|
|
|
| Existen
referencias que indican que desde épocas preincaicas
la planta coca ha sido utilizada para una serie de actividades
laborales, sociales, rituales religiosos y medicinales.
|
|
Sin
embargo, muy pocos saben que hace más de cien años
existió un millonario imperio europeo desarrollado con
la coca andina. Pero el auge comercial e industrial de la coca
y su internacionalización comenzó en Europa después
de 1860 en que se aisló su alcaloide cocaína, con
la cual se prepararon decenas de medicinas, cremas, bebidas infusiones,
lociones, pastas, harinas, alimentos, energizantes, pomadas y
anestésicos que hicieron aun más famosa a la descubierta
cocaína hasta que se evidenciaron reacciones tóxicas
y adictivas por su mal uso o por su uso exagerado o inadecuado,
por lo que la cocaína se retiró de los mercados
farmacéuticos.
Decenas
de productos a base de hojas de coca se vendían libremente
y una gran industria y un variado e internacional comercio fue
desarrollado por muchas personas, cuyas máximas expresiones
fueron el famoso Vino Mariani y la bebida no alcohólica
Coca Cola, que es la única sobreviviente de aquella época
de oro. A más de 100 años de esa historia que parece
cuento de hadas, sólo existe una tímida industria,
en gran parte artesanal y limitadamente moderna industrial en
Bolivia (Coincoca), Colombia (Coca Sek) y Perú, especialmente
en la línea de mates y mixturas aromáticas, emolientes,
galletas y golosinas diversas como caramelos y toffees, chocolates,
licor de coca, cremas, jabones, lociones, bebidas energizantes
harina de coca, cápsulas energizantes de coca conteniendo
harina de coca micropulverizada, multicereales reportenciados
con harina de coca, y últimamente un desarrollo de productos
fundamentalmente a base de harina de coca. A ello hay que añadir
la artesanía de joyas que utiliza hojas de coca decorativas
y la industria bibliográfica sobre la coca y sus derivados.
Lo que es evidente y debe tomarse en cuenta es que “toda
transformación de la hoja de coca rinde más ganancias
que la compra-venta de la coca” y que “nada está
perdido si se puede recuperar”.. Esto indica que cualquier
producto a base de coca podrá incrementar las ganancias
del agricultor y del industrial si ellos mismos la transforman.
Para ello necesita conocimientos científicos sobre la coca
y sus alternativas industriales. Asimismo necesita tecnología
moderna para elaborar productos de calidad, especialmente ahora
que se está promocionando y desarrollando la industria
de la Harina de Coca.
Origen
de la Harina de Coca
Si
bien la planta coca es más conocida por sus hojas, usadas
para el tradicional chacchado e infusiones y para los modernos
mates de coca en que se muelen las hojas y se ponen en infusión,
últimamente se está desarrollando la industria de
la planta coca a base de la molienda de sus hojas.
La
harina, o polvo, de coca, es un derivado de la molienda de las
hojas o de otras partes de la planta coca. Si bien no existen
muchas referencias históricas sobre el preparado ni uso
de la harina de coca, con las hojas de coca se pueden desarrollar
productos que contengan cocaína (coca natural cocainizada)
y otros sin cocaína (descocainizados o desalcaloinizados).
El primer grupo servirá para la industria y el comercio
nacional en Bolivia, Colombia y Perú, y países que
no se han adherido a la Convención Unica de 1961 (como
Sud Africa que últimamente ha importado mate de coca de
ENACO), sin restricciones, salvo para la extracción de
cocaína (alcaloide) para preparados con cocaína
(base, crack, clorhidrato o sulfatos de cocaína), los que
deberán estar regulados y prohibidos para uso industrial
y comercial, salvo aplicaciones médicas y de investigación
especificas. Decenas de productos cocainizados para uso exclusivo
oral y dérmico pueden entrar rápidamente al mercado
nacional. Para diseñar una industria adecuada a base de
coca es necesario conocer bien la composición química
de la coca de la región que se usará y eso incluye
conocer los nutrientes, aceites y el porcentaje de alcaloides,
especialmente la cocaína, que contiene. Sabemos que las
cocas que contienen más cocaína son de las del Cuzco
y Huánuco en el Perú y Chapare y Yungas en Bolivia
(Erythroxylum coca con 0.6% a 1% de cocaína) y las que
contienen porcentajes más bajos son las de Trujillo en
el norte peruano y Cauca en Colombia (Erythroxylum novogranatense,
con menos de 0.6% de cocaína.. No tenemos datos químicos
sobre estudios de la coca tipo Ipadú que crece en los límites
de Brasil, Colombia y Perú, que es una variante amazónica
de Erythroxylum coca.
