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| Cada
vez hay más evidencia del daño causado
a la salud por el fumado. |
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Son
muchos los que fuman, también muchos los que tratan de
dejarlo. Si usted es uno de ellos, tome en cuenta los siguientes
aspectos nutricionales para proteger a sus células de los
efectos nocivos del cigarrillo.
¿Porqué
cuesta tanto dejar de fumar? La respuesta es porque la nicotina
causa adicción. Este es un alcaloide que está en
la planta del tabaco, que rápidamente tiene efecto sobre
los neurotransmisores del cerebro. Sus acciones son muy complejas
y variables según las personas. Entre otros efectos, actúa
sobre el sistema nervioso central y estimula el centro respiratorio,
vasomotor y del vómito; aumenta la frecuencia de los latidos
del corazón; incrementa la presión arterial y produce
una vasoconstricción de los vasos sanguíneos. Al
hacer trabajar más al corazón, acentúa sus
necesidades de oxígeno, lo que puede tener repercusiones
importantes para el sistema cardiovascular. La nicotina también
facilita la adhesión de las plaquetas de la sangre en los
vasos sanguíneos, lo que favorece su obstrucción.
El
uso prolongado del cigarrillo incrementa la tolerancia a él,
y cuando la nicotina no está en la sangre o el cerebro,
ocurren ciertos síntomas, como dolor de cabeza, náuseas,
diarrea, estreñimiento, frecuencia cardíaca disminuida,
presión arterial baja, fatiga, insomnio, irritabilidad,
ansiedad, inhabilidad de concentración y depresión.
Todo esto provoca más ganas de fumar, y dificulta la voluntad
para dejarlo. Según estudios, éstos se alivian en
siete días, pero pueden tomar semanas o meses para desaparecer
por completo.
Prácticamente
la totalidad del consumo actual se realiza mediante la inhalación
de la combustión de los productos del tabaco. En el extremo
del cigarrillo que se está quemando se alcanzan temperaturas
próximas a los 1000 ºC, lo que transforma numerosos
componentes originales de la planta y genera complejas reacciones
químicas que dificultan la identificación completa
de todas las sustancias que existen o se generan en el proceso
de fumar.
Hasta
ahora se han reconocido cerca de 5.000 elementos químicos
tanto en la fase gaseosa como en la sólida o de partículas
del humo del tabaco. Es bastante diferente la composición
de la corriente principal que aspira el fumador y la secundaria
que se escapa del cigarrillo al ambiente. Muchas sustancias nocivas
presentes en el humo están más concentradas en esta
corriente secundaria (monóxido y dióxido de carbono,
amoniaco, benceno, benzopireno, anilina, acroleína y otros
muchos), lo que incrementa la toxicidad de la atmósfera
que genera.(1)
Se
ha determinado que el uso de tabaco es una de las principales
causas de enfermedad y muerte en Estados Unidos. Aproximadamente
un 40% de las muertes atribuidas al uso de tabaco son de tipo
cardiovascular, y un 20% de cáncer pulmonar. El fumado
es la principal causa de este cáncer, además contribuye
con la aparición de cáncer en la garganta, boca,
riñón, páncreas y vejiga.
Consecuencias sobre la salud
La
Sociedad de Cáncer Americana ha determinado que el daño
que hace el fumar un paquete de cigarrillos al día es muy
similar al daño de tener 125 libras de sobrepeso.
1.
Aumento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La evidencia muestra que el uso del tabaco incrementa el riesgo
de sufrir cardiopatía coronaria, infarto, arritmia y angina.
También aumenta el riesgo de arteriosclerosis o depósito
de grasas en las arterias, y aumenta el riesgo de espasmos de
las arterias coronarias, lo cual puede disminuir el flujo de sangre
al corazón causando dolores.
El
monóxido de carbono (CO) constituye del 3 al 6% del humo
inhalado. Es un gas que, debido a su afinidad con la hemoglobina
de la sangre (la cual transporta el oxígeno a todas las
células de nuestro organismo), desplaza al oxígeno
esencial en la respiración y disminuye así la oxigenación
celular. (1)
Este hecho puede tener efectos muy relevantes sobre todo para
el sistema nervioso, el vascular y el corazón. Los otros
tóxicos citados son parcialmente responsables de la constricción
bronquial, estimulación de la secreción bronquial,
tos, disminución de la capacidad que tienen los pulmones
de filtrar y limpiar el aire inhalado y otras alteraciones del
aparato respiratorio.(1)
Con
solo dejar de fumar, el riesgo disminuye significativamente. Los
fumadores tienen 3 veces más posibilidades de morir antes
que los no fumadores, y los que fuman mucho tienen 10 veces más
de probabilidad de enfermedad coronaria.
