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| Te
sorprendería saber que la mayoría de las
grasas que consumes son vegetales. De hecho, el 55%
de la grasa que comemos viene de grasas y aceites del
mundo vegetal. |
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Estas grasas,
como su nombre lo dice, proviene del reino vegetal. Se puede extraer
de diversas partes de una planta como sus hojas, frutos, tallos,
semillas y flores. Esta grasa es insaturada, es decir, que tiene
menos átomos de hidrógeno que la grasa saturada.
Y a su vez se divide en:
- Grasas
monoinsaturadas. A éstas les falta un átomo
de hidrogeno y en su lugar tiene uno de carbono. Ayudan a bajar
el colesterol malo en la sangre. El máximo representante
d este tipo de grasa es el famoso aceita de oliva virgen.
- Grasas
poliinsaturadas. A éstas les faltan varios átomos
de hidrógeno, y más bien tiene varios de carbono.
Ayudan a prevenir enfermedades del corazón. Se encuentran
en el aceite de maíz, de semilla de girasol, de soja,
entre otros.
No obstante,
no hay que confundirse por el nombre “vegetal”. Si
bien puedes encontrar una variedad de aceites que efectivamente
son de origen vegetal como el aceite de coco, palma, palmito y
de otras frutas tropicales que tienen un alto contenido de grasas
saturadas, y son incluso más de cuidado que algunas grasas
animales.
¿Los
aceites y grasas vegetales son saludables?
Tendemos a
asociar la palabra vegetal con un producto saludable, así,
cuando encontramos en la leyenda de un alimento envasado “elaborado
con grasas vegetales” debemos comprender que se trata de
una definición muy amplia que engloba también a
aquellos productos como el aceite de palma, cacahuete o de coco
cuyo contenido en ácidos grasos saturados es bastante elevado.
Como sabemos,
son los productos animales (las grasas) los que contienen comúnmente
ácidos grasos saturados, éstos son utilizados por
nuestro organismo para la producción energética.
Dependiendo del tipo de ácido graso, existen mayores posibilidades
de que nos causen problemas de salud, especialmente cardiovasculares,
ya que se depositan en nuestros órganos y arterias bloqueando
el paso de la sangre.
La industria utiliza especialmente estos componentes por su resistencia
a la ranciedad y a su comportamiento en las distintas elaboraciones,
es decir, mantienen mucho mejor la integridad que los aceites
de oliva convencionales. También hay que añadir
que este tipo de grasas y aceites vegetales potencian el sabor
de los alimentos haciéndolos más sabrosos y provocándonos
saciedad, además son más baratos. Estos son motivos
de peso para que la industria alimentaria los utilice en los diversos
productos y alimentos preparados que elaboran.
Para
que estés bien
Si lo que
deseas es bajar la cantidad de grasa en tu alimentación,
debes comenzar por dejar los productos fritos como: las donas,
las papas y toda la comida chatarra en general.
Verifica
la grasa vegetal agregada en los alimentos procesados que consumas.
Las grasas
son unas sustancias nutritivas esenciales para el organismo, su
función es almacenar energía que permita al individuo
desarrollar actividades físicas o mentales y además
son una fuente de calor.
Las grasas además de hacer las comidas más apetitosas,
son necesarias para garantizar la aportación de ácidos
grasos esenciales, sin los cuales tendríamos grandes alteraciones,
y son vehículos de vitaminas que solo se disuelven en grasas
como la A, D, E, F y K.
Los ácidos
grasos se dividen según su grado de saturación.
La alimentación rica en grasas saturadas tiende a incrementar
los niveles de colesterol en sangre.
La dieta de los países mediterráneos se considera
la más idónea para la salud, por su escaso consumo
de grasas animales, y la costumbre generalizada de consumir aceite
de oliva virgen.
Las grasas
vegetales también tienen la función de ingredientes
y condimentos porque aportan a los guisos grasa, aroma, sabor
y untuosidad. Además de integrar los restantes elementos
como carnes, legumbres, pescados y verduras, para dar lugar a
diferentes tipos de elaboraciones culinarias como adobos, guisos,
fritos, y otros.
Es necesario distinguir entre aceite oliva virgen y aceite de
oliva refinado o mezcla:
El aceite de oliva virgen es el zumo de la aceituna, fruto del
olivo, sin ningún tratamiento y conservando todas sus cualidades.
El resto de
aceites de oliva proceden de aceites no comestibles, que se someten
a un proceso de refinado, que en esencia consiste en una serie
de procesos para eliminar su acidez, olor y color, y luego mediante
mezcla con esencias y otros aceites vírgenes poderlos vender
en el mercado como aceite comestible.
Por consiguiente
y dada la escasa diferencia por litro en el precio, es recomendable
el uso de aceite de oliva virgen, independientemente de la marca
y del grado de acidez (según gustos) que no debe superar
el 1 %. Ya conserva intacto su contenido vitamínico y antioxidante.
Dato
Importante:
Muchos productos
procesados de gran consumo como las patatas fritas, aperitivos,
bollería, etc. llevan un gran contenido de grasa. En el
caso de las patatas fritas hasta un tercio es grasa. Nos lo podíamos
imaginar, pero esto no es lo peor. Peor es que en su etiquetado
no se advierte el tipo de grasa vegetal que lleva. Y es bien sabido
que, desde el punto de vista de la salud, no es lo mismo un tipo
de grasa vegetal que otro. Vegetal es el aceite de oliva, pero
vegetal también es el aceite de coco o palma. El primero
cardiosaludable y los segundos son grasas saturadas que aumentan
los niveles de colesterol LDL (malo) en sangre.
Estimaciones
médicas señalan que del total del consumo de grasas
de la mayoría de las personas, un 20% son los llamados
ácidos grasos trans, los cuales son producidos artificialmente
por el calentamiento de aceites vegetales a altas temperaturas,
y tienen efectos negativos en la salud.
Una reducción del consumo de grasas trans del 2% al 4 %
del total de calorías, evitaría cerca hasta 225
mil ataques cardiacos en América Latina. |