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| Es
una dieta que proporciona niveles óptimos de
nutrientes para el mantenimiento y regeneración
del organismo, y bajos niveles de alimentos perjudiciales
para la salud. |
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Todo
lo que ingerimos a lo largo del día representa una medicina
o un tóxico en potencia para nuestro organismo.
Una
alimentación equilibrada tiene una amplia base de hidratos
de carbono complejos (cereales integrales, pan, pasta, arroz integral,
patatas, legumbres, etc), mucha fruta y verdura (contienen fibra,
vitaminas y minerales), aceites vegetales no refinados y pescado
azul. Alimentos como los lácteos, la carne y los huevos
han de ser ingeridos de forma eventual. Otros, como el azúcar
o los alimentos procesados industrialmente y las grasas saturadas,
deben ser evitados, como veremos más adelante.
Alimentos recomendables
Obligados
Frutas completas y zumos naturales no ácidos. 4 Raciones
diarias.
Verduras y hortalizas crudas, al vapor, al horno (de hoja verde,
todo tipo de coles, raíces, etc). 1 Ración cruda
(ensalada) y otra cocinada al día, como mínimo.
Cereales integrales, al menos en un 70% de los totales ingeridos
(arroz, trigo, avena, centeno, mijo, cous-cous, pasta, pan, etc)
Legumbres (soja, lentejas, garbanzos, judías, guisantes,
etc). Tofu, seitán. 2 Raciones diarias.
Germinados (brotes de soja, de alfalfa, de trigo, etc). 2/3 Veces
semanales.
Semillas y nueces (en poca cantidad). 2 Veces semanales o más.
Aceite de oliva virgen prensado en frío, aceite de lino.
Diario.
Pescado azul de aguas frías (salmón, arenque, sardinas,
boquerones, caballa, trucha de río) Se puede sustituir
por una cucharada diaria de aceite de lino. 2/3 Veces semanales.
Agua mineral y zumos (3:1). 8 Vasos grandes al día (entre
los dos).
Opcionales
Lácteos (mejor olvidar la leche de vaca; la leche de cabra
es más digestiva.) Es mejor tomar productos fermentados
como yogur biológico (con bifidobacterias, etc) y quesos
frescos (mejor de oveja o cabra). 1 Ración diaria, máximo.
Carnes biológicas (mejor de caza o no estabuladas). Evitar
el cerdo. 1 Vez cada 10 días.
Huevos biológicos. 2 A la semana.
Se recomienda que todos los alimentos procedan de cultivos o cría
biológicos, en la medida de lo posible, debido a la ausencia
de pesticidas, metales pesados, antibióticos, hormonas
y otras sustancias tóxicas, en su interior.
Alimentos
perjudiciales
Limitar
su consumo al máximo, ya que, no sólo no aportan
ningún nutriente, sino que provocan, tarde o temprano,
trastornos en la salud. Son:
Azúcar
refinada y dulces.
Grasas saturadas (de procedencia animal) y grasas “Trans”
o hidrogenadas (margarina, bollería, aceites refinados,
etc).
Sal en exceso.
Embutidos (a excepción del jamón ibérico
de bellota, en pequeñas raciones).
Harinas blancas refinadas (pan blanco, pasta blanca, etc).
· Productos procesados industrialmente (productos preparados,
precocinados, enlatados, en conserva) con conservantes o colorantes
químicos.
Carne
roja y aves, en exceso (más de una vez por semana). Procurar
que la carne sea de origen biológico o de caza. En especial,
evitar el cerdo y la grasa animal.
Tabaco y alcohol (sí se recomienda una copa de vino tinto
bueno, diaria).
Dieta
Basica Sana
A
continuación, exponemos una dieta básica equilibrada,
que puede servir como modelo:
1.
Líquido
Bebe
mucho, en cantidades pequeñas repartidas durante todo el
día y entre comidas, un mínimo de 2,5 a 3 litros,
entre agua y zumos de fruta, en una proporción de 2/1.
Hay que evitar el café en lo posible, los refrescos con
cafeína y gaseosas. Evitar la leche de vaca o no superar
más de un vaso al día.
2.
Desayuno
Fruta,
zumos naturales, cereales integrales (muesli) con yogur Biológico,
pan integral con aceite de oliva y tomate. Algo de queso (mejor
fresco), frutos secos, malta, infusiones, achicoria. Leche de
soja.
