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innumerables especies de pescado a las que tenemos acceso
y las múltiples posibilidades que ofrece el pescado
en la cocina. |
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Todo
junto con sus interesantes características nutritivas,
lo convierten en un alimento obligado en la dieta de toda la familia,
y recomendable para cualquier edad.
Sabes
porque comer pescado nos hace bien?
El pescado es un alimento suave, tierno y fácil de digerir.
Estas características se las debe a sus proteínas
poco fibrosas y a su bajo contenido en colágeno, si lo
comparamos con el que contiene la carne. ¿Habías
oído alguna vez hablar del colágeno? El colágeno
es una proteína del tejido conjuntivo presente en la piel,
los tendones y los cartílagos, que aporta dureza allí
donde abunda. Dado que el pescado tiene poco colágeno,
resulta más fácil de digerir, lo que hace que sea
un alimento indicado en la dieta de cualquier persona, y en particular
en la de niños y niñas. Además, si tenemos
en cuenta la cantidad de grasa, los pescados magros son más
fáciles de digerir que los pescados grasos o azules. Tal
vez por esta razón los pescados azules producen pesadez
de estómago en los pequeños, aunque puede que se
deba a que se los comen siempre fritos o rebozados, y por tanto
con mucha más grasa.
El
pescado es un alimento con muy buena dosis de proteínas,
¡mayor en los mariscos y los pescados azules! Si creías
que el pescado tiene menos proteínas que la carne, te equivocas.
Los pescados contienen una cantidad similar de proteínas
que la carne y el huevo, y se dice que las proteínas de
estos alimentos son de alto valor biológico. Pero ¿sabes
qué significa esto? Las proteínas de alto valor
biológico son aquellas que contienen todos los aminoácidos
esenciales, sustancias que el organismo no puede fabricar y que
necesita que se las aportemos por medio de los alimentos. Las
proteínas son los nutrientes más necesarios para
que los músculos y los órganos crezcan y se desarrollen.
Y tus hijos las necesitan en su justa medida, para crecer correctamente.
El
pescado azul te sienta bien porque sabes que al comerlo tomas
una buena dosis de "grasa buena", rica en ácidos
grasos poliinsaturados, en concreto ácidos grasos omega
3. Estas sustancias son capaces de aumentar el HDL o "buen
colesterol" y reducir el LDL-c o "mal colesterol",
así como el colesterol total y los triglicéridos
sanguíneos. Por tanto, si coméis pescado estáis
previniendo enfermedades del corazón. Y por eso, comer
pescado te sienta bien a ti y a los tuyos.
Los
azules (anchoa, atún, caballa, salmón, sardina…)
presentan como mínimo un 6 por ciento de grasa, -lo normal
es que contengan entre un 8 y un 15 por ciento de grasa-, por
lo que 100 gramos contienen entre 120 y 200 calorías. ¿Sabes
como los puedes diferenciar fácilmente? Fíjate en
su cola. Los pescados azules la tienen en forma de flecha, mientras
que en los blancos el borde de la cola es recto.
De
todos modos, es importante que no te dejes guiar solamente por
el número de calorías que contienen los pescados
ya que el azul, aunque es más graso y calórico,
es imprescindible en la alimentación. ¿Sabes cuál
es la razón? En la grasa del pescado azul abundan los ácidos
grasos insaturados, cuyo aporte adecuado te ayuda a mantener la
salud de tu corazón.
Por
ello, tanto el pescado blanco como el pescado azul constituyen
una buena opción para formar parte de la dieta de toda
la familia. Y haz todos los esfuerzos posibles para que tus hijos
también consuman estos alimentos.
El
pescado es, junto a las verduras, uno de los alimentos más
problemáticos a la hora de ofrecérselo a niños
y adolescentes. Su sabor, poco atractivo para los pequeños,
el hecho de que siempre se cocine del mismo modo, o sus incómodas
espinas, hacen que se genere más de una discusión
en la mesa. Pregúntate y pregúntales cuál
puede ser la razón por la que rechazan el pescado. ¿Te
identificas con alguna de las siguientes cuestiones?
No lo quieren porque tiene espinas
Para
los más pequeños sobre todo, las espinas del pescado
son un problema, por miedo a tragárselas o a atragantarse
con ellas. La solución a este inconveniente es sencilla;
ofrécele el pescado en filetes o en lomos siempre limpios
de espinas, en lugar de en rodajas, por lo menos hasta que sean
más conscientes de lo que están comiendo. Fíjate
en la oferta de este tipo de presentaciones sin espina, ¡es
inmensa!, sobre todo en pescado congelado (merluza, halibut, lenguado,
emperador, colas de rape…), aunque estos mismos y otros
más (perca, mero, rape, atún, bonito, chicharro…)
también los puedes pedir en la pescadería para que
te los preparen de esta forma.