La Harina o Polvo de Coca: Definición
Entre los productos a base de coca, se puede preparar harina o
polvo de coca. La más conocida y preparada es la harina
de coca de las hojas, pero también se puede preparar harina
de coca de los productos residuales, que pueden servir para alimentación
animal e inclusive humana cuando se necesite administrar mucha
fibra. De acuerdo al diccionario Larousse (1995), la palabra Harina
deriva del latín femenino farina, que se define como “semilla
reducida a polvo” (harina de maíz, de trigo, de mandioca).
El diccionario Rances (Sopena 1882), la define como: “Polvo
resultante de moler granos, semillas, legumbres, etc.” Hay
que diferenciarlo de otras moliendas en que los granos o semillas
no son reducidas a polvo, como en el caso de las hojas de coca
molidas que se envasan en las bolsitas de mate de coca. Por lo
tanto, la Harina de Coca es el polvo resultante de la molienda
de las hojas de coca, especialmente en un molino de bolas, a temperatura
ambiente ligeramente elevada por el proceso mecánico de
la molienda y que da como resultado una sustancia de consistencia
polvorienta (hojas de coca micropulverizadas), integral (con todos
los elementos químicos y nutrientes de la hoja de coca
natural), de acuerdo a lo informado por la Dra. Silveria Dongo,
Química de ENACO.
Análisis
de la Harina de Coca
En la actualidad se está promocionando el uso masivo de
la harina de coca. Algunas de las harinas de coca que se producen
artesanalmente presentan consistencia muy irregular tanto en el
tamaño del molido (heterogéneo), como en la cantidad
de residuos (fibras), lo que limita sus aplicaciones y pueden
bajar la calidad del producto final. Desgraciadamente la mayoría
de esos productos alimenticios, entre los que se puede encontrar
hasta panetones de coca, no cuentan con licencia de Digesa ni
del Ministerio de Industria, lo que hace imposible garantizar
su calidad
La
harina de coca preparada y expendida por ENACO SA, ha sido analizada
en laboratorios de química y el promedio de sus especificaciones
técnicas es el siguiente:
“Polvo
de hoja de coca, áspero al tacto, de color verde con aroma
y sabor propio a hoja de coca, humedad entre 8 y 12%, límite
máximo de alcaloides de 1.2 g% (70-80% de cocaína),
cenizas 8.5%, acidez 1.46 g/100, subproducto obtenido de la molienda
de hoja de coca empleada para filtrantes. Vida útil de
ionizado de 2 años en condiciones de almacenamiento adecuadas,
frescas y secas. Se puede envasar en bolsas de polietileno a granel,
o bolsas de aluminio bilaminado”. Asimismo, muestras de
harina de coca sometidas a análisis microbiológicos
y fisicoquímicos, indicaron ausencia de salmonellas y los
otros elementos (mohos, bacilos, levaduras, enterobacterias),
estuvieron dentro de los rangos permisibles.
Principios
Farmacológicos de la Harina de Coca
Los efectos farmacológicos del uso de la Harina de Coca
por vía oral sigue los principios de la farmacología
de la cocaína oral. Los efectos de la cocaína oral
(y por vía dérmica), son muy diferentes a los efectos
por las vías nasal, pulmonar o intravenosa. Su uso intramuscular
es raro. Por vía oral, como la consumen los chacchadores
y los bebedores de infusiones, incluyendo los mates, la cocaína
se absorbe muy lentamente por el intestino y se destruye muy rápidamente
al entrar a la sangre y en el hígado, por lo que nunca
alcanza velocidades violentas de ingreso ni concentraciones lo
suficientemente altas como para excitar al consumidor. La cocaína
por vía oral “estimula” pero no excita, algo
similar a lo que ocurre con el café. Por vía dérmica
la cocaína anestesia, pero no estimula ni excita. Por vía
nasal, pulmonar o endovenosa, la cocaína se absorbe muy
rápidamente y alcanza niveles altos en poco tiempo, llevando
a la excitación del sistema nervioso y otros órganos,
desarrollando trastornos de conducta y distrés. Por esas
evidencias y diferencias farmacológicas los usuarios de
cocaína oral no presentan trastornos significativos de
la presión, pulso, respiración, clínicas,
hematológicas, ni conducta adictiva patológica y
más bien dan respuestas favorables para compensar el estrés.