3.
Almuerzo
Fruta,
pan integral (bocadillo) con queso, aceite de oliva, tortilla
española o francesa, tomate, boquerones, etc.
4.
Comida
Verduras
crudas (ensaladas) y cocinadas, arroz integral y cereales integrales
(cocidos o en brotes), cualquier tipo de pastas (integrales),
legumbres cocidas o en brotes (como lentejas, garbanzos, soja,
etc.). Tofu, seitán. Pescado (mejor azul), carne de cordero
(sin grasa) o de pollo de granja, pato o pavo, hasta dos veces
a la semana. Huevos de granja, pero no fritos. Nunca carne de
cerdo ni embutidos: como única excepción: jamón
serrano de bellota o de York. Patatas, fruta.
5.
Merienda
Yogur
con fruta, plátanos, frutos secos, infusiones
6.
Cena
Más
o menos como la comida, también sopas o hervidos de verduras,
etc. Pan integral.
Clasificación de Nutrientes
Proteínas
Las
proteínas son el constituyente básico de todas las
células vivas. Constituyen las tres cuartas partes del
peso seco de la mayoría de las células del organismo.
Además, las proteínas intervienen en la formación
de hormonas, enzimas, anticuerpos, neurotransmisores, transportadores
de nutrientes y otras muchas sustancias esenciales para la vida.
Esto nos da clara idea de la importancia vital que poseen.
Su
función, en primer lugar, es estructural y en último
lugar, energética.
Las
proteínas son moléculas de enorme tamaño
formadas por la unión de moléculas más sencillas,
llamadas aminoácidos, mediante enlaces peptídicos.
La mayoría de las proteínas se descomponen en aminoácidos
antes de absorberse, siendo éstos los bloques de construcción
principales de todas las estructuras corporales, incluidos los
músculos.
Los
aminoácidos, veinte en total, se clasifican en dos apartados:
Esenciales.
Deben
ser aportados en la dieta, ya que no podemos fabricarlos en el
organismo. Son la lisina, la leucina, la isoleucina, la metionina,
la fenilalanina, la treonina, el triptófano y la valina.
Entre
ellos, los llamados aminoácidos ramificados (leucina, isoleucina
y valina) trabajan conjuntamente en la síntesis de proteínas,
la producción de energía y la protección
del sistema inmunológico.
La
fenilalanina, precursora de la tirosina, es básica en la
formación de ciertos neurotransmisores. La DL-fenilalanina,
una mezcla de la forma natural de la fenilalanina, permite a hormonas
parecidas a la morfina, como las endorfinas y encefalinas, mejorar
el equilibrio de los estados de ánimo y reducir la percepción
del dolor.
La
lisina es esencial en la construcción de tejidos (en especial:
tejido conjuntivo) y forma parte importante de los músculos.
Combate el virus del herpes.
La
metionina es un antioxidante rico en azufre. Importante para la
salud de piel y uñas.
No esenciales.
Los
podemos fabricar a partir de los esenciales. En casos de error
congénito o fallos de metabolismo, pueden pasar a ser esenciales,
como por ejemplo, cuando existe un mal funcionamiento del hígado
o después de una hepatitis, la tirosina resulta esencial,
así como la metionina y la cisteína.
La
tirosina es precursora de neurotransmisores tan importantes como
la dopamina, noradrenalina y adrenalina. Es fundamental para el
movimiento y el metabolismo.
El
triptófano es importante en la nutrición cerebral,
ya que es también precursor de neurotransmisores como la
serotonina y la melatonina.
La
carnitina es básica en el metabolismo de las grasas y transporte
de ácidos grasos hasta las mitocondrias para producir energía.
Cuida el músculo cardíaco y desintoxica el organismo.
La
cisteína es un antioxidante que contiene azufre y apoya
la salud de piel, pelo y uñas. Fundamental en el metabolismo
de los ácidos grasos.
La
glicina es imprescindible en la producción de energía
ya que almacena la glucosa en forma de glucógeno.
El
glutation es un potente antioxidante y desintoxicante.
La
histidina es importante para la reparación y el crecimiento
de los tejidos.
