Warning: embed_me.html could not be embedded. Guia de Alimentación para Embarazadas - Parte 2
-
_
-
-
_
-
-
_
-
-
_
-
_

   

 

Guia de Alimentación para Embarazadas - Parte 2

.
1
Subtítulos
Tabla de Alimentos Recomendados y no Recomendados
Alimentación de la Mujer Previa al Embarazo
Pautas para Alimentarse Bien
Recomendaciones generales de la dieta
Déficits Nutritivos
La investigación en materia de dietética y nutrición ha demostrado la considerable influencia positiva que tiene una alimentación equilibrada sobre el curso del embarazo.

El Menú Durante el Embarazo

Desayuno

Arepa 1 unidad
Queso blanco 1 rebanada
Mantequilla 1 cucharada
Jugo de naranja 1 vaso
Café con leche 1 taza

Merienda Matutina
Leche 1 vaso
Galletas 2 unidades

Almuerzo

Sopa de verduras 1 taza
Pollo 90 grs
Arroz blanco 1 taza
Ensalada de zanahorias 1 taza
Jugo de lechosa 1 vaso
Pan 1 rebanada

Merienda Vespertina
Leche 1 vaso
Galletas de soda 1 paquete

Cena

Pescado 90 gramos
Puré de papas 1 taza
Ensalada de tomate y cebolla 1 taza
Jugo de naranjas 1 vaso
Jugo de patilla 1 vaso
Pan 1 rebanada

Merienda Nocturna
Leche 1 vaso

El Menú Durante la Lactancia

Desayuno

Cereal con leche 1 taza
Huevos 1 unidad
Pan 2 rebanadas
Jugo de naranja 1 vaso

Merienda Matutina
Leche 1 taza

Almuerzo

Sopa de verduras 1 taza
Bisteck 90 gramos
Papas al vapor 2 unidades
Ensalada verde 1 taza
Piña 1 rebanada
Leche 1 vaso
Pan 1 rebanada

Merienda Vespertina
Jugo de Parchita 1 vaso

Cena

Pollo 90 gramos
Arroz blanco 1 taza
Ensalada de vainitas y zanahorias 1 taza
Leche 1 vaso

Merienda Nocturna
Leche 1 vaso

Tabla de Alimentos Recomendados y no Recomendados

Recomendamos
Consumo Moderado
No Recomendamos
Grasas
Todas las grasas deberían limitarse
Aceites y margarinas etiquetados como "ricos en poliinsaturados". Aceite de girasol, de maíz, de soya.
Patés bajos en grasas.
Yema de huevos, mantecas, grasas que se desprenden de la carne al ser cocinada, tocino, cebo, aceite de coco, margarinas que no son "ricas en poliinsaturados", cocidos en aceite de origen desconocido, grasas y aceites hidrogenados(coco).
Carne
Pollo, pavo, ternera.
Carne magra roja, jamón, cordero, picadillo con carne magra, hígado, hamburguesa de buena calidad, riñones.
Grasa visible de la carne (inclusive el chicharrón), pecho de cordero, panza de cochino, tocineta en rebanadas, paté, salchichas, huevos, embutidos, tortas, jamón, cochino, pastel de carne. Piel de aves, chorizos.
Lacteos
Leche descremada, quesos magros, como por ejemplo: queso cottage, queso cremoso de leche descremada, queso ricotta, clara de huevo, yogur descremado, queso blanco.
Leche semi descremada, quesos semi grasos, por ejemplo: Edam, Gouda, Camembert, Brie, requesones, quesos industrializados. Parmesano, en pequeña cantidad. Queso con 50% de grasa. 1 a 3 huevos por semana.
Crema de leche, leche condensada o evaporada, cremas artificiales. Quesos con grasa integral (amarillo o cremoso), leche entera, quesos cremosos y yogur integral.
Pescados
Todas las carnes blancas por ejemplo: bacalao, lenguado.
Pescados grasosos.
Pescado frito en aceite apropiado. Mariscos.
Huevos de Pescado
Frutas Vegetales
Todos los vegetales frescos o congelados. Guisantes, maíz tierno, todos los tipos de frijoles secos, vainas, lentejas, brotes de frijol. Batatas cocidas o asadas con concha. Frutas frescas,enlatadas no endulzadas.
Papas fritas (tipo chips) y asadas, preparadas en grasas poliinsaturadas adecuadas. Aguacate. Almendras, Castañas, Nueces, Avellanas.
Papas fritas tipo chips y asadas, preparadas en aceites o grasas inapropiadas. Pasapalos salados. Papas crujientes.
Coco.
Alimentos a Base de Cereales
Harina integral, panes integrales, cereales integrales, harina o papilla de avena, de maíz, maíz dulce, arroz y pasta integral, tostadas, pan de avena.
Harina blanca, pan blanco, cereales azucarados en hojuelas, musli, arroz blanco, macarrones, galletas ligeramente endulzadas.
Panes especiales como: panes de queso, brioches, croissants, pastas preparadas.
Alimentos Preparados
Pudines y derivados de bajas calorías; ejemplo: gelatina, helados, pudines preparados con leche descremada, yogures bajos en grasas y salsas bajas en grasas.
Pasteles, pastas, pudines, bizcochos y salsas preparados con margarinas o aceites adecuados. Meriendas caseras preparadas con poliinsaturados (aceites vegetales, extracto de coco)
Pasteles, pastas, pudines, bizcochos, preparados con grasas saturadas, pastelillos y pudines preparados con manteca animal. Salsas a base de mantecas y cremas. Pasapalos ritos, helados de leche y crema de leche.
Bebidas
Té, café, agua mineral, bebidas de la línea de productos dietéticos, jugos de frutas no endulzados. Caldo de sopa, sopa de vegetales casera. Cerveza de bajo contenido alcohólico.
Ocasionalmente: refrescos endulzados, bebidas a base de malta o chocolate de bajas calorías. Sopa de sobre semilistas, sopas de carne, alcohol.
Café irlandés. Bebidas a base de malta, preparadas con grasa integral, bebidas a base de chocolate. Sopas cremosas.
Conservas, Pates y Dulces
Encurtidos puros.Endulcorante sin azúcar, ejemplo: sacarina o aspartame.
Pepinillos, dulce y salsa chutney, jaleas, mermeladas, miel, siropes, melazas, mazapán, mantequilla de maní y cuajada. Dulces cocinados, caramelos, caramelos de menta, azúcar, sorbitol, glucosa, fructosa.
Rellenos y coberturas de chocolate, tortas, panes y empanadas de carne preparadas con grasas animales. Caramelos tipo toffee, coberturas de helados, caramelos de azúcar, barras de chocolate y coco en trozos.
Miscelaneas de Vegetales
Hierbas, especies, mostaza, pimienta, vinagre. Salsas de bajas calorías; ejemplo: limón o yogurt de bajas calorías.
Pasta con carne y pescado. Salsas cremosas de bajas calorías para ensaladas o mayonesa de bajas calorías, salsas embotelladas. Salsa francesa, de soya.
Salsa cremosa común, para ensaladas, mayonesa, a base de crema de leche o de quesos cremosos.