2.
Disminución del colesterol-HDL (colesterol bueno).
Hay evidencia de que el monóxido de carbono en el consumo
de tabaco disminuye los niveles de colesterol-HDL, el cual protege
de enfermedad cardiovascular.
3.
Efectos nocivos durante el embarazo.
El uso de tabaco durante el embarazo conlleva efectos adversos
en el feto, y puede todavía afectar al niño en sus
primeros años de vida. El fumado aumenta el riesgo de niños
que nacen con bajo peso, de aborto espontáneo, de prematuridad,
y de complicaciones con la placenta. Durante el período
de lactancia tampoco es recomendable fumar, ya que la nicotina
a través de la leche materna convierte al bebé en
un fumador pasivo.
4. Cáncer.
La mayor parte de las sustancias presentes en el humo
del tabaco causantes del cáncer se encuentran en la fase
de partículas. Por ejemplo, el alquitrán es una
mezcla de cientos de elementos químicos, en muchos de los
cuales se ha demostrado su capacidad para producir tumores malignos.
Se ha comprobado que al menos 20 sustancias químicas componentes
del humo del tabaco generan cáncer, si bien faltan muchas
por investigar.
Algunos componentes de la fase de partículas del humo del
cigarrillo
Componente |
Concentración
media por pitillo |
Alquitrán |
1-40
mg |
Nicotina
|
1-2.5
mg |
Fenol
|
20-150
mg |
Catecol
|
130-280
mg |
Pireno
|
50-200
mg |
Benzo
(a) pireno
|
20-40
mg |
2.4
Dimetilfenol
|
49
mg |
m-
y p-Cresol
|
20
mg |
p-Etilfenol
|
18
mg |
Sigmasterol
|
53
mg |
Fitosteroles
(toal) |
130
mg |
Consecuencias Nutricionales
1.
Aumenta el metabolismo. La nicotina es anorexígena (disminuye
la sensación de hambre) y estimula la secreción
de adrenalina. Estos dos mecanismos ayudan a regular el peso,
a través de una reducción de la ingesta. La razón
de que muchas personas aumentan de peso al dejar de fumar es porque
al hacerlo, el metabolismo disminuye, y se requieren de aproximadamente
200 calorías menos del total que generalmente consumen.
Si el consumo sigue igual, el aumento de peso se da.
Además, al dejar de fumar, se produce un estado de ansiedad,
causado por la privación de la nicotina y por el cambio
de hábito, que muchas personas intentan aliviar con el
consumo. Nuevos estudios han demostrado que el uso de chicle con
nicotina puede reducir el peso ganado después de dejar
de fumar cigarrillos.
2. Disminuye los nutrientes en el cuerpo. Se ha encontrado que
los niveles de vitamina C disminuyen en un 25% en las personas
que fuman menos de 20 cigarrillos al día, y un 40% en los
que fuman 40 cigarrillos o más diarios (2 paquetes). La
vitamina C es un antioxidante que protege las células contra
los radicales libres que intervienen en el proceso de envejecimiento.
Para las personas que fuman, es recomendable que consuman frutas
cítricas como naranja, kiwi, toronja, melón, fresas
y vegetales en general como el tomate y el brócoli.
Por
otro lado, los niveles de carotenoides (precursores de la vitamina
A), ácido fólico y calcio también disminuyen.
Esto causa que el cuerpo esté menos protegido contra ciertas
enfermedades cardiovasculares, y se piensa que el riesgo de osteoporosis
puede ser mayor. También puede afectar el nervio óptico,
donde a la vez ocurre una deficiencia de Vitamina B12, lo cual
puede causar anemia.
3. Disminuye el gusto y el olfato. Los sentidos para oler y saborear
los alimentos se ven afectados por el cigarrillo también.