Múltiples estudios han demostrado estas afirmaciones, como
los trabajos de Siegel y colbs. (Cocaine in Herbal Teal, 1986),
Rush y colbs (Acute physiological and behavioral effects of oral
cocaine in humans, 1999), y Walsh y colbs.(modulation of cocaine
intravenous effects by chronic oral cocaine in humans,2000), este
último con clorhidrato de cocaína por vía
oral. Entre los estudiosos peruanos mencionaremos a T. Moreno
y Maíz, C. Monge, H. Unánue, F. Cabieses, R. Ramos-Aliaga,
C. Collazos y colbs., L. López, T. Llosa y L.M. Llosa.
Valor
Nutritivo de la Harina de Coca
Uno de los argumentos más alegados en la defensa del uso
de la coca es su valor nutritivo. Varios estudios lo han confirmado,
entre los que sobresalen los de Collazos, Urquieta y Alvistur
(Lima, 1965), Duke, Aulik y Plowman (Bolivia, 1975), Carter y
Mamani (Bolivia, 1978), Marina Escobar (Cusco, 1993), Cáceres,
Hurtado y Pinares (Cusco, 1993), y Serrano (1993), en el Cusco,
quiénes analizaron los componentes y las cantidades de
nutrientes que poseen las hojas y desarrollaron productos alimenticios
experimentales como los elaborados por Rosa Urrunaga y Marina
Escobar (1994) en el Cusco. Las hojas de coca integrales contienen
todos sus componentes naturales: hidratos de carbono, proteínas,
caroteno, tiamina, riboflavina, vitamina C, niacina, calcio, fósforo,
hierro, sodio, potasio y alcaloides naturales entre los que se
encuentra la cocaína. De la planta se pueden obtener aceites
saborizantes para caramelos y perfumes, entre otras aplicaciones.
Sin
embargo en la práctica la industria alimenticia es la que
menos ha utilizado estos potenciales, siendo muy curioso que no
exista ninguna “comida” típica a base de coca
que se venda en los restaurantes, como existen comidas típicas
en cada región (papa a la huancaína, rocoto relleno,
causa limeña, empanadas salteñas en Bolivia o caldudas
en Chile, etc), ni jugos o concentrados similares a la chicha
morada o de jora. Se venden galletas, tamales, bizcochos, pero
en forma muy limitada y con muy baja demanda.
La
idea y la práctica general es que la coca no se come sino
se chaccha y se bebe. Es necesario averiguar el por qué
no se desarrolló una industria alimenticia a base de coca
durante el Imperio Incaico ni en la época republicana,
no sólo humana sino tampoco animal. En algunas zonas amazónicas
limítrofes se come amasado de coca tostada que se prepara
en ollas de cerámica y se ingiere en ceremonias. Se requiere
realizar estudios sociológicos modernos.
Absorción
de los Nutrientes de la Harina de Coca
Mucho se está hablando sobre los valores nutritivos de
las Hojas de coca (naturales, molidas, en harina o infusiones).
Algunos autores han referido que los elementos nutritivos de la
coca no son asimilables. Sin embargo estudios más modernos
han dejado sin lugar a dudas que las cantidades altamente significativas
de nutrientes de la coca se absorben adecuadamente, inclusive
algunas como la tiamina, al 100% , como lo demostró el
estudio Collazos en 1964.
Hay
que tomar en cuenta que generalmente las proteínas de todas
las hojas de las diversas plantas se absorben en bajo porcentaje
y que las proteínas vegetales se obtienen mayormente de
los cereales y menestras. Sin embargo, todos sabemos que la mejor
fuente de proteínas son las carnes animales., como comenta
el antropólogo Trigo. “Ninguna proteína vegetal
es completa; ninguna tiene todos los aminoácidos esenciales
completos. Las fuentes proteicas vegetales se buscan en los cereales
y menestras”.