Alimentación de la Mujer Previa al Embarazo

La nutrición previa al embarazo es importante para mejorar la fertilidad y evitar malformaciones, pero además la mujer que tiene una carencia antes de la gestación es difícil que la supere una vez ha quedado embarazada. Es probable que el problema se mantenga o agrave, lo que puede perjudicar el curso y el resultado del embarazo.

En poblaciones desarrolladas, la anorexia y el control extremo del peso corporal, así como el padecimiento de obesidad y el excesivo consumo de tabaco, cafeína y alcohol, pueden condicionar una disminución de la fertilidad. Por otra parte, las deficiencias en ácido fólico, vitamina A, C, D, E, B1, zinc, selenio, yodo, calcio y hierro han sido señaladas como las responsables de algunos casos de infertilidad, que se solucionaron al corregir la carencia.

Pero todas las mujeres en edad de tener hijos pueden tomar medidas para aumentar sus probabilidades de tener un bebé sano, aún antes de concebir. Algunas de estas precauciones serían someterse a una visita médica antes de quedar embarazada, adoptar un estilo de vida sano y cuidar la alimentación.

Y es que el mejor momento para comenzar a seguir una dieta saludable es antes de quedar embarazada. El primer paso para alimentarse debidamente consiste en prestar atención a los alimentos que constituyen su dieta diaria e introducir aquellos cuyas necesidades van a estar aumentadas durante los meses que dura la gestación con el fin de aumentar las reservas corporales.

Pautas para Alimentarse Bien

El embarazo es una etapa delicada desde el punto de vista nutricional, ya que las necesidades de nutrientes son elevadas y difíciles de cubrir y, por otra parte, los efectos de los desequilibrios pueden tener repercusiones más graves que en otras etapas de la vida y afectar, no sólo a la madre, sino también a su descendiente.
No conviene llevar a cabo dietas restrictivas o limitantes que no satisfagan los requerimientos nutritivos básicos. De igual modo, se deben evitar las situaciones de ayuno, tanto el ayuno temporal como las dietas exentas de hidratos de carbono, ya que pueden provocar situaciones que son perjudiciales para el feto.

