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Satisfacer
las necesidades de nutrientes propias de cada periodo.
Por ejemplo:
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En la etapa de crecimiento, se precisan sobre todo
alimentos que proporcionen nutrientes plásticos
o formadores de la estructura y órganos corporales.
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En la juventud, se necesitan más alimentos
energéticos que suministren las calorías
necesarias para desarrollar un mayor trabajo físico.
-
En la madurez, se precisan más nutrientes
reguladores, capaces de normalizar todos los procesos
que tienen lugar en el organismo.
Prevenir las enfermedades y trastornos específicos
que suelen presentarse en cada época, por ejemplo:
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Las alergias alimentarias en la infancia.
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La anemia en la adolescencia y en el embarazo.
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Los desordenes alimenticios en la juventud.
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La osteoporosis en la menopausia.
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La obesidad, las enfermedades coronarias, etc.,
a lo largo de la madurez y de la vejez.
¿Cuales
son los Componenetes de los Alimentos?
Se denominan nutrientes y son los componentes de los
alimentos aprovechables por nuestro organismo que hacen
posible la vida y que se encuentran en ellos repartidos
de forma desigual. Desempeñan funciones diferentes
en nuestro organismo en función de su naturaleza.
•
Nutrientes energéticos (combustible):
hidratos de carbono o glúcidos y grasas o lípidos.
Liberan energía con la que el organismo logra
mantener sus funciones vitales (bombeo de sangre, respiración,
regulación y mantenimiento de la temperatura
corporal…) y además permite el desarrollo
de la actividad.
•
Hidratos de carbono: Constituyen la
principal fuente de energía rápida para
nuestro organismo. Si los comparamos con un coche, los
hidratos de carbono serían la gasolina que permite
ponerlo en funcionamiento. El organismo ha de transformar
los hidratos de carbono en sus unidades básicas
para que las células los puedan utilizar (glucosa).
Así cuando hablamos de "nivel de azúcar
en sangre" nos referimos a la glucosa. Un aporte
adecuado de este nutriente implica el mantenimiento
del peso y la composición corporal, al impedir
que se utilicen las proteínas como fuente de
energía. Sin embargo, cuando tomamos en exceso
alimentos ricos en hidratos de carbono, una parte de
este exceso se deposita en el hígado y los músculos
en forma de glucógeno (reserva de energía)
y otra parte se convierte en grasa que se almacena en
el tejido adiposo o graso.
Otras
funciones de los hidratos de carbono:Participan
en la síntesis de material genético. Aportan
fibra dietética.
Fuentes
de hidratos de carbono sencillos o de absorción
rápida (azúcares simples): azúcar,
almíbar, caramelo, jalea, dulces, miel, melaza,
chocolate y derivados, repostería, pastelería,
bollería, galletería, bebidas refrescantes
azucaradas, fruta y su zumo, fruta seca, mermeladas…
Fuentes
de hidratos de carbono complejos o de absorción
lenta (almidón): farináceos (cereales,
legumbres y tubérculos), y en menor proporción,
verduras y hortalizas.
Grasas
Constituyen
la energía de reserva para nuestro organismo
por excelencia. El depósito de reserva de gasolina
del coche. Son una fuente concentrada y almacenable
de energía. Así, cuando ingerimos en exceso
alimentos ricos en grasa, el cuerpo almacena las que
no necesita en el tejido adiposo. Así mismo,
contribuyen de manera importante en la textura y palatabilidad
de los platos.
Las grasas se clasifican según su composición
y sus propiedades en:
Grasa
saturada (origen animal principalmente, abundante
en la carne, los huevos y los lácteos y de origen
vegetal, en el aceite de coco y de palma), grasa
monoinsaturada (origen vegetal, abundante en
el aceite de oliva y aguacate) y grasa poliinsaturada
(origen vegetal principalmente, abundante en los aceites
de semillas, los frutos secos y origen animal, en los
pescados azules).
Otras
funciones de la grasa: Aísla el cuerpo
e impide pérdidas excesivas de calor, envuelve
órganos vitales como el corazón y riñones,
es el vehículo de transporte de las vitaminas
liposolubles (A, D, E, K), es imprescindible para la
formación de determinadas hormonas, suministra
ácidos grasos esenciales (linoléico, linolénico)
que no puede sintetizar el organismo.
•
Nutrientes plásticos (constructivos):
proteínas, principalmente. Con ellos se forma
la estructura del organismo, se renuevan y reparan los
tejidos, se mantiene en buen estado nuestro sistema
de defensas que nos protege frente a agentes externos
e infecciones.
