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utilizamos habitualmente botellas de plástico
para rellenarlas de agua o de cualquier otro líquido.
Y es que es un práctico recipiente para contener
líquidos, aunque desde hace años se ha
venido comentando que reutilizar envases de plástico
puede ser perjudicial para nuestro organismo, ¿es
esto cierto? |
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Algunas botellas
de plástico están fabricadas con componentes como
el pvc u otro tipo de resinas que pueden desprenderse al ser reutilizadadas.
Normalmente en la fabricación de estas botellas para uso
alimentario se suelen respetar una serie de principios y normas
que influye a los materiales con los que se fabrica el plástico,
y que no son nocivos para la salud humana, ya que no desprenden
ningún tipo de sustancia.
Lo que sí
que es cierto que en la fabricación de muchas de las botellas
desechables se utiliza pvc o variantes que las convierte en peligrosas
para nuestra salud. Este tipo de botellas está pensado
para ser utilizadas una sola vez y no rellenarlas, ya que una
vez abiertas y roto el vacío al que se las somete cuando
se envasa el líquido en la fábrica, comienzan a
soltar sustancias que pueden ser nocivas para el organismo.
Aunque existen
otro tipo de botellas y recipientes de plástico pensados
para un uso frecuente en alimentación. Según el
Centro Nacional de salud alimentaria, este tipo de botellas no
supone un riesgo para el consumidor, ya que los materiales utilizados
en su fabricación cumplen todos los requisitos de la Unión
Europea en materia de salud. Es decir, a priori no nos producirán
ningún trastorno.
A pesar de
estar controladas en cuanto a los materiales que se utilizan para
su fabricación, debemos seguir una serie de consejos si
vamos a utilizar este tipo de botellas. Es importante que nos
las de demasiado el calor, pues se reblandece el plástico
y se pueden adulterar los componentes liberando sustancias al
líquido. Lo mismo sucede con la luz, ya que se recomienda
que estos envases no reciban demasiada. Tenemos que tener en cuenta
que hay que renovarlas cada poco tiempo, pues con el uso su desgaste
es mayor.
A pesar de
la seguridad que existe en cuanto a los materiales que se utilizan
en su fabricación, es mucho mejor utilizar recipientes
de materiales naturales como el cristal que además de mantener
el frescor de los líquidos es más higiénico
y seguro, ya que no libera ningún tipo de sustancia que
pueda ser sospechosa de contaminación. Además, este
tipo de recipientes pueden usarse las veces que queramos.
Desde luego
que reutilizar botellas de plástico puede ser una forma
de reciclar, pero tenemos que mantener un cierto cuidado y seguir
las normas para que estos envases no acaben siendo perjudiciales
para nuestro organismo.
Problemas
asociados al agua
Quizás
la combinación de diversos materiales en capas en un solo
envase puede ser una aproximación más cercana al
envase ideal. Un ejemplo interesante y no que se puede obviar,
especialmente en verano, es la migración del plástico
al agua de bebida. Hace tiempo el principal envase de elección
era el vidrio. Este material posee ventajas indudables, ya que
es impermeable a los aromas y a la humedad, pero es demasiado
frágil y caro, lo que lleva a que el agua envasada no pueda
ser transportada con facilidad y termine suponiendo un peligro
de corte o erosión para los consumidores.
El plástico
es barato y ligero, e incluso se suponía que sin ningún
riesgo para la salud. Sin embargo, es evidente que el agua de
las botellas de plástico termina adquiriendo el sabor del
material. Una de las soluciones es el de emplear materiales que
no confieran sabor, pero eso sólo enmascararía el
problema. Por ese motivo, la solución pasa por el desarrollo
de nuevos envases en los que se pueda mezclar plásticos
con algunos films metálicos y con aislantes interiores
con baja tasa de migración. No obstante, mientras llegan
esas soluciones, hay algunos consejos que hay que seguir, especialmente
en verano.
En primer
lugar, las botellas de plástico no pueden estar sometidas
a elevadas temperaturas ni a una luz excesiva. El problema radica
en que la migración es mayor cuanto mayor es la exposición
a la temperatura elevada y se potencia en presencia de la luz.
Si se tiene en cuenta que en verano se están alcanzando
temperaturas superiores a los 35ºC en muchos puntos y que,
expuestas al sol, esa temperatura puede ser superior a los 45ºC,
se entiende el peligro que puede suponer un mal almacenamiento
de estas botellas.
A todo ello
se le une el hecho de que muchas personas dejan las botellas en
el interior del coche a pleno sol, con temperaturas en estos casos
que pueden superar 50ºC o que se rellenan después
de su uso, por lo que con el envejecimiento del material esa transferencia
se acentúa aún más. Para el almacenamiento
del agua de bebida, lo más recomendable es, especialmente
durante los meses de verano, no reutilizar los envases y mantenerlos
en lugares frescos y protegidos de la luz, incluso en el frigorífico.
Plásticos:
Rentabilidad o Salud?
El bisfenol
A o BPA, que comenzó a utilizarse en los años '50
en los policarbonatos (plásticos duros); en las pinturas
epoxi, que recubren el interior de las latas y los envases tetrabrik;
y en los sellantes odontológicos. "Se han encontrado
concentraciones importantes de BPA en el medio ambiente, en cursos
de agua -señaló el doctor Luque investigador del
Conicet -. Y al calentar la mamadera o la lata, se libera mayor
cantidad de bisfenol A".
Junto con
la Tufts School of Medicine de Boston, el equipo del doctor Luque
viene investigando el tema desde 1999, específicamente
en ratas, ratones, yacarés y ahora en ovinos. "En
muy bajas dosis, este químico tiene una acción estrogénica,
es decir, imita los efectos de las hormonas femeninas", explicó.
"Los efectos ocurren en el feto, durante el desarrollo embrionario,
o en el recién nacido, porque sus órganos se están
formando -continuó-. Se produciría una lesión
a nivel de genoma: ese bebé nace con esa 'marca' y eventualmente,
ya adulto, una vez que la exposición al químico
ya terminó, pueden aparecer lesiones precancerosas de próstata
o en la glándula mamaria".
"Es una
advertencia, de cierta gravedad. Y no se podría descartar
la posibilidad de efectos similares en los humanos", observó
Mike Shelby, director del Centro de Evaluación de Riesgos
para la Reproducción Humana, quien supervisó el
estudio.
También
se sabe que las grasas y los alcoholes son sustancias donde se
alojan determinados componentes plásticos con mayor facilidad.
Particularmente, los plásticos clorados. Por eso, algunas
legislaciones nacionales prohíben el envasado de vinos
o aceites en envases plásticos (el plástico clorado
por excelencia es el polivinilcloruro, PVC, usado durante añares
en Argentina y Uruguay como recipiente para aceite; ha sido sustituido
por PET sin que nadie ser enterara por qué. El PVC migra
también a otros líquidos que en él reposen
o por él transiten; por eso tampoco son recomendables las
cañerías de agua de PVC, pero en estos lugares se
las usa como "la solución económica por excelencia"). |