En
la farmacia, todos los medicamentos que compremos tienen
alguna sustancia química, pero ahora también
están en las magdalenas o budín para la
merienda, en el jugo o zumo que te bebes tan alegremente
porque "no tiene azúcar" y en el pan...
Hoy en día
una rica sopa de verduras se puede hacer en cinco minutos, mientras
que hace cincuenta años llevaba una hora o más de
preparación. Lo mismo ocurre con esos deliciosos jugos
de frutas tan fáciles de hacer. Las sustancias tóxicas,
incluso neurotóxicas, están en nuestra "inocente"
comida diaria.
La mayor parte
de los alimentos que consumimos llegan a nosotros envasados y
elaborados o semielaborados. Pero cuando leemos la lista de ingredientes
en la etiqueta nos encontramos con palabras como Maltodextrina,
Acido glutámico, Glutamato monosodico (MSG), Proteína
hidrolizada, aspartamo, aromatizantes, conservantes, etc.
Estas
sustancias son denominadas excitotoxinas y pueden aparecer
con muchos nombres distintos, pero todas contienen básicamente
Acido glutámico llamado también glutamato, esta
sustancia es un aminoácido de las proteínas que
esta presente en las neuronas y participa del complejo funcionamiento
cerebral en el cuerpo humano.
Son sustancias
químicas que pueden causar daño al cerebro y sistema
nervioso y al hacerlo, están vinculados a enfermedades
neurodegenerativas como el Alzheimer y la enfermedad de Lou Gehrig.
¿Cómo
nos afectan?
Las grandes
dosis o un consumo prolongado de glutamato pueden ser muy nocivos
para las células cerebrales y puede llegar a provocar desde
dolores de cabeza, obesidad o fatiga crónica hasta cáncer,
esclerosis, mal de parkinson, artritis, y muchas otras enfermedades.
El glutamato
monosódico (E 621) es un potenciador del sabor de uso muy
común en restaurantes e industrias alimentarías.
Es un aditivo reconocido tanto por la Unión Europea como
por la FDA (Agencia del Medicamento).
Sin embargo, no ha podido librarse, al menos en los últimos
30 años, de polémicas periódicas que han
puesto en entredicho su inocuidad. Desde los dolores de cabeza
a enfermedades crónicas como el fibromialgia o el síndrome
de fatiga crónica que ya afectan a un porcentaje importante
de la población, donde según estudios recientes
el uso del glutamato esta relacionado.
En su estado puro tiene un sabor muy especial, tanto que fue denominado
como el quinto sabor además de dulce, salado, agrio y amargo.
Por esto y por su bajo costo es tan usado como resaltador de sabores.
Conclusión
Cada uno tiene
un cerebro para utilizar; es necesario asumir la responsabilidad
de indagar, profundizar, descubrir el engaño y el fraude
detrás de cada fachada de “producto dietético
o saludable” y en consecuencia preocuparse por lo que consume
la familia, especialmente los niños, mujeres embarazadas,
ancianos que son los más vulnerables.
Nuestro sentido
común nos sugiere consumir solo alimentos seguros, o sea
cultivados sin agrotóxicos, maduros, de la estación
y locales preferentemente. Si es posible, tener nuestra pequeña
huerta, procesarlos para guardar uno mismo, o sea, si se quiere
preparar una sopa, hacerlo como se hacía antes, -- o se
sigue haciendo en ciertos lugares- con vegetales frescos.
Quizás
deberíamos comenzar a retomar algunas costumbres antiguas,
donde los alimentos se conservaban con métodos e ingredientes
totalmente naturales como el humo, la sal, el vinagre o las propias
especias para condimentar, entre las cuales cabe destacar el tomillo
y otras plantas antimicrobianas. Lo que es importante en este
caso es que tomemos las riendas de nuestra salud. El cambio está
en nuestras manos. Es el típico caso en que podemos pasar
de ser meros espectadores, a convertirnos en factores de cambio
en beneficio de nuestra salud personal y familiar.
VIDEO INFORMATIVO:
Bibliografía
recomendada:
Excitotoxins: The Taste That Kills - Dr. Russell Blaylock