En
su investigación, Collazos, Urquieta y Alvistur realizaron
estudios con coca de la Convención (Cusco), Calca (Cusco),
Huamalíes (Huánuco) y Celendín (Cajamarca),
determinando las cantidades promedio de humedad, nitrógeno,
fibra, cenizas, calcio (el más alto entre las plantas de
la región andina), fósforo, fierro, caroteno, vitamina
B1 (tiamina), Vitamina B2 (riboflavina), niacina y cocaína,
concluyendo que en las 23 muestras de hoja de coca se comprobaron
valores llamativos de nitrógeno, calcio, caroteno, riboflavina,
tiamina, hierro y niacina. Los resultados fueron sugestivos de
la buena absorción y transformación del caroteno
en vitamina A. En dicho estudio, 6 voluntarios chaccharon (5 usando
cal y uno sin llipta), cantidades de hojas de coca que variaron
entre 35 y 50 gramos de hojas en cuatro horas, los voluntarios
absorbieron entre 60 y 160 mg de cocaína. El pulso y la
frecuencia respiratoria y la presión arterial, así
como la conducta base al inicio del estudio, no variaron significativamente.
Este
estudio fue realizado con coca peruana, a diferencia del realizado
por Duke, Aulik y Plowman (de la universidad de Harvard), con
coca boliviana y si bien coinciden en los análisis del
contendido de nutrientes en ambas plantas, los críticos
y estudiosos de los valores nutritivos de la coca generalmente
sólo mencionan el estudio de los americanos. Ambos estudios
son muy claros en resaltar el gran contenido de nutrientes de
las hojas de coca..
En el estudio Collazos se determina la absorción de varios
nutrientes, entre ellos la tiamina (100%), riboflavina y caroteno,
antes y después de la masticación y porcentaje de
su extracción. Referente a la riboflavina parece existir
relación directa entre la cantidad de coca mascada y la
extraída y en el caso del caroteno se extrajo más
del 50%..
La
conclusiones de Collazos y colaboradores indicaron que la hoja
de coca, tal como se le mastica, contiene varias sustancias nutritivas,
algunas de ellas en proporción llamativa (calcio, caroteno,
riboflavina, tiamina, hierro y niacina),y durante la masticación
se extraen proporciones no desdeñables, por cierto, de
varios nutrientes, entre ellos la provitamina caroteno y la vitamina
A, que aumentan su concentración en la sangre.
Por su parte Duke y colaboradores resaltan el contenido de nutrientes
que tienen las hojas de coca y su notoria cantidad en comparación
con otras plantas conocidas de la región, coincidiendo
con los análisis de Collazos. Duke y colaboradores opinan
que “pocas plantas alimenticias pueden suplir el calcio
y el hierro en la Ración Dietética Recomendada (RDA).
Los informes presentados aquí sobre las hojas de Bolivia
sí llenan los requisitos de la RDA”.
Es
curioso que a pesar de que el estudio de Harvard es mencionado
constantemente, no se mencionan puntos claves como los arriba
citados, sino sólo la cantidad de nutrientes, pero sin
enfatizar las conclusiones del estudio. Igual ocurre con las conclusiones
del estudio de Collazos. Aparte del estudio de Machado (Lima,1972)
sobre la planta coca y el de Collazos (Lima,1964), no se han realizado
muchas investigaciones sobre el contenido y absorción de
los nutrientes de la coca. Parece que el último estudio
fue realizado en el Instituto Nacional de Nutrición de
Lima, a pedido de Enaco, en 1982, con resultados similares. Pero
no hay hasta la fecha ningún estudio con Harina de Coca,
más allá de los análisis químicos
de su composición.
Usos
medicos de la Harina de Coca
Mucho se promocionan los beneficios de la harina de coca en la
salud humana. Sin embargo esta nueva modalidad de usar las hojas
de coca que, aunque hayan algunas menciones anecdóticas
de su uso en el incanato, no ha sido estudiada adecuadamente ni
con casuísticas clínica ni estadísticamente
válidas. Por eso mencionamos aquí algunos datos
técnicos para tomar en cuenta cuando personas no médicas
recomienden el uso indiscriminado de la harina de coca, recordando
sin embargo, que son muy raras las contraindicaciones del chacchado
de las hojas de coca, por lo que su uso bajo la modalidad de harina
de coca no debería presentar mayores problemas para la
salud. El problema está en la dosisifcación, que
en la mayoría de casos no ha sido medicamente calculada
y en su administración a aquellas personas de alto riesgo,
como los hipertensos descontrolados, las embarazadas, niños
pequeños o personas con glaucoma y alérgicas a alguna
proteína u otro componente de la coca.