Recomendaciones generales de la dieta

  • Tenga en cuenta que "comer bien" no significa ni comer mucho ni comer basándose en alimentos caros.
  • Todos los alimentos tienen un lugar en la dieta: varíe al máximo la alimentación, incluyendo todos los grupos básicos de alimentos y dentro de cada uno de ellos, alimentos de distintos tipos (fruta, verdura, etc.)
  • Seleccione los alimentos en función de su calidad y no de la cantidad, por el mayor aumento de las necesidades de proteínas, de ciertas vitaminas y minerales, en comparación con las energéticas, sobre todo en el primer trimestre.
  • Fraccione la alimentación en varias tomas (entre 4 y 6) a lo largo del día, con el fin de reducir las posibles molestias digestivas, conseguir un mejor control de la glucemia y no desequilibrar su dieta.
  • Coma despacio, masticando bien los alimentos, en ambiente relajado, tranquilo, evitando distracciones (TV, radio, etc.) y ordenadamente: comience por el primer plato, después el segundo y por último el postre.
  • Vigile el consumo de fruta. Además de vitaminas contiene azúcares sencillos que pueden favorecer el aumento de peso. No más de 4 al día.
  • Evite el consumo de alcohol. Disminuye el aprovechamiento de ciertos nutrientes (proteínas, hierro, vitaminas del grupo B, calcio...), aporta calorías vacías y su abuso puede provocar malformaciones en el feto.
  • Beba abundante líquido a lo largo del día, preferentemente fuera de las comidas para evitar molestias estomacales.
    En el caso de mujeres que sigan pautas alimentarias alejadas del equilibrio anteriormente propuesto (dieta vegetariana, macrobiótica…) será conveniente el asesoramiento con profesionales sanitarios expertos en temas de alimentación (dietistas - nutricionistas), para revisar con meticulosidad el consumo habitual de alimentos y ver la manera de combinar los distintos alimentos con el fin de reducir el riesgo de déficits nutritivos.

Déficits Nutritivos

Es prácticamente imposible obtener, sólo a través de la alimentación, las cantidades necesarias de ciertos nutrientes aumentadas en el embarazo, tales como hierro, ácido fólico y calcio, principalmente. No obstante, es fundamental consultar con el médico antes de tomar cualquier vitamina, mineral o hierba, ya que éstas podrían ser perjudiciales.

Ácido fólico. La suplementación de esta vitamina es especialmente necesaria en mujeres que ya han tenido embarazos anteriores o que han tomado recientemente anticonceptivos orales. Su deficiencia está ligada a retraso en el crecimiento, anemia megaloblástica (disminución del número de glóbulos rojos en sangre) y el desarrollo de defectos del tubo neural como espina bífida.

Es difícil obtener tan sólo de su dieta todo el ácido fólico que necesita, de modo que se recomienda tomar un suplemento que contenga la dosis debida de esta vitamina.

Calcio y fósforo. La unión de calcio y fósforo (fosfato cálcico) formará los huesos del feto y posteriormente los dientes del recién nacido. El calcio es importante para evitar descalcificaciones de la madre (pérdida del mineral en huesos y dientes). Las mujeres embarazadas con intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche) o alergia a la caseina (proteína de la leche) que no tomen las raciones suficientes de lácteos, deben complementar su dieta con otros alimentos ricos en calcio.

Los derivados de soja enriquecidos (batido de soja, tofu...), pescados de los que se come la espina (sardinas en lata, boquerones…), son alimentos ricos en este mineral y también los frutos secos y sus extractos (leche de almendras), aunque la absorción de calcio de estos últimos no es tan efectiva. Si el médico lo cree necesario recomendará una suplementación en este mineral.

Hierro. Es un mineral cuyas necesidades aumentan debido al mayor volumen de sangre, a la síntesis de tejidos fetales y placentarios y a la formación en el feto de reservas de hierro que serán utilizadas en la lactancia.

Las mujeres que no disponen de unas reservas de hierro importantes antes del inicio de la gestación tendrán que recurrir a su suplementación para evitar problemas relacionados con la anemia ferropénica; siempre bajo indicación médica. Su déficit se asocia a anemia ferropénica en el bebé durante la infancia y después del parto en la madre.

Yodo. Los requerimientos de yodo no están especialmente elevados con respecto a la mujer no embarazada, sin embargo, es imprescindible para el correcto funcionamiento de las hormonas tiroideas que intervienen en el crecimiento del feto, el desarrollo de su cerebro y en la regulación de otras funciones metabólicas como el mantenimiento de la temperatura corporal.

Por tanto, el déficit de yodo conduce a un daño fetal de tal magnitud que el neonato presentará minusvalía física e intelectual. Este mineral se encuentra en pescados y mariscos y en vegetales según el tipo de suelo, el uso de ciertos fertilizantes y el procesado de los alimentos. Los suelos de algunas zonas de Granada (Las Alpujarras), León, Extremadura y Navarra (Baztán, Roncal) son pobres en yodo y por tanto también sus aguas y sus alimentos.

En caso necesario de aumentar la dosis, generalmente basta con emplear sal yodada en la cocina en lugar de sal común, un cambio comercialmente asequible, pero lo ha de valorar siempre el médico.

 

 

 

Warning: embed_me.html could not be embedded.

-