vez más, la importancia de cambiar ciertos
hábitos en el tema de la alimentación para mantener
un peso que nos permita estar más sanos: entre otros, comer
despacio y sin distracciones como la televisión; tomar
unas raciones de tamaño adecuado; intentar sustituir comida
rápida y otros alimentos hipercalóricos por otros
más sanos pero no necesariamente menos apetecibles; tomar
agua en vez de refrescos.
Todos ellos,
como puede verse, son hábitos fácilmente modificables
y no significan pasar hambre.
Lic. en Nutrición
Soledad Iturrieta |