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| Para
la cultura china, el principio de la energía
universal -llamada Chi (originalmente pronunciada como
ki)- está en todas partes, en los seres, ambientes,
muebles. Y también en los alimentos. |
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La cocina,
desde lo antiguo, es considerada como un centro energético
porque la preparación de los alimentos, con su propia calidad
y vibración, también va a influir en nuestras vidas
aportando energía que llamamos Chi o produciendo, por el
contrario, un estado desenergetizante. La comida preparada en
una cocina con una ubicación y un ambiente adecuado, proporcionará
a las personas salud y vitalidad. En la cocina tenemos el mando
de la nutrición y preparación de nuestros alimentos.
Tenemos que cocinar de forma cómoda, con todos los cacharros
y útiles de cocina al alcance de la mano y de forma, porque
no, alegre y divertida.
La comida, como nuestro combustible que es, tiene que aportar
energía. Una comida hecha en una cocina sucia, desordenada,
llena de trastos, de espaldas a la puerta, con esquinas agresivas
y de forma incómoda, traspasa a nuestros alimentos todas
estas perturbaciones y, aunque parezca mentira, puede contribuir
a que la digestión no sea fácil. Cocinar con buen
estado de ánimo también es importante.
De acuerdo
con esa teoría, ch´i es influenciado por dos tipos
de energía: yin -la energía pasiva, promotora de
reflexión y creatividad-, y yang -la energía activa,
que estimula el movimiento y el progreso. El objetivo del feng
shui es balancear las energías, manteniendo las saludables
y positivas. Para los chinos, ch´i es nuestra energía
vital, que viene del equilibrio entre las fuerzas yin y yang.
Por eso es muy importante hacer la comida con tranquilidad. La
elección de los alimentos, la preparación de la
comida y el arreglo de la mesa deben volverse parte de un rito
sagrado para la casa.
Estudiosos
de la cultura oriental afirman que la preparación de los
alimentos comienza lavándose las manos en agua abundante.
El
Yin Yan equilibrado
Yin y yang
son las fuerzas opuestas que equilibran el mundo. Yin es oscuro,
suave, delicado; es la Luna, la mujer, lo frío. Yang es
claro, fuerte y poderoso; Es el Sol, el hombre, lo caliente. El
equilibrio de esas energías, cuando es aplicado a la alimentación,
nos trae beneficios innumerables. Dependiendo de sus necesidades,
usted puede elegir alimentos yin para relajar y yang para revitalizar,
o una combinación de ambos para buscar armonía.
También el modo de preparar los alimentos puede volverlos
más fríos (yin) o más calientes (yang).
Ejemplo: los
crudos y frescos son de forma natural yin; pero pueden volverse
yang, si se fríen. La carne cocida puede ser yin, asada
o a la parrilla va volviéndose cada vez más yang.
Las comidas
yin tienen el poder de reducir el estrés, invitar a la
espiritualidad, y liberar al espíritu creativo. Son refrescantes,
contienen más líquido y dulzura. Las comidas yang
proporcionan sensación de autoconfianza, perfeccionan la
eficacia del pensamiento y ayudan a solucionar problemas; invitan
a la independencia. Tienen calor y son ricas en proteínas
y grasas.
Los especialistas
recomiendan balancear las comidas, privilegiando siempre los alimentos
yin, pues el cuerpo posee naturalmente más energía
yang.
Analice la siguiente tabla de alimentos y descubra
si su alimentación es yin o yang.
YIN
(frío) |
YANG
(tibio-caliente) |
cangrejo
pollo
pepino
algas
agua o caldo
manzana
naranja
mango
sorbete, yogur helado |
carnes
rojas
alcohol
café
chocolate
jengibre
mantequilla
camarones
nueces
pimientas rojas
clavo, canela, nuez moscada, pimienta y la gran mayoría
de los condimentos |
| Neutro
|
carne
de puerco
leche
camote
arroz
higo
zanahoria
miel |
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| Sazonadores
yang |
sal marina
soya
jengibre
ajo
vinagre
jugo de fruta
vino, cerveza, sake
azúcar y miel |
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El
FENG-SHUI y la cocina
Todo puede
influir en la cocina, desde la iluminación, el color de
la pared, techo, muebles, elementos hasta cómo cortamos
las verduras. La limpieza y el orden son fundamentales. Una comida
preparada con cariño y amor en una cocina de fuego es más
digerible que una comida preparada con prisas o mala gana y en
una vitrocerámica. Es importante una buena predisposición
a la hora de meterse en la cocina.