Tratamiento
de la adicción a cocaína y pasta de coca:
hay estudios con pacientes adictos a cocaína y pasta de
coca que ingieren harina de coca contenida en cápsulas
de gelatina. Son los únicos tratamientos con protocolos
clínicos y de laboratorio, realizados con harina de coca
y publicados.
Tratamiento de la hiperactividad: no hay estudios,
pero hay observaciones anecdóticas. Se está diseñando
un Protocolo de investigación en adultos, pues los comentarios
de los usuarios de harina de coca son favorables en la focalización
de la atención laboral y académica. .
Tratamiento de enfermedades infantiles: no hay
estudios ni se sabe de algún Protocolo de investigación
con harina de coca en niños.
Tratamiento de enfermedades de la ancianidad: no
hay estudios, aunque hay muchas menciones anecdóticas,
pero no existe un Protocolo de investigación en ningún
aspecto de la ancianidad, como déficit de memoria o Alzheimer,
en los que probablemente puedan tener efectos benéficos,
tipo nicotínico.
Tratamiento de mujeres gestantes: no hay referencias
ni estudios sobre uso de harina de coca en gestantes, ni durante
la época de lactancia. No hay referencia de su uso en las
gestantes del incanato.
Tratamiento
de la osteoporosis: no hay estudios, pero hay observaciones
anecdóticas. No sabemos si existe algún Protocolo
de investigación en desarrollo. Sin embargo sería
muy conveniente que las entidades de salud desarrollen protocolos
con harina de coca, pues es la harina natural que contienen la
mayor cantidad de calcio entre todas las plantas andinas.
Tratamiento de la desnutrición: no hay
estudios, sino referencias anecdóticas. Debería
haber estudios sobre los efectos nutritivos de la harina de coca,
ya que su contenido altamente nutritivo y su buena absorción
han sido demostrados en varios estudios nacionales y extranjeros.
Tratamiento de la coagulación bucal-odontológica:
no hay estudios con harina de coca (*)
Tratamiento de la fatiga laboral, académica y deportiva
(modulador del estrés): no hay estudios con harina
de coca. Sí hay estudios con hojas de coca en actividades
deportivas.
Tratamiento de los estados de ánimo (modulador):
no hay estudios con harina de coca.
Tratamiento de la obesidad y bulimia: la coca,
las infusiones de coca y la harina de coca controlan el apetito
sin desnutrir y sus efectos son conocidos de antaño. Sin
embargo no hay estudios clínicos controlados que demuestren
la correcta dosificación y consecuencias hematológicas
y ponderales a largo plazo.
(*).
En el 2005 la odontóloga Danitza Espinoza demostró
la reducción del tiempo de sangrado en las extracciones
dentales aplicando paños de extractos de coca descocainizada
en las encías y cavidades dentales de los pacientes. En
ese caso es posible atribuir la cicatrización al tanino
contenido en las hojas. Si la cicatrización se hiciese
con hojas integrales, lo lógico será pensar a que
se debe a los efectos vasoconstrictores de la cocaína que
contienen las hojas. La harina de coca puede usarse con iguales
y posiblemente mejores resultados para reducir el tiempo de sangrado
en operaciones dentales, especialmente si se mezcla con una sustancia
alcalina.
Aspectos
Legales
La
historia de las restricciones del uso de la “coca”
son más antiguas que las de la cocaína porque se
menciona que su consumo estaba restringido para la nobleza, como
comentan Hernández de Ovidio y Valdéz en 1547 y
Garcilazo de la Vega en 1609. La restricción a la “cocaína”
apareció entre 30 a 50 años después de descubrirla
y aislarla de la planta coca (1860), cuando se presentaron evidencias
de que su uso producía reacciones y conductas adictivas
(por uso intramuscular y nasal) o tóxicas (sobredosis dérmicas).
En
Bolivia y Perú, firmantes de las Convenciones de 1961 y
1988, se presenta la ambivalencia legal respecto a la regulación
de la compra y consumo de coca y cocaína, ya que en cualquier
mercado se puede adquirir sin limitación de cantidad ni
edad varios kilos de coca molida y varios gramos de cocaína
contenida en dichas hojas, tal como es el caso de los mates de
coca y sus mixturas y actualmente contenida en la harina de coca,
además en los diversos vinos, aguardientes, tónicos
o dulces que se expenden en Bolivia y Perú. La pregunta
es por qué los adictos no compran o agotan tales productos
en los mercados y la respuesta es simple, pues la cocaína
por vía oral estimula con lentitud pero no excita con prontitud
que es lo que buscan los adictos. Pero también la compra-venta
de los mates y sus mixturas han bajado en la población
general y posiblemente se deba a las campañas en contra
de las hojas de coca y a la deficiente publicidad de los comerciantes
de los productos de coca, que no aprovechan la legalidad local
para diseñar y fabricar productos de calidad a base de
hojas de coca.
