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El
comer compulsivamente es uno de los trastornos de
la conducta alimentaria más común en
nuestros tiempos modernos. |
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Está
muy relacionada con la depresión, los miedos y fobias y
conlleva a otros problemas de salud, como el sobre peso y la obesidad
entre otros muchos.
Esta enfermedad afecta sobre todo a personas con obesidad que
siguen dietas por largos periodos, pero no descarta a personas
que tienen un peso normal. Se presenta más en mujeres que
en hombres y mucho más en personas jóvenes.
Este
problema se caracteriza por que la persona come en poco tiempo
una cantidad mayor a la que se debe consumir normalmente, de forma
exagerada, descontrolada y con mucha ansia. Este problema va seguido
de malestar, vergüenza y culpa, no solamente por la forma
de comportamiento sino por el aumento de peso que general.
Otra
de las manifestaciones es que es parte del famoso síndrome
del efecto yoyo, es decir, bajar y subir de peso continuamente,
con los riesgos que conlleva esta inestabilidad en el organismo.
Atracones
Compulsivos
Siempre
existió la duda sobre la autenticidad de los atracones
compulsivos como un trastorno en y de sí mismo, o simplemente
un patrón de alimentación no específico",
indicó a Reuters Health el doctor Harrison G. Pope Jr.,
de la Escuela Médica de Harvard en Boston.
"Si
se trata de un patrón alimentario no específico,
debería ocurrir de tanto en tanto, esporádicamente,
en la vida de las personas. Si es un trastorno genuino, debería
ser más estable y crónico; en otras palabras, las
personas tendrían síntomas continuamente durante
un largo período de tiempo, en lugar de intermitentemente",
dijo el experto.
Nuestro
estudio sugiere que los atracones compulsivos son crónicos
y estables, lo que indica la posibilidad de que sean un trastorno
psiquiátrico real y no un patrón alimentario sin
especificar, agregó Pope.
Datos
de Interés
Durante el estudio de 131 adultos con el trastorno de atracones,
18 con anorexia y 17 con bulimia, el equipo dirigido por Pope
halló que la duración promedio del trastorno fue
de 14,4 años, mucho más que la duración promedio
de la bulimia (5,8 años) o la anorexia (5,9).
La
mayoría de los afectados dijeron tener "un único
episodio continuo en sus vidas", escribieron los autores
en American Journal of Psychiatry.
A pesar de su reciente reconocimiento como un trastorno, los investigadores
aseguran que los atracones compulsivos "son más frecuentes"
que la anorexia y la bulimia.
El tratamiento incluye sesiones de terapia cognitiva conductual,
psicoterapia interpersonal, grupos de autoayuda y fármacos
antidepresivos.
¿Un
problema emocional?
Es
un problema que afecta de forma integral a quienes la padecen,
ya que no solamente ocasiona diversos problemas fisiológicos,
sino también muchos problemas emocionales y sociales.
El
comer compulsivamente, se caracteriza por comer una gran cantidad
de alimento sin poder controlarla, aunque no se tenga hambre o
ya se sienta el estómago lleno, o sea que se pierde el
control de lo que se come. Muchas veces sucede cuando la persona
no puede controlar una emoción negativa y su ansiedad aumenta,
lo que ocasiona un problema metabólico que se convierte
en un círculo vicioso, come, se angustia, come, se angustia.
Otra
característica es la obsesión a la comida y por
iniciar dietas de todo tipo, que no llegan a concluir y rompen
fácilmente y en muy poco tiempo.
Estas personas, por lo general se sienten culpables por no poder
controlar la ingestión de alimentos y llegan a obsesionarse
por su peso de forma enfermiza.
El comedor compulsivo, a diferencia de los enfermos de bulimia
y anorexia, no se inducen el vomito, ni toman laxantes ni diuréticos.
Las
personas que padecen este tipo de trastorno responden de manera
inadecuada a situaciones de stress, problemas cotidianos y conflictos
emocionales. Tienen baja autoestima, son perfeccionistas y exigente
y con tendencia a la impulsividad. El alimento lo utilizan como
una forma de calmar las situaciones que les son difíciles
de sobrellevar.
Hombres
y mujeres comedores compulsivos se esconden algunas veces detrás
de su apariencia física, creando un bloqueo entre ellos
y la sociedad y se sienten culpables por no ser lo suficientemente
buenos. Muchos de ellos fueron víctimas de abuso sexual.
Con
una baja autoestima, acompañada de una necesidad de aceptación,
validación y cariño, los episodios de atracones
y los momentos en los que come, se convierten en una obsesión
y en una forma de olvidar el intenso dolor que les produce el
no ser aceptados y el afán de ser queridos. |