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| Conoce
qué alimentos y bebidas que consumimos afectan
la función del intestino y cuáles le ayudan |
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El acelerado
ritmo de vida de la actualidad, que deja poco tiempo para comer
sentados y sin prisas, sumado a los malos hábitos alimenticios
y el consumo de las llamadas comidas rápidas, se juntan
para originar malas digestiones, dolor de estómago, acidez
y otros trastornos digestivos, sin mencionar que si los excesos
se prolongan en el tiempo, aumenta el riesgo de aparición
o desarrollo de patologías relacionadas con la alimentación
como enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión,
obesidad y alteraciones digestivas.
En países donde se ha estudiado la incidencia de las enfermedades
relacionadas con el sistema digestivo, se dice que cuatro de cada
diez personas padecen estos trastornos, según el doctor
Gustavo Morales, gastroenterólogo del Hospital Salud Integral.
Sin embargo, en América Latina no existe un estudio, pero
se sospecha que sea mucho más frecuente que en Europa o
Norteamérica, por el tipo de alimentación.
Estrés, malos hábitos y algo más...
Por su parte,
el gastroenterólogo Juan Carlos Leytón, indica que
se estima que alrededor de un 20 por ciento de las enfermedades
gira entorno al aparato digestivo, tanto del estómago,
como del colon.
María Luz André, nutricionista máster en
mesoterapia y medicina natural, asegura que muchos de los problemas
relacionados con el sistema digestivo están asociados a
los malos hábitos alimenticios.
Los alimentos o platos demasiado grasos, como fritos, estofados
o guisos con exceso de aceite; que incluyen carnes muy grasas,
como platos con salsas, platos muy condimentados, picantes o los
alimentos excesivamente azucarados provocan digestiones más
lentas y pesadas de lo normal, dice.
“Si no guardamos orden en el horario y distribución
de las comidas a lo largo del día, y por ejemplo, un día
no desayunamos, otro casi no comemos y al siguiente tomamos una
gran cena, nuestro aparato digestivo acabará sufriendo
las consecuencias”, advierte.
Tampoco el estrés es buen aliado para las dolencias estomacales.
Numerosos estudios lo han relacionado con afecciones gastrointestinales,
como úlceras, cólicos, diarreas, gastritis, por
lo que además de seguir una buena alimentación,
resulta muy importante aprender a llevar un ritmo de vida más
relajado y a evitar el estrés, agrega.
Las grandes comilonas y el ingerir muy rápido los alimentos
obligan al estómago a trabajar mucho más de lo habitual,
con la consiguiente sensación de malestar y pesadez.
El doctor
Morales indica que muchos problemas del sistema digestivo están
relacionados con la presencia de ácido en el estómago,
como esofaguitis, reflujo, gastritis y enfermedades ulcerosas,
mientras que otras afectan al colon siendo la más frecuente,
el Síndrome de Colon Irritable.
Explica que entre la sustancia ácida del estómago
y la mucosa del esófago debe haber un equilibrio, por lo
que cuando ese balance entre el ácido y los factores que
defienden el estómago se pierde, hay problemas.
Explica que algunos medicamentos como Diclofenac, Ibuprofen o
Aspirina, hacen que las barreras del estómago se debiliten
y el paciente pueda tener una úlcera, gastritis o simplemente
síntomas de ardor e hinchazón.
Estos problemas también son ocasionados por la ingesta
de bebidas alcohólicas, así como por el tabaco,
que rompe todas las barreras de la mucosa del estómago
y permite que el ácido le haga daño; también
son causados por comidas grasosas o con muchas especies.
Una de las consecuencias es la gastritis, que es una inflamación
de la mucosa del estómago por aumento en la secreción
del ácido o porque las mucosas del estómago no están
bien. También puede causar úlcera, que sucede cuando
la parte de la mucosa se rompe haciendo una llaga, añade.
Otro de los problemas del sistema digestivo de gran incidencia
es el reflujo, el cual ocurre cuando el paciente no logra controlar
el músculo que mantiene cerrado el esófago para
que nada del estómago suba hacia el esófago. Esto
también sucede cuando el músculo es muy débil
o permanece cerrado muy poco tiempo.