¿No les agrada su sabor?
Si
tu hijo es uno de los que se resiste a comer pescado por su sabor,
tal vez te sirvan las siguientes ideas para que no dejen de comerlo.
¿Has probado a macerar los pescados con limón, aceite
y hierbas aromáticas? ¿Y a acompañarlos de
salsas diversas y de guarniciones variadas? Estas son unas formas
prácticas y sencillas de cambiar el sabor del alimento.
Y cuando vayas a cocinar pescado, ten en cuenta que hervido o
a la plancha, su sabor y olor es más pronunciado, por lo
que puedes atenuar o disimular su sabor, sin ocultarlo totalmente,
de manera que tu niño lo vaya identificando y conociendo.
Si acompañas el pescado con salsas (bechamel, mayonesa,
salsa rosa, salsa verde…) o lo cocinas de diversas maneras
(horno, papillote, escabeche, rebozado, empanado…), suavizas
su sabor.
¿Te dicen que el pescado "no les llena"?
El
tipo de proteína característica de los pescados,
distinta que la de las carnes, hace que los primeros sean, en
general, más fáciles de digerir, y eso es lo que
explica que tu hijo o tu hija note el estómago "vacío"
a las pocas horas de comer pescado. Aunque esta sensación
depende también del contenido en grasa del pescado (los
azules tienen más grasa, y su digestión es más
lenta), de la forma de cocinado y de cuál sea su acompañamiento.
Si cocinas el pescado al horno o guisado y acompañado de
patatas, guisantes o arroz, como por ejemplo un jurel al horno
con cebolla y patatas panadera, le "llenará"
tanto o más que un filete con pimientos. Te animamos a
que pruebes las recetas de pescado que te sugerimos.
¿Preparas
el pescado siempre de la misma manera?
Tus
hijos quieren ver platos y alimentos diferentes, divertidos y
con color. No les atrae el típico filete de lenguado al
horno o las ruedas de merluza rebozadas, sin color y sin nada
que llame su atención. Piensa en cuáles pueden ser
las alternativas: cambia la preparación, la condimentación
y la guarnición que acompaña al pescado y cocínalo
de forma que les resulte apetecible.
Por
eso, resultará muy útil que prepares guarniciones
que alegren el plato, como unas verduritas salteadas, unos pimientos
verdes y rojos mezclados, o unas gulas y unos palitos de cangrejo.
También puedes preparar salsas, como una salsa americana
(elaborada con hortalizas, arroz y caldo de pescado) o una salsa
rosa (una simple mezcla de mayonesa y ketchup) que además
de alegrar la vista, hagan el sabor del pescado más agradable
para los niños pero sin camuflarlo del todo.
Si esto no es suficiente, puedes presentar el pescado de un modo
diferente como en originales brochetas donde lo combines con hortalizas
como tomatitos enanos, pimientos o berenjena. También puedes
asarlo al papillote. Para ello has de preparar pequeños
paquetes de pescado envuelto en papel de aluminio que introducirás
en el horno. Deja que tus hijos participen en la elaboración
de los paquetes de pescado. Es más probable que se animen
a comerlo ya que ellos mismos lo han preparado.
¿Por
qué no incluyes el pescado dentro de sus platos preferidos?
Es difícil que niños y adolescentes rechacen un
plato de pasta o arroz, por lo que has de aprovechar para ofrecerles,
por ejemplo, un plato de espaguetis con atún y gambas,
o una suculenta paella que cuente con el pescado entre sus ingredientes.
Empanadillas, croquetas, buñuelos, albóndigas, pizzas,
flanes de pescado, lasaña o canelones, en tortilla, en
ensalada, con salsas diversas, con patatas, acompañado
de verduras, frito, a la plancha, al horno, a la parrilla, relleno…
Con una pizca de ingenio, un pescado se puede convertir en un
plato muy apetitoso. ¡Ánimo!
Todas
estas ideas pueden resultar útiles para que tus hijos se
vayan acostumbrando al sabor y a la textura del pescado. Una vez
que hayas conseguido esto, es importante que también consuman
pescado como tal, es decir, sin formar parte de otros platos.
En este caso no has de olvidar acompañar al pescado con
una guarnición preferiblemente vegetal, así como
elegir las piezas que menos espinas tengan, como filetes sin espinas
o lomos en vez de rodajas. |