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| ¿Tomates
en la terraza? ¿Hierbas Aromáticas en
el balcón...? Esta iniciativa de producir nuestros
alimentos en casa nos enseña, entre otras cosas,
una cultura de alimentación diferente. |
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Los términos
«ecología» y «medio ambiente» evocan
en las mentes de muchas personas imágenes de paisajes rurales
y silvestres, y áreas naturales que no han sido tocadas
por la mano humana. Pero, ¿Acaso las ciudades son zonas
perdidas para la ecología?
La Organización
de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
(FAO) animó este año a los responsables de las ciudades
a incentivar la producción de alimentos en las áreas
urbanas. Plantar huertas en las ciudades, para la FAO, puede ser
clave para el futuro de la alimentación, pues puede asegurar
"alimentos inocuos, nutritivos, medios de subsistencia sostenibles
y comunidades más sanas".
En un documento
del que informó hoy el organismo de la ONU, se informa
de que en 2025 más de la mitad de la población del
mundo en desarrollo -unas 3.500 millones de personas- vivirá
en las ciudades, pero sobre todo el avance de las áreas
urbanas limita las zonas agrícolas y aumento el precio
de los productos.
"La
horticultura urbana ofrece una salida de la pobreza", indica
Pandey, Shivaji Pandey, Director de Departamento de Producción
Vegetal de la FAO, quien añade que las huertas en las ciudades
"tienen los costos iniciales bajos, los ciclos cortos de
producción y el alto rendimiento por unidad de tiempo,
tierra y agua".
Para ello,
este organismo pide que los gobiernos den incentivos para los
"horticultores urbanos" y destaca cómo ya se
han realizado programas para establecer cientos de huertos escolares,
"un medio comprobado de promover la nutrición de los
niños, en más de 30 países".
¿Por qué un huerto urbano?
Estamos demasiado
acostumbrados a ir al supermercado y poder comprar cualquier producto
en casi cualquier época del año. No nos importa
si es temporada o no, de dónde provenga, etc. Sólo
nos importa comprar lo que se nos antoja, al precio más
barato posible. Esta forma de pensar y consumir de manera irresponsable
está llevando a producir de forma artificial e insostenible
los productos que demanda el mercado.
Para producir
tomates en invierno es necesario hacerlo en invernadero, en climas
muy calientes, con sistemas de riego artificial. Este tipo de
consumo ha llevado a cubrir desiertos como el de Almería,
calurosos, secos e infértiles, de plástico, a abonarlos
con abonos industriales y a regarlos con agua traída de
otros lugares. Para que llegue a nuestra casa, el alimento es
cosechado, seleccionado, envasado, enfriado y transportado, con
el consumo energético que todo esto ha supuesto. Además,
en un mercado como el nuestro, quien menos dinero gana con todo
esto es el productor, que para que el producto tenga precios competitivos,
tiene que venderlo en ocasiones por debajo del precio de coste
de producción (a causa, en parte, del elevado coste de
producción). Al conjunto de todo esto se le llama insostenibilidad.
Producir nuestros
propios alimentos en casa nos enseña una cultura de alimentación
diferente, nos acerca a la naturaleza, a comprender el ciclo de
la vida y la alimentación, a apreciar el campo, nos acerca
un poco más a los orígenes y, además, nos
proporciona unos hábitos de alimentación saludables.
Casi sin percatarnos, estamos ayudando a crear un modo de vida
más sostenible.
El cultivo
en terrazas y balcones constituye un reto no sólo por el
aporte de alimentos que puede suponer para determinados grupos
sino también por los aspectos educativos y de contacto
con la tierra. Amasar las manos en la tierra y cultivar plantas
comestibles es una actividad que alimenta el alma humana.
Historia
A lo largo
de toda la historia, los huertos urbanos han estado presentes
en la vida del ser humano. No es una novedad la producción
de cultivos en y alrededor de las ciudades.
La ciudadela inca de Machu Picchu, en el Perú, tenía
una zona residencial y otra de terrazas intensamente cultivadas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos, el 40% de
los alimentos que se consumían en las ciudades eran producidos
en huertos urbanos. En apenas 50 años, a causa de la revolución
del petróleo y los demás combustibles fósiles,
nuestro mundo y sociedad cambiaron completamente y nos hemos olvidado
de lo que veníamos haciendo durante miles de años.
En el informe
del Worldwatch Institute de 2007 dedicado precisamente al entorno
urbano en el capítulo dedicado a la agricultura urbana
reconoce que en ciudades como Vancouver (Canadá) alrededor
de un 44 % de su población cultiva sus hortalizas, bayas,
frutos, etc. en pequeños jardines o incluso en espacios
municipales en las afueras de la ciudad.
Actualmente, países en desarrollo como Cuba, Chile, Perú
o Argentina tienen una gran producción hortícola
urbana y están recuperando este modo de producción.
En el caso
de países como Cuba, esta producción es fruto de
la necesidad, pero en los países más desarrollados
se está implantando como alternativa a la cesta del supermercado.