Al dejar de fumar, los sentidos se vuelven más sensibles
y la persona disfruta más los sabores de la comida. Esto
también puede ser uno de los factores responsables por
el aumento de peso en aquéllas personas que dejan de fumar.
Consejos
para evitar el aumento de peso al dejar de fumar
Si
usted se ha planteado dejar de fumar, en primer lugar: ¡felicidades!
Dejar el consumo de tabaco es una de las decisiones más
importantes que personalmente puede haber tomado para vivir más
años y, lo que tal vez es más importante, para vivirlos
mejor.
Es recomendable poner en práctica los cambios nutricionales
antes de que deje de fumar. De esta manera, ya tendrá más
soporte nutricional integrado a su estilo de vida antes de hacer
realidad la decisión y cambio de dejar ese hábito
dañino. Además, la alimentación debe ser
parte del estilo de vida más que una dieta temporal, es
lo mejor para usted y su salud.
El aumento de peso es normal al dejar de fumar. Con un poco de
disciplina pronto puede volver a su peso normal. Sin embargo,
puede tomar en cuenta estas recomendaciones:
•
Elija un día conveniente para dejar de fumar. Evite que
esto sea en días feriados, vacaciones, y otros que involucren
actividades sociales que le harán más difícil
el trabajo.
•
Tenga a mano alimentos bajos en calorías para la ansiedad.
Ya que el dejar de fumar con frecuencia aumenta las ganas por
tener algo en la boca, evite alimentos altos en calorías
y tenga alimentos apropiados al alcance. Por ejemplo: palitos
de zanahoria o apio con limón, palomitas de maíz
sin mantequilla, galletas altas en fibra, bebidas sin azúcar
agregada o con edulcorante, chicle sin azúcar, confites
dietéticos, frutas deshidratadas, frutas frescas, entre
otros. Puede buscar asesoramiento con una nutricionista para determinar
cuántas calorías debe consumir diariamente según
su edad, talla y características.
•
Consuma alimentos fuente de carbohidratos complejos. Existen químicos
en el cerebro que afectan el humor y el nivel de energía,
así como la ingesta y el apetito. Uno de estos químicos
es la serotonina, la cual es muy beneficiosa a la hora de dejar
de fumar. Si se ingiere alimentos que mantengan estos niveles
altos, se satisface el apetito, y la ansiedad por fumar de nuevo
es menor. Para esto se debe consumir alimentos fuente de carbohidratos
como los de grano entero, que también contienen fibra dietética,
en lugar de alimentos procesados. Hay que tomar en cuenta que
al dejar de fumar, la ansiedad por alimentos azucarados aumenta
frecuentemente. El exceso de azúcar en la dieta no es recomendable
ya que colabora con el aumento del peso y niveles de glicemia
o azúcar en la sangre.
•
Consuma muchas frutas y vegetales fuentes de vitamina C. Para
normalizar los niveles de vitaminas y minerales deficientes en
el organismo, prefiera las frutas y vegetales de colores amarillos
y naranjas que contienen más vitamina C. Trate de consumir
al menos 5 porciones diarias de frutas y vegetales.
•
Realice de 5 a 6 tiempos de comida. Cuando el organismo pasa muchas
horas sin comer, la señal de hambre llega al cerebro y
esto hace que la persona coma más de lo que necesita, aumentando
su peso. Es mejor comer frecuentemente, distribuyendo las calorías
necesarias en estos 5 o 6 tiempos de comida. Aprenda a detenerse
cuando está satisfecho y no cuando se siente lleno, para
así controlar mejor su ingesta. Por otro lado, evita pensar
en el cigarrillo.
•
Aumente su consumo de agua o líquidos. Se recomienda consumir
al menos 8 vasos (de 8 onzas ó 240 ml) de agua o líquidos
diarios para ayudar a desintoxicar al organismo de la nicotina.
Prefiera las bebidas sin azúcar agregada y evite tomar
café, bebidas con cafeína, chocolate o alcohol,
ya que la cafeína y el alcohol pueden producirle más
ansiedad.
•
Comience un programa de ejercicio físico que coincida con
el período en que deja de fumar. Conforme los días
irán pasando, su habilidad para hacer deportes como nadar,
jugar tenis, hacer aeróbicos va en aumento y la falta de
aire irá disminuyendo. Además, aumenta el gasto
calórico que fomenta la pérdida de peso. |