La
taurina es esencial para la estabilización eléctrica
de las membranas celulares facilitando el paso de iones (electrolitos)
como magnesio, sodio, calcio y potasio.
Fuentes
de proteínas:
Tanto
las proteínas animales como las vegetales contienen aminoácidos
esenciales, sin embargo, existen notables diferencias:
·
Proteínas animales
Tienen
un mayor valor biológico (capacidad de un alimento para
ajustarse a las necesidades del organismo), ya que contienen casi
todos los aminoácidos esenciales, pero su porcentaje de
proteína útil a veces no es muy alto. Son de digestión
lenta.
Las
más adecuadas para el organismo humano son la clara del
huevo y el suero de leche, seguidos por el pescado.
·
Proteínas vegetales
Tienen,
en general, un valor biológico menor que los productos
animales, con excepción de la soja, que tiene un valor
biológico mayor que la carne y/o el pescado. Ningún
vegetal contiene todos los aminoácidos esenciales, por
esta razón deben ser combinados de forma variada. Cuentan
con la ventaja de que son de fácil absorción y tienen
un porcentaje de proteína útil muy alto. Aún
así, los aminoácidos que se encuentran ausentes
con más frecuencia en los vegetales son la lisina, el triptófano
y la metionina.
Las
mejores son las contenidas en legumbres, especialmente la soja,
frutos secos y cereales.
Hidratos de carbono o glúcidos
Los
hidratos de carbono son la fuente de energía más
rápida y rentable del organismo humano. La célula
los utiliza como combustibles y extrae de ellos la energía.
Cada gramo de glúcidos que ingerimos nos aporta 4,3 Kcal.
Se
clasifican en varios grupos según la complejidad de su
estructura química:
Monosacáridos:
como la glucosa y la fructosa.
El más importante es la glucosa, pues es el sustrato de
un importante grupo de reacciones metabólicas.
Disacáridos:
como la sacarosa y la lactosa.
Monosacáridos y disacáridos son de rápida
absorción y proporcionan energía instantánea
pero de corta duración.
Los azúcares de cadena corta más saludables se encuentran
en la miel y el azúcar de caña sin refinar.
Los oligosacáridos
Contenidos en frutas y hortalizas, son macromoléculas formados
por 4 a 12 moléculas de glucosa. Las cadenas más
largas de glucosa se llaman polisacáridos.
Polisacáridos:
Son macromoléculas de cadena larga que requieren digestión
para su absorción, que es más lenta. No son solubles
en agua y carecen de sabor dulce. Existen multitud de polisacáridos
entre los que destacan, con función de reserva, el almidón
y el glucógeno, almacenándose éste último,
en músculos e hígado. Proporcionan energía
de larga duración. Se encuentran en los cereales integrales,
legumbres, patata, pasta y verduras.
La
celulosa y la quitina sólo poseen una función estructural
y no son absorbibles. La pectina es fibra soluble y todas ellas
mantienen el tubo digestivo limpio y facilitan los movimientos
intestinales y una correcta nutrición. Se encuentran en
verduras, legumbres, frutos secos y fruta.
Lípidos o grasas
Lípido
es el término que se emplea comúnmente para denominar
las grasas que ingerimos en la dieta. Los lípidos están
formados por unidades estructurales más pequeñas
llamadas ácidos grasos. Muchos de ellos podemos sintetizarlos
en nuestro organismo, pero existen otros, los ácidos grasos
esenciales (AGEs), que debemos ingerirlos del exterior y que son
necesarios para la vida. Es el caso de los ácidos grasos
Omega-3 (ácido linolénico) y Omega-6 (ácido
linoleico). Mantienen la estructura y función de la membrana
celular, y regulan el transporte, degradación y eliminación
del colesterol.
La
función de los lípidos es fundamentalmente energética.
Son la reserva de combustible más importante del cuerpo.
Cuando no se precisa utilizarlos se almacenan en el tejido adiposo
de los animales, o en forma de aceite, generalmente en las semillas,
en el caso de los vegetales.
También
poseen una función estructural al formar parte de todas
las membranas celulares, una función vitamínica
por parte de la vitamina A y D y una función hormonal,
ya que muchos derivados de esteroides tienen carácter hormonal,
como por ejemplo la testosterona, progesterona, estrógenos,
glucocorticoides, etc.
