Las hamburguesas tienen varios atributos destacados,
desde el punto de vista del consumidor, por ej., son
de alta digestibilidad, de alto valor biológico
(proteínas de origen animal de alta calidad),
de relativamente bajo costo y de alta practicidad
en la preparación y el consumo.
Adecuadamente cocidas, las hamburguesas, no representan
peligro alguno para el consumidor. Una adecuada cocción
se puede estimar por la ausencia total, al corte,
de jugo rosado (el jugo debe ser totalmente transparente
o translucido). Esta cocción elimina los microorganismos
que pueden estar contaminado el producto. A propósito,
la contaminación con bacterias en un fenómeno
superficial (pe. en trozos de carne); ahora bien,
cuando se pica o muele la carne (pe. para fabricar
las hamburguesas, chorizos o longanizas parrilleras)
la contaminación externa puede hacerse interna.
De ahí la necesidad de cocinar, cono se mencionó,
totalmente estos alimentos.
¿Que es la Escherichia coli?
Es una bacteria (organismo vivo, de tamaño
microscópico) que es habitante normal del tracto
intestinal de los animales (reservorios). La mayor
parte de las E. coli no producen enfermedad en el
organismo portador (reservorio); sin embargo, algunas
variedades como por ejemplo, la E. coli O157:H7, son
capaces de producir enfermedad aguda y fatal si los
pacientes (niños) no reciben atención
médica de urgencia. La bacteria puede producir
diarrea sanguinolenta y si el paciente no es tratado
puede derivar en una enfermedad renal muy severa denominada
Síndrome Urémico Hemolítico (SUH).
La bacteria puede contaminar, alimentos de origen
animal y vegetal, el agua (ríos, piletas, pozos,
etc.) y los elementos que pueden estar en contacto
con los alimentos. De especial cuidado son las llamadas
"granjas educativas", en donde los animales
jóvenes (especialmente terneros) pueden ser
portadores y contagiar la enfermedad a los niños
visitantes.
La
Comida rápida y las hamburguesas
NUEVA
YORK, jul (IPS) - Al obligar a sus proveedores de
carne a reducir el uso de antibióticos de uso
animal, la cadena estadounidense de restaurantes McDonald's
dio un gran paso. Pero estas sustancias continuarán
presentes en las populares hamburguesas.
McDonald's
tomó la medida luego de años de presión
por parte de organizaciones de defensa de los consumidores
y de la salud, preocupadas por las imprevisibles consecuencias
del ingreso de grandes cantidades de antibióticos
a la cadena alimentaria.
Al
mismo tiempo, el Parlamento Europeo resolvía
prohibir para 2005 la administración de antibióticos
en el pienso suministrado a animales criados para
la alimentación humana.
La
decisión de McDonald's es el mayor paso en
esa dirección dado por una gran compañía
estadounidense, pero es necesario avanzar aun más
allá, dijo a IPS Michael Khoo, de la Unión
de Científicos Preocupados.
La
política será obligatoria para los proveedores
directos de la cadena, la mayoría productores
de pollo. Pero la compañía advirtió
que para determinar la compra de carne vacuna y porcina
tomará en cuenta el uso de antibióticos
por parte de los productores.
La
medida no se refiere a los antibióticos utilizados
para la prevención de enfermedades animales,
sino a los 24 denominados "promotores del crecimiento",
que actúan en el estómago para mejorar
la digestión y que constituyen entre 13 y 17
por ciento del total empleado en el rodeo estadounidense.
"Aun
así, es un hecho muy importante", dijo
Khoo.
"No
creo que ninguna compañía hubiera tomado
una medida así sin la presión de las
organizaciones no gubernamentales. El anuncio de McDonald's
señala a la industria (alimentaria) los cambios
inminentes", agregó.
"Es
un acontecimiento extremadamente importante, en especial
porque se trata de la cadena de restaurantes más
grande del mundo", dijo el activista Michael
Kharfen, portavoz de Keep Antibiotics Working (Mantengan
los Antibióticos Funcionando, KAW), organización
con más de nueve millones de miembros.