Al
igual que las hojas de coca, la compra de harina de coca está
regulada por Enaco, que con una mentalidad más globalizada
y realista, basada en parte en argumentos científicos y
financieros, está propiciando su venta. Es deseable que
los requisitos sean muy exigentes para los que tienen antecedentes
de mal uso de la coca, pero no a los industriales y comerciantes
que no son transformadores de la harina sino “envasadores”,
ya que no están manipulando la composición ni transformando
la harina de coca comprada a Enaco. El precio de la harina de
coca (promedio de 4.50 dólares el klio), es mayor que el
de las harinas nutritivas comunes (trigo, cebada, camote, maiz),
lo cual indudablemente encarece el producto final, pero indudablemente
bajará cuando haya una distribución más racional.
Asimismo,
el consumo de harina de coca aún en dosis pequeñas
arrojará resultados positivos al metabolito benzoilecgonina
de la cocaína, en promedio 3 días, por lo que hay
que tener esos datos en consideración cuando se realicen
exámenes de orina para aspectos deportivos o laborales.
Las pautas de los exámenes toxicológicos son equivalentes
a las de la toxicología del chacchado y a la ingesta de
infusiones (mates) de coca.
Observaciones
La
Industria médica de la coca no es una novedad. Como lo
demuestran la historia y los productos que sobrevivieron especialmente
la famosa coca cola, que inicialmente se promocionaba como tónico
para los nervios y dolores de cabeza. Aunque la industria de la
coca nunca desapareció, si se redujo a una industria artesanal
y escondida a causa de las prohibiciones y políticas erradas
de los gobiernos andinos. Sin embargo las investigaciones científicas
de los efectos de chacchado y beber hojas de coca continuaron
en diversos laboratorios nacionales y extranjeros, demostrándose
que el uso de la cocaína por vía oral en dosis muy
superiores a las consumidas por los chacchadores tradicionales
y por los bebedores de infusiones de coca, incluyendo los mates,
no producía trastornos psicológicos ni de conducta,
ni llevaba a enfermedades.
Más
bien, se demostró una vez más que consumir hojas
de coca aumenta la resistencia al trabajo y mejora el ánimo,
reduce el estrés laboral y el de la vida diaria, siendo
un magnífico natural energizante natural.
En
los últimos años, los defensores del buen uso de
la coca y sus derivados, entre ellos científicos, sociólogos
y actualmente industriales, han reiniciado la elaboración
de productos a base de coca integral, de sus extractos o de su
harina, gracias a la presión que muchos industriales artesanales
han hecho para popularizar los productos a base de coca, pero
también se están incrementando el número
de industrias que han obtenido licencias para industrializar y
comercializar las hojas de coca bajo su forma de harina o extractos.
Sin
embargo, no todos los promotores de la harina de coca poseen la
información o conocimientos fundamentales del contenido
y de los efectos del uso de la harina de coca, por lo que se ha
creado mucha confusión y exageraciones o deformaciones
sobre sus bondades o perjuicios. Hay personas que recomiendan
la harina de coca para todo, sea cáncer, sida, osteoposrosis
y también para el uso en niños. Eso no es correcto
si no hay evidencias tradicionales ni científicas. Administrar
regularmente harina a los niños no tiene un fundamento
científico probado, ni tradicional, ya que los incas no
les administraban habitualmente harina a sus hijos. Recién
cuando empezaban a trabajar (12 a 14 años) se iniciaban
en el chacchado de las hojas, usando una sustancia alcalina a
base de cenizas de plantas o sus semillas (llipta). Sin embargo
nunca se demostró el por qué usaban sustancias alcalinas
(llipta). Algunos afirmaban que era para bajar el sabor fuerte
de la coca y otros más acuciosos decían que era
para extraer mejor la cocaína de las hojas. Ambas hipótesis
eran válidas, pero la segunda era la verdaderamente científica.
DR.TEOBALDO
LLOSA |