A la hora de comer perseguimos calorías, hidratos de carbono,
grasas, vitaminas etc. Solemos tener en cuenta dietas o formas
de comer que nos sirven, en muchas ocasiones, para castigarnos
o hacernos sentir culpables si no las seguimos bien. Podemos contar
calorías, llevar las dietas del grupo sanguíneo,
pasar test de alimentos para saber qué podemos y qué
no podemos comer y esto es bueno, pero lo más importante
de todo es tomar la energía de los alimentos y beneficiarnos
de la capacidad del cuerpo para aprovecharla correctamente. Desde
la filosofía china de los alimentos, también es
importante la temperatura de los mismos: la cantidad de Yin/frío
o Yang/calor, que los alimentos generan en nuestro cuerpo, dándole
una energía correcta para proveer a cada órgano
del cuerpo de la que le corresponde. Los cinco elementos en la
cocina ejercen una acción beneficiosa sobre el Chi personal.
- ARBOL:
sabores agrios (Ej.: aceitunas, vinagre)
-
FUEGO: sabores
amargos (Ej.: cebolla)
-
TIERRA: sabores
dulces (Ej.: choclo, frutas)
-
METAL:
sabores picantes (Ej.: ajo, mostaza)
-
AGUA: sabores
salados (Ej.: pescado salado).
Los elementos
Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua generan ciclos en todo lo
que existe. A cada elemento le pertenecen diferentes aspectos
como órganos del cuerpo, orientaciones, emociones etc.
Todo lo que se indique sobre un elemento, para una estación
del año concreta, también lo aplicaran todas las
personas que saben que pertenecen a este elemento.
Todos los
elementos están unidos en un ciclo dinámico y cada
elemento tiene su propio lugar. Se mueven en sentido de las agujas
del reloj, alimentando al siguiente de forma que la Madera alimenta
al Fuego, el Fuego alimenta a la Tierra, la Tierra alimenta al
Metal, el Metal al agua y el Agua a la Madera. Estar con la rueda
de elementos equilibrada significa estar energéticamente
bien. Si hay apetencia de un sabor concreto, como por ejemplo
el dulce, puede ser que la persona necesite Tierra y se provee
de ella a través del sabor dulce que pertenece a este elemento.
Receta
Equilibrado
de las energías yin y yang.
Ingredientes:
(Porciones: 4)
- 450 g de
hongos silvestres
- 115 g
de hongos shiitake
- 1/2 cda.
de aceite de oliva
- 250 g
de carne picada
- 3 chalotes,
en juliana
- 3 dientes
de ajo, pelados y picados
- 75 ml
de madeira, jerez seco o vino tinto (si desea agregar más
yang)
- 2 cdas.
de estragón cortado muy fino
- sal y
pimienta negra a gusto
- 225 g
de queso cremoso
- 12 planchas
de pasta de espinacas, cortadas en rectángulos de 13x7
cm, cocidas
- 1 cda.
de aceite virgen de oliva
- 4 cdas.
de queso parmesano
- 2 cdas.
de aceite o coulis de morrones
Preparación:
En una olla
grande, ponga agua a hervir con sal y una cucharada de aceite
virgen de oliva. Limpie los hongos y corte los más grandes
por la mitad. Si fuera a usar hongos secos, los cuales tienen
un sabor más intenso, déjelos remojar en agua caliente
o leche por unos 10-15 minutos. Caliente bien la sartén
y luego coloque el aceite. Caliéntelo hasta que largue
humito pero cuidando que no se queme.
Con el fuego bajo, coloque los chalotes, y el ajo. Cocínelos
por un minuto.
Agregue los hongos y cocine por unos 2-3 minutos más. Controle
que nada se pegue ni se queme. Suba el fuego, y con mucho cuidado,
agregue el jerez, madeira o vino.
Deje que se evapore. Agregue la carne picada, y deje que tome
lindo color. Revuelva bien y agregue el estragón, la sal
y la pimienta. Deje todo enfriar por unos dos minutos antes de
agregar el queso. Ponga las hojas de pasta en el agua hirviendo
por unos dos minutos. Escúrralas bien. Divida la pasta
en cuatro porciones. Para formar la lasaña, forme una pirámide
de tres capas, comenzando y terminando con una capa de pasta.
Luego, colóquele encima el parmesano y gratine en el horno
durante unos dos minutos.
Esparza cada porción con el aceite o coulis de morrones,
y termine sazonando a gusto con pimienta negra fresca molida. |