Al suceder esto, el contenido del estómago sube al esófago
provocando acidez, agrura, tos por la madrugada, y una sensación
de que se tiene algo ácido o amargo en la boca. También
puede causar inflamación en el esófago.
El doctor Morales explica que algunas personas asocian ciertos
alimentos con el reflujo, sin embargo, no se ha logrado comprobar
que determinados alimentos estén relacionados con este
problema.
Una de las causas es el tabaco, ya que éste abre y relaja
todo el esfínter, haciendo que haya un reflujo constante.
Síndrome de colon irritable
El Síndrome
de Colon Irritable es uno de los grandes trastornos de hoy en
día y se trata de un colon o intestino grueso que hace
que el paciente se queje de dolor o distensión; puede estar
asociado a trastornos en su hábito de defecar.
Las personas que padecen este problema sienten como si se han
comido una vaca entera, aunque sólo hayan comido un trozo
de pan, sufren de gases.
El especialista explica que el colon no está inflamado,
sino que se llena de aire y se sopla. La causa aún no se
conoce y se relaciona a otros motivos como el estrés.
Es probable que las personas presenten más síntomas
en situaciones de estrés o nervios; también al ingerir
alimentos como el repollo, los frijoles, la leche, cebolla; pero
eso varía en cada paciente, agrega.
Proceso de digestión
El
proceso de digestión depende mucho de las comidas. Un vaso
de líquido se puede digerir en 20 minutos, una comida normal
puede pasar dos horas en el estómago para que se termine
de degradar.
Para las grasas se necesita más tiempo, unas tres o más
horas; las proteínas son degradadas rápidamente.
Las grasas y las carnes crudas tardan mucho en procesarse.
El doctor Leytón explica que la defecación depende
de cada persona y varía desde dos o tres veces al día,
hasta cada dos o tres días. Indica que no existe ningún
patrón, sino que está más relacionado a las
costumbres individuales.
“Siempre que ese rasgo se haya tenido durante toda la vida,
se debe tomar como normal, cuando se altera ese patrón,
puede sospecharse algún problema”, dice.
Aconseja no saltarse nunca el desayuno, no comer carnes rojas,
cerdo y sus derivados; grasas sólidas como mantequilla,
margarina, mayonesa, crema, porque son toxinas que dañan
el cuerpo.
Al sentarse a la mesa, dedicarse a comer, no atender llamadas,
buscar un ambiente agradable, no hacer ejercicios media hora después
de la comida, y no comer solamente para saciarse.
Recomendaciones para aprender
Comer.
Hágalo despacio y de manera relajada, dedicando
como mínimo 20-30 minutos a cada comida.
Masticación. La digestión de muchos
alimentos (cereales, patatas y legumbres) comienza en la boca.
Mastique bien los alimentos.
Cuidado con las especies. No use condimentos,
especialmente los fuertes como la mostaza, porque irritan la mucosa
gástrica y aumentan la acidez estomacal.
Alternativa. Los alimentos pueden sazonarse con
hierbas aromáticas digestivas, como granos de anís,
alcaravea, hinojo, tomillo, salvia, comino, cardamomo.
Té. Acostumbre tomar infusiones digestivas
o relajantes de manzanilla, linaza, espino blanco, tila, regaliz
e hinojo.
Bebidas. No conviene beber mucho durante las
comidas o justo después de las mismas, ya que se diluyen
los jugos gástricos y se retrasa la digestión.
Lo que debe evitar. Raciones grandes, comidas
y bebidas muy frías o muy calientes, alimentos fritos,
tabaco, el abuso de alcohol y de bebidas excitantes como café
y té; y el exceso de azúcar. No ingiera fármacos
que irritan el estómago.
Balance. Si no se puede vencer la tentación
de comer determinado plato o postre, sea razonable y no haga más
que una concesión por comida compensándolo: si la
entrada es grasa o muy calórica, elija para después
pescado a la plancha o al horno acompañado de ensalada
o verduras, y de postre, fruta fresca.
Al acostarse. No se vaya a la cama inmediatamente
después de las comidas. Cuanto más vacío
esté el estómago antes de dormir, es mejor. |