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los días de calor es preciso cuidar la piel y
mantenerla en las mejores condiciones. |
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En
esto, la alimentación juega un papel esencial ya que nutrientes
como vitaminas, minerales y antioxidantes son indispensables para
cuidar la piel durante el verano.
La
piel se renueva constantemente y ello requiere una ingesta adecuada
de nutrientes. Si a la deficiencia de alguno de ellos se suma
una exposición prolongada al sol durante las horas y los
días que más calienta, aparecen alteraciones diversas
en la piel que se detectan a simple vista -arrugas, falta de brillo,
sequedad-.
En
definitiva, todo ello provoca un envejecimiento prematuro de la
piel. En cambio, una alimentación que asegure el aporte
correcto de los nutrientes que más influyen en la renovación,
la hidratación y la nutrición de la piel, contribuye
a mantenerla en perfecto estado y a mantener la frescura del cutis.
No obstante, el verdadero efecto protector que impide las quemaduras
solares y reduce el riesgo de melanoma es utilizar adecuadamente
cremas de protección solar, y evitar la exposición
exagerada al sol, sobre todo en las horas de mayor riesgo, alrededor
del mediodía.
Los
mismos rayos intervienen en la producción de vitamina D.
Los adultos consiguen la dosis necesaria de esta vitamina con
una exposición al sol de entre 20 y 30 minutos diarios.
La exposición mesurada al sol también juega un papel
fundamental en el mantenimiento de los huesos y dientes sanos.
Interviene
en el proceso que favorece la fijación del calcio, aumenta
la absorción intestinal del fósforo, y también
participa en la regulación del calcio en sangre. Sin embargo,
más allá de las bondades terapéuticas las
exposiciones deben ser controladas además de ayudar a la
piel con el consumo de retinol o betacaroteno que intervienen
en el mantenimiento de piel, ojos, huesos y dientes.
El
retinol se encuentra en alimentos de origen animal: huevos, queso,
manteca. El betacaroteno en frutas y verduras de colores intensos:
tomate, zanahorias, espinacas o el perejil. La carencia de ambas
produce síntomas como la pérdida de visión
nocturna y escamación de la piel producida por la sequedad
de las células de la piel. La Riboflavina absorbe la energía
de los alimentos y activa la vitamina B6 encargada de obtener
esa energía. Fortalece cabello, piel y uñas. Se
encuentra en la leche, el yogur, el pollo, el pescado, los cereales,
el huevo o la levadura de cerveza. Su ausencia produce que se
resequen o agrieten los labios y la piel o se inflamen los ojos.
La
exposición al sol es un hábito saludable pero está
reñida con el abuso que muchas personas realizan durante
el verano. El culto al cuerpo, el ansia por lucir un bronceado
rápido y permanente lleva a muchos a tomar el sol sin medida
ni cuidados básicos.
Sustancias
antioxidantes
Los
expertos aseguran que seguir una dieta variada y equilibrada es
la mejor manera de obtener la cantidad adecuada de antioxidantes.
El organismo produce por sí mismo una serie de sustancias
antioxidantes y a través de los alimentos se obtienen otras
como las vitaminas A, E y C, minerales como el selenio y el zinc
y polifenoles. Todas ellas van a impedir el efecto nocivo y oxidante
de los rayos UVA del sol en contacto directo con la piel, por
lo que actúan como factor protector en el sentido de que
ayudan a mejorar el aspecto de la piel, a que ésta esté
fresca, tersa y bien nutrida.
Los
antioxidantes se encuentran principalmente en alimentos vegetales,
y el verano es una de las mejores épocas para disfrutar
del sabor de numerosas variedades de frutas y hortalizas como
zanahoria, tomate, pimientos, espinacas, albaricoques, melocotones,
cerezas y melón. Además, las grasas insaturadas
también son imprescindibles para mantener una piel bien
estructurada. Para ello podemos aliñar los platos con un
buen chorro de aceite de oliva virgen, o añadir a las ensaladas
trozos de aguacate, o llevarnos a la playa o a la piscina un puñado
de frutos secos como aperitivo.
Menú
rico en vitamina A y E
Menú
adecuado para cualquier día de verano. Si se va a la playa
o a la piscina, habrá que pensar en llevar los alimentos
y las bebidas en cámaras refrigeradas con hielos y mantenerlos
en un lugar fresco.
Desayuno:
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Vaso de leche con muesli tres cereales con manzana y nuez
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Galletas integrales.
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Batido de frutas
Media mañana:
-
Yogur y una tostada de jamón serrano con aceite de
oliva.
Comida:
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Batido frío de tomate, pepino y limón
-
Ensalada de judías verdes y gambas con vinagreta de
tomate
-
Brocheta de carne y pimientos
-
Pan integral y melón.
Merienda:
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Un puñado de frutos secos. Agua.
Cena:
-
Ensalada de zanahoria con vinagreta templada de pasas
-
Tortilla campesina
-
Pan integral y macedonia de frutas con yogur
Incluir
en el menú zumos naturales, batidos, cremas o infusiones
frías, además de agua, es una manera refrescante
de tomar suficientes líquidos.
En
definitiva, llevando a cabo una dieta que asegure el aporte correcto
de todos los nutrientes básicos para la piel, ésta
se puede mantener en perfecto estado de salud. Además de
cuidar la alimentación, especialmente durante los meses
de verano, es necesario tomar una serie de precauciones durante
la exposición al sol para prevenir el cáncer de
piel. |