Las
grasas se clasifican en:
Saturadas:
De origen animal. No son recomendables ya que son de difícil
digestión y se almacenan en el organismo.
Insaturadas:
Son muy saludables. La nutrición de hoy en día apenas
es capaz de cubrir las necesidades de grasas poliinsaturadas,
en especial, de Omega-3 y Omega-6, los dos únicos ácidos
grasos esenciales poliinsaturados. Son de origen vegetal, como
el aceite de oliva virgen (monoinsaturado), o el aceite de onagra,
de lino y de borraja, muy rico en Omega-6, o procedentes de pescados
azules de aguas frías saladas como el salmón, la
caballa, arenque y otros que contienen altas cantidades de ácidos
grasos Omega-3.
Las
grasas “TRANS”, contenidas en margarinas, bollería
y productos con grasas hidrogenadas de procedencia industrial,
merecen atención aparte por su toxicidad, ya que destruyen
la membrana celular provocando multitud de procesos inflamatorios
y alérgicos en piel y pulmones. No son recomendables.
Agua
El
agua es el componente más importante del organismo, ya
que constituye el 65 % del peso corporal. No hay vida activa sin
agua.
Las
funciones más importantes del agua son:
·
Es vehículo de transporte y disolvente de gran cantidad
de sustancias, tanto las nutritivas como las de los productos
de desecho.
-
En ella se producen la mayoría de las reacciones del
metabolismo.
-
Es la reguladora de la temperatura corporal.
-
Da flexibilidad y elasticidad a los tejidos (tendones, ligamentos,
cartílagos, etc), actuando como lubricante y amortiguador,
especialmente en las articulaciones.
Las
exigencias de agua se satisfacen tomando alimentos y bebidas.
Perdemos alrededor de 2,5 litros diarios agua, en condiciones
normales, a través de la orina, las heces, el sudor, y
los pulmones. Cuando se realiza una práctica deportiva
o ejercicio físico, las pérdidas se incrementan
llamativamente. Según diferentes investigaciones, la actividad
física sin sudor visible causa una pérdida de ½
a 1 litros por hora, mientras que la actividad con sudor provoca
una pérdida de 1 a 3 litros por hora.
Una
pérdida de líquido del 1% del peso corporal puede
provocar una disminución del 4 al 6% de resistencia, un
4 a 7% de fuerza y hasta el 8% de coordinación y atención.
Por ello, es muy importante restituir el agua y los minerales
perdidos con el ejercicio físico aportando de forma regular
pequeñas cantidades de líquidos y minerales, antes,
a lo largo y después de la práctica deportiva sin
esperar a tener sed, ya que esto es una señal tardía
que se origina cuando ya se han producido cambios orgánicos.
La
deshidratación puede tener efectos funestos para el rendimiento
deportivo y para la salud general, ya que perder agua origina
una concentración anormal de líquidos corporales.
Al espesarse la sangre, disminuye el transporte de O2 hacia la
musculatura, lo que provoca una disminución del rendimiento
y un aumento de los calambres musculares. Además, aumentan
los niveles de amoníaco en cerebro, lo que hace disminuir
la concentración y la coordinación. Los tejidos
corporales como tendones y ligamentos pierden elasticidad y son
más propensos a sufrir lesiones. Asimismo, aumenta el ácido
láctico y como consecuencia, el cansancio llega antes.
Además, el mecanismo de sudoración, indispensable
para enfriar los órganos internos, se trastorna.
Vitaminas
Las
vitaminas son compuestos orgánicos, que aunque en cantidades
muy pequeñas, son esenciales para el desarrollo de la vida.
Su carencia o ausencia provoca trastornos de salud, e incluso,
la muerte. No podemos sintetizarlas, lo que significa que debemos
obtenerlas a través de los alimentos que ingerimos. No
nos aportan energía, pero funcionan como catalizadores
en multitud de reacciones bioquímicas, trabajando como
coenzimas (las vitaminas del grupo B), cooperando en la formación
de tejidos (vitamina C) y protegiendo el sistema inmunológico
(vitamina C, E, A y betacarotenos).
Las
vitaminas se clasifican en dos tipos:
·
HIDROSOLUBLES: son solubles en agua. Las más representativas
son la vitamina C y las del grupo B.
