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El huevo es un cuerpo orgánico producido por
las hembras de numerosos animales llamados víparos,
y gracias a ellos se pueden reproducir.
Con
esta designación comprendemos solamente los
huevos de gallina. Los huevos de otras aves se designan
indicando la especie de la que proceden.
El
huevo está constituido por
Cutícula:
cubierta proteica que recubre la cáscara.
Cáscara:
formada por carbonato cálcico.
Membrana.
Clara.
Chalaza: cordones que fijan la yema.
Membrana vitelina:
recubre la yema.
Yema.
Composición
porcentual
Proteínas
.................... 13%
Lípidos ...................... 12%
Glúcidos ..................... 1%
Agua ......................... 75%
Colesterol ................... 500 mg
Sales minerales .............. calcio, fósforo,
hierro
Vitaminas .................... vit.A, D, E, B1, B2
Valor calórico ............... 160 Kcal/100g.
Composicion
de las Partes Principales del Huevo
Vamos
a ver ahora la composición de las partes principales
del huevo; suponemos que un huevo pesa aproximadamente
60 g:
Cáscara
Es el recubrimiento calcáreo que lo aísla
del exterior, constituye el 10% del huevo. Está
constituida mayoritariamente por carbonato cálcico.
La superficie externa de la cáscara está
cubierta por una cutícula de proteínas
(queratina) que la protege. Si se daña existe
mayor riesgo de contaminación. El efecto de
resistencia de la cutícula dura unos cuatro
días, luego disminuye, por la formación
de grietas debidas a la desecación.
Clara
Representa el 60% del peso del huevo. Está
constituida por agua (90%) y un 10% de proteínas
de alto valor biológico (ovoalbúmina,
ovoglobulina, ovomucina, etc). Es una sustancia viscosa,
transparente y se coagula a 65 C adquiriendo un color
blanco. Estas proteínas también son
responsables de la espuma al montar las claras.
Yema
La yema o vitelo, supone aproximadamente un 30% del
huevo completo.
Contiene un 30% de grasas. También contiene
proteínas 15%, agua 45%, sales minerales (calcio,
fósforo, hierro) y vitaminas liposolubles (A,
D, E), hidrosolubles (B1, B2).
Las grasas están constituidas por ácidos
grasos saturados, poliinsaturados (como el Linoléico),
colesterol (250 mg) y lecitina. La lecitina es un
fosfolípido, es el agente emulsionante más
utilizado en tecnología alimentaria (E 322).
Proviene de la yema de huevo y del aceite de soja.
El color de la yema, es más o menos fuerte
según la cantidad de pigmentos que se añadan
a los piensos, no influye sobre la calidad nutritiva.
Conservación
Externamente
los huevos frescos se reconocen por su cáscara
brillante, con aspecto de cera, que con el tiempo
pasa a ser mate. Los huevos frescos tienen olor y
sabor agradables. Al romperlos y depositar su contenido
sobre un plato, es más fresco cuanto más
abultada y circular es la yema y cunto más
consistente y menos líquida sea la clara. La
yema se podrá separar con facilidad de la clara.
Los huevos comercializados sufren
un proceso de limpieza que consiste en:
Limpieza
en seco mediante cepillo p papel de lija.
Lavado con un agente detergente.
Nebulizado con cloro.
Recubrimiento con parafina.
TERMOESTABILIZACIÓN: se realiza
con la inmersión en agua a una temperatura
de 100 C durante 5 segundos seguido de un enfriamiento
rápido. Este tratamiento provoca una coagulación
de las proteínas formando una membrana impermeable
inmediatamente debajo de la cáscara, así
se reduce la evaporación y el riesgo de penetración
de microorganismos.
Control de calidad
Aunque
actualmente los huevos comercializados están
frescos, debemos conocer el grado de frescura de un
huevo, para evitar estropear otras valiosas materias
primas.
Ensayo
del olor: se realiza antes de su utilización,
si tienen un olor desagradable hay que tirarlos.
Ensayo
de la iluminación: consiste
en mirarlos al trasluz de una bombilla potente, debe
verse completamente diáfano, sin ningún
tipo de manchas. Manchas rojas o negras indican descomposición.
Completamente oscuros son huevos podridos.
Ensayo
de la sacudida: se coge entre los
dedos y se agita suavemente. Cuanto más alto
sea el ruido, significa que es más viejo por
el aumento de la cámara de aire, que le hace
"bailar" dentro de su cáscara.
Un
último ensayo se realiza sumergiendo
los huevos en una solución de agua y sal común
al 10%; los huevos frescos se van al fondo mientras
que los viejos flotan. Esto se debe a que al ir envejeciendo,
pierden agua a través de la cáscara,
aumentando su cámara de aire y pesan menos.
Alteraciones
Conforme
aumenta el tiempo de almacenamiento el contenido del
huevo se hace líquido y de olor desagradable;
yema y clara se entremezclan, esto ocurre en parte,
por las propias enzimas que contiene el huevo, y en
parte por los microorganismos (hongos y bacterias
de putrefacción) que durante el almacenamiento
penetran en el huevo con el aire a través de
los poros de la cáscara, produciendo la descomposición.
Salmonella:
es el único microorganismo realmente patógeno
para el hombre. Vive en el intestino del hombre y
de los animales. Lo más natural es que penetre
a través de la cáscara si está
húmeda durante el enfriamiento del huevo. A
temperatura ambiente penetra y se desarrolla con facilidad.
Salmonella
se inactiva por el calor a 65 C. No consumir huevos
crudos.
Clasificación comercial
Se establecen tres grandes categorías según
las características del huevo:
Categoría A:
con cámara de aire no superior a 6mm.
Categoría B:
con cámara de aire no superior a 9mm.
Categoría C:
no se comercializan para consumo directo, siendo utilizados
para la industria.
La
categoría A corresponde a huevos frescos. Las
categorías B y C pueden ser frescos, refrigerados
o conservados.
Los huevos frescos no han sido sometidos a ningún
proceso de conservación, se pueden conservar
en el frigorífico hasta tres semanas, aunque
es conveniente comprarlos más a menudo.
Los
huevos refrigerados, han estado sometido a un proceso
de refrigeración entre 0-2 C por un periodo
máximo de 30 días.
Los
huevos conservados son huevos refrigerados en atmósfera
inerte por periodos superiores a 30 días.
Según
el peso tendrán la siguiente clasificación:
Clase I: peso igual o superior a 70 g.
Clase II: peso igual o superior a 65 g.
Clase III: peso igual o superior a 60 g.
Clase VIII: peso inferior a 45 g son considerados
de desecho.
Derivados
del huevo
Sirven como materia prima para la industria alimentaria,
hay distintas formas de comercialización:
Derivados
líquidos:
puede ser del contenido total del huevo o bien la
clara y yema por separado. Los huevos se examinan
cuidadosamente, después se rompen a mano o
a máquina, se filtran, se homogenizan y por
último se pasteurizan para conseguir una mezcla
homogénea libre de microorganismos.
Derivados secos:
huevos deshidratados o en polvo, obtenidos por desecación
de los anteriores.
Derivados congelados:
obtenidos por congelación a -40 C de los huevos
líquidos, para su conservación necesitan
solo -18 C.
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