"Esto
está reverberando en toda la industira alimentaria
y agregará presón sobre otras cadenas
(de comida rápida). Es un sector muy competitivo",
dijo Kharfen a la prensa.
Las
bacterias desarrollan resistencia a los antibióticos
cuando en el proceso de evolución logran reducir
o anular la eficacia de los medicamentos diseñados
para curar o impedir infecciones. Las bacterias que
sobreviven y se multiplican, lo cual aumenta el daño.
Setenta
por ciento de las bacterias que causan infecciones
en hospitales son resistentes a por lo menos uno de
los medicamentos más comúnmente utilizados
en los tratamientos respectivos, según la Administración
de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
Cuando
la penicilina fue producida en masa por primera vez
en los años 40, todas las cepas del estafilococo
dorado --causante de abcesos, bronquitis y neumonía--
eran vulnerables al antibiótico. Hoy, más
de 90 por ciento son resistentes a la penicilina y
a otros antibióticos que antes los mataban.
En
algunas partes del mundo, el tratamiento de la gonorrea
y de las infecciones bacterianas intestinales se limitan
ahora a un solo antibiótico de efectividad
apropiada.
"Los
antibióticos son muy fuertemente utilizados
en muchos países en desarrollo donde se los
regula con mucha elasticidad", dijo en un comunicado
la científica Becky Goldburg, de la organización
ambientalista Environmental Defense.
"Que
una empresa como McDonald's reconozca el problema
ayuda a marcar el camino hacia políticas nacionales
dirigidas a acabar con el uso inadecuado de antibióticos,
utilizados con frecuencia para compensar las condiciones
de hacinamiento en muchos grandes frigoríficos",
explicó Goldburg.
Las
nuevas normas se refieren a la carne producida para
los 30.000 restaurantes de McDonald's en 118 países.
En
los establecimientos de crianza se administran antibióticos
con frecuencia no porque los animales estén
enfermos, sino por razones de prevención o
productivas, como es el caso de los promotores del
crecimiento.
De
hecho, setenta por ciento del total de antibióticos
y medicinas conexas usadas en Estados Unidos se suministran
a cerdos, vacas y pollos sanos para prevenir enfermedades
y alentar su crecimiento, indicó la Unión
de Científicos Preocupados.
Más
de la mitad de esas sustancias son idénticas
o tan parecidas a las medicinas de uso humano que,
al alentar la evolución de los microorganismos,
su administración a animales integrados en
la cadena alimentaria dificulta el tratamiento de
enfermedades humanas.
La
resistencia también obstaculiza el desarrollo
de nuevos antibióticos.
Europa
ya está muchos pasos adelante de Estados Unidos
en la materia. Suecia y Dinamarca ya prohibieron el
uso de antibióticos utilizados para impedir
que las enfermedades reduzcan el crecimiento de los
animales.
Las
enfermedades infecciosas animales se redujeron dramáticamente
en Dinamarca como consecuencia de esa política.
"La experiencia demuestra que eliminar los antibióticos
no equivale a perder producción", indicó
Kharfen.
KAW
impulsa la aprobación de una ley que elimine
gradualmente el uso de la mayoría de los antibióticos
de uso pecuario. Por eso ha chocado con la oposición
del poderoso grupo de presión de los laboratorios
farmacéuticos.
"Es
triste, pero la industria farmacéutica tiene
un interés sustancialmente monetario. Ponen
el lucro por sobre la salud pública",
dijo Kharfen.
La
prohibición por la FDA del uso del antibiótico
para pollos Baytril, basado sobre la evidencia de
resistencia desarrollada por una bacteria responsable
de intoxicaciones graves y frecuentes, puso en octubre
de 2000 a la compañía Bayer en pie de
guerra.
Los
antibióticos fluoroquinolones, bactericidas
entre los que figuran Baytril y Cipro, han sido prohibidos
por la mayoría de las grandes cadenas de restaurantes
a sus proveedores.
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