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| Los
alimentos deben tener, supuestamente, varios beneficios
como proporcionarnos vitalidad, una energía estable,
una mente clara y equilibrio en la emoción. |
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No
obstante, esa no es la realidad que se muestra muchas veces. Constantemente
los alimentos y bebidas que consumimos no sólo nos dejan
sin vitalidad, sino que también nos producen fatiga y nos
pueden entorpecer mentalmente.
Además,
los alimentos pueden una de las principales causas por la que
nos enfermamos asiduamente.
Estas puedes integrarlas a tu alimentación, pero especialmente
a tu estilo de vida para mejorarlo.
Debes
tratar de integrar los siguientes alimentos en alguna de tus comidas:
-
Diez almendras naturales sin sal.
-
Una porción de fruta cítrica, más una
o dos piezas más de fruta, siempre fresca, no enlatada.
-
Tres tazas de verdura verde de hoja o de otras verduras consumidas
en su forma natural (lechuga romana, espinaca, acelga, hojas
de apio, jitomate, etc.). Además de dos tazas más
de verdura cocida, de preferencia al vapor, al microondas
o al horno, evitando freír las verduras o agregar grasa.
-
Una taza de yogur natural desgrasado o de yogur de soya o
de queso tipo requesón, de preferencia elaborado con
leche descremada, además de un vaso de leche desgrasada
o de leche de soya.
-
Un total de tres onzas de pescado blanco o pechuga de pollo
o 3/4 de taza de algún tipo de frijol.
-
De dos a tres tortillas de maíz o rebanadas de pan
100% integral, evitando pan elaborado con harina refinada
o pan dulce o cualquier tipo de producto elaborado con harina
refinada y manteca vegetal.
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De 1/2 taza a 3/4 de taza de arroz integral o de pasta integral;
además, es bueno incluir una cucharada sopera de germen
de trigo natural o tostado.
-
De seis a 10 vasos grandes de agua
Hay
que tomar en cuenta que existen factores externos de la alimentación
que también pueden empeorar nuestro estilo de vida, como
es el estrés, ya que no permite un equilibrio físico,
mental y emocional.
Los
alimentos como fuente de energía y nutrientes
Los alimentos son sustancias naturales o transformadas que contienen
uno o, más a menudo, varios nutrientes. Los seres humanos
los ingieren para saciar el hambre o por otros motivos. Pueden
ser de origen vegetal o animal, líquidos o sólidos.
Cuando
se ingieren, los alimentos progresan por el tubo digestivo donde,
mediante el proceso físico-químico de la digestión,
irán cediendo sus nutrientes, para que sean a continuación
absorbidos.
La búsqueda y obtención de alimentos es un proceso
fundamental para la supervivencia y por ello el hombre ha debido
adaptarse a su medio, o luchar contra él, para asegurar
su sustento. Así fue sucesivamente, recolector de frutos
y cazador, convirtiéndose más tarde en pastor y
agricultor.
Clasificación
de los alimentos
Este proceso es bastante subjetivo y arbitrario, de manera que
existen varias clasificaciones dependiendo de los países
e incluso dependiendo de los autores. Por ejemplo, pueden agruparse
según su origen:
Vegetal
- Cereales
-
Azúcares
-
Verduras y Hortalizas
-
Frutas
-
Leguminosas
-
Aceites y grasas
Animal - Leche y derivados lácteos
-
Huevos
- Carne
y derivados
-
Pescados, moluscos y crustáceos
-
Grasas
Es
sumamente útil estudiar los alimentos por grupos o subgrupos;
ello ayuda a entender su composición y facilita la confección
de una dieta equilibrada.
A continuación figura la descripción de cada uno
de estos grupos así como su composición en energía
y en los nutrientes cuyo aporte tiene un papel significativo en
nuestra dieta. Esta composición aparece expresada por 100
g de porción comestible del alimento.
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Cereales
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Lácteos
-
Aceites y Grasas
-
Frutas y Hortalizas
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Frutos Secos
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Huevos
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Leguminosas
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Carnes
-
Pescados
-
Azúcares
-
Bebidas
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Conseguir
una dieta energética
Buscar
energía en la comida es algo natural e instintivo y sobre
todo cuando decae el ánimo, muchas personas tienden a comer
más sin buen resultado, ya que la dieta que consumen no
les aporta los nutrientes que el organismo necesita.
Otras
personas en cambio, disminuyen la cantidad de alimentos y no se
sienten con fuerzas ni tan siquiera para comer, con la consecuencia
de que el bajo tono vital se agudiza mucho más.
Los
alimentos de la dieta energética, aportan los nutrientes
necesarios para obtener la energía y así gozar de
un buen estado anímico. Los alimentos ricos en hidratos
de carbono complejos, proteínas, vitaminas del grupo B,
vitamina C y algunos minerales como el hierro, el fósforo,
calcio o zinc ayudan a levantar el estado anímico.
Un
aminoácido componente de las proteínas, el triptófano,
es el precursor de la serotonina, un importante neurotransmisor
y neuromodulador que actúa sobre los procesos emocionales
del organismo y además como regulador del sueño.
Algunos de estos alimentos son: la leche, el salmón, el
caviar, los huevos, los frutos secos, la soja, etc.
Si
quieres levantar un poco más el animo, nada mejor que te
apliques una dieta energética que favorecerá tu
estado anímico y ayudará a tu organismo a estar
más saludable. |