En ciudades como Nueva York, Londres o Barcelona, los huertos
urbanos se están convirtiendo día a día en
una opción adoptada por muchas personas.
También con aplicación interactiva...
Cultivar un
huerto en nuestras casas se está convirtiendo en una necesidad
vital para un buen número de personas. Cosechar nuestras
propias hortalizas, verlas crecer, cuidarlas y llevarlas a la
mesa es una experiencia única que nos acerca a la naturaleza
y nos brinda la oportunidad de reencontrarnos con los sabores
auténticos de frutas y verduras.
MacetoHuerto es una aplicación para iPhone e iPod que te
ayudara a cultivar tu huerto y empezar con esta actividad, ofreciendo
toda la información necesaria para iniciarte.
Como
hacer una huerta
Aquí
va un breve instructivo para empezar una huerta en casa:
1.
Elegir el lugar, que le llegue sol al menos dos horas al día,
y la mayor cantidad de luz posible. Sirve una parte del jardín,
una jardinera o macetas.
Si eliges macetas, de preferencia que no sean de plástico
y que tengan al menos entre 20 a 40 cms de profundidad.
2.
Elige tus cultivos, si compras plantines en un invernadero, pueden
ir directo a la tierra. Si eliges semillas lo mejor es hacer almácigos
para las semillas. Hay almacigueras en las tiendas de jardinería
y sino, sirve la creatividad (como usar las cajas de huevos para
hacer almácigos). Los plantines están listos para
trasplantar cuando tienen entre 5 a 10 cms de altura.
3.
Mezclar la tierra con un buen compost, ojalá no
sólo tierra de hojas porque no es un material sustentable
(se obtiene muchas veces al extraer la primera capa de fertilidad
del suelo, de los bosques).
Y listos para empezar, lo demás es riego y atención.
Algunas plantas
que se dan con facilidad en los meses de primavera – verano
son las siguientes:
Albahaca
( Ocimum basilicum ) Están listas para cosechar
luego de sólo 1 mes desde la siembra. Lo mejor es hacer
almácigos y luego transplantarlas a una distancia de 15
cms entre cada planta.
Berengena
(Solanum melongena ) La planta tarda entre 3 a 4 meses
en dar frutos. Necesita un ambiente cálido y una distancia
de 40 cms entre cada planta. Se dan mejor transplantando los plantines
de almácigos.
Tomate
(Lycopersicom esculentum) Los frutos se pueden cosechar
luego de 3 a 5 meses. Al igual que la berengena, el tomate necesita
una distancia de 40 cms entre cada planta y le gusta el calor.
Pepino
(Cucumis sativus) Los pepinos dan frutos luego de 3 a
4 meses, necesitan una distancia de 50 cms entre cada planta y
hay que tener en cuenta que son plantas que trepan. Como la berengena
y el tomate se dan mejor cuando se transplantan.
Lechuga
(Lactuca sativa) Entre siembra y cosecha las lechugas
tardarán 2 a 3 meses hasta cosecha y necesitan una distancia
de 20 cms entre cada planta. Hacer almácigos y luego transplantar
es lo mejor.
Rábano
( Raphanus sativus ) Es un cultivo satisfactorio por
su rapidez, se puede cosechar luego de 1 mes y necesita una distancia
de sólo 5 cms entre cada semilla. Recomiendo sembrarlos
directo, no es necesario hacer almácigos.
Calabazas
(Cucurbita) Los zapallos en general demoran entre 3 a
4 meses hasta ser cosechados y lo mejor es sembrarlos en almácigos
y luego transplantarlos a una distancia de al menos 1 metro entre
cada planta.
Papas
(Solanum tuberosum) Las papas son de nuestro continente
y están listas para cosechar luego de 4 a 5 meses. Se pueden
sembrar directo a una distancia de 35 cms entre si. La semilla
de la papa es la papa misma.
Porotos
(Phaseolus vulgaris) Luego de 2 a 3 meses se pueden cosechar
las vainas de porotos. Necesitan un apoyo para trepar y una distancia
de 15 cms entre planta. Se pueden sembrar directo o hacer almácigos.
Choclo
(Zea mays) Luego de 3 a 4 meses se cosecha la coronta.
Necesitan mucho sol y un suelo húmedo. Se deben plantar
a una distancia de 25 cms entre cada planta. Las semillas pueden
ir directo a la tierra.
Lo importante
es buen riego y bastante sol, nada de químicos ni pesticidas,
una planta sana se defiende sola si está bien cuidada y
en tierra fértil.
Algunas referencias:
Avant Gardening: Ecological struggle in the city and the world.
Peter Lamborn Wilson y Bill Weinberg, editores. Autonomedia, 1999.
El huerto urbano. Josep Maria Vallès Casanova
Manual de cultivo ecológico en balcones y terrazas
Colección: El Arte de Vivir. Ediciones El Serbal. Barcelona,
2007 |