Vitamina
C
Funciones: antioxidante esencial para la salud, ya que un gran
número de funciones corporales dependen de su reposición
diaria. Básica para la formación del colágeno,
una proteína que forma parte de casi todos los tejidos,
como piel, ligamentos, huesos y vasos sanguíneos. Mantiene
el sistema inmunológico y es básica en la formación
de los glóbulos rojos.
Su presentación natural es en forma de ascorbato, el cual
se absorbe mejor que el ácido ascórbico y no presenta
sus problemas (por ejemplo, su acidez).
Los
bioflavonoides mejoran la absorción de la vitamina C. Es
muy conveniente ingerir suplementos de vitamina C en forma de
ascorbato que contengan bioflavonoides para aprovechar al máximo
sus propiedades.
Fuentes:
pimiento, tomate, coles, cítricos, fresas, espinacas y
otras frutas y verduras.
Síntomas
de carencia: encías sangrantes, mala cicatrización
de heridas, piel reseca, irritabilidad, cansancio, depresión,
dolores articulares.
Necesidades
diarias: 25 – 30 mg diarios por kilo de peso corporal
Vitaminas
del grupo B: Son sinérgicas y deben tomarse juntas, ya
que el consumo deficitario de una de ellas puede causar deficiencias
de las restantes.
Vitamina
B1 (tiamina):
Funciones:
Coenzima necesaria para el metabolismo de glúcidos y su
conversión en energía. Transmisión nerviosa.
Revitalizador cerebral.
Fuentes:
Granos y semillas. Levadura de cerveza. Judías verdes.
Síntomas
de carencia: Beri-beri. Pérdida de apetito, confusión
y/o depresión mental y emocional, irritabilidad, pérdida
de memoria, debilidad muscular, ardor en manos y pies, etc.
Necesidades
diarias: 10 – 25 mg al día
Vitamina
B2 (riboflavina)
Funciones:
Activa numerosas vitaminas. Coenzima en las funciones de reducción-oxidación.
Fuentes:
Huevos, carne, pescado, aves, lácteos, brécol, espinacas,
espárragos, cereales integrales.
Síntomas
de carencia: Alopecia, depresión, úlceras en comisuras
labiales, dermatitis escamosa, escozor en genitales, ojos sensibles
a la luz, visión borrosa, mareos, etc.
Necesidades
diarias: 10 – 25 mg al día
Vitamina
B3 (niacina):
Funciones:
Control del colesterol. Buen funcionamiento del sistema
nervioso central.
Fuentes:
Carne, pescado, aves, leche, levadura de cerveza, sésamo,
cereales integrales, huevos, pipas de girasol.
Síntomas
de carencia: Cansancio, depresión e irritabilidad, dermatitis
rojiza, diarrea, deglución dolorosa, desorientación.
Pelagra.
Necesidades
diarias: 25 – 40 mg al día
Vitamina
B5 (ácido pantoténico):
Funcines:
Metabolismo de grasas e hidratos de carbono. Reducción
colesterol. Sistema inmunitario. Desintoxicante. Ayuda a soportar
el estrés físico y emocional
Fuentes:
Hígado, cacahuetes, germen de trigo y salvado, yema de
huevo granos y salmón
Síntomas
de carencia: Son raros. Cansancio, depresión e irritabilidad
dermatitis rojiza, diarrea, vómitos, desorientación,
etc.
Necesidades
diarias: 25 – 40 mg al día
Vitamina
B6 (piridoxina):
Funciones:
Reduce los niveles de homocisteína. Metabolismo de
proteínas. Funcionamiento del sistema nervioso.
Fuentes:
Carne, pescado, aves, habas, levadura de cerveza, germen de trigo,
yema de huevo, nueces y aguacate.
Síntomas
de carencia: acné, caída del cabello por zonas,
anemia,
úlceras bucales, conjuntivitis, depresión, nerviosismo,
aturdimiento,
sensación de alfileres o descargas eléctricas, etc.
Necesidades
diarias: 10 – 25 mg al día
Vitamina
B12 (cobalamina):
Funciones:
División celular. Aumenta la vitalidad. Formación
de
glóbulos rojos. Crucial para el sistema nervioso.
Fuentes:
Hígado, huevos, pescado, lácteos, ostras.
Síntomas
de carencia: anemia, estreñimiento, malhumor,
depresión, problemas nerviosos, ritmo cardíaco alterado,
etc.
Necesidades
diarias: 5 – 1000 mcg al día
El
ácido fólico, la colina, el inositol, la biotina
y el PABA (ácido para aminobenzoico) son consideradas también
del grupo de la vitamina B, trabajando de forma sinérgica
con ellas en el metabolismo, reducción de los niveles de
homocisteína y formación de glóbulos rojos,
entre otros.
·
LIPOSOLUBLES: son solubles en grasa. Requieren la acción
de la bilis para ser absorbidas apropiadamente. Son las vitaminas
A, D, E y K.
Vitamina
A:
Funciones:
Antioxidante. Previene la ceguera nocturna. Formación del
tejido epitelial: piel y membranas mucosas internas.
Fuentes:
Hígado de bacalao, hígado ternera, yema de huevo,
mantequilla, brécol, zanahoria, espinacas.
Síntomas
de carencia: Acné, cabello seco, piel reseca y escamosa,
cansancio, insomnio, cetuera nocturna, xeroftalmia, etc.
Necesidades
diarias: 3 mg al día
Vitamina
D:
Funciones:
Permite una mejor absorción de los minerales, como el calcio,
magnesio y fósforo, responsables de la integridad ósea.
Fuentes:
Aceite de hígado de bacalao, pescado graso, mantequilla.
Síntomas
de carencia: Raquitismo, diarrea, insomnio, miopía, nerviosismo,
sudoración del cuero cabelludo, etc.
Necesidades
diarias: 10 mcg al día
Vitamina
E:
La
presentación con mayor capacidad de absorción es
la vitamina E líquida d-alfa tocoferol, que es como se
encuentra en la naturaleza. Se oxida fácilmente en contacto
con la luz, el aire y el calor, por ello es conveniente asegurarse
de que las cápsulas que la contienen sean de primera calidad
y cumplan estos requisitos, como las Li-capsâ.
Funciones:
Antioxidante esencial. Protector de la membrana celular. Antiinflamatorio.
Respiración celular de músculos cardíaco
y esqueléticos.
Fuentes:
Aceite de germen de trigo, pipas de girasol, almendras, cacahuetes.
Síntomas
de carencia: Problemas nerviosos y musculares: dificultad para
andar, disminución de los reflejos y de la percepción
de vibraciones, etc.
Necesidades
diarias: 100 – 400 mg al día
Vitamina
K:
Funciones:
Antihemorrágica. Interviene en la calcificación
del hueso.
Fuentes:
Verduras y casi todos los alimentos.
Síntomas
de carencia: Su carencia es rara, aunque al necesitar grasa en
el intestino para ser absorbida, en caso de patologías
de la vesícula biliar o tratamientos continuados con antibióticos,
se puede producir una deficiencia secundaria de vitamina K que
provoca hemorragias.
Necesidades
diarias: 100 – 250 mcg al día
Minerales
Los
minerales, al igual que las vitaminas, actúan como cofactores
en el metabolismo corporal y están implicados en todas
las reacciones bioquímicas. Además, forman parte
de numerosas estructuras corporales, como el caso del calcio y
el fósforo en los huesos, y posibilitan multitud de funciones
fisiológicas, como la contracción y la relajación
muscular, o la transmisión del impulso nervioso, el mantenimiento
del pH y la presión osmótica.
La
más mínima variación en el balance de las
concentraciones de los niveles de minerales tiene efectos desastrosos
y modifican la permeabilidad, irritabilidad, contractibilidad
y viscosidad celular. Esto es debido a que algunos de estos minerales
tienen una acción antagónica: por ejemplo, el potasio
rebaja la viscosidad del citoplasma y el Calcio la eleva.
Los
minerales se dividen en dos clases según las cantidades
que necesitamos en nuestro organismo:
·
ELECTROLITOS: Son el sodio, potasio, magnesio, calcio y fósforo.
Las necesidades diarias de estos minerales son mayores de 20 mg/día.
Magnesio:
Funciones:
Interviene en más de 300 reacciones enzimáticas
como coenzima. Producción de energía (ATP). Relajamiento
muscular y vascular. Formación ósea. Conducción
nerviosa.
Fuentes:
Es un componente de la clorofila, por ello se encuentra en todos
los alimentos de hoja verde. Especialmente en espinacas, soja,
ostras, legumbres, frutos secos y cereales integrales.
Síntomas
de carencia: Contracturas y calambres musculares, alteraciones
del ritmo cardíaco y de la tensión sanguínea,
anemia, irritabilidad, etc.
Necesidades
diarias: 400 – 600 mg al día
Calcio:
Funciones:
Formación de los huesos. Contracción muscular. Transmisión
del impulso nervioso.
Fuentes:
Brécol, coles, yema de huevo, lentejas, frutos secos, higos,
tofu. Los productos lácteos no son una fuente recomendable
de calcio porque no se absorbe bien y por los efectos secundarios
que tienen.
Síntomas
de carencia: Interrupción del crecimiento, caries y malformación
de encías, debilidad muscular, falta de reflejos, síntomas
mentales y emocionales, etc.
Necesidades
diarias: 800 – 1500 mg al día
Potasio
y sodio:
Deben
estar en equilibrio de 4/1. Actualmente hay un exceso de sodio
en la alimentación, lo que crea importantes problemas de
metabolismo, alteración del pulso cardíaco y tensión
arterial al alza.
Potasio:
Funciones:
Control de la contracción muscular, incluida la del corazón.
Control de la presión sanguínea. Facilita el impulso
nervioso.
Fuentes:
Albaricoques deshidratados, patata, brécol, melón,
plátano, cítricos.
Síntomas
de carencia: Acné, retención de sales y líquidos,
presión baja, cansancio, debilidad muscular y calambres,
nerviosismo, etc.
Necesidades
diarias: 4 gr. al día
Sodio:
Funciones:
Control del equilibrio hídrico corporal, transmisión
nerviosa, contracción muscular, etc.
Fuentes:
Sal, productos salados, anchoas, chucrut.
Síntomas
de carencia: Son raros, sólo en casos de diarrea o vómitos
persistentes. Lo normal es que haya un exceso.
Necesidades
diarias: 3 gr. al día
·
OLIGOELEMENTOS: Son el hierro, zinc, selenio, cobre, manganeso,
yodo, flúor, azufre, cloro, molibdeno, bromo, etc. Aunque
son esenciales, nuestras necesidades diarias son infinitesimales,
de menos de 20 mg/día. Forman parte de estructuras corporales
como enzimas, a la vez que regulan funciones metabólicas.
Hierro:
Es
importante, si se toman suplementos de hierro, que éste
sea orgánico para evitar acumulaciones tóxicas en
el organismo.
Funciones:
Producción de glóbulos rojos. Producción
de células inmunodefensivas: glóbulos blancos.
Fuentes:
Carne, pescado, huevos, marisco, espinacas, espárragos,
pasas, sémola de trigo, brotes de alfalfa.
Síntomas
de carencia: Anemia, fragilidad de los huesos, grietas en comisuras
labiales, depresión, etc.
Necesidades
diarias: 15 – 24 mg al día
Zinc:
Funciones:
Coenzima en una docena de reacciones químicas esenciales.
Regeneración de piel, pelo y uñas. Sistema inmunológico.
División celular.
Fuentes:
Pescado, marisco, germen de trigo, avena, frutos secos, legumbres.
Síntomas
de carencia: Acné, pérdida del gusto, infecciones
frecuentes, piel descamada, irritabilidad, amnesia, reacciones
paranoides, mala cicatrización, etc.
Necesidades
diarias: 15 – 24 mg al día
Selenio:
Funciones:
Potente antioxidante contra los radicales libres. Formación
del sistema inmunológico.
Fuentes:
Marisco, carne, cereales y semillas (dependen del suelo de cultivo).
Síntomas
de carencia: Colesterol elevado. Infecciones frecuentes. Mal funcionamiento
de hígado y páncreas.
Necesidades
diarias: 100 – 200 mcg al día
Es
importante añadir que con el sudor no sólo perdemos
agua sino también minerales, vitaminas y oligoelementos.
Las bebidas ligeramente hipotónicas, como MINAVIT, se absorben
más rápidamente que las isotónicas, resultando
ser las más adecuadas según los últimos estudios
para reponer los niveles hídricos y de minerales. |