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| Especialmente
indicada para personas acostumbradas a bife, purés
y ensaladas; para quienes deseen empezar a variar o
mejorar la dieta de su familia, sin saber como hacerlo,
o para quienes quieren comenzar por si mismos, con los
mismos hábitos. |
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Es
importante sobre toso, al tratar de mejorar la calidad de los
alimentos, intentar en lo posible respetar las proporciones indicadas
del menú balanceado diario: 50% de carbohidratos complejos,
10 a 15 % de proteína, 30 % de vegetales crudos y cocidos,
5 a 10 % de sopas y postres. Si el producto animal era el plato
principal, trataremos de irlo reduciendo y sustituyendo de a poco,
incorporando primero una mejor calidad de secundarios.
Será importante incluir el cereal al principio en forma
de sopas, hasta que se acepte como principal. Mayor cantidad y
variedad de verduras ayudaran a neutralizar las toxinas de la
carne. Frutas y sus jugos se utilizaran con la misma finalidad,
y para evitar antojos por carbohidratos refinados u otros extremos,
hasta que el producto animal vaya desapareciendo de la dieta.
Cuando esta alcance el equilibrio ideal entre cereales, vegetales
y legumbres, la fruta se reducirá naturalmente.
Sopas
(tratar
de hacer el caldo con alga kombu y espolvorear con algas tostadas
o molidas, es parte fundamentalmente de cualquier dieta moderna
que se precie de “saludable”).
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De arroz integral con algas( o puerros y verdeo).
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De cebada con verduras.
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De avena con calabaza y apio.
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De trigo entero o burgol con verduras.
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De mijo con zapallitos o calabaza y apio.
Estos
son algunos ejemplos, puede hacerse cualquier sopa de cereal que
resulte sabrosa, se puede aderezar con miso si es tolerado, si
no emplear sal marina.
Comenzando
el cambio alimenticio
Se
puede emplear el arroz como guarnición, con alguna salsa
o aderezo. Como salpicón combinado con vegetales y la proteína
principal (ya sea pollo, pescado, mariscos o legumbres); u otro
cereal en guisos o ensaladas- trigo, cebada- o un palto de pastas
integrales ocasionalmente como principal ( se puede en este caso
evitar la proteína animal o preparar un salsa con poco
pollo).
También
los panes caseros o chapatis pueden servir de acompañamiento,
en ventajosa substitución de los panes refinados comunes.
Es importante introducir siempre las sopa en primer lugar, para
asegurar el comienzo de una buena nutrición. Así,
el apetito por la proteína animal se reducirá en
proporción. Luego servimos la proteína con la guarnición
de pan o de cereal, que puede consistir de carne o pollo desgrasados,
pescado- ir reemplazando las carnes rojas por blancas- y mariscos
o legumbres en el mejor de los casos.
Los
mariscos y pescados aportaran al organismo nutrientes y antioxidantes
que estaban ausentes de la dieta anterior, y prepararan al organismo
para el consumo exclusivo de legumbres y otras proteínas
vegételas. Un puré colorido y variado de vegetales
rastreros (redondos) aumentara el nivel de glucosa disminuido
por el consumo de carnes rojas, que aumenta el stress agotando
las adrenales en un circulo vicioso de hipoglucemia. Los purés
pueden ser de calabaza, zapallo, zanahoria, papa, batata, mandioca,
zapallito, o una combinación de varios de estos vegetales,
de preferencia cocidos al vapor para conservar sus vitaminas.
También podemos cocinarlos al estilo nioshime, si nos parece
apropiado.
Otro acompañamiento lo pueden constituir las ensaladas,
es bueno servir una de vegetales cocidos (puede ser al vapor o
escaldados): chauchas, zanahorias, remolachas, brócolis,
coliflor, nabos, habas, arvejas, rabanitos cocidos, Bruselas,
repollos, etc; y una de vegetales crudos (especialmente reforzadas
si consumimos carnes); además de las consabidas lechugas
y tomates (estos últimos especialmente acidificantes y
plagados de productos químicos nocivos en su producción
y conservación) podemos enriquecernos utilizando vegetales
verdes depurativos y ricos en minerales como al radicheta, berro,
recula, diente de león, escarolas, repollo, y otros como
apio, zanahoria y remolachas rayadas, zapallito rayado, rabanitos,
cebollas, puerros, pepinos. Con tiempo iremos regulando y equilibrando
el uso de estos vegetales.
Condimentos
Podemos utilizar sal marina, no solo en cocciones sino también
en aderezos sino conseguimos miso o shoyu de buena calidad (o
al principio probar con los comerciales comunes, será mejor
que emplear los vinagres de la misma categoría).
Ir
procurando aceites de buena calidad- comenzar con el de oliva
de primera presión, más fácilmente encontrable;
también hay productores orgánicos de aceite de girasol
y sésamo, pero esta resulta mas escaso. Tratar de consumir
la sal siempre cocida, sobre todo las personas hipertensas (estas
deberán reducir la cantidad, así como de grasas
y productos animales que resultan mas nocivos que los condimentos
salados.
Jugos
y bebidas
Recordar siempre que nuestras células necesitan minerales,
y nuestra sangre alguna forma de sal). El jugo de limón
se empleara ventajosamente como sustituto del vinagre, ya que
resulta curativo y depurativo, antioxidante y ayudante imprescindible
en la absorción de otros nutrientes. Como bebidas, jugos
de frutas naturales ( de pomelo por las mañanas, depurativo
hepático y cardiaco, estimulante y refrescante) ; jugo
de manzana o zanahoria, licuados de frutas o verduras reemplazaran
a las gaseosas y bebidas químicas, que nos privan del calcio
y otros nutrientes ( lo mismo vale para la cerveza comercial).
Estos
jugos limpiaran nuestros sistemas de residuos animales tóxicos
y proteínas usadas de baja calidad, y nos proveerán
de encimas-no excederse ya que las frutas y verduras de origen
comercial tienen tratamientos químicos indeseables. Procurarlas
de origen orgánico y confiable. Jugos de frutas cocidas
(crudas o desecadas, estas ultimas dan bebidas especialmente dulces);
infusiones varias, probar distintas yerbas hasta reconocer sus
usos y funciones, y las que mejor se avienen a nuestras necesidades;
el te bamcha y los cereales tostados son los mas equilibrados
y adaptables a todos; todas estas bebidas satisfarán ampliamente
nuestro paladar y nutrición, sin desperdicio o perdidas
nocivas.
Los
Postres
En cuanto a los postres, utilizar frutas frescas de estación,
crudas o cocidas en compota sin agua( con una pizca de sal) o
frutas desecadas cocidas con un poco de agua o acompañadas
de frutas frescas; semillas y nueces tostadas, gelatinas con agar
agra y postres con harinas integrales, miel y frutas resultaran
ideales para todo tipo de paladar, sin causar los habituales prejuicios
de los dulces comunes. |