Proteínas
Son
el material fundamental para la construcción
de nuestros tejidos, aunque desempeñan también
otras funciones muy importantes. Siguiendo con el ejemplo
del coche, las proteínas para el organismo son
como la carrocería y los mecanismos del coche.
Una vez ingeridas a través de diferentes alimentos,
en el organismo se transforman en sus unidades fundamentales:
los aminoácidos. Las proteínas humanas
son una combinación de 22 aminoácidos,
de los cuáles 8 son esenciales, es decir, deben
ser aportados diariamente a través de los alimentos,
porque el organismo no puede sintetizarlos por él
mismo.
La calidad de una proteína depende de la cantidad
de aminoácidos esenciales presentes en ella.
Aquellas que contienen cantidades suficientes de cada
uno de los aminoácidos esenciales son proteínas
de alto valor biológico. Cuando falta un aminoácido
esencial, el valor biológico de esa proteína
disminuye.
El
organismo no puede sintetizar proteínas si sólo
falta un aminoácido esencial. Todos los aminoácidos
esenciales se encuentran presentes en las proteínas
de origen animal, por tanto, estas proteínas
son de mejor calidad que las de origen vegetal (deficitarias
en uno o más de esos aminoácidos). Sin
embargo, proteínas incompletas bien combinadas
pueden dar lugar a otras de valor equiparable a las
de la carne, el pescado y el huevo (especialmente importante
en regímenes vegetarianos). Las combinaciones
favorables al equilibrio proteico son mezclar legumbres
con arroz o con trigo, cereales con frutos secos, etc.
Otras
funciones de las proteínas
Contribuyen
al equilibrio orgánico al transportar grasas
y oxígeno, forman parte de determinadas hormonas
y de las inmunoglobulinas o anticuerpos responsables
de la defensa del organismo.
Fuentes
alimentarias de proteínas: De origen animal (proteínas
completas): carne, pescado, huevos y lácteos.
De origen vegetal (proteínas incompletas): legumbres,
cereales y frutos secos.
•
Nutrientes reguladores (biocatalizadores):
vitaminas y minerales. Facilitan y controlan las diversas
funciones fisiológicas, con el fin de que todos
los procesos que tienen lugar en nuestro organismo discurran
con normalidad.
Vitaminas:
Se
necesitan en pequeñas cantidades para el crecimiento,
mantenimiento de la vida y reproducción. Conocemos
13 vitaminas que son esenciales para el hombre. El propio
cuerpo no las puede sintetizar, por lo que hemos de
asegurar su aporte a través de la alimentación.
Atendiendo a su composición se clasifican en
dos grupos:
Liposolubles:
A, D, E, K. Estas vitaminas no se disuelven en agua
sino en grasa, por lo que la alimentación debe
incluir diariamente cantidad suficiente de grasa. El
organismo es capaz de almacenarlas en el hígado
y en el tejido adiposo. De ahí, que su suplementación
se realice exclusivamente bajo prescripción médica,
ya que el exceso puede acarrear consecuencias negativas
para la salud (por ej. un exceso de vitamina A durante
el embarazo puede provocar malformaciones en el feto).
Hidrosolubles:
vitaminas del grupo B y vitamina C o ácido ascórbico.
Son solubles en agua, por lo que puede haber pérdidas
importantes cuando los alimentos se remojan, hierven
o están en contacto con abundante agua. El organismo
no puede almacenarlas y elimina el exceso por la orina,
por lo que es necesario conseguir un aporte suficiente
a través de la alimentación todos los
días.
Fuentes de vitaminas: Distribuidas tanto en alimentos
vegetales como animales.
Sales minerales
Son
elementos que el cuerpo requiere en proporciones bastante
pequeñas para su crecimiento, conservación
y reproducción. Al igual que las vitaminas, no
aportan energía. Hay algunos que se necesitan
en mayor proporción y son los macrominerales
(calcio, fósforo, sodio, cloro, magnesio, hierro
y azufre). Los microminerales o elementos traza son
también esenciales pero se necesitan en menor
cantidad (zinc, cobre, yodo, cromo, selenio, cobalto,
molibdeno, manganeso y flúor, entre otros), por
lo que no existe tanta posibilidad de que se produzcan
déficits.
Fuentes dietéticas de sales minerales: Están
ampliamente distribuidos en los distintos alimentos:
frutas, verduras, hortalizas, levaduras, lácteos,
legumbres y cereales, carnes, etc.
Existen en los alimentos otros componentes no nutritivos,
que desempeñan igualmente funciones destacables
para el equilibrio orgánico: fibra, agua y elementos
fitoquímicos (sustancias que se hallan únicamente
